Amor no Correspondido – Capítulo 5: Fiesta y Oportunidad
–¡Haruka! Despierta ya que se nos va a hacer tarde– Gritaba la joven Yuu Sonoda a su 'querida' amiga para que se levantara y comenzar la rutina escolar.
–Y-ya voy, ya voy, no me presiones Yuu-chan– Refunfuñaba Haruka todavía somnolienta pero haciendo lo posible para despertar y comenzar el día.
Así es como estas dos chicas empezaban su día luego de aquel fin de semana anecdótico e intenso. Se cercioraron de despertar a cierta chica mayor que dormía plácidamente. La despertaron con algo de dificultades puesto que balbuceaba y refunfuñaba, más todo esto fue en vano para la joven Mitsuki Sonoda. Con toda la energía que tenían, desayunaron y se prepararon para iniciar sus actividades escolares. Mitsuki tuvo que adelantarse a llegar a la escuela, así que solo Yuu y Haruka permanecieron en la casa.
–Oye Haruka, ya falta poco para que sea la semana cultural– Decía Yuu en un tono reflexivo y pensativo.
–Si, es verdad. ¿Qué te parece si nos organizamos para participar en el festival?– Respondía Haruka muy alegre.
–¡Genial! Me gusta la idea– Decía Yuu con entusiasmo
–Es verdad… bueno, de eso nos encargaremos cuando estemos en la escuela. Mejor hay que darnos prisa si no queremos llegar tarde, eh Yuu-chan– Hablaba Haruka un poco reflexiva pero igual de decidida en su plan.
–De acuerdo Haruka–
Ambas chicas se fueron rumbo a la escuela conversando sobre el tema de aquel festival cultural. Un pequeño festival que, más que nada, fue una especie de ''última fiesta'' para las estudiantes que cursaban su último año escolar y que ya estaban a punto de graduarse. De solo recordar que el propósito era despedir a las estudiantes próximas a graduarse les generó sentimientos encontrados. Pensar que ellas pronto se graduarían y ya no verían a sus compañeras de clase. Así como así decidieron mejor enfocarse en solo planificar como sería aquel festival. Todavía era muy temprano, pero en las aulas ya se veían más estudiantes ocupando sus lugares y otros rondando por algunos sectores del plantel. Entre esas estudiantes se encontraba aquella chica de gafas rojas y cabellera rubia muy larga. Se encontraba haciendo el papeleo de las actividades diarias de la escuela y administrar que todo esté en orden. Acabó a tiempo antes de que comenzaran las clases y se tomó un pequeño descanso. Mitsuki se detuvo a contemplar el paisaje que, poco a poco empezaba a ponerse agradable. Todavía hacía frío, pero el ambiente era agradable. Se le vino a la mente aquella chica…si, cierta chica de cabellera granate se le cruzó en sus pensamientos y suspiraba al recordar su bella figura. Miraba al cielo y se imaginaba a Haruka como ese divino ángel que desciende de ese cielo azul, aquel ángel que la llevaría a un lugar muy precioso donde Mitsuki nunca sufriría y solo tendría a su amada Haruka a su lado. Un pequeño dolor en el pecho le dio a la joven rubia, pero no fue por el clima…un recordatorio que interrumpió su pequeña e inocente fantasía. Un incómodo recordatorio de que no faltaba mucho para que se graduara de la escuela, lo que causaría que probablemente ya no tendría tiempo para muchas cosas…ni vería a Haruka. Ya no podría ver a su adorado ángel granate y de solo recordarlo la agobiaba mucho. Decidió volver a su aula de estudios y esperar a que llegaran el resto de sus compañeras para que dieran comienzo las clases.
–Haruka-san…– Suspiraba aquella chica que se encontraba solitaria en su pupitre contemplando el paisaje desde el salón de clases.
¿Por qué no se armaba de valor y le decía a Haruka cuanto la ama? Simple…su hermana menor. Yuu Sonoda, su propia hermana menor era el ''obstáculo a vencer'' para que Mitsuki se confesara apropiadamente. Sus fantasías e ideas se fueron cuando poco a poco fueron llegando las estudiantes a sus lugares, en especial su amiga y la vice-presidenta de la clase…Rina Sakai.
