Distrito 1

Paul era, y siempre había sido, el jefe. Alto, fuerte, mayor que los demás (por un año!). En su distrito la vida era perfecta. Había mucho dinero y casi siempre ganaban los juegos, el capitolio los adoraba, al fin y al cabo ¡vestían sus joyas! Soltó una carcajada, mientras pasaba por al lado de un mercado. Una señora del capitolio (a veces pasaban por el Mercado Principal a comprar joyas) preguntó a nadie y a todo el mundo:

-¿Que demonios es esto?

Paul se le acercó y le dijo :

-¡Un paraguas!

David vivía en la casa de sus padres, y llevaba una vida (como quien dice) normal. Su distrito era rico, y él era alto y fornido (y sí, aunque no lo creáis, influía mucho) . Así que le tomaban en serio y (a decir verdad) a veces era un poco abusón sobre todo con aquel chaval... ¡Sin Nombre! que vivía en el orfanato. (sí, se llamaba Sin Nombre, los del orfanato no tienen mucha imaginación) Pese a todo lo que os he contado antes de él, era (aunque cueste creerlo) un trozo de pan. Rescataba gatitos de los árboles cuando ninguno de sus amigos miraba y ponía mucho empeño en todo lo que hacía. Y sobre todo manejaba MUY bien los joysticks de la play.

Distrito 2

Peter y Miguel Anghelo se entrenaban para ser profesionales. Era lo único que podías hacer si vivías en el dos (pese a que estaba prohibido). Aunque se le daba bien lo de entrenarse , a Miguel no le gustaban nada los juegos, se compadecía de los tributos de los distritos pobres, que no sabían luchar, que eran pequeños y cuya forma física era tan deprimente que no sobrevivían ni al baño de sangre. Siempre deseaba poder ayudarles, pero iba contra las reglas de su distrito, por decirlo de alguna manera. Los del 2 eran profesionales y debían actuar cómo tal. Eso le molestaba mucho, (la gente le denominaba un "rebelde", sobre todo en la escuela donde no dejaba de interrumpir). Vivía bien, en el colegio estaban todo el día entrenando para ser agentes. Siempre pensaba que si llegaba a ser agente de la paz podría hacer la vida en los distritos pobres, un poco más llevadera. Aparte de todo esto no creo que haya mas que decir sobre él. Tenía unos ojos con un color un tanto especial: una mezcla entre verde y marrón

Y Peter... bueno no solía hablar mucho, se dedicaba a entrenar con la espada y a hacer ese ruido tan característico suyo cuando quería llamar la atención o desviarla de un tema. Él también vivía una vida normal, como todos los de su distrito. Tenía dos hermanos pequeños a los que más de una vez, había salvado de una abeja, (sus hermanos odiaban las abejas). Peter tenía una afición secreta, que ninguno de sus amigos conocía... (vale, os la cuento, pero no se la digáis a nadie) De vez en cuando, desaparecía sin que nadie se diera cuenta, y, en esos momentos en los que nadie en el mundo podía encontrarle, jugaba al Pin-pon.