Distrito 4
An se encaminó con paso decidido hacia la playa, seguida por su hermana, su vecino y su archienemigo.
-Os juro que lo vi en la playa. La marea lo debe de haber arrastrado...
-An ¿puedes decirnos porque vamos a la playa y porque viene él con nosotros?- preguntó su hermana señalando por encima de su hombro.
-Ha venido porque quiero demostrarle que no soy una mentirosa y que tengo razón.
-Nadie dijo que fueras una mentirosa – replicó su archienemigo, un chico de ojos verdes y pelo rubio, que le sacaba una cabeza como mínimo (pese a que tenían la misma edad).
An le lanzó una mirada fulminante.
-Hey chicos, -dijo su vecino, rubio y de ojos azules- mirad allí.
Salieron todos corriendo en dirección a la playa, y cuando llegaron a la orilla se colocaron todos en círculo en torno a unos objetos.
-Hay un tridente, un pato de juguete ("oh" de todos los presentes), un libro con unos dibujos corridos por el agua, un trozo de metal y una cosa redonda con rayas.
-¿De donde creéis que viene todo esto?
-Bueno – dijo el vecino- tal vez sea de antes de la guerra, a lo mejor han estado flotando a la deriva hasta llegar aquí.
-No se vosotros, - dijo el otro chico – pero yo quiero llevarme algo.
-Sí, tú y todos. Pero antes tienes que reconocer que no mentía – dijo An.
-Reconozco que yo nunca dije que estuvieras mintiendo.
-¡Jesus!- todos le lanzaron una mirada fulminante.
-Está bien – dijo la hermana de An- que cada uno coja lo que quiere llevarse.
El vecino cogió el tridente y antes de que los demás pudieran replicar (se veía en la cara de Jesus que él quería el tridente) una mujer de mediana edad apareció diciendo:
-Neil Patrick Odair, ¿me puedes decir que demonios estás haciendo aquí?- le cogió de la muñeca- deberías estar en casa cuidando de tu hermana.
-Pero es que...
-Siempre estás con tus amigos – dijo frunciendo el ceño- ¿porqué no piensas un poco más en nosotros?
El chico suspiró, resignado.
-Ya nos veremos.
-Adios Neil- respondieron todos, mientras la mujer se lo llevaba a rastras.
-Bueno... - empezó An, pero Jesus ya había cogido la cosa con rayas y el trozo de metal, y su hermana el libro- ¡Yo quería el libro!
-Te jodes, o el pato o nada.
-¡Meriaaannnnn! (a sus padres se les acabó la imaginación ¿vale?)
Merian se encogió de hombros, así que An tuvo que coger el (adorable) pato de goma.
Distrito 8
-¡Oh! Mirad quien viene por ahí. Es la bruja.- exclamó un chaval grande y fornido.
-¡Rápido corred!-dijeron los niños pequeños.
-Mi mamá dice – contó uno detrás de un seto- que está tan loca que habla de los días De Antes, o como ella dice de los Días Antiguos.
-También dicen que dice que eso es de un libro de antes.
Un "Oh" general.
-¿Que es un... li-bro?- preguntó un niño de no más de 2 años.
-Es que aun no va a la escuela, y en casa no hay libros...
-Sí, sí, a mi hermana le pasaba igual...
-Mirad ya viene- intervino otro.
Una chica avanzó entre la multitud. Llevaba unos pantalones vaqueros y una camiseta blanca. Avanzó entre los setos, sin pararse a mirar a lo niños que había allí.
-Hola -dijo el chico fornido- ¿Has visto algo nuevo? ¿Como a quien van a suspender?
Risas generales.
La chica le miró con unos grandes ojos marrones:
-Veo un mal augurio para ti, porque morirás al primer día...
-¿A sí?
-... en los juegos.
Todos se empezaron a reír menos él, pero al ver que nadie se la tomaba enserio, el chico al que acababan de sentenciar a muerte, se unió a la risa.
-Menudo bicho raro ¿Verdad Bru?
Bru se giró y dijo:
-Debe de estar muy loca para insinuar que voy a perder en los juegos, -todos le miraron un tanto extrañados – si es que voy algún día claro...