–Buenos días Presidenta Mitsuki~– Decía aquella chica con mucha alegría.
–¿Ah? Eh si, buenos días Rina-chan– Respondía Mitsuki con algo de cansancio y desgane.
–Presidenta ¿Se encuentra bien? Luce algo deprimida y cansada– Preguntaba Rina con preocupación.
–N-no es nada Rina-chan, me siento bien. Solo que llegué temprano e hice el papeleo antes de que todas llegaran– Respondía Mitsuki titubeando y ocultando lo que le pasaba.
–Presidenta Mitsuki, ya sabe que yo me encargo del papeleo y que no debe estresarse en vano. Eso le puede causar mucho daño a su cuerpo– Decía Rina cual si fuese una madre para aquella chica. –Pero en fin. ¿Se enteró que las chicas de la clase 1-A van a preparar algo así como un festival cultural?– Dijo aquella chica del lazo rojo
–Si, si estoy enterada. De hecho una de las organizadoras llevó la solicitud hace unos días e incluso dijo que varias de nosotras estábamos invitadas– Comentaba Mitsuki acerca de aquel ''festival cultural'' que planeaban las otras chicas.
–Vaya, suena interesante. Hay que asistir a ese evento…digo, es nuestro último año como estudiantes y dentro de poco nos vamos a graduar, así que hay que ir. Claro, si es que usted tendría alguna objeción…– Decía Rina con mucho entusiasmo que se fue apagando por las últimas palabras que formuló.
–Pues…no tengo ningún inconveniente. Así que podemos ir y hay que decirles a las otras chicas de esta clase– Meditaba aquella chica que al final no dudó y decidió asistir a aquel evento.
–¡Perfecto! En el transcurso del día correré la voz al resto de las chicas de esta clase. Por ahora vamos a nuestros lugares que ya viene el profesor– Respondía Rina con muchas ganas y muy decidida.
Las primeras horas de la mañana fueron tranquilas tanto para Mitsuki como para las otras 2 chicas que se encontraban en su clase. Mientras tanto, las chicas de la clase 1-A estaban haciendo los planes de lo que sería su ''festival cultural'' en su misma aula. Realmente ese ''festival'' era una pequeña fiesta de despedida a las alumnas que estaban próximas a graduarse, por lo que querían cerciorarse de que todo saliera bien y sin problemas o complicaciones. Todas las chicas de aquella clase hacían los preparativos y hacían lo posible para que ninguna chica del grupo de las futuras egresadas viera o espiara a la clase y arruinar la sorpresa.
–Ya no puedo esperar a que las chicas vean esta fiesta que les hemos preparado– Comentaba una de las estudiantes de la clase 1-A mientras llevaba algunas cosas.
–Igual yo. Esta es una forma muy divertida y bonita de despedir a nuestras senpais de la escuela– Decía su compañera mientras la ayudaba a cargar unas cajas.
–¡Vamos chicas! Que esta fiesta tiene que estar más que preparada y lista para nuestras compañeras. No queremos que se lleven un vergonzoso y malo recuerdo de nosotras ¿verdad?– Ordenaba Kotone, quien era una de las organizadoras.
–¡Claro que no! Nos esforzaremos– Gritaban todas las chicas al unísono con mucho entusiasmo.
–Vaya, que alegría ver a todas las chicas trabajar así– Comentaba Yuzu mientras contemplaba el escenario laborioso de todas las chicas de la clase.
–Pero tu ni siquiera has hecho nada– Respondía Kaede a su amiga mientras ponía los adornos.
–¡EH! ¿De qué hablas Kaede? Yo si he trabajado. Mira, traje todas estas cajas yo solita y sin ayuda de nadie– Mencionaba Yuzu con orgullo mientras señalaba dichos objetos.
–Si…solo has hecho eso. El resto del tiempo te la pasaste comiendo tus pockys y dulces– Comentaba Kaede mientras le señalaba la caja de dulces y varias golosinas.
–Chicas, basta de discusiones. No me gustaría darles un pequeño castigo a ustedes dos por discutir y pelear ¿o sí?– Decía Kotone mientras se acercaba a aquellas chicas y sacaba un látigo.
