Amor no Correspondido – Capítulo 2: Fin de semana, Besos y Una sorpresa

Los días pasaron y por fin llegó el día que las chicas habían estado esperando. Aunque era viernes, ellas ya tenían en su mente los planes que harían el fin de semana. Todo un fin de semanas para ellas, salvo la excepción de que estaría la hermana mayor Mitsuki. Fue durante el descanso cuando Yuu le dio la noticia a su hermana.

–Hermana, tengo que decirte algo importante– Decía Yuu.

–Claro Yuu, ¿Qué sucede? ¿Qué necesitas?– Respondió Mitsuki de forma muy tierna

–Invité a Haruka a quedarse en casa todo el fin de semana. Espero que no te cause ninguna molestia o algún inconveniente– Le decía Yuu a su hermana con mucha seguridad, acompañada de una sonrisa.

―*¡Oh no! Justo cuando quiero olvidarme de Haruka-san, aparece el momento menos indicado. Haruka-san se va a quedar en casa todo el fin de semana y no creo poder aguantar ni el primer día. ¿Qué voy a hacer?*― Pensaba Mitsuki muy alterada. De vuelta a la realidad, se veía como empezaba a sonrojarse, le temblaban las manos y las piernas de los nervios.

–¿Eh? ¿Qué te sucede hermana? ¿Te sientes mal? Estas temblando mucho, tú cara está muy roja y…– Dijo Yuu un poco preocupada mientras revisaba a Mitsuki, percatándose de otra cosa.

–¡Tu frente está demasiado caliente! Vayamos a la enfermería–

–N-no es n-necesario Yuu, estoy muy bien. No te preocupes, es solo que me acordé de algo que tengo que hacer y me puse así hehehe– Dijo Mitsuki con algo de nerviosismo, tratando de ocultar que lo que le pasó fue por la noticia de que la chica del cabello granate se quedaría en casa todo el fin de semana.

–Emmm, bueno…está bien, nos veremos en casa hermana– Se despedía Yuu con cierta expresión de dudas. No obstante recordó que tenía que verse con Haruka para completar sus planes y que su fin de semana de relajación y descanso resultara bien sin ningún tipo de problemas.

Las horas siguieron pasando y las clases ya habían finalizado. La gran mayoría de los alumnos estaban dirigiéndose a sus respectivas casas para descansar, pero unos cuantos aún seguían en las aulas. Mitsuki era el ejemplo claro de la anterior situación, puesto que ella funge como la presidenta de la clase y su trabajo es cerciorarse de todo lo que ocurre alrededor de la escuela. Al menos unas cuantas horas más en la escuela la calmarían un poco. La chica se encontraba algo pensativa, aunque no preocupada, ya que su hermana Yuu le había avisado con tiempo que se iría un poco más temprano. Terminó de hacer los últimos deberes en el aula y salió del edificio rumbo a su hogar. Disfrutaba del trayecto, ya que estaba contemplando un hermoso atardecer que, combinado con el frío que hacía en ese momento, la ponía más contenta. Por un momento se olvidó de sus problemas y solo miraba aquel cielo naranja que, poco a poco, estaba tornándose más oscuro. Eso no le importaba para nada, Mitsuki seguía disfrutando del recorrido.

–¡Yuu! ¿Estás en casa?– Dijo Mitsuki en tono de voz muy alto, pero no consiguió respuesta –Supongo que seguirá con Haruka. Probablemente sigan preparándose para lo que vayan a hacer. Mejor me pongo a hacer algo en lo que llegan– Decía para sí misma.

Para matar el aburrimiento, leyó un libro que había tomado de la mesa de café y así permaneció por un buen rato. Había pasado 1 hora y las chicas no llegaban, lo que puso en preocupación a Mitsuki…hasta que recibió un texto de cierta chica.

''Hermana, lamento si nos hemos demorado mucho. Pero Haruka se quedó comprando más de la cuenta. Volveremos lo más pronto posible''. Así dictaba el mensaje que su hermana Yuu le había mandado. Mitsuki sonrió tiernamente al imaginarse aquel momento. Su preocupación se esfumó y se recostó en el sofá. Cerró sus ojos y, como si su subconsciente se divirtiera con ella, empezó a imaginarse a aquella chica del cabello granate. Su curvilínea figura, su rostro, su cabello, sus ojos, aquel listón blanco que adornaba su cabeza…un ángel hermoso. Mitsuki ya no pudo contenerse y exclamó…

