3. Con la mochila a cuestas

Querido Harry:

Estoy seguro que tu tía estará haciendo que pases tus mejores vacaciones. Tenéis mucho de que hablar, pero he de insistir que cuides tus espaldas allá donde vayas, ten muy presente que eres la presa favorita de Voldemort y que él piensa en la mejor manera de pillarte. Por otro lado, mantenerte lejos del mundo mágico y pasar inadvertido de un lado hacia otro, me parece un buen plan para que no conozca tu paradero. No te quepa duda que Emily Evans es una buena instructora y que te enseñará lo que ella sabe hasta el momento del mundo mágico y el mundo muggle. Aprovecha para repasar tus asignaturas, ya te advertí que este año va a ser especialmente duro para ti. Nos veremos en quince días.

Albus Dumbledore

P.D.: Pásatelo bomba y no comas muchos caramelos.

- En quince días ¿Cómo sabe él donde vamos a estar? Bueno es Dumbledore - Harry abrió la otra carta

Querido Harry:

Me parece fenomenal que por fin conozcas a tu tía. Me quedo más tranquilo sabiendo que ella está contigo, estoy seguro que te protegerá con uñas y dientes. Sólo espero que algún día pueda estar yo en la misma situación que estáis los dos.

Por favor, ahora que estás con ella pórtate mejor que bien, no le des disgustos y hazla caso en todo, ella sabe bien lo que hace.

Besos

Hocicos

P.D.: Nos vemos en quince días.

- Bueno está claro que vendrá con Dumbledore

Harry se recostó en la cama y se durmió sin ningún tipo de sueño pero si con una pregunta ¿Será tan fuerte su tía como piensan ellos?

- Harry, arriba dormilón, tienes que preparar tus cosas. Ya dormirás en el coche – su tía lo tiraba de la cama, literalmente

Harry se puso las gafas y miro su reloj, sólo habían pasado tres horas desde que se acostó.

- He pensado que será mejor que nos vayamos cuando casi no haya nadie abajo

Sin decir una palabra por el sueño que tenía, se vistió, metió todo en su baúl y se dispuso para marchar.

- Ya he pagado la estancia y como es muy temprano aún, desayunaremos en el camino - Emy parecía que había dormido todo el día, estaba despejada y feliz

Se pusieron en marcha y a los diez minutos de arrancar con el coche, Harry se volvió a quedar dormido. Se despertó y miró a su tía, sonreía. Llevaba unas gafas de sol que le hacían estar más bonita si cabe. Ella siempre combinaba toda su ropa, se peinaba y acicalaba muy bien. Desde que la conocía no había dejado de sonreír y mantenía un humor envidiable. Solía canturrear canciones y no lo hacía nada mal, le encantaba la música y la lectura. Su voz era suave, risueña y cuando explicaba algo se mostraba extremadamente cariñosa y atenta, para saber si él le había entendido todo bien.

Harry había escrito a sus amigos para comentarles todo lo sucedido y tanto Ron como Hermione, se morían de ganas por conocerla. Sólo faltaba Sirius, recordó la carta que recibió de su padrino y deseaba con todas sus fuerzas que él estuviera allí con ellos, eso podría convertirlos en una familia, la que nunca había tenido. Ellos podrían ser los sustitutos de los padres que su peor enemigo le quitó.

- Buenos días

- Bueno, por fin despierta mi príncipe azul. Eres como un angelito cuando duermes, me dan ganas de comerte a mordiscos

- Me hablas como si tuviera un año y ya tengo quince

- Para mí eres mi pequeño, me siento como una madre primeriza y a veces te comería a besos.

- ¿Por qué no te has casado? – preguntó de sopetón entre bostezos

- Empezamos bien la mañana, menuda preguntita. Porque no encontré... porque no... porque se me pasó el amor – Se notaba nostalgia en esa respuesta

Harry sabía que Emy odiaba las mentiras y esta vez se notaba que había medido muy bien sus palabras, para no decir una mentira.

