El Baño y la Caza
-¡Y que la suerte esté siempre de vuestra parte!
Miran a su alrededor, desconcertados. Un campo de fuerza les protege de la furia de las olas del océano, que hacen temblar la arena. Sus ojos se pasean nerviosamente por los demás tributos. "Está claro que sólo hay dos formas de morir" dicen sus caras perladas de sudor, mientras el reloj hace tic-tac y pasan los segundos. "O ahogados en el mar, o en sus manos." Una voz resuena: Diez... Nueve... Ocho... Siete... Seis... Cinco... Cuatro... Tres... Dos... Uno...
Ya está. La cuenta atrás ha terminado. Los más inteligentes, huyen de la cornucopia hacia el bosque, y los profesionales y los que (aparentemente) no tienen miedo de morir se acercan a ella.
El panadero del nueve, cogió una mochila verde e intento huir, pero se encontró con un cuchillo clavado en su corazón, y se sobresaltó tanto, que calló al suelo, para no volver a levantarse más. Paul había cogido una espada y se dedicaba a rebanar cuellos. La hoja estaba muy afilada, así que cuando James pasó corriendo a su lado, la cabeza salió rodando en la otra dirección. David , por su lado, seguía jugando con cuchillos. Lanzó uno que se clavó en un árbol, a dos centímetros de la cara de Eveline, cuyas piernas decidieron que era hora de correr. Bianca, por su parte, usó una lanza, que se clavó en la espalda de Clarabella. La chica no se había movido de la plataforma. Bru estaba también por allí, pegando a alguien con una barra de metal. Se giró al escuchar el último cañonazo, cosa que su víctima aprovechó, para escapar de allí. Bianca, Bru, David y Paul se miraron. Todos los demás tributos que no habían muerto, había huido hacia el bosque.
-¿Os apetece ir de caza?- preguntó Bianca.
-Cuando se ponga el sol- dijo Bru.
Eveline corría tan rápido como sus piernas le permitían. En su mente, ahora sólo había un pensamiento "Huye". Escuchó unos cañonazos, el sonido de la muerte. Cuando dejó de ver la cornucopia y empezó a escuchar el ruido del oleaje, se calmó un poco y empezó a andar. Después se paró y se sentó en el suelo:
-¿Que voy a hacer ahora?- se preguntó a si misma- No puedo quedarme aquí todo el rato, además tengo sed...
Se incorporó y escuchó. Se escuchaba el sonido del oleaje y el de... la lluvia. Se puso a llover justo cuando Eveline miró al cielo. La lluvia caía estrepitosamente empapándola. Eveline abrió la boca, y cuando hubo sido suficiente para acabar con su sed, un paquetito plateado calló a su lado. Tenía una botella. Eveline la agarró con las dos manos y la abrió.
Isabelle por su lado, admiraba las ruinas que había encontrado. Era una edificación de varias plantas. Sin ventanas, y con grietas. Estaba pensando si entrar o no, cuando se puso a llover, y evidentemente, no se iba a morir de un resfriado. Entró.
Dentro había escaleras, pasillos y habitaciones. Tras una serie de reflexiones, decidió subir la escalera y "acomodarse" en una habitación del fondo del pasillo, que ponía: 12-05.
-El doce de mayo... Es una fecha que me suena...-murmuró mientras entraba.
Se asomó a la ventana y vio a la niña del once y al chico del seis, que parecía una masa deforme, que huyó al ver a la niña. Isabelle silbó, y la niña pareció verle, porque entró en el edificio.
Peter y Miguel Anghelo corrían, sabían que los profesionales estaba de Caza. Sólo un idiota no lo sabría. Y mejor no estar cerca de ese idiota cuando llegaran.
Kagome se paró en seco. Había escuchado un ruido. Con aquella maldita lluvia, era muy difícil ver a su alrededor.
-¿Quien anda ahí?- preguntó.
-¿Kagome? Soy yo, Yewie.
Kagome sonrió y se acercó un par de pasos.
-No hay tiempo, huye de aquí. Hay asesinos cerca. Nos matarán a las dos.
-Ven conmigo, he visto una cueva no muy lejos.
-Deprisa, yo te sigo.
Llegaron a una cueva a orillas de un río. Kagome rezó, para que la lluvia camuflara la entrada. Era bastante pequeña. Y se apiñaron las dos, una al lado de la otra y esperaron.
Se escullaron unas voces encima de la cueva.
-Te digo que le vi por aquí- dijo una voz grave.
-Pues aquí no está, así que tu verás...
-¡Os dije que no nos fiáramos de él! Es un novato, no sirve para la caza. Seguro que el otro soplo que nos ha dado también es falso.
-Parad de una vez- dijo una voz femenina. - No sirve de nada. La lluvia ha borrado el rastro y el olor. Volvamos al campamento, ha tenido suerte. Comprobaremos su otro soplo en unos días.
Cuando los gritos y las voces dejaron de oírse, Kagome soltó el aire que había estado reteniendo.
-Ha estado cerca- dijo Yewie.
-Muy cerca- asintió Kagome.- Vamos a necesitar armas ¿no crees?
Un cuchillo fue a parar a sus pies. Levantaron la mirada. Un chico del seis que tenía sangre en la cara y un ojo morado les intentó sonreír y dijo:
-Lo necesitareis si queréis venir conmigo.
-¿Quién va a querer ir contigo? -preguntó Yewie, que, evidentemente, quería ir con él.
N/A: En un principio, iba a hacer El Baño y La Caza como capítulos separados, pero me quedaron muy cortos, así que los junté.
¡Muchas gracias a todos por los reviews y los favs/follows! :)
