Hola personitas kawaiii, vengo a traerles una nueva entrega de un pequeño one~shot rated M para su deleite.

N/A: Cabe recalcar que estos fics son para mejorar en este tipo de relatos, por ende todos sus comentarios son bien recibidos.

N/A2: Bleach y todo su hermoso mundo es propiedad exclusiva de Tite~sensei, yo solo utilizó los personajes en estos mini-fics para su mero entretenimiento.

Advertencia: contenido lemon o lime (dependiendo del fic y del grado de intensidad xD).

Fic dedicado a: Angie Rodriguez.

Pareja: IchiRuki

Tipo: One~shot.

Saga: Universo Alterno.


Capítulo III: Atracción inmediata.

Ichigo la miraba tan profundamente, con el ceño mas fruncido de la habitual, con sus brazos cruzados en una pose de dominación tal que por momentos Rukia sentía que leves estremecimientos le recorrían toda la espalda.

Llevaban ya bastante tiempo sumergidos en el mas profundo de los silencios, los dos tan imponentes y centrados que parecía que nada en el mundo podría doblegarlos.

Rukia seguía sin comprender lo absurdo que había sido todo ese día. Sabía lo alocado que podía ser Ichigo, también sabía lo intenso y necio que llegaba a ser cuando pensaba que tenía la razón... pero, ¿es que acaso no confiaba en ella? ¿es que acaso pensaba que algún día podía defraudarlo? ¿Por que tenía que estar enfadado con ella cuando ella ni siquiera había hecho nada?

—¡Estoy harta de todo esto! ¡Me voy!

—¿Crees que huyendo de la situación, todo se puede arreglar?—gritó alterado viendo como la pelinegra se levantaba de la banca para posteriormente marcharse del lugar.

—¿¡Cual situación!? ¡Maldita sea!—replicó con un fuerte grito parándose en seco a escasos pasos de la puerta, se sentía completamente confundida y alterada—. Llevo toda la maldita tarde explicándote y tú no entras en razón... Si me quieres creer bien, sino también...

—Rukia, entiéndeme tú a mi, ¿sabes todo lo que ese maldito dijo de ti...

—¡Y a mi que carajos me importa lo que ese cretino dijo de mi!

El entorno había cambiado tan dramáticamente que habian pasado del silencio incomodo a un ambiente tan pesado que difícilmente podían respirar con regularidad.

—Él se mofaba de lo sensual que te veías con tu bikini morado...

—¿Y crees que se lo enseñe a propósito? Si no hubiera sido por que Matsumoto abrió sin querer la puerta del vestidor, no nos hubiéramos dado cuenta que el muy bastardo estaba espiándonos...

—¡Lo sé!, y bien merecido tiene la golpiza que le di pero no conforme con eso, toda la tarde se la paso diciendo lo sensual que eres, de como yo era un maldito afortunado al tenerte solo para mi...

—¡Entonces no entiendo el por que de tu enfado!, deberías de estar feliz de ser el elegido por mi—sentenció Rukia mientras cruzaba sus brazos. Aun no se le había pasado el disgusto.

—Créeme que lo soy—la voz de Ichigo había bajado bastantes grados de intensidad—. Lo que pasa es que no puedo dejar de pensar en la forma en que ese idiota no te quitaba la vista de encima... como, como queriendo desnudarte con la mirada.

El solo recuerdo hizo que toda su piel hirviera de enojo puro.

—¿¡Y yo soy la responsable de eso!?—Rukia daba todo de si, pero seguía sin entenderlo.

—¡Si, si lo eres!—aseveró Ichigo dirigiéndose hacía la pelinegra con paso decidido.

Rukia quería golpearlo tanto como había golpeado a Keigo por haberla espiado, estaba a punto de hacerlo cuando los brazos de Ichigo la tomaron de la cintura y la atrajeron hacia su torso desnudo evitando que se moviera.

—¿Yo, responsable...

—Si, por que eres endemoniadamente sexy, por que tu piel es tan exquisita y suave como la piel de un durazno, por que tu salvaje cabello hace que tus rasgos resalten mas, por que si miran a tus ojos se puede ver fuego dentro, y que decir de tus exquisitos labios...

Con una sola mano, Ichigo tenía cautivas las dos de la pelinegra en un fuerte agarre por detrás de su espalda mientras que la mano libre que le quedaba se dedicaba a recorrer con delicadeza su cintura provocando deliciosas sensaciones en ella. Sus labios jugaban peligrosamente con la comisura de sus labios enviándole descargas de electricidad por todo su ser.

