¡Holaaa! Acá le dejo el cápitulo final :D
13: 56 p.m.
Comisaría
- Oh, ¡Ya llegaron! – exclamó Ema, alegre de vernos, lo cual me pareció muy extraño hasta que nos ignoró por completo a mi compañero y a mí y me arrebató los bocadillos de las manos.
- ¿Descubrió algo, Srta. Skye? – inquirió Klavier en tono demasiado amable, quizás para prevenir hacerla enojar.
- Ah. Sí. Las pruebas… – se llevó varias frituras a la boca, se tomó su tiempo en masticarlas, y entonces prosiguió – Efectivamente. Encontré las huellas de Vera Misham en las cartas –
- ¡Lo sabía! – exclamé triunfante.
- Pero…-
- ¿Eh? ¿Pero qué? –
- La saliva. No logró identificar a quién pertenece – musitó pensativa – Los estudios dicen que el ADN pertenece a alguien cercano a Shadi Enigmar, un hombre que fue acusado de asesinato hace unos años –
- Eso quiere decir que la Srta. Wright y la Srta. Misham sí están asociadas después de todo – comentó Klavier y yo asentí, aunque ya sabíamos eso desde el principio, sólo nos hacían falta esas pruebas definitivas. Pero…continuábamos sin tener un Motivo.
- ¿Me perdí de algo? – nos preguntó Ema mirándonos con antipatía, como de costumbre.
- Shadi Enigmar es el padre biológico de Trucy – respondí.
- Ya veo… - se acomodó los lentes sobre la cabeza y después sonrió - A todo esto, ¿ya tienen alguna idea de por qué las chicas escribieron esas cartas? –
La pregunta de Ema me tomó por sorpresa. Creía que ella no estaba interesada en nuestro asunto.
- Yo…- me crucé de brazos e intenté pensar en algo… ¿Sería una broma? ¿Estarían aburridas y se ensañaron con nosotros? ¿O es que querían que Klavier y yo pasáramos más tiempo juntos?... N-no. La última opción sonaba ridícula y menos que poco probable – No se me ocurre nada – dije al fin.
- ¿Oh? ¿En serio? – Klavier me miró con mucha seriedad, tal, que por alguna razón desconocida me hizo sentir culpable de mi respuesta, pero rápidamente esa mirada se transformó en otra más afín a él – No te preocupes, Apollo. Yo ya pensé en algo – chasqueó los dedos, triunfante.
- ¿Ah…? - logré articular apenas, pues aún estaba sobrecogido por su súbito cambio de humor - ¡B-bien! ¿Puedes contarme a qué conclusión llegaste? – pedí.
- Mm… Preferiría no hacerlo – rió, y ante su negativa quedé extrañado – Srta. Skye, gracias por su tiempo – dijo, y se dirigió a la salida del laboratorio.
- Sí, como sea - Ema hizo un ademán de no importarle y después volvió a sonreírme – Apollo, cuando descubran lo que sucede, ¿me avisas en qué acabó todo? –
Yo simplemente asentí con la cabeza. Ahora también confundido por la repentina amabilidad de Ema. Sin embargo, traté de restarle importancia a todo lo raro que me rodeaba ese día pensando en que quizás era yo el que estaba muy receptivo…
Seguí a Klavier hasta la moto sin decir nada. Si él no pensaba contarme lo que sabía yo no podía obligarlo…, pero me mataba la curiosidad.
- ¿Pasa algo, Sr. Frente? – me preguntó antes de subirse a la moto.
- Creí que nos hablaríamos de 'tú' – reproché con la mirada entornada.
- Por supuesto, pero jamás mencioné nada acerca de los apodos – sonrió - Además, te lo digo con todo el afecto del mundo –
- Claro…- rodé los ojos, ignorando su último comentario - ¿Y hacia dónde nos dirigimos ahora? Como no quieres decirme tu teoría, no tengo idea de qué sigue… - le recriminé.
- Iremos de regreso a casa de Vera Misham. Y no te preocupes de nada, sólo déjame hablar a mí –
Asentí, pero para nada contento de que quisiera hacerse el interesante. Subí a la moto y él arrancó.
- Entonces, Apollo, ¿vas a decirme lo que te sucede? – volvió a preguntarme ya que estábamos en marcha.
- ¿A mí? Nada – respondí sin entender a qué se refería - ¿Por qué? –
- A priori, me parece increíble que no tengas ni la más mínima idea de dónde irá a parar todo esto. Se supone que eres un genio – dijo riendo.
- ¿Ah? ¡Yo jamás he dicho que fuese un genio! – repliqué con el ceño fruncido ciertamente molesto por lo que acababa de decirme. En serio intentaba pensar pero… nada coherente se me pasaba por la cabeza.
- Vamos, no me decepciones así. Yo sí creo que eres un genio, ¿O vas a decirme que los casos que me has ganado han sido simples golpes de suerte? –
- No, no lo han sido…-
- ¡Eso quería escuchar! -
- Pero sería más sencillo si tú me dijeras lo que piensas sobre las cartas –
- Te daré mi teoría cuando tú me digas la tuya –
Ante la condición no pude más que dar un suspiro de resignación.
