Amor no Correspondido – Capítulo 3: Sorpresas y Una Hermana Mayor Feliz
Era sábado en la mañana. Una mañana muy fría y una de las chicas que estaban durmiendo plácidamente había despertado. Yuu Sonoda era la primera en despertarse dispuesta a hacer sus cosas rutinarias. Pero el verdadero motivo por el cual la menor de las chicas se había levantado primero era porque le tenía preparado algo especial a su amiga Haruka. Se veía algo desvelada, pero en el fondo sabía que valía la pena despertarse muy temprano y con unas ganas que no se ven muy a menudo en Yuu. Era muy temprano y los rayos del sol apenas iluminaban gran parte del vecindario. Decidió dar un pequeño paseo, no sin antes dejar una nota en la mesa de café avisando que iba a ausentarse unas horas. Sin más, la chica de las coletas rubias salió y durante el trayecto iba pensando en lo que le va a preparar a Haruka para que fuese un fin de semana inolvidable.
Mientras tanto, Haruka apenas iba despertando y comenzar con su día en la casa de la familia Sonoda.
–Buenos días Yuu-chan~– Decía Haruka algo somnolienta. La chica del cabello granate se percató que no recibió respuesta de cierta chica.
–¿Yuu-chan? ¿Dónde estás? Seguramente estas desayunando y no me despertaste. Yuu-chan mala, muy mala– Replicaba Haruka fingiendo enojo y haciendo mohines muy graciosos mientras se dirigía a la cocina.
La chica se sorprendió cuando se encontró con una cocina sin nadie ahí que estuviese desayunando o preparando algo para comer. Inmediatamente, Haruka empezó a buscar por toda la casa, por todos los lugares en los que podría estar Yuu. Fue directo a la habitación de la hermana mayor Mitsuki y avisarle de lo que estaba pasando.
–¡Mitsuki-chan! ¡Mitsuki-chan! ¡DESPIERTA! ¡Yuu-chan no está en casa!– Decía desesperadamente Haruka a una Mitsuki que estaba apenas despertándose.
–¿Eh? Haruka-san se ve muy linda en esa pijama… heh~– Balbuceaba somnolienta Mitsuki mientras veía [con la poca vista que tiene] a Haruka muy de cerca.
–¡Mitsuki-chan! ¡No es momento de esas cosas! ¡Despierta que Yuu-chan ha desaparecido!– Gritaba Haruka al borde del colapso mientras hacía reaccionar a Mitsuki agarrándola de los hombros mientras la zarandeaba para que despertara.
–Perdón Haruka-san p-por eso. ¿Yuu desapareció? Eso es imposible. Debió haber salido a comprar algo para desayunar– Decía Mitsuki tratando de calmar a Haruka.
–¡PERO ELLA ME AVISARÍA! Yuu-chan es muy mala conmigo– Respondía Haruka muy molesta. Ambas chicas bajaron a la sala y se encontraron con la nota que Yuu había dejado unas horas antes.
''Me voy a ausentar un buen rato. No se preocupen por mí''
Esto calmó a ambas chicas que hace rato estaban algo frenéticas, sobre todo Haruka. La chica del cabello granate se tranquilizó un poco, pero aún seguía molesta porque Yuu no la había despertado o siquiera avisado. Mitsuki había notado ese detalle y se acercó a Haruka para hablar con ella.
–Haruka-san, no te pongas así. Tal vez Yuu tuvo un asunto importante que ella tenía que resolver por su propia cuenta– Trataba de calmar y hacer entrar en razón a Haruka.
–¡MENTIRA!... Yuu-chan es muy mala. Apuesto que ya se fijó en otra chica y me mandará a volar. ¿Qué voy a hacer Mitsuki-chan?– Decía Haruka en modo de negación y casi al borde del llanto.
Mitsuki miró por un rato a Haruka y se cuestionaba el por qué era tan celosa, inclusive más que su hermana Yuu. La chica rubia de las gafas ya no podía contenerse y de forma repentina, Mitsuki abrazó a Haruka. Aquella chica estaba sufriendo por dentro de no poder decirle lo que realmente sentía por Haruka. Ese ángel color granate que parecía alejarse más y más porque ya tenía dueña, para colmo esa dueña era Yuu Sonoda, su querida hermana menor. Haruka se sorprendió por el abrazo repentino; aunque claro ese abrazo la reconfortó, así que solo correspondió a ese tierno y cálido gesto que su compañera Mitsuki le estaba dando.
–Haruka-san. ¿Puedo preguntarte algo?– Susurraba Mitsuki al oído de Haruka.
–Claro Mitsuki-chan ¿Qué sucede?– Respondía Haruka de la misma forma.
