En Tres Palabras
Disclaimer: Soul Eater es de Atsushi Ohkubo y, teniendo en cuenta que me dan una paga decente, no necesito hacer esto con ánimos de lucro (y no lo hago). Y vosotros tampoco necesitáis plagiarmelo, así que seguid tranquilamente con vuestra vida.
Notas del capítulo: Como soy todavía más guay que Black Star, me salto cuatro números de historias independientes y pertenecientes a esta serie y hago que ésta sea la 11 (explicaciones abajo). Si estáis preguntándoos el por qué del título de este fic, os diré que mi inspiración fue el guiso que preparó ayer mi madre. El acompañamiento eran patatas fritas, con lo que me dio por ponerlas en el mismo plato que el guisado y, al echarles el tomate frito, una pequeña parte fue a juntarse con la salsa y se quedó flotando en ella. Recordé la regla de los títulos de tres palabras y decidí llamarla así. La cita acompañante tampoco tiene nada que ver.
11. Ketchup en salsa
"Cuando un cacahuete cae al agua, ¿sigue siendo un fruto seco?" -Luis Piedrahita
1. Soul
Pues no sé qué decir.
Me llamo Soul Eater Evans, tengo 15 años, vivo en Death city en un apartamento con dos chicas que tienen el tamaño del cerebro inversamente proporcional al de las tetas, y soy un estudiante del Shibusen; concretamente, un arma. Por eso me puse el apodo "Eater", porque me encanta comer. Comer y comer. Sobre todo almas que se han convertido en huevos de demonio. Están muy ricas, y varían de sabor y aspecto en función del grado de maldad que posean. Por ejemplo, si tengo suerte y pillo una que esté a punto de eclosionar, cuando me la trago se me queda un regusto a pollo en la boca. Me mola el pollo. Pero hay algunas que tienen un aspecto asqueroso y también saben asqueroso. Como las de personas viejas, que están llenas de venitas palpitantes y parecen un cruce entre una patata y un judión cocido. Puaj.
No me gusta la violencia, concretamente si va dirigida hacia mí en forma de libro de cuatrocientas páginas manejado por Maka. Maka es mi técnica, mi compañera de piso, una empollona de narices, y tiene muy, muy mala leche. Si releéis la teoría de la relatividad que enuncié en el párrafo anterior y la juntáis con los datos que os acabo de dar sobre ella, deduciréis rápidamente que está plana. No es que me importe, pero a veces tengo la sensación de que lo que le falta de pecho lo compensa con fuerza bruta, que siempre descarga contra mí. ¿Qué culpa tengo yo de que sea una condenada tabla de planchar, joder?
Todo lo contrario de Blair, la otra chica con la que vivo. Aunque en realidad es una gata y, para ser sinceros, se nota. En especial cuando me acorrala contra la pared y me empieza a lanzar insinuaciones mientras intenta hacerme cosas feas que nunca deberían llegar a oídos de los niños, por lo que no daré más explicaciones sobre este punto. Ella es así, no se anda con rodeos. Vamos a ver, tampoco me molesta tanto. Sé que hay cientos de tíos que pagarían más de mil pavos por lo que ella quiere hacerme gratis, pero me pone nervioso que intenten violarme cada dos por tres dentro de mi propia casa. Además, la chica tampoco es que se corte mucho, por lo que Maka suele acabar descubriéndonos y haciendo gala de su poder jedi hostiándome en la cabeza. Solo que, en vez de una espada láser, ella usa un libro.
Para ser justos, lo hace muy bien, siempre consigue dejarme inconsciente durante media hora. Yo creo que eso no es práctica, sino vocación. En serio, sería una buena alumna para Yoda, pero habría que cambiar algunas frases del guión. ¿"Siente la fuerza, Luke?". No tiene ni punto de comparación con la que siento yo cuando esa tía descarga contra mí su furia asesina.
En resumen: si no estuviera Blair, Maka no me daría Maka Chops, pero no habría nadie que me recordase lo guay que soy. Por otro lado, si no estuviese Maka, Blair no encontraría más obstáculos en su historial pederasta y conseguiría violarme, arrancándome violentamente la inocencia y dejándome en coma por exceso de sexo con trauma mental incluido.
De mi monótona y atormentada existencia se obtienen tres buenos consejos:
1. Intenta hacer tu vida con un casco, te ahorrarás muchos dolores de cabeza.
2. Ignora el hecho de que eres un tío y ten siempre a mano un spray de pimienta en el bolsillo para evitar futuras amenazas contra tu virginidad.
3. Si el casco resiste pero el spray falla, intenta que la pedófila te deje ponerte un preservativo antes de hacerte nada. Te habrá violado, pero al menos no serás padre.
Tengo un día a día muy raro, sí señor.
Notas de bitácora: Bien, en esta ocasión haré un three-shot. En un inicio iba a poner los puntos de vista de cada uno todos juntos, pero eso supondría trabajar a tope en un escrito y subir una cantidad bestial de texto que tardaríais varios días en asimilar, de modo que lo iré subiendo poquito a poco. Ah, y no me he olvidado de mis otros proyectos de Soul Eater pendientes, simplemente me apetecía pasar lo que fuera a limpio y salió esto :) Ya sólo me quedan dos días de colegio que no se pueden ni llamar así, así que no tardaré nada en rellenar los números de historias que me he saltado. No os preocupéis (ni me matéis, porfa), que todo llega.
La próxima será Maka, con deseos aniquiladores reprimidos y una pluma menos poderosa que su recurso habitual para descargarse. Ya me entenderéis. XD
¡Nos leemos!
