4. Historia de un pasado no muy lejano

- Como todo el mundo piensa, mis padres, Thomas Evans y Margaret Evans, eran personas no mágicas, pero no es cierto en su totalidad. Mi padre no era mago, pero mi madre sí era bruja – Emy esperó la expresión de sorpresa en Albus pero no la encontró – Ella estaba perdidamente enamorada de mi padre, un ser bueno, honesto a la vez que rudo y severo. Su familia se opuso rotundamente a que se casara con un muggle, sangre sucia, según ellos. Mi madre huyó de su familia y se casó en secreto con mi padre. Ella era una bruja con mucho poder, pero su magia sólo le había traído problemas. Había magos que le querían arrebatar todo su poder y como era muy inteligente, les preparó una trampa a todos juntos. Elaboró una poción para anular toda su magia y sin que pudieran hacer nada, se la bebió delante de ellos. Sabía que era la única manera de empezar una nueva vida al lado de su gran amor, formaría una familia lejos de sus antepasados, de la magia y del rencor. Todos los magos que la perseguían se dieron por vencidos, excepto uno, su único hermano, Tom Sorvolo Ryddle

- ¿QUEEEEEEEE?

Todos miraron atónitos a Emy ¿Desde cuando Voldemort tenía hermanos? Eso significaba que ella era su sobrina. Esta vez Albus sí estaba sorprendido, eran como si le hubiesen dado la única pieza que resolvía el rompecabezas. Sin más gesto que ese, le indicó a Emy que continuara.

- A mi querido tío no le hizo mucha gracia aquella demostración de amor y se retiró, de momento, para preparar una poción que resucitara toda la magia, pero pensó que siendo ella tan lista podría anularla, así que no la hizo para ella sino para su descendencia. Cuando mi madre se la tomó, obviamente forzada por él, ya estaba embarazada de Petunia y pensó que le afectaría en pleno, pero para sorpresa de todos, la criatura que nació no heredó más que la aversión a la magia, la misma que sentía mi madre por el daño que le había conllevado. Después llegó Lily, habían pasado cuatro años, Tom Ryddle había desaparecido y mi madre, toda crédula, creyó que la poción no había surtido efecto, ni dudó que su hija sería normal. El día que mi hermana nació, mis padres se volvieron a sentir felices y dichosos por tener un nuevo miembro en la familia, una niña sana y alegre se mostraba ante ellos... así fue siempre, Lily jamás les reprochó nada, nunca. Ella lo supo todo y nunca les dijo lo más mínimo... Petunia era en exceso seria, disciplinada, comedida, responsable y antimágica, odiaba y odia lo "anormal", pero Lily era todo lo contrario, la alegría de la casa. Mis padres la adoraban y pronto supieron que era bruja, ya que de pequeños el poder es virgen y se manifiesta sin varita, estaba claro que ella iba a ser una gran bruja. A partir de entonces todo cambió, mi madre se dio cuenta que la magia no tenía que ir acompañada de dolor y enseñó a mi hermana todo lo que sabía. A los ocho años llegué yo, estaba claro que no me esperaban, pero fui bien recibida. Con Petunia me llevaba bastante mal y nunca me hizo mucho caso, pero Lily, como si de su muñeca se tratara, pasaba el mayor tiempo conmigo, me dormía, me cantaba, me cambiaba, jugaba sin cesar conmigo, me enseñó a andar, a hablar, a hacer travesuras, éramos uña y carne. Un día llegó una carta a través de una lechuza y se jorobó mi diversión – Emy miraba con media sonrisa a Albus, ella sabía que la historia volvería a repetirse, en pocos días Harry se iría con él