–¿Qué p-piensas de mí? ¿Te a-agrado?– Mitsuki empezaba a hablar con la voz un poco entrecortada y a modo de susurro. Era obvio que lloraría en cualquier momento.
–Eres muy linda Mitsuki-chan. Si algún día Yuu-chan llega a cansarse de mí, tendré a otra personita más. Tus ojos verdes, tu rostro, tu cabello rubio, tu bello y curvilíneo cuerpo…Eres un ángel precioso. Tu rostro es parecido al de Yuu-chan, solo que tú eres mayor y más madura– Le decía Haruka a Mitsuki mirándola a la cara y a aquellos ojos verdes complementados por aquellas gafas rojas. El comentario de Haruka sobre de que se parecía un poco a su hermana Yuu la deprimió un poco.
–Haruka-san, yo no soy Yuu. Es obviamente imposible parecerme a Yuu en todos los aspectos– Respondía Mitsuki a Haruka con desanimo, apartando la vista de Haruka viendo hacia otro lado.
–No digas eso Mitsuki-chan. Sabes bien que eres una chica muy bella y muy tierna. Que lo quieras negar ya es otro asunto– Respondía Haruka con un tono muy suave y algo atrevido, pasando su mano por la silueta de la chica.
–*¡Cielo Santo! Esto tiene que ser el paraíso. Estoy con Haruka-san y no para de decir que soy bella. ¡Dios mío! Esto es muy bueno para ser real*– Pensaba Mitsuki, quien ya estaba totalmente sonrojada y con los ojos muy cerrados para evitar cualquier contacto visual.
Era el día más feliz de su vida…o el mejor día que pueda recordar. Si, Mitsuki estaba muy feliz, más no se lo podía creer. Aún seguía incrédula por aquellas palabras que Haruka le dedicó hace un momento. Si se las hubiese dicho cualquier persona, solo se sonrojaría y mostrando algo de indiferencia. Pero no era una persona desconocida, era su ángel de color granate Haruka Takayama. Hubo un silencio repentino y cuando Mitsuki se percató de esto, abrió los ojos y vio que Haruka la seguía observando.
–Mitsuki-chan…acércate por favor– Decía Haruka con un tono muy pícaro y sensual.
–E-está bien, a-allá v-voy… – Respondía Mitsuki con algo de nervios, aproximándose lentamente hacia donde se encontraba aquella chica del cabello granate.
Ella se acercaba muy lentamente hacia aquella chica que estaba apoyada en la pared. Cerró los ojos mientras iba acercándose a la chica del cabello granate quien le hablaba en un tono algo provocativo, hasta que la chica rubia de gafas sintió unos labios pegados a los suyos. Un beso que tomó por sorpresa a Mitsuki, pero que en el fondo no se lo podía creer. Aquella chica que la noche anterior lloraba porque creía que aquel ángel granate nunca correspondería a sus sentimientos ahora sentía que estaba en cielo…En un cielo, un paraíso que parecía no estar hecho para Mitsuki. Estaba muy feliz, Haruka tomaba más la iniciativa y Mitsuki seguía la corriente. Aquel beso se hacía cada vez más apasionado, como si Haruka amara realmente a Mitsuki y se olvidara de su verdadero amor Yuu. Unas pequeñas lágrimas empezaron a brotar de los ojos verdes de Mitsuki, lo cual tomó por sorpresa a Haruka.
–¡Mitsuki-chan! ¿Qué te sucede? ¿Acaso hice algo malo?– Decía Haruka rompiendo el beso y mirándola a su rostro con algo de preocupación.
–N-no, para nada Haruka-san. Estoy muy feliz por este momento tan bello y maravilloso. Te amo mucho Haruka-san. Esperé mucho tiempo para que esto ocurriera y por fin sucedió. Te amo tanto…Haruka-san– Respondía Mitsuki con la voz entrecortada por el llanto.
–Lo se…yo también te amo Mitsuki-chan~– Decía aquella chica del cabello granate quien estaba al borde del llanto, pero mantuvo la compostura.