—Esas...no son... escusas...—dijo Rukia entrecortadamente.

—Que quieres que te diga, ¿que soy un maldito celoso que no quiere compartirte con nadie? Pues lo soy Rukia, y así me amas.

Sus labios se buscaron tan pronto como él soltó esas palabras, el murmullo de sus respiraciones cada ves se hacia mas presente. Algo dentro de Ichigo se expandió haciéndolo mas adicto a ella, mas demandante; el sentir su cuerpo tan cerca del suyo lo hacía arder en deseo.

La opresión de sus manos fue disminuyendo mientras el beso se hacía mas profundo, los labios de Ichigo no solo recorrían con devoción los suyos sino que también exigían su cuello provocando que suspiros involuntarios salieran sin querer.

Rukia amaba a Ichigo, amaba su lado salvaje siempre y cuando solo lo utilizara en momentos como ese y no en un arrebato de celos absurdo que solo habían hecho que toda su tarde se arruinara.

Las manos de Ichigo no podían estar quietas; después de jugar un rato con el vientre de Rukia formando pequeños círculos viajaron hacía su cintura provocando que el rose fuera mas intimo hasta llegar a sus muslos, recorria con maestria ese cuerpo que conocía a la perfección y que era el responsable de que todo su ser explotara al menor rose.

Pese a toda circunstancia, Ichigo amaba a Rukia, amaba su carácter volátil y explosivo, amaba su delicado pero delicioso cuerpo, amaba que estuviera a su lado y que sobretodo aguantara su genio, amaba esos exquisitos labios que podía degustar a su antojo, amaba esas piernas pequeñas pero firmes que con un solo movimiento se amoldaban a su cintura para hacer mas intimo el encuentro.

Rukia entendió lo que Ichigo quería hacer por lo que antes de que ella perdiera su lucha interna y se dejara vencer por la pasión, le propino un puntapié en la pantorrilla que hizo que Ichigo dejara escapar el poco aire que le había quedado en sus pulmones a causa de la agitación.

—¿Pero que te pasa?

—Ese es un pequeño castigo para dejar de lado todo ese relajito sobre los celos enfermizos, de los cuales yo no soy responsable—contestó Rukia firmemente mientras salia del vestidor con paso decidido dejando de piedra a un sorprendido y prendido Ichigo.

—¡Rukia!...

oOo

—Entonces... ¿No has contestado sus llamadas?—preguntó Matsumoto ya acostumbrada a las constantes peleas de sus mejores amigos.

—¡Por supuesto que no!—bufó Rukia de inmediato—.Por que contestarle si él esta muy feliz sin mi...

—¿Ahora que ocurrió?—preguntó Matsumoto con sorna.

—Después de como lo deje por la discusión que tuvimos por Keigo me sentí muy mal, por lo que fui a buscarlo... pero fue grande mi sorpresa al encontrarlo muy "cariñosito" con la mustia esa...

—¿No me digas que estaba con Orihime?

—¿¡Quien mas!? La resbalosa nunca pierde el tiempo para estar junto con él... pero saber, ya no me importa, que haga lo que quiere con quien quiera...—explotó Rukia ya encolerizada tratando de tragarse las lagrimas que amenazaban con salir de sus ojos, si Ichigo podía ponerse celoso por cosas sin sentido ¿por que ella tenía que aguantar al séquito de mujerzuelas que siempre estaban tras de él?

—Y si todo fue un mal entendido...

—¿Un mal entendido? No creo que "esa" haya tenido un accidente y por asares del destino se sentara en sus piernas "como damisela en apuros" para que él la curara...

—Puede que haya una explicación lógica, tienes que hablar con él.

—No, no quiero hablar con él y es mi ultima palabra—aseveró Rukia dando media vuelta para salir del salón.

Desde el fin de semana, las cosas con Ichigo iban de mal en peor, primero la tarde en la playa se había arruinado por la culpa de Keigo, al día siguiente mientras recorría el centro comercial se había encontrado con las "estúpidas fans de su novio" solo para hacerle pasar una tarde horrible en la que la llamaban perdedora, enana, poca cosa... había tratado de contenerse pero tenía tantas ganas de descargar su furia que que mejor oportunidad que con ellas... solo recordabá vagamente como la tal Riruka sangraba de la nariz y como la Zorrihime (como ella la llamaba) se quejaba de un dolor en el abdomen a causa de una patada que le había propinado, decir que le supo a gloria esa pelea era quedarse corta, ellas habían querido buscar pelea y la habían conseguido... y para rematar, ayer en la escuela, Ichigo la había evitado... no le había dirigido la palabra en todo el día, ni siquiera la había vuelto a ver cuando se toparon en las escaleras en el cambio de clase. Había llegado un punto tal que se sentía desfallecer, cuando por fin había decidido arreglar las cosas con Ichigo, había ido a visitarlo a su casa solo para encontrarse con la escena que le había relatado a Matsumoto. Ella no iba a ser el azmereir de toda la escuela, si Ichigo quería dejarla y olvidar todo lo que habían pasado juntos le iba a costar muy caro.