- Él se lo perdió

- Muy bien dicho, además me he dado cuenta que mi destino estaba encaminado a estos momentos, a estar aquí contigo ahora y siempre

Harry observó a Emy. Ella conducía con la mirada fija en la carretera, para él aquella situación era muy nueva y extraña. De repente, se dio cuenta que tenía una nueva familia, una familia que decía lo que sentía y que lo que sentía hacía él no era precisamente aversión. Admitió en silencio que se le daba bastante mal mostrar sus sentimientos y que cuando quería decirlos parecían como estar a deshora. Eran los niños pequeños los que les dicen a sus madres que las quieren y no un chaval de quince años, que lo único que parece es un borrego diciendo tal cosa... pero él no había tenido a nadie cuando era un niño para decir lo que sentía.

- Sé que te va sonar cursi y me da vergüenza lo que voy a decir pero... yo siento... que toda la vida haya estado contigo y desde que vi tus ojos por primera vez, supe... lo mucho que te iba a querer, Emy – Harry tenía la cabeza inclinada para abajo como diciéndoselo al cuello de su camisa, sus mejillas estaban ruborizadas y sus manos temblorosas

Emy desvió el coche y aparcó en el borde de la carretera. Estaban en medio de un valle verde precioso y con pequeñas aldeas en la lejanía. Se quitó el cinturón y le pidió a Harry que saliera del coche. Él la miraba asombrado, no esperaba esa reacción.

- Harry, mírame – Emy cogió la cara de su sobrino con sus dos manos - Quiero que entiendas una cosa, no sé si será la más importante que te diga, pero sé que es mi verdad

Él la miraba sin decir nada, sabiendo que lo que iba a pasar en ese momento cambiaría su modo de ver la vida, todavía más de lo que ya lo había hecho.

- Eres lo único que me queda, mi bien más preciado y al igual que tú, desde el día que volví a ver tus ojos, supe que mi vida estará volcada a cuidarte, a quererte, a criarte, a ser tu amiga y si alguna vez tú lo sientes así, a tratar de ser una madre para ti. No me entiendas mal, yo sé que jamás seré Lily pero no te quepa ninguna duda que, de igual manera, yo daría mi vida por ti. Eso no lo da el tiempo que llevamos juntos. Al igual que una madre siente un enorme amor la primera vez que tiene a su hijo en brazos, lo haya gestado o no, yo siento dentro de mi alma que has llenado el enorme vacío que me quedó tras la muerte de mi familia. Tú ya eres cada centímetro de mi ser y te protegeré de cualquier cosa, persona, monstruo o injusticia que te ataque ¿Lo entiendes?

Harry veía como Emy estaba llorando cuando decía estas palabras y sintió por primera vez en su vida el amor frente a él. Sabía que sus padres lo habían querido hasta el punto de morir por él, pero toda su vida había necesitado a alguien que se lo demostrara, para poder levantarse por la mañana y no sentir ese peso de culpa que tanto lo atormentaba, para poder querer y ser querido.

- Emy, yo te quiero tanto, no me dejes solo nunca, por favor – ahora si era su niño

Los dos se unieron en un abrazo eterno, sabían que se habían encontrado y que pasara lo que pasara tendrían que estar juntos, porque el uno se alimentaba del otro, porque necesitaban respirar del mismo aire, ahora que estaban juntos ya no podían separarse. Afrontarían la vida juntos, lo que viniera, bueno o malo, pero juntos.

- Y ahora vamos a vivir la vida que es gran cabrón nos quitó, vamos a ser felices, a ser fuertes y cuando tengamos que enfrentarnos a nuestro destino, estaremos preparados ¿qué te parece?

- Genial

Pasaron los quince días viajando por pueblos y viendo como vivían sus gentes. Aprendieron sus costumbres y probaron sus platos típicos. Emy se volcaba explicándole leyendas y tradiciones, tanto de un mundo como del otro, sobre los lugares que visitaban. Normalmente se instalaban en posadas donde la gente era muy hospitalaria. A Emy le gustaban las personas y estaba claro que a la gente le gustaba Emy.