–¡TE AMO HARUKA-SAN!–

Para su fortuna no había nadie en casa que escuchara aquel grito de ''desahogo'', mucho menos las chicas que seguían en su idilio con las compras del fin de semana. Mitsuki tenía el rostro totalmente colorado de la vergüenza, sin imaginarse lo que pudo haber pasado si hubiesen escuchado ciertas chicas. Cerró los ojos para calmar aquella tensión, sin conseguir suerte, ya que se le vino a la mente aquella escena cuando ella y el resto de sus compañeras de clase se preparaban para la obra de ''Blanca Nieves'' donde Mitsuki haría el rol del príncipe que despierta a Blanca Nieves, rol interpretado por Haruka. Recordó cuando colapsó por haber leído aquella parte del beso que despertaba a Blanca Nieves y que, si no hubiese sido por la intervención de su hermana Yuu, Haruka habría terminado dándole un beso. Volviendo a la realidad, la pobre chica estaba que echaba humo de la cabeza. Su frente estaba ardiendo, su cara estaba roja y el resto de su cuerpo…ni hablar. Mitsuki estaba ''como agua para chocolate'' y la chica estaba fuera de sí.

–Cielo santo… ¿Por qué? Haruka-san ¿Por qué me enamoré de ti?– Decía Mitsuki una vez tranquilizada y entre suspiros. No cabe duda que la chica del cabello granate le había robado el corazón y obviamente ya era muy tarde para negar aquel sentimiento.

–¡Hermana! ¡Ya llegamos! Lamentamos mucho si nos demoramos en llegar– Gritaba Yuu, quien estaba acompañada por su ''amiga'' Haruka.

–Me tenían preocupada. No vuelvan a hacer eso, por favor– Respondía Mitsuki con algo de preocupación y timidez.

–Gracias por invitarme, espero no causar molestias– Dijo Haruka haciendo una reverencia a la chica que, anteriormente había sufrido una pequeña ''crisis nerviosa''.

–*Oh Haruka-san, que bella luces ahora. Eres un ángel, una princesa... ¡Cielos! ¿Por qué no puedo decirte mis sentimientos hacia ti?*– Pensaba Mitsuki mientras se le quedaba viendo fijamente a Haruka quien, a pesar del frío, portaba un vestido muy bello de colores suaves, acompañada de una falda de mezclilla y unas botas de piel. Toda esa ropa combinando con aquel cuerpo hacía lucir a Haruka muy atractiva y preciosa. Mitsuki seguía quedando mirando a Haruka con una sonrisa y con el rostro un poco colorado. Haruka se asustó un poco porque aquella chica se le quedó viendo mucho y muy fijamente.

–¿M-Mitsuki-chan? ¿Se encuentra bien?– Le decía Haruka a Mitsuki tratando de hacerla reaccionar.

–N-no es nada Haruka-san, m-me encuentro muy bien. Es solo que me gusta la ropa que llevas puesta– Respondió Mitsuki, titubeando un poco de los nervios.

–¿En serio? Awww gracias Mitsuki-chan– Decía Haruka muy feliz por el cumplido.

–¡BASTA YA! Haruka, vamos a mi habitación. – Mencionaba Yuu con un tono de celos por lo que había visto, mientras miraba de reojo a su hermana mayor con cierta molestia y apretaba del brazo derecho de su amiga.

–E-está bien Yuu-chan. Me estas lastimando el brazo– Mencionaba Haruka con algo de dolor en su brazo por aquel fuerte apretón que Yuu le daba a su brazo derecho.

Sin decir más, ambas chicas se fueron a la habitación de Yuu, quien estaba muy molesta y para ''desahogarse'' lastimaba el brazo izquierdo de Haruka. Por otra parte, Mitsuki solo las contemplaba subir las escaleras y pasaron unos segundos para que hiciera lo mismo, pero cambiando de destino dirigiéndose a su habitación. Un poco deprimida, decidió recostarse en su cama. Vio al techo por un largo tiempo, todavía recordando aquella chica que flechó su corazón. Su mente también empezó a recordar aquel momento en que Haruka no le importaba estar también con ella, ya que era como Yuu, pero más madura y de mayor edad.

Unas lágrimas empezaron a resbalar por su rostro. Era una combinación de sentimientos: tristeza y amor. Tristeza porque en el fondo sentía que Haruka nunca correspondería a sus sentimientos, así fuera lo último que haga y pasara lo que pasara. Y amor porque, aun intentando por las vías posibles e imposibles olvidar a aquella chica del cabello granate, su mente se la recordaría. Aquel ángel que la cautivó, que la enamoró, que cada vez que Mitsuki la ve, se ilumina su mundo.

