Hola personitas kawaiii, se que me perdí por mucho tiempo de ff pero he estado tan corta de tiempo con tantas cosas que hago que apenas puedo respirar, lo peor de todo es que ahora que el tiempo falta la inspiración llega a mi (ese destino tan cruel que siempre gusta de burlarse de uno) pero ya que tuve un poco de tiempo, vengo con un nuevo one~shot que espero sea del agrado de todos ustedes.

N/A: Bleach y todo su hermoso mundo es propiedad exclusiva de Tite Kubo, yo solo utilizó los personajes en estos mini-fics para su mero entretenimiento.

Advertencia: contenido lemon o lime (dependiendo del fic y del grado de intensidad xD).

Fic dedicado a: Jailenee Maria.

Pareja: UlquiHime

Tipo: One~shot.

Saga: Hueco Mundo.


Capitulo II: Envuelta en situaciones difíciles.

La situación era tan compleja e inverosímil que Inoue simplemente no sabía lo que estaba ocurriendo. La luna creciente se podía ver tan pacifica y relajada desde los barrotes de su celda tan incompatible con la realidad que por momentos dudaba que se encontrara ahí. Con una simple exhalación podía sentir como la energía espiritual de Hueco Mundo se colaba por su nariz hasta llegar a sus pulmones, tal acción la hacía sentir viva pero aún así sabía que algo le faltaba.

Las visitas de ese hombre cada vez eran mas constantes, al principio se sorprendía cada vez que escuchaba su voz o sentía su presencia pero conforme el tiempo pasaba la necesidad de sentirlo se hacía constante, ella no entendía si era por la falta de contacto con el mundo exterior o fuera por que ese hombre escondía algo muy dentro de él; la seriedad que siempre demostraba era la principal señal del estado en el que se encontraba.

«Vengo a traerte noticias... Tus amigos, se han infiltrado en Hueco Mundo.»

«Han venido a salvarte. No tienen ninguna otra razón.»

Aun podía oír esas palabras salir de su boca cuando él había hecho la última visita a su celda.

Todas las noticias que le llevaba siempre eran esperanzadoras y a la vez frustrantes, sabía que por su culpa sus amigos estaban arriesgando sus vidas, sabía que ese lugar era mucho mas peligroso de lo que se podía apreciar, sabía que ella no podía hacer nada para poder prevenirlos y así sacarlos de ese problema.

¿Como poder salvar a tus seres queridos cuando ya le pertenecía a otras personas? ¿Donde quedaba el significado de fidelidad hacía los tuyos cuando era ella misma quien los había puesto en una situación difícil?

—Ponerte esto significa mucho. Inoue Orihime—susurro Ulquiorra sin expresión alguna en el rostro mientras señalaba con el indice el traje blanco que tenía puesto la chica.

—Si—contestó Inoue agachando la mirada.

—Entonces dilo... ¿Exactamente por el bien de quien existe tu cuerpo y tu mente?

—Para ti... y tus deseos—dijo en un susurro aun sin levantar la vista.

—Como debería de ser siempre—confirmó Ulquiorra acercándose poco a poco hacía ella.

Inoue se estremeció cuando la mano de Ulquiorra hizo contacto con su mejilla. Su primer impulso fue salir corriendo lejos del alcance de él pero el simple roce de sus yemas sobre su piel la paralizaban por completo. Era una sensación un tanto extraña para ella.

Su mente no dejaba de dar una y mil vueltas, ¿Por que simplemente no se podía negar a esa petición? ¿Por que su mente gritaba algo y su cuerpo no reaccionaba?

—Solo por un pequeño momento, lo dudaste—afirmó Ulquiorra aun sin alejarse de Inoue.—Mírame cuando te hablo.

La orden hizo mella en Inoue que al momento levanto su vista hacía su carcelero.

Verde y Miel entraron en contacto inmediatamente. Un calor abrazador la envolvió por completo quitándole el poco aire que aun se encontraba en sus pulmones. ¿Como era posible que ese hombre la hiciera sentir atemorizada pero a la vez cautivada?

—La forma en que alguien puede controlarte es tan tentador que simplemente no me puedo resistir—soltó Ulquiorra dando otro paso para acortar la distancia que los separaba.

Ahora no solo sus yemas eran las que hacían contacto con su pálida piel sino toda la palma de su mano. Su rostro estaba tan cerca que podía respirar su mismo aire. Podía percibir que si la tocaba mas en cualquier momento se quebraría pero a la vez podía ver tal determinación en su ser que nada la haría arrodillarse ante alguien.

—¿Crees que te tengo lastima?—preguntó de la nada, después de un rato en el que sus miradas no se despegaron.

—No—afirmó inmediatamente Inoue sin romper el contacto visual.—Creo que la que debería de sentir lastima soy yo.

Las palabras salieron de su boca sin darse cuenta, por unos segundos creyó que su celador le quitaría la vida ahí mismo pero antes de poder reaccionar sus labios ya se encontraban envueltos en lo de él.

Un nuevo estremecimiento la envolvió, su cabeza empezó a girar tan vertiginosamente que todo lo que hacía unos momentos la perturbaba se había disipado para dar paso a una serie de sensaciones nuevas para ella. ¿Como era posible que ese hombre tan carente de sentimientos le hiciera sentir como si una bomba hubiera explotado en su interior?.