Como Dumbledore le había sugerido, dedicaban parte de su tiempo a estudiar y repasar cursos anteriores y siempre lo hacia con Emy. Era sorprendente lo rápido que ella aprendía temas sobre magia y a él le daba la impresión que la mayoría ya lo sabia. Cuando él no entendía algo, Emy se leía algún libro del tema y se lo explicaba hasta que los dos pudieran entenderlo. Hacían un equipo estupendo, se lo pasaban en grande y se contaban su vida sin ningún reparo, aunque algunas veces, Emy omitía fragmentos de su historia personal y le decía a Harry que ese era un capítulo de más adelante. Él sabía que no lo contaba por doloroso. Echaba de menos a sus amigos, pero se le estaban pasando las vacaciones super rápidas, los quince días llegaron como una exhalación. Estaban en una cabaña con chimenea, propio para la ocasión, Dumbledore había quedado allí con ellos, los dueños eran de confianza y aquella noche llegaría con Sirius para hablar con ellos. Emy se mostraba más nerviosa de lo normal y Harry le quitaba paja diciéndole si iba a temer a un viejo alocado y a un perrito bueno.

- Tú no lo entiendes, no vienen a vernos, vienen a encontrar respuestas – Emy estaba realmente nerviosa

- ¿Respuestas? ¿De quién? ¿De ti?

- Sí

- De verdad, me parece que estás sacando las cosas de quicio. Tranquila, yo conozco a Dumbledore, es una excelente persona y el mejor mago que existe actualmente, es justo y cree en la inocencia de la gente hasta que se demuestre lo contrario, gracias a ello, Sirius puede estar medio escondido y no muerto por el beso del dementor

- Sé que me lo has contado, Albus también lo ha hecho... y en su momento investigué para tener pruebas de que decía la verdad...

- ¿Has investigado a Sirius?

- Sí y quiero preguntarte por última vez ¿Realmente confías al cien por cien en Sirius Black? – Emy lo miraba atenta como intentado encontrar dentro de la mente de Harry la más mínima duda

- Estoy cien por cien convencido que es inocente, que sólo desea mi bienestar y que me quiere mucho - Harry lo dijo con absoluta convicción, si ninguna clase de duda, así lo creía y así lo dijo

Llegó la noche, el cielo estaba despejado y lleno de estrellas, la luna estaba vigorosa iluminando los campos de la pequeña aldea donde se encontraban. Cenaron pronto y decidieron estudiar un rato mientras esperaban a sus invitados, les habían avisado que llegarían tarde. Harry había previsto una suculenta comida por si Sirius venía con hambre. También había preparado una bolsa enorme de caramelos de limón, recogidos a lo largo de todos los sitios que habían visitado. Cada vez que veía alguna tienda de alimentación o algún bar que los tenía, compraba un puñado. Era su particular forma de darle las gracias a su director por haber accedido a que ellos vivieran juntos.

Leían sentados cómodamente en unas butacas al cobijo de la luz de una lámpara de pie, de vez en cuando hacían referencias divertidas a lo que estaban estudiando y mostraban interés por encantamientos nuevos. Emy imitaba, con una pluma a modo de varita mágica, el hechizo y Harry caía pesadamente en el sillón como si le hubiese dado, para cuando dieron las doce de la noche, cuatro ojos los observaban a través de la ventana riéndose del duelo ficticio que tenían tía y sobrino con sus dos varitas ficticias, plumas en realidad. Se partían de la risa por las reacciones del contrario y Harry casi se cae al suelo cuando vio a su tía imitar el encantamiento Locomortis. Llamaron a la puerta. Los dos pararon de reírse y, como si les hubiesen pillados infraganti en una locura, se pusieron muy serios disimulando su risa.

- ¿Quién es?

- Soy Albus, vengo con mi perro fiel - Harry sonrió y abrió la puerta.