–Haruka-san…– Susurraba aquella chica que lloró un poco hasta quedarse dormida.

Mientras tanto en la otra habitación, las chicas estaban en sus pláticas comunes y aleatorias, hasta que Haruka cambió la conversación.

–Oye Yuu-chan, creo que fuiste algo dura con tu hermana. Deberías ir a pedirle una disculpa. – Decía Haruka muy seriamente.

–No te pongas de su lado, que ella te estaba viendo con ojos pervertidos– Replicaba Yuu haciendo un mohín.

–Ohhh Yuu-chan~, estas muy celosa ¿verdad?– Mencionaba Haruka con un tono muy pícaro mientras abrazaba por la espalda a Yuu.

–¡N-no te incumbe Haruka!– Titubeaba Yuu algo irritada.

–Además de celosa, tsundere~– Mencionaba Haruka entre risas mientras mantenía el abrazo. Haruka seguía forcejando a Yuu y ella seguía refunfuñando, hasta que Haruka sopló en la oreja izquierda de Yuu, provocando que esta lanzara un gemido algo erótico, causando inmediatamente el silencio en la habitación. Ambas chicas se miraron y después de unos segundos de silencio incómodo…

–Haruka, deberíamos ir con mi hermana para pedirle disculpas, ¿n-no crees?– Rompía el silencio la chica de las coletas rubias

–Suena muy b-buena idea Yuu-chan. Vamos…– Respondía la chica del cabello granate.

Ambas chicas salieron de ahí y se dirigieron a la habitación de la chica mayor. Yuu empezó a sentir algo de culpa por haberle respondido de mala forma a su hermana por lo que sucedió anteriormente.

–¿Hermana? Solo quiero decir que me perdones por mi actitud que mostré hace rato. Realmente no era mi intención gritarte de esa manera– Decía Yuu muy arrepentida desde el pasillo, enfrente de la puerta de la habitación de su hermana. No recibió respuesta, así que tuvieron que ingresar al lugar para ver que sucedía. Entraron las chicas a hurtadillas y lo que vieron fue a Mitsuki durmiendo. La vieron detenidamente y se dieron cuenta de que la chica había llorado un poco, lo que hizo que se conmovieran.

–Descansa Hermana. Te quiero~– Susurraba Yuu mientras le daba un suave y tierno beso en la mejilla.

–También te quiero~…Mitsuki-chan…– Susurraba Haruka haciendo lo mismo que Yuu, solo que esta le dio el beso en su frente.

Ambas chicas la encobijaron del frío y se fueron de ahí, tal y como habían entrado. Continuaron con lo que habían dejado y poco a poco fueron divirtiéndose con lo que habían encontrado en la habitación. Toda la noche fue muy hiperactiva para estas chicas, hasta que llegaron al límite y decidieron mejor cambiarse para ir a dormir después de un viernes muy agitado e intenso.

–¡Ha sido un viernes sensacional Yuu-chan!– Decía Haruka algo exhausta.

–Y todavía faltan 2 días para que este fin de semana sea mejor– Respondía Yuu.

–Bueno, es hora de dormir. Mañana nos espera un gran día. Buenas noches Yuu-chan~– Decía Haruka acomodándose para dormir al lado de Yuu.

–Buenas noches Haruka– Respondía Yuu, dándole un beso en los labios de su querida Haruka

–Te amo Yuu-chan…– Le decía Haruka a Yuu mientras ésta correspondía el beso.

Ambas chicas procedieron a dormir. Pasaron las horas y en la madrugada Mitsuki se despertó con algo de sed y a bajar a la cocina por un poco de agua. Antes de dirigirse a dormir, se dirigió a la habitación de su hermana menor Yuu, donde dormían las chicas muy cómoda y plácidamente. Procedió a entrar en hurtadillas y tratando de no hacer nada de ruido. Se quedó parada ahí, viendo fijamente a ambas chicas, en especial a Haruka. La miró un rato y repentinamente surgieron aquellos sentimientos por ese ángel durmiente que tenía enfrente de ella.

–Perdóname Yuu…– Susurraba Mitsuki mientras se acercaba lentamente al rostro de Haruka y le daba un tierno y cálido beso en la mejilla de aquella chica que dormía inocentemente.

Se fue de ahí y volvió a su pieza. Se recostó en su cama y empezó a llorar en silencio. Se lamentaba por lo que había hecho, pero en el fondo sentía que había hecho lo correcto. Darle un beso a aquella chica del cabello granate mientras dormía y pensar que aún tenía la esperanza de ser correspondida. Decidió limpiar las lágrimas de sus ojos verdes y volvió a dormir.