14: 37 p.m.
Casa de Vera Misham
- Parece que Vera no está en casa – comenté tras haber tocado la puerta y el timbre por varios minutos – Qué raro. Ella no suele salir –
- Quizás debamos volver más tarde – dijo Klavier dándose una media vuelta para volver al vehículo – ¿Quieres ir a algún lugar en especial mientras tanto? –
- Um… ¡Ah!– recordé de pronto que tenía "trabajo" qué hacer – Debo volver a la agencia. Quizás el Sr. Wright me necesite para algo –
- Muy bien. Si tenemos suerte la señorita maga también estará allí –
15: 05 p.m.
Agencia Polivalente Wright
- ¡Ve-Vera!, ¿qué haces aquí? – exclamé sorprendido, pues nada más entrar a la agencia, la vimos sentada cómodamente en el sofá tomando una taza de café.
- ¡Polly! ¡Fiscal Gavin! Qué bueno que llegaron - nos saludó Trucy saliendo de la cocina, sonriente - ¿Por qué tardaron tanto en regresar? –
- ¿Qué? ¿Cómo?– pero si ella era la que había huido…
- Díganme, ¿funcionó? –
- ¿"fu-funcionó"? – repetí aún más desconcertado - ¿Qué funcionó? ¿De qué hablas? –
- Me temo que sus esfuerzos han sido en vano, señoritas – dijo Klavier de pronto y yo sólo quedé más confundido.
- Es decir que…no funcionó – dijo Trucy, decepcionada por alguna razón – Lo lamento mucho, fiscal Gavin. Creímos que ayudaríamos de algo… -
- Es una pena… – agregó Vera también entristeciéndose.
- ¿Se pude saber de qué hablan? – me atreví por fin a preguntar, algo molesto de que nadie me explicara nada.
Klavier volvió a mirarme con aquella rara seriedad a la que se le sumaba una rara melancolía para luego sonreírme como si nada pasara.
- Nada, Apollo. Las chicas sólo se divertían a nuestra costa – dijo antes de dar media vuelta y dirigirse a la salida del bufete.
- ¿Pero qué…? – miré a Trucy y luego a Vera, quienes me miraban de vuelta con pesadumbres y reproche.
- Polly, ¿es que en verdad aún no te das cuenta? – me preguntó Trucy casi con tono de regaño.
- ¿De qué? – parpadeé varias veces seguidas, todavía esperando una explicación.
- Uh. Bu-bueno… no sé si deba decírtelo yo… –
- Yo lo haré – interrumpió Vera sacando su cuaderno y comenzando a hacer trazos sobre él a una velocidad impresionante. Cuando terminó, se acercó a nosotros y me mostró un dibujo de mí y Klavier en versión 'chibis' rodeados de un gran corazón rosa.
- …No comprendo – dije tras mirar la imagen un rato.
- ¡Que le gustas al fiscal Gavin! – me gritó fuertemente Trucy casi al oído.
Quedé aturdido, tanto por la declaración como por el grito.
- ¡E-espera un momento! – dije retrocediendo, y tapándome la oreja – Eso no… es…posible –
- ¡Por supuesto que es posible! ¿Es que no te das cuenta de cómo te mira? –
- Cómo habla de ti – siguió Vera.
- ¡Cómo se comporta cuando está contigo! –
- Cómo te mira –
- ¡Cómo te sonríe! -
- Yo… No lo sé…- bajé la mirada al piso y sentí un extraño palpitar en mi pecho… Mi cabeza se encontraba bastante confundida. Demasiada información en tan poco tiempo había sobrecargado mi cerebro,
- ¡Polly! ¡No te quedes ahí y haz algo! ¡Habla con él antes de que se vaya! – me ordenó Trucy empujándome hacia la puerta de entrada –
Vi a Klavier a punto de subirse a su motocicleta. Por un segundo me quedé en blanco intentando ordenar mis ideas, y tomé una bocanada de aire con la esperanza de poder decir alguna oración coherente.
- Te-tengo una teoría – dije, y él se volvió a mirarme enseguida, sorprendido.
- Por favor, quiero oírla – me pidió formándosele una ligera sonrisa.
- Creo que Trucy le pidió a Vera que escribiese las cartas con nuestras letras, y que además tuviesen textos idénticos, para que nosotros nos diéramos cuenta enseguida que se trataban de cartas falsas –
- ¿Y eso por qué? – me preguntó aproximándose, y comencé a sentirme más nervioso de lo que ya estaba hasta el punto de tiritar.
- Yo… pienso que ellas… -
- ¿Sí? - me incitó más animado.
- Ellas… querían juntarnos – tan sólo terminar la oración, sé que me ruboricé.
- ¡Qué curioso! – soltó una risa - Esa también es mi teoría, aunque no sé si esté correcta – y dicho aquello, acercó su rostro al mío y…me besó.