–Mitsuki-chan…esto será nuestro secreto~–
–Por supuesto Haruka-san–
Ante estas palabras, ambas sonrieron tiernamente y prosiguieron con aquel beso apasionado que Haruka había comenzado desde el principio. Tanto a Haruka como a Mitsuki no les importaba mucho si Yuu las viese algún día, puesto que Haruka ya se le había insinuado varias veces –accidental o intencionalmente–, provocando que Yuu se pusiera celosa. Mitsuki abrazaba y besaba a su amada ángel granate, aquel ángel que en un principio pensaba que no se fijaría en ella. Y mientras más besaba a Haruka, más la abrazaba, como si de soltarla se le escaparía y no volvería nunca más a sus brazos. Aquellos besos acompasados por los gemidos que ambas chicas soltaban, disfrutando de aquel sábado, de aquel día que nunca olvidarán y recordarán para toda su vida. Recostadas en la cama, tomadas de la mano y tomando un poco de aliento por aquel beso largo y lleno de amor que se dieron la una a la otra. Al final se veían entre si y comenzaron a reír, para luego darse unos besos pequeños en sus mejillas sonrojadas. El resto de la tarde fue para ellas solas, ambas chicas se encontraban muy felices, sobretodo Mitsuki. Todo iba muy bien, hasta que…
–¡Chicas! ¡Ya llegué~!– Aclamaba la recién llegada Yuu a la casa.
Ambas chicas se encontraban en la habitación de la hermana mayor. Entraron en pánico tras escuchar aquella voz y trataron de esconder toda ''evidencia'' que fuese a encontrar Yuu en alguna de las 2 chicas. De tantos nervios, Haruka tropezó accidentalmente y por poco cae de cara al suelo…pero la suerte le sonrió a aquella chica, ya que Mitsuki estuvo en ese instante para salvarla, atrapándola al instante y logrando hacer una pose algo comprometedora. Hubo un silencio incómodo tras este pequeño incidente.
–Haruka-san… ¿T-te encuentras b-bien?– Titubeaba Mitsuki tratando de romper el silencio incómodo
–Si…eso creo Mitsuki-chan. Estoy bien…gracias por haber amortiguado mi caída…ehehehe– Respondía Haruka ante aquella pregunta
Ambas chicas, con los rostros muy colorados por la vergüenza de aquel incidente, empezaron a reír ante dicha situación. Mientras tanto, la pequeña Yuu escuchó aquellas risas y subió las escaleras para descubrir de donde provenían esas carcajadas y de paso saber que estaban haciendo aquellas chicas o que les causaba tanta gracia como para que rieran tanto. La chica de las coletas rubias llegó hacia donde se escuchaba aquella risa y tocó la puerta.
–Chicas ¿Qué es lo que les causa tanta risa? Voy a entrar– Decía Yuu tras la puerta de la habitación de su hermana mayor, quien abrió la puerta de la habitación para ver lo que estaba ocurriendo.
–Nada nada Yuu-chan, solo estábamos contando historias muy chistosas– Decía Haruka entre risas
–Cierto Yuu, no es nada del otro mundo. Solo son anécdotas tontamente graciosas– Complementaba Mitsuki a las palabras que Haruka había dicho anteriormente.
–Está bien. Haruka, vayamos a mi habitación, que quiero mostrarte algo– Decía Yuu a Haruka muy animada mientras le jalaba del brazo.
–¡D-de acuerdo Yuu-chan! Nos vemos al rato Mitsuki-chan– Gritaba Haruka a Mitsuki mientras se iba de la habitación de la susodicha chica rubia mayor y le daba un guiño.
Las dos chicas se fueron a la otra habitación, donde Yuu le tenía preparada una sorpresa... más bien un pequeño obsequio a su querida Haruka.
–Haruka… esta es la razón por la cual estuve fuera toda la mañana…– Decía Yuu muy sonrojada mientras le mostraba un collar plateado con un pequeño corazón.
–¡Oh por dios! Que hermoso Yuu-chan. Realmente valió la pena el que te hayas ido sin siquiera despertarme ¡JUM!– Decía Haruka muy feliz por el regalo, al mismo tiempo que hacía un gracioso mohín por lo dicho anteriormente.
–Es lo menos que puedo hacer por ti Haruka– Le respondía Yuu a Haruka con algo de vergüenza y un sonrojo muy intenso en su rostro.
Al ver a aquella chica de las coletas rubias Haruka le dio un tierno beso, a lo cual Yuu correspondió a aquel beso. Un beso que, como era de costumbre, ambas disfrutaron con todo el amor que se tenían la una a la otra.
–Haruka… Te amo. Te amo tanto~–
–Yo también te amo Yuu-chan…–
Mientras tanto, Mitsuki se encontraba en su habitación recordando lo que había sucedido hace unos momentos. Ya no estaba deprimida, sino que estaba feliz de que ese ángel granate haya correspondido a sus sentimientos. Una pequeña sonrisa hizo aquella chica que en el fondo aún tenía la esperanza de que fuese correspondida definitivamente por Haruka.
–Algún día Haruka-san… Algún día– Decía Mitsuki entre suspiros y contemplando hacia la ventana, observando el paisaje invernal.
El resto del sábado fue dedicado para aquellas chicas melosas divirtiéndose como nunca y disfrutando de un sábado muy tranquilo y relajante.