–¡D-d-de a-acuerdo K-Kotone-san!– Hablaban las chicas al mismo tiempo y con mucho miedo de solo imaginar aquel ''pequeño castigo''.
–Ah~ Yuu-chan, ¿No te da gusto hacer esto por las chicas que pronto se graduarán?– Decía Haruka con alegría mientras hacía las decoraciones del lugar.
–Si, sobre todo si todo esto lo hago a tu lado Haruka– Respondía Yuu mientras veía a su ''amiga'' Haruka trabajando.
–Oh Yuu-chan, eres una chica sin remedio ¿verdad?– Reía un poco Haruka, a la vez que hablaba con un tono de picardía.
–T-Tonta Haruka…– Titubeaba Yuu tras lo que dijo Haruka.
Dentro del aula se vivía un ambiente muy alegre, de convivencia y muy unido. Nunca antes se había vivido un ambiente tan activo y laborioso como aquel día en el que todas mostraban sus esfuerzos y ganas para ofrecerles a aquellas chicas mayores una gran fiesta de despedida…sutilmente disfrazada de ''Festival Cultural''. Mientras tanto en la planta alta donde se encontraba la clase 3-A, la presidenta Mitsuki se encontraba en una pequeña junta del comité estudiantil donde también se encontraba el futuro consejo estudiantil que se encargaría de los futuros puestos vacantes. Las 3 chicas que fueron citadas por la presidenta estaban muy alegres y felices de que hayan sido elegidas para el puesto y prometieron dar todo su esfuerzo cuando llegara el día. Acabada la reunión, la presidenta y la vicepresidenta tomaron su receso merecido. Solo Mitsuki fue quien aprovechó su descanso para escribir un recado dirigido a cierta destinataria, citándola a ella al pasillo del segundo piso. 2 puntos importantes en su recado fueron los siguientes: se lo dio a la vicepresidenta y compañera Rina Sakai para hacérselo llegar a Haruka, y que fuera sola. Presentía que habría problemas con su hermana menor Yuu, pero eso no le importaba…no le importaba, solo quería estar con su amada…con ese ángel granate que iluminaba su vida y le llenaba el alma de felicidad. Hecho esto, procedió a descansar lo que quedaba del tiempo y solo esperó.
Mientras en la otra aula, las chicas que estaban organizando el convivio estaban por terminar las decoraciones, de acomodar las mesas y de terminar los últimos detalles. Aunque por falta de tiempo decidieron recorrerla para el siguiente día y así todas pudieran divertirse como quieran y puedan. Llegó el día esperado para las chicas de la clase 1-A y las primeras horas de la mañana transcurrieron con total normalidad. Ya se estaban haciendo los últimos preparativos para que todo empezara. Por otra parte, las chicas mayores de la escuela se dirigían a la aula 1-A dispuestas a asistir al ''festival cultural'', pero lo que realmente esperaban era…
–¡Felicidades!– Fue el grito que todas las chicas hicieron al unísono al momento en que las chicas abrieron la puerta.
–¿Pero qué es esto? ¿Por qué ese ''felicidades''?– Decía tanto la presidenta y vicepresidenta de la clase como el resto de sus compañeras que murmuraban entre ellas.
–Bueno, la verdadera razón por la cual fue se hizo este ''festival cultural'' fue en realidad para felicitarlas por graduarse de esta escuela y planeamos entre todas nosotras esta fiesta de despedida para que se lleven con ustedes un bonito recuerdo– Decía Kotone mientras se dirigía al grupo.
–¡En serio? Oh que lindo~, no se hubiesen molestado en hacer esto– Comentaba Rina con mucho sonrojo y conteniendo un poco las lágrimas por la felicidad.
–Ehehe no es nada, todas lo hicimos por ustedes– Decía Yuzu ''consolando'' a la vicepresidenta –Y bien ¡Que comience la diversión!– Complementó Yuzu a lo que dijo y al mismo tiempo ponían música para alegrar el ambiente.
Todas las chicas no dudaron y empezaron a adaptarse al ambiente tan alegre y divertido que había en él. Entre tanto ruido, Mitsuki tuvo que pedirle a su compañera y vicepresidenta Rina que encontrara a Haruka y le diera la nota que la misma Mitsuki escribió.