Ante aquello, mi primera reacción instintiva fue de intentar alejarme, sin embargo, supuse que Klavier ya lo habría previsto porque me tomó de la cintura y la nuca, presionándome más contra él, a lo que yo no pude hacer otra cosa más que cerrar los ojos.
- ¡Vaya! No esperaba esto – la voz guasona del Sr. Wright nos separó. Él y el Sr. Edgeworth iban llegando en su coche.
- Sr. Wright, Sr. Edgeworth, siempre es un placer verlos – saludó Klavier mientras yo escondía mi cara en su pecho, muerto de vergüenza.
- ¿Pero qué pasa aquí, eh? – pude oírlo reír.
- ¡Papi! – exclamó Trucy seguramente sonriendo – ¡Vera y yo por fin hemos juntado a Polly y al fiscal Gavin! –
- Ya veo. ¡Felicidades a la nueva pareja! –
- ¿Usaste lo de las cartas? – inquirió el Sr. Edgeworth sin escucharse sorprendido en absoluto.
- Ajáaaa. ¡Y también funcionó con ellos! –
- ¿Qué quieres decir con eso? – me volví a verla enseguida. ¿Es que ya lo había hecho antes?
- Así fue cómo nos juntó a Miles y a mí – contestó el Sr. Wright dedicándole una sonrisa tierna a su esposo. Pude ver al Sr. Edgeworth fruncir el ceño y ruborizarse ligeramente.
- Síiii. Aunque a mis papis les tomó casi nada darse cuenta que eran falsas por mi letra chueca – sacó la lengua apenada.
- Deberíamos dejarlos solos… - sugirió Vera asomándose por la puerta, todavía con evidente temor al exterior.
- Sí, es buena idea – dijo el Sr. Wright y enseguida todos entraron al bufete, dejándonos solos.
- Y bien, Sr. Frente, ¿qué opinas? – sonrió de una manera que jamás le había visto, se veía demasiado feliz y posiblemente esperando una respuesta positiva de mi parte. Pero yo… aún no podía asimilar lo que estaba sucediendo.
- No entiendo la pregunta. ¿Qué opino sobre qué? –
Klavier soltó una carcajada que me confundió más.
- Eso es lo que más me gusta de ti, eres tan inocente – dijo, y volvió a besarme, pero esta vez no retrocedí a pesar de que mi cerebro me gritaba que lo hiciese - ¿Eso aclaró algo? – dijo burlón y mis mejillas ardieron de nuevo.
- Un poco… – contesté sin saber qué más decir, entonces volvió a tomar la palabra.
- Apollo – me miró con más seriedad – Me gustas mucho, y necesito saber si también te gusto –
- Um…Uh… También me-me gustas – cerré los ojos y asentí con la cabeza. Yo estaba realmente avergonzado de mi respuesta; siempre intenté no admitirlo, pero realmente me gustaba Klavier, es sólo que nunca pensé que él sintiese lo mismo por mí… Entonces me abrazó mientras yo continuaba temblando de nervios.
Una semana después.
13:23 p.m.
Agencia Polivalente Wright
- ¡Apollo! ¡Date prisa, quieres! – me gritaba Trucy cuando yo intentaba terminar de leer el informe de mi nuevo caso: se trataba de una falsa acusación de intento de asesinato, al menos eso decía mi cliente.
- Ya voy – contesté sin prestarle mucha atención. Yo seguía concentrado en mi informe.
- ¡El fiscal Gavin te está esperando para su cita! – continuó reprendiéndome y yo suspiré con desgane.
- Le dije que salía hasta dentro de media hora. Es cosa de él si llegó antes – comenté deslindándome por completo del apuro. No quise ser grosero ni mal anfitrión, pero no era mi culpa de que llegara temprano…
- Apollo, me encanta que te guste tu trabajo, – dijo Klavier entrando a mi oficina (que más que mi oficina era la bodega de la agencia…) y me jaló de un brazo para cargarme tal cual novia en noche de bodas - pero es hora de que tomes un descanso, ¿no crees? -
- ¡Kla-Klavier! ¿Qué haces? – me quejé en sus brazos - ¡Tengo trabajo que hacer! ¡Suéltame! –
- Por supuesto – me sonrió – Te soltaré cuando lleguemos a la mesa del restaurant que reservé para nosotros –
- ¿Y cómo conducirás la moto? – pregunté con ironía y pataleando para que me bajara.
- Con magia que la Señorita maga me haría el favor de hacer –
A causa de su "simpática" respuesta no pude hacer más que entornar los parpados y cruzarme de brazos, desistiendo totalmente de mis esfuerzos por soltarme que, aunque no me gustaba la idea de dejar mi puesto faltando tan sólo minutos para acabar el horario laboral, tampoco quería ser novio difícil.
- Buen chico. ¡Así me gusta! – dijo al fin dejándome en el suelo para luego de eso tomarme de la quijada y plantarme un corto pero afectivo beso - ¿Nos vamos? –
Yo asentí con la cabeza sin decir nada más, ruborizado, y lo tomé de la mano.
Bueno, espero que les haya gustado el fic... y lamento mucho la espera de casi 8 meses xDD
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