Distrito 10

Avanzaba por la calle mientras masticaba un trozo de cecina. Había sido un día duro, lo suficiente como para querer llegar a casa. El colegio era aburrido, pero en casa, las cosas eran más aburridas todavía, estaba cansada de su distrito y, por si fuera poco, la única cosa que hacía que su monótoma y aburrida vida pareciera interesante, se había ido semanas antes. Isabelle suspiró. Lo único que podía hacer era pararse a pensar que hacía allí, porque era como era... Pero cuando hacía esa clase de preguntas o simplemente decía lo que pensaba, la gente le miraba como si estuviera loca. Tal vez se debiera a que, en contadas ocasiones, se hubiera descubierto hablando sola de camino a casa, pero, al fin y al cabo ¿que más daba? Esa gente que le miraba raro, eran como ella. Seres aburridos, monótonos y ¡para que engañarse! No tenían nada mejor que hacer que farfullar contra ella.

Cuando llegó, estaba anocheciendo. Entró. Su familia estaba alrededor de la mesa, viendo las noticias en la televisión. Estaban diciendo algo de unas parejas enteras femeninas o enteras masculinas.

"Y, los distritos elegidos para estos Quarter Quells son -decía la mujer mientras metía la mano en una urna- El 11 (agricultura), el 12 (minería), el 7( madera y papel), el 1 (joyas), el 6 (energía), el 10 (agricultura) y el 2 (armamento). Tendrán parejas enteras femeninas o enteras masculinas."

Alzó la vista. "Tal vez toquen enteras masculinas , o tal vez enteras femeninas...

Y, eso significa más posibilidades, y con las teselas que he pedido... no hay duda saldré como tributo para los vigesimos quintos juegos del hambre." Dejó el plato en la mesa, y miró a su hermana Lauren, tenía 9 años ( se llevaban 4). Aun no entraba en los juegos, gracias a dios.

Se sentó,habló un poco con sus padres, y cuando ya no hubo nada más que decir:

-Me voy a mi cuarto-anunció.

-¿Sin cenar?-preguntó su madre.

-No tengo hambre.

Subió arriba, y se tiró en la cama. Su padre era el alcalde, tenían una casa muy grande con muchos libros. Sacó de debajo de la almohada "Crónicas Mar..." de RayBrad... estaba muy viejo de los años que tenía. Era de antes de los días oscuros. Pero le encantaba, y el contenido estaba casi intacto y podía leerlo perfectamente. "Bueno, aquí estoy yo. A 15 horas antes de mi probable muerte. Leyendo en mi habitación "Croni casmar". Soltó una carcajada "Y es exactamente como quiero pasar mi última noche aquí."

Christine se desperezó, después de haber terminado de comer. Había comida justa para ella y su madre, y también un bebé en camino. Apagó esa cosa cuadrada que un ignorante podría llamar televisión.

-¿Que estaban diciendo?-preguntó su madre desde la cocina

-Nada, algo de una nueva moda en el capitolio.

A su madre todo lo relacionado con los juegos del hambre le provocaba pavor. Los odiaba desde siempre. Y ver a algunos de sus hijos allí era todavía peor. El hermano mayor de Christine había muerto en unos juegos, unos años antes, tan sólo duro tres días. Lo peor, sin duda, fue que su madre empezaba a hacerse ilusiones de que a lo mejor podía ganar. Había convencido al público con su sonrisa sincera y sus chistes malos. Pero en la arena, se dejó guiar por las apariencias y confió demasiado en quien no debía. Él era así. Siempre veía el lado bueno de las personas, como Christine, y su madre, antes de que él y su padre murieran. Su padre se suicidó después de los juegos, bueno... en realidad se "cayó accidentalmente" del tejado de una fábrica.

Dejó el mando encima de la mesa, y se levantó para ayudar a su madre.

-Yo acabo mamá, tu ve a acostarte.

Su madre pareció aliviada.

-Buenas noches cariño.-dijo mientras desaparecía hacía la habitación contigua al comedor, que hacía de dormitorio.

Distrito 6

Marco vivía en una casa ridiculamente pequeña, con una familia ridiculamente familiar. Asistía a una escuela ridículamente inútil, en la que no aprendían nada.

Por lo que pasaba olímpicamente de ir al colegio, de estar con su familia, y más aun, de dormir en su casa.

Se pasaba todas las mañanas entrenándose para los juegos, pese a todo era una persona precavida. Bueno, y le gustaba la gloria.

O, al menos eso solía decir él. En realidad lo hacía para que su ridiculamente ridícula familia, no pasara hambre, por eso las teselas. Por eso se entrenaba, porque sabía que su suerte se acabaría pronto.

Pero más pronto de lo que esperaba.

John era... era simplemente él. Era el hijo de un agente de la paz y se aprovechaba mucho de eso. Miraba a los demás por encima del hombro, porque no eran ni de lejos, tan ricos como él. Ni tan "guays", ni tan guapos, ni tan... ((subnormales como para creerse mejor que los demás, cuando en muchos aspectos no les llega ni a la suela de los zapatos.)) ((Bueno creo que con esto dejo clara mi opinión de él :)))