–Rina-chan, busca a Haruka-san y si la ves, dale esto y pídele que lo lea…es muy importante– Le dijo Mitsuki a Rina con un ligero tono de desesperación.
–De acuerdo Mitsuki, no te preocupes. En cuanto la vea se lo daré inmediatamente– Le contestó Rina tratando de calmar a aquella chica.
Rina se empeñó a buscar a la chica de cabello granate con la intención de darle aquel recado que Mitsuki escribió para ella. Después de buscar por casi todo el edificio, por fin la encontró…y como no, acompañada por Yuu, quienes se encontraban en las escaleras que conducían al segundo piso. Sin perder tiempo o sin observar demasiado para que aquellas chicas no se dieran cuenta de que estaban siendo ''vigiladas''.
–Haruka-san, que bueno que te encuentro. Me dijo Mitsuki que te diera esto– Decía Rina un poco exhausta por la búsqueda, a la vez que le daba el papel.
–Oh, gracias Rina-chan. Por cierto, ¿Qué tal la fiesta que les preparamos?– Comentaba Haruka acerca del convivio.
–Muy divertida, en serio les agradecemos por haber planeado todo esto para nosotras– Respondía Rina con mucha alegría y con algunos sollozos contenidos sutilmente.
–No hay de que Rina-chan, es lo mejor que pudimos hacer para felicitarlas por su graduación y que se llevaran un bonito recuerdo– Dijo Haruka con alegría consolando un poco a Rina, quien ya estaba llorando.
–Vamos Rina-san, no es necesario que llores– Decía Yuu también consolando a la chica.
–Discúlpenme chicas, no pude contener más estas lágrimas de la alegría que siento– Respondía Rina mientras trataba de calmarse.
–Bueno, es hora de volver a la fiesta. ¡Vamos!– Comentaba Yuu.
–Ustedes adelántense, yo me quedaré para ver de qué trata esta nota– Respondía Haruka a Yuu mientras mostraba el papel en su mano izquierda.
–Está bien Haruka, pero no vayas a tardar demasiado…o me enojaré contigo– Decía Yuu como si estuviese ''regañando'' a la susodicha chica.
Y con esto, Haruka se quedaba ahí en las escaleras mientras veía como Yuu y Rina se dirigían al lugar donde estaba la fiesta. La chica del cabello granate leyó la nota, que más o menos decía así…
''Te espero en la recepción del segundo piso. No vayas acompañada. Quiero hablar contigo muy seriamente.
~Mitsuki''
Las pocas palabras que había en la nota fueron suficientes para estremecerla e inquietarla. ¿Por qué quería que fuese sola? ¿De qué quería hablar en forma seria? Se empezó a cuestionar estas y otras preguntas, aunque realmente en el fondo sabía de qué quería hablar la chica rubia de gafas rojas. Así que sin más, subió a las escaleras y estuvo ahí en la recepción esperando a que la chica llegara.
Mientras, Yuu y Rina ya habían llegado al salón de clases donde estaba el convivio. Lo primero que hizo Rina fue notificarle a Mitsuki de que Haruka ya había recibido la nota y ya la estaba esperando en el lugar que la había citado.
–En un momento regreso, tengo algo que hacer– Dijo Mitsuki a Rina en un tono veloz
–De acuerdo Mitsuki, no te preocupes– Respondía Rina dándole confianza a su compañera y presidenta.
–¡Hey Hermana!...– Gritó Yuu a la chica mayor que salió a toda velocidad del salón. –Rina-san ¿A dónde se fue mi hermana? ¿Por qué iba con tanta prisa?– Cuestionaba la chica de las coletas rubias a la vicepresidenta.
–Fue a arreglar un pequeño asunto, pero volverá pronto– Le respondió Rina a la chica menor.
–Bueno, está bien. Por mientras hay que divertirnos– Complementó Yuu sin darle mucha importancia a lo ocurrido anteriormente.