Iba tan absorta en sus pensamientos que apenas reacciono cuando alguien la había tomado del brazo y la había acorralado en el armario del conserje, se había dado un golpe tan fuerte en la nuca que no pudo evitar quejarse, por lo visto Zorrihime no había quedado conforme con "su encuentro el fin de semana", estaba a punto de golpear a la persona que se encontraba frente a ella cuando sintió como unos fuertes brazos la acorralaban y unos labios se acercaban a su oído para soplar detrás de su oreja.

—¡Te mataré!—rugió Rukia una vez que se dio cuenta de quien se trataba, estaba bien que no pudiera ver ya que todo se encontraba en penumbras pero sabía que solo una persona en el mundo conocía su punto débil.

—No si lo logro evitar—susurro Ichigo cerca de su oído recorriendo con sus labios la mandíbula de Rukia.

—¿A que quieres jugar? ¿No te basto con lo de ayer?—rugió Rukia tratando de soltarse del agarre.

—¿Ayer?—preguntó un sorprendido Ichigo sin entender de lo que Rukia hablaba.

—Ja, ahora te harás el desentendido ¿no?... por lo que yo vi, "esa" estaba dispuesta a todo contigo, con razón no me querías dirigir la palabra en la escuela, por que ya estas con ella...

—¿De que demonios hablas?—farfulló Ichigo sin soltar el agarre.

—No lo niegues, ayer estabas con "tu amiguita esa" ¿crees que podías verme la cara? Estas muy equivocado si piensas...

—Detente un momento—aseveró Ichigo entendiéndolo todo de inmediato—.Ayer Orihime llego a la clínica llorando diciendo que el día anterior la habías golpeado sin motivo algo, cuando menos lo espere ya se encontraba encima mio diciendo que no me convenías, que ella siempre me había amado... inmediatamente la aleje de mi y le deje en claro que te amo solo a ti y que nada en el mundo nos podía separar...

—Y si tan seguro estas de que nada nos puede separar ¿por que ayer ni siquiera me dirigiste la palabra?

—Quería que sintieras lo mismo que yo sentía cuando no me contestabas las llamadas—confesó Ichigo atraiéndola mas hacía si—.Se que fue estúpido e infantil, por eso quiero pedirte disculpas...

—¡Entonces, el secuestrarme, golpearme en la cabeza y tenerle casi amordazada es a lo que tu llamas pedir mi perdón! Que te den...

—¿Y que mas querías que hiciera? tu nunca entiendes de razones, no ibas que querer escucharme, se que fui un poco brusco en estos momentos y lo siento—susurró Ichigo depositado pequeños besos en sus mejillas para enmendar lo sucedido—.Dime como puedo compensarte...

—Puedes empezar por soltarme y arrodillarte para pedir perdón de rodillas.

Ichigo poco a poco empezó a soltarla, sus manos dejaron de hacer presión en sus muñecas para después recorrer su cuerpo y colocarlas en la cintura de Rukia, ya habia pasado bastante tiempo que se encontraban encerrados como para poder ver a la perfección todas las acciones de Ichigo, ya se encontraba arrodillado cuando sus miradas se encontraron.

—No creo que esto valga la pena para perdonarte—canturreó Rukia con una mirada profunda y penetrante, su mente trabajaba a mil para buscar la mejor forma de torturarlo y hacerlo cumplir todos sus antojos.

—Se como compensarte por todo—susurró Ichigo levantando poco a poco su falda para recorrer con sus dedos el borde de sus panties.

Rukia se estremeció al momento, antes de reaccionar Ichigo ya se encontraba bajando sus pantaletas provocando que una descarga de adrenalina la recorriera de pies a cabeza.

—Ichigo...—suspiró Rukia una vez que el aliento de su novio impacto con su parte intima.