Por un momento creyó que ella era la única que había sentido un cúmulo de sensaciones pero al ver como él dejaba escapar un pequeño suspiro después de su casto beso, supo que ese hombre no era tan insensible como aparentaba. ¿Es que acaso había conmovido su corazón? (si es que tenía uno...)

—Este es el camino que tu misma has elegido.

Inoue solo asintió ligeramente sin despegar su mirada de él. Simplemente no podía contradecir lo que él le decía.

La cercanía era tal que al igual que imanes sus labios volvieron a unirse. La falta de aire hacía que de sus labios se escaparan pequeños suspiros que eran capturados por la boca masculina.

—¿Cual es tu hogar?—preguntó Ulquiorra aun sin soltarla de su agarre.

—Este es mi hogar—afirmó en un susurro.

—¿A quien pertenece tu voluntad y tu libertad?

—A ti.

Unas poderosas alas negras se desplegaron, envolviéndola por completo.

Sus manos se movieron instintivamente hacía el rostro de él, cuando su mano hizo contacto con su piel volvió a sentir la calidez que este emanaba. ¿Como era posible que un ser tan frió y distante pudiera ser tan cálido y embriagador a la vez?

Por un momento creyó que la alejaría por tal osadía pero como si fuera en contra de todo lo que ella pensaba, cuando sus dos manos envolvieron su rostro para poder contemplarlo bien, él cerro los ojos dejándose llevar por el contacto femenino.

—Sabes lo diferentes que somos ¿cierto? sabes que ni siquiera los Shinigamis pueden igualarnos ¿cierto?

Inoue no entendía por que él trataba de hacerla sentir inferior cuando sus acciones demostraban que ellos eran lo mismo. Sin pensarlo ella volvió a acariciar su rostro sintiendo la acción tan natural que la cercanía que se profesaban era difícil de comprender, tanto que Inoue por un momento pensó que nunca nadie la complementaria como él.

Sus labios volvieron a unirse irreflexivamente, sus manos ya no se encontraban quietas, acariciaban cada centímetro de piel queriendo memorizarla con el simple tacto.

El uniforme blanco cada vez se hacía mas estorboso. Conforme las caricias aumentaban la ropa disminuía.

Él podía no demostrar ningún sentimiento pero sus caricias eran tan exactas y delicadas que Inoue podía jurar que él lo hacía con el único fin de que ella disfrutara.

La sangre bombeaba por todo su cuerpo, los gruñidos que él dejaba escapar cuando ella recorría delicadamente su cuerpo hacían que ella no parara en su cometido. Quería hacerlo sentir todo lo que él provocaba en ella.

Inoue quería que él perdiera tanto su voluntad como su fuerza no tanto para someterlo sino para hacerlo disfrutar y sobre todo demostrarle que también podía ser amado.

Sus cuerpos se acercaron volviendose uno solo al igual que sus sensaciones. Sus movimientos eran tan sincronizados que los dos podían sentir cuando sus cuerpos se estremecían al menos contacto. Un sin fin de plumas negras se encontraban regadas en los alrededores de su acto.

Las manos de Inoue recorrieron con curiosidad y con cariño esas alas que los envolvían a los dos, sus ojos no paraban de maravillarse de lo hermosas y suaves que podían ser ante su tacto.

Los movimientos eran cada vez mas rápidos, sus labios no paraban de recorrer cada espacio de piel sin ser explorado, los jadeos eran cada vez mas estridentes.

Cuando el cúmulo de sensaciones exploto por fin en su interior, Inoue supo que tanto su poder como su voluntad serían por siempre de él.

La situación se había salido de sus manos, una vez pasada la adrenalina, Ulquiorra trato de alejar todo rastro de perturbación en su ser pero así como las cosas se habían dado, ahora la delicada Inoue se encontraba plácidamente recostada en su pecho completamente perdida en el mundo de los sueños.

Ese cuerpo tan frágil al principio, ahora se había vuelto completamente compatible con él, no podía creer como esa humana hacía que dentro de él se generaran un millar de sensaciones tanto agradables como peligrosas. Era tal la percepción de los hechos que por un momento deseo no estar en la posición en la que se encontraban. Deseo poder darle algo mejor a ese pequeño ser que ahora se encontraba entre sus brazos... pero el destino no siempre estaba de su lado, él lo sabía mejor que nadie... no había duda...

¡Los deseos susurrados... y la decisión tomada desde el corazón!


Espero les haya gustado este mini-fic UlquiHime (Como siempre lo he dicho... Orihime para nada es mi personaje favorito pero quise aventurarme a hacer un fic así para complacerlos a ustedes) Espero sea de su agrado y sobre todo espero sus respuestas para saber que tal con esta aventura de hacer fics M.

Se que fue algo corto pero quiero aclarar que fue hecho con mucho cariño.

Perdonen si últimamente no actualizó muy constante pero les prometo que no se quedarán los fics inconclusos (escribiré todas las peticiones que me hicieron ese día en facebook) sobre el orden de como los escribo tampoco estoy muy segura (dependerá de las ocurrencias que mi mente me vaya presentando).

Como siempre, saben que su opinión es muy importante para mi, píquenle al botoncito de abajo y háganmelo saber.

Se despide su humilde escritora Kathy~chan.

Ja ne.