Por otra parte, Mitsuki se dirigía al segundo piso con una caminata un poco tranquila, pero en el fondo estaba muy tensa de lo que podía suceder. Quería confesarle realmente lo que sentía por ella. Con cada paso que daba su corazón latía más fuerte y por unos momentos casi colapsaba, pero no se rendiría. Mantuvo la compostura y subió las escaleras con dirección rumbo a la recepción, esperando a que estuviese su adorado ángel…Haruka Takayama. Y en efecto, ahí estaba. Parecía una casualidad o una simple coincidencia, pero los rayos del sol del atardecer que iluminaban aquella sección le dieron una especie de ''divinidad'' a aquella chica de cabello granate.
–Haruka-san…que bueno que estas aquí. Creí que no vendrías– Dijo Mitsuki en un tono muy bajo pero entendible para aquella chica, a la que tomó por los hombros estando Haruka de espaldas.
–Claro que quise venir, quiero saber de qué me vas a hablar– Respondía Haruka zafándose un poco de aquel contacto.
–Bueno…de lo que quería hablar era sobre…si tu…si tu…me quieres…– La voz de Mitsuki en ese momento estaba entrecortada, aguantando las ganas de llorar.
–Por supuesto…presidenta Mitsuki. Yo te quiero mucho. Te quiero muchísimo, y la verdad es que siento lo mismo por ti que por Yuu-chan– Susurraba Haruka al oído de Mitsuki, quien casi rompe a llorar por aquella comparación.
–No…por favor Haruka-san. No me compares con Yuu, que eso me duele en el alma– Mitsuki estaba que ya no podía consigo misma.
–Presidenta Mitsuki…contrólate. Tranquilízate, relájate, que lo que tienes te puede hacer mucho daño– Consolaba Haruka a aquella chica que estaba al borde del llanto.
En un arrebato, Mitsuki tomó la iniciativa e hizo algo que, quizá, no se hubiese imaginado ni Haruka y ni ella misma: Mitsuki besó a Haruka. No fue un simple beso a secas, era un beso lleno de amor, ternura, sentimientos y pasión. Mitsuki estaba ''sacando'' todos sus sentimientos oprimidos en aquel beso que, incluso Haruka disfrutó. Ambas se fundieron en aquella expresión de amor. Lágrimas brotaban de aquellos ojos verdes que estaban cerrados por esa pasión, pero eran lágrimas de felicidad, de desahogo, de que por fin le estaba diciendo sus sentimientos a su precioso ángel de color granate.
–Te amo…Haruka-san~ Te amo demasiado. Quiero estar a tu lado toda la vida. No quiero estar sola– Susurraba Mitsuki mientras lloraba
–Yo también te amo…presidenta Mitsuki– Respondía Haruka mientras veía aquellos ojos verdes muy vidriosos por las lágrimas.
–Solo dime Mitsuki-chan ¿De acuerdo?–
–De acuerdo…Mitsuki-chan~–
Y así estuvieron aquellas chicas abrazadas y dándose besos tiernos mutuamente por un largo tiempo. Haruka ya presentía desde hace bastante tiempo esos sentimientos que Mitsuki tenía por ella, pero ignoraba aquel detalle y lo dejaba pasar, pensando que otra chica se fijaría en la chica rubia de gafas rojas y viceversa. Fue aquel fin de semana en el que Haruka se salió de control y por poco le hace cosas lascivas a Mitsuki. El pretexto de querer tanto a Mitsuki fue el parecido a su hermana menor [más que obvia razón] y aquel cuerpo tan curvilíneo y frágil que poseía la chica. Por otro lado Mitsuki estaba en el paraíso. Sentía que cada beso era un paso hacia el cielo, donde iba acompañada de aquel ángel granate dispuesta a llevarla a un lugar hermoso, donde estarían juntas por y para siempre. Besos y gemidos había a montones en aquel momento de amor entre Mitsuki y Haruka. Pero a lo lejos, alguien contemplaba esta escena con toda la tranquilidad y calma, sin hacer ruido. Era Yuu quien se había quedado ahí parada. Tal vez fue a buscar a su hermana y a Haruka quienes ya se habían demorado mucho en volver al convivio, pero escuchó aquellos gemidos y besos y quiso saber de donde provenían y de quien.
–Tienes muchas cosas que explicarme…hermana– Susurraba Yuu para sí misma mientras veía a lo lejos aquella escena.