- ¡Profesor, qué alegría! – Harry saludó cariñosamente a Dumbledore y cayó al suelo derrotado por un gran perro negro que le lamía la cara – Hocicos, por favor ¡basta! me estás poniendo perdido

- Albus Dumbledore es un honor, después de tanto tiempo por fin nos conocemos – Emy sonreía cortésmente y extendió la mano al anciano

- El honor es mío, señorita, y déjeme decir que, al igual que su hermana Lily, es usted muy hermosa – Dumbledore la miraba pícaramente

- Muchas gracias, pero por favor llámame Emy y si me permite le llamaré Albus, no me gustan demasiado los protocolos – dijo esto sin ningún rubor en sus mejillas, ella estaba acostumbrada a los elogios, no les daba mayor importancia que la que debía, no era por presunción sino seguridad en sí misma

- Será un placer que nos tuteemos, a mí tampoco me gustan los formalismos

Hocicos había dejado ya a Harry y se quedó mirando fijamente a Emy, ésta esquivó la mirada, su sobrino no sabía si sus ojos reflejaban alegría, nostalgia o reproche. Ella había demostrado dudas hacia él y no estaba segura del todo de su lealtad. Sólo ellos dos sabían el motivo. El perro salió hacia la cocina y volvió con su forma humana, abrazó fuerte a su ahijado.

- Harry ¿qué tal estás? ¿Todo bien? Te he echado de menos – Sirius tenía una sonrisa en los ojos y en la boca, realmente lo adoraba

- ¡Genial! Nunca he estado mejor. Yo también te echaba mucho de menos, estoy contentísimo de que estés aquí hoy ¿Conoces a mi tía? Emy, este es mi padrino, por fin os puedo presentar – Harry no cabía en sí de gozo. Era como estar en la habitación con su padre, madre y abuelo, aquello era simplemente genial

- Nos conocemos... levemente, Harry – contestó Emy sin mirar a los ojos de Sirius

- Sí, levemente ¿Qué tal, Emy? Se te ve muy bien y es cierto, ahora si que te pareces a Lily – A Sirius le brillaban los ojos

- Ahora que estoy con Harry mucho mejor, gracias. Por favor, séntaros, estaréis agotados del viaje, pensé que apareceríais por la chimenea ¿Tenéis hambre? ¿Habéis cenado? – Miró de reojo a Sirius, realmente estaba muy delgado, aun así seguía siendo un hombre muy apuesto y varonil

- Pues todavía no hemos podido cenar, así que si tienes algo hecho por ahí, no nos importaría probarlo – Albus agradecía la invitación

- Yo también tengo bastante hambre – Sirius no se acordaba de haber cenado bien en bastante tiempo

- Ya estaba planeado, en un momento cenáis

- Voy a ayudarla y a traer una pequeña sorpresa para usted profesor – Harry salió disparado a su habitación cogió la bolsa de caramelos de limón y volvió al salón - Gracias por haber dejado que estemos juntos, es lo mejor que me ha pasado y esto es una pequeña muestra de mi agradecimiento - Harry entregó una bolsa grande llena de caramelos de limón de todas las marcas, formas y tamaños

- Harry ¡Muchas gracias! Es genial voy a tener para todo este curso, no tenías porqué – Dumbledore les miraba como si tuviese ocho años

- Les he ido cogiendo por todos los sitios que hemos pasado y por varias tiendas especializadas en Londres, he probado algunos y están buenísimos, espero que no se dé un atracón, no quiero que se ponga malo – Harry sonreía ampliamente por su proeza - ¡Ah! Y no se lo diga a nadie, no quiero que piensen que le estoy haciendo la pelota

- Será nuestro secreto

- Voy a ayudar a Emy, ahora vuelvo. Sirius, mientras, no te comas el sofá

- ¡Qué simpático el muchacho! – Contestó su padrino con tono burlón

Harry salió del salón para ir a la cocina. Albus y Sirius se miraron pensando en lo mismo.

- Es increíble como se llevan ¿no crees? Harry ha encontrado un punto de apoyo en ella y al revés, además se parece tanto a Lily...

- Tienes razón, el problema será cuando llegue el curso, se les ve muy unidos. No creo que a ella le haga gracia, después de todo, es como si acabara de ser madre y seguramente no querrá separarse de su niño – Albus sentía que eso iba a ser un verdadero problema – Espero que no afecte a la concentración de Harry

- Tú siempre pensando en todo

Cuando volvieron al poco con la cena, Albus y Sirius se ponían al corriente de cada misión, pormenorizando los detalles y meditando a dónde podían llevar los resultados.