Ver a Rukia completamente doblegada aun sin siquiera tocarla hacía que Ichigo se sintiera dichoso, amaba hacerla estremecer y que sucumbiera ante él.

Cuando la boca de su pelinaranja empezó a darle placer, no tuvo mas remedio que agarrarse del estante que se encontraba detrás de ella, nunca se explicaba como Ichigo podía hacer maravillas en su cuerpo provocando que perdiera la conciencia.

El saber que aun se encontraban en horarios de escuela y que posiblemente los descubrieran provocaban que Ichigo se excitara mas, habían hecho muchas locuras pero esa era la mas grande de todas.

Ahora no solo utilizaba sus labios sino también sus dedos, poco a poco introdujo uno de ellos dentro de ella notando como se sacudía ante la expectativa adelante de él, amaba conocer ese cuerpo a la perfección ya que sabía donde y como tocarla para que alcanzara el cielo.

Los labios de Rukia se encontraban completamente rojos a causa de la fuerte opresión que ponía sobre ellos para evitar gritar, Ichigo no solo la hacía estremecer sino que ahora se encontraba torturándola, sabía donde tocarla y evitaba olímpicamente esos puntos para alargar lo inevitable, cuando sentía que estaba a punto de llegar al clímax él la dejaba a medias para centrarse en otro punto y volver a hacerla estremecer.

—Lo estas haciendo a propósito—susurró Rukia entrecortadamente en una de las tantas veces que Ichigo la había dejado a medias.

—No es que lo haga a propósito, es que quiero que disfrutes el mayor tiempo posible—insinuó Ichigo cerca de su intimidad volviendo a atacar cuando sintió las manos de Rukia acercándolo para que no se detuviera. Sabía que lo que le acababa de decir era completamente mentira, si la estaba torturando ya que ella había hecho lo mismo la tarde de la playa, lo había dejado en los vestidores completamente solo y a mil.

—Ichigo... por favor...—susurró una vez que Ichigo había dejado de introducir sus dedos dentro de ella para pasar a masajear su clítoris provocando que todo dentro de ella explotara.

—¿Que?—cortó Ichigo con una sonrisa en los labios al ver su cara de satisfacción mientras se mojaba.

—No harás que te ruegue ¿cierto?—protestó Rukia mientras sus piernas no dejaban de temblar.

—Esta ves no, estoy igual o mas ansioso que tu—admitió Ichigo mientras se levantaba de su sitio y tomaba de la cintura a Rukia para que esta envolviera sus piernas en torno a él.

Cuando sus sexos se rozaron no pudieron evitar un suspiro que fue acallado por el demandante beso que se había dado. Los labios de Ichigo sabía a su esencia, todo él olía a ella, cosa que la alegro de inmediato.

Ichigo se encontraba tan excitado que no tardó en penetrarla, sus movimientos eran tan rítmicos y se amoldaban a la perfección como si hubieran nacido para ser uno solo. El estar algunos días abstenido hacían que ese encuentro fuera único y delicioso.

Las manos de Ichigo ahora se encontraban acariciando los glúteos de Rukia provocando que el vaivén de caderas fuera mas profundo mientras que las manos de Rukia acariciaban con devoción la espalada de Ichigo incitándolo a continuar.

Su corazón martillaba en su pecho sin piedad, sus labios no podían dejar de probar a esa mujer que lo volvía loco.

—¡Rukia!—rugió Ichigo cuando su cuerpo sucumbió por completo, llenando a Rukia con su esencia provocando que ella también se estremeciera por completo.

Una vez que sus respiraciones se normalizaron, Ichigo se despego de Rukia depositándola con cuidado en el suelo, trataron lo mas que pudieron en arreglarse el uniforme para después salir a hurtadillas del armario sin ser descubiertos.

—Esto solo fue una pequeña parte de todo lo que tengo planeado para ti para conseguir mi perdón—susurró Rukia con tono burlón y con una sonrisa en los labios antes de entrar como si nada en el salón de clases.

Amaba a su chica por todo lo que provocaba en él y si ella tenía pensado algunas cosas igual de emocionantes como lo que acababan de hacer, estaba ansioso por saber lo que se traía entre manos.

Fin


La verdad hoy me encontraba mas inspirada de lo habitual, espero que se note en este fic y sobre todo que les guste tanto como a mi... ya saben que pueden dejar un mensajito para decirle que les pareció.

Gracias por la enorme paciencia que han tenido conmigo y sobre todo por todo su cariño.

Los quiero mucho ^^

Att: Kathy~chan

Ja ne.