- Bueno, de momento a cenar, luego hablamos de cosas serias – Emy servía una buena tajada de solomillo a Albus y otra a Sirius. Lo acompañó con puré de patatas blanco y pequeñas verduritas a modo de decoración, después con una salsera vertió una salsa, que olía a gloria, por encima de la carne y el puré

- Lo ha hecho ella, es una gran cocinera – Harry cada vez se sentía más orgulloso de su tía

- Harry hizo el puré, me ayuda mucho y además le sirve para coger práctica en su peor asignatura, pociones – Emy sonría, estaba muy orgullosa de su sobrino

Los invitados les miraban, estaba claro que formaban un gran equipo, se les veía con una complicidad inimaginable para el poco tiempo que se conocían.

- Esto está delicioso – Sirius no comía, engullía

- Es asombroso lo buena cocinera que eres

- No me quedó mas remedio. Me encanta que os guste, también hay postre, una tarta de chocolate que hemos hecho entre los dos

Cenaron de maravilla, llegó el postre y para disgusto de Harry no sobró ni una miga del pastel ¡tenía la esperanza de desayunar tarta!

- Realmente ha sido una de mis mejores cenas y eso que en Hogwarts se come muy bien

- Gracias, Albus, ha sido un placer

- Bueno ¿Cómo van las cosas contra nuestro peor enemigo?

Harry no iba a dejar pasar la ocasión para enterarse de cómo estaba la situación en el mundo mágico, además sabía que habían venido a aclarar cosas del pasado de Emy. Ella le había dicho que se enteraría en su momento cuando todos estuviesen reunidos y la hora ya había llegado. Se moría de sueño pero no iba a irse a la cama sin enterarse de la historia de su familia, al fin y al cabo tendría la oportunidad de saber todo lo que ocurrió y responder a la mayoría de las preguntas que se hacía desde hacía varios años.

- Directo a la diana, como siempre Harry

Albus les puso al corriente de los avances con los gigantes, de que el ministerio todavía no quería ver la realidad de las cosas, pero él había avisado a varios aurores fieles para que estuvieran atentos a cualquier movimiento de Voldemort.

- No parece que haya habido ataques desde la final de la copa, pero eso me hace pensar que esta vez Voldemort viene preparado para que nada se le escape de las manos, no está siendo precipitado como antes, creo que esta vez no quiere cometer errores, sus pasos serán calculados y silenciosos

- ¡Ojalá sea Peter el que cometa un error para que yo pueda cazarle! Espera a que le ponga las manos encima, esta vez no se escapa – Sirius tenía un semblante serio

- Bien, Emy, como prometiste en tus cartas, hoy nos aclararás parte de lo que pasó en la noche que Harry obtuvo su cicatriz

Todos miraban a Emy y su sobrino estaba impaciente por saber todo lo posible, tantas preguntas sin respuesta y ahora se iban a aclarar. Emy estaba muy nerviosa, se frotaba las manos, como suplicando que le absolvieran de contar la historia.

- Es una historia muy larga, quizá Harry esté muy cansado para oírla a estas horas... no sé si él está preparado...

- Lo prometiste, tía ¡por favor!

- Harry lo que hablemos esta noche puede cambiar la impresión que tienes hacía tu vida y tu familia ¿estás preparado? – Dumbledore lo miraba entre compasivo y protector

- Creo que todos los que estamos aquí sabemos que no soy un simple chaval de quince años, me ha tocado vivir cosas muy desagradables y he demostrado poder superarlas, además llevo demasiado tiempo si conocer toda la verdad – Harry no estaba dispuesto a esperar más, quería saberlo todo, lo bueno o lo malo, TODO

- Está bien contaré la historia sólo una vez. Tenéis que entender que es muy doloroso para mí y que no sé si aguantaré el tipo, pero me duela o no, terminaré de contarlo, sin lamentaciones, por muy mal que me ponga, no quiero lamentaciones, ya no las aguanto más

Todos contestaron "de acuerdo".