- ¿Me ves como el que te quita la diversión? – Albus devolvió la sonrisa

- Se acabaron las tardes de juegos, ella se iba interna a un colegio y yo me quedaba en casa con Petunia. A mis padres, lejos de entristecerse, les encantó la idea, querían que su hija fuese una buena bruja para ayudar a la gente y Hogwarts era el mejor colegio. Lily volvía por Navidad y por las vacaciones de verano, pero a medida que se hacía mayor no me hacía mucho caso, sus amigos eran geniales, eran una pandilla muy unida y divertida, sobran las explicaciones. Yo era una niña pequeña de bastantes contrastes, según mi padre era una mezcla entre Petunia por soberbia y Lilian por alegre; las contradicciones siempre han sido mi defecto más evidente. Petunia se casó pronto, cuando yo era una preadolescente, fundó su hogar con un muggle de lo peor, nos echó de lado y a mis padres les tocó pasar la peor época de su vida, de la cual soy bastante culpable. Sin ni siquiera pararme a pensar lo tristes y decepcionados que estaban por la deserción de su hija mayor, yo empecé a dar muestras de una rebeldía insólita. Hice de todo, hasta me detuvieron por vandalismo y robo... ellos ya no sabían que hacer conmigo. Mi hermana seguía estudiando, pero no en Hogwarts, sino para auror, estaba apunto de terminar. James y ella eran ya pareja oficial. A mis trece años estaba hecha todo un peligro, evidentemente fue porque él ya había aparecido. Por aquel entonces, me divertía la manera que tenía de ser, tan rudo, tantas órdenes, arrasaba a la gente, se los llevaba de calle sin la menor resistencia, claro que yo era una de ellas. Mi consciencia me decía que aquello no estaba bien pero mis padres parecían estar en estado de hipnotismo y eso me hacía pensar que tan mal no me estaba portando... En realidad, sólo era una excusa para seguir haciendo lo que me diera la gana... ¿Cómo pude ser tan gilipollas? Él venía de vez en cuando a vigilarme, a preguntar por Lily y de paso a crucificar un poco a mis padres. Yo no lo sabía, lo hacía cuando no estaba en casa... A mí él no me daba miedo, lo cual él agradecía; me enseñó a robar, mentir, provocar caos, extorsión, humillación, desgracias, accidentes... en fin me convirtió en todo un angelito negro, a su imagen y semejanza. Se lastimaba porque yo no tuviera magia, decía que sino seríamos una gran pareja, que dominaríamos todo y a todos, aunque se tenía que conformar con que yo fuese la muggle más inteligente que él conocía, casi un año así... ¿Cómo pude estar tan engañada? - Emy ya no aguantó más y comenzaron a rodar lágrimas por su cara, lágrimas de rabia e infamia, se tapaba la cara con las manos y no paraba de decir: "¡Qué vergüenza!" "¡Qué asco!"

- No te preocupes, todos tenemos derecho a equivocarnos – Harry quería consolarla pero no sabía qué decir

- Gracias, cariño, si estoy así es sólo por no soportar que tú me puedas odiar – Emy apenas podía aguantar mirarle, se paseaba de un lado hacia otro

- No te odio – dijo compasivo su sobrino

- No he acabado aquí... su plan era llevarse a Lily a su bando y mi premio por colaborar era estar con ella, las dos de nuevo juntas, juntas con él. Yo sólo le tenía que decir cuándo volvía Lily, sólo eso – Emy miraba como perdida a la pared de la habitación. Su rostro reflejaba el más horrible dolor del error más grande jamás cometido – Le llamé... yo le llamé... yo entregué a mi hermana... a su verdugo – Miró a Harry y vio que él estaba horrorizado – Te juro que no hay un día en mi vida que no la pida perdón a mi hermana. La quería tanto, sólo quería que estuviese conmigo. Mis padres intentaron detenerle, pero no lo consiguieron. Él se la llevó y yo me di cuenta de mi error. Fue como encender una cerilla en el cuarto de la pólvora, les confesé todo a mis padres y ellos me contaron toda su historia, la historia de su tortura. A partir de ahí nos pusimos en marcha, nadie iba a detenernos, la familia que quedaba estaba unida con un único destino, traer a mi hermana de vuelta y quitarle cualquier maldición que le hubiese echado. Creo que ya he dicho que mi madre era muy inteligente, sí señor, era muy lista. En ningún momento utilizamos magia para encontrarlos y en dos meses les dimos caza. Estudiamos sus movimientos de cerca y establecimos un plan para rescatar a mi hermana, llegó el día que lo pusimos en marcha, pero infravaloramos a nuestro enemigo, mi padre fue dañado por un hechizo y cuando empezábamos a estar perdidos, apareció James. Gracias a él pudimos llevarnos a mi hermana de aquel lugar, lejos de Voldemort. Mi madre sacó viejos libros de pociones y las elaboró hasta dejar a Lily sin una gota de maldad, ella volvió a ser la misma, pero mi padre no pudo ser salvado, murió a los cuatro meses del rescate, murió porque se le acabaron las fuerzas, no era ni una tercera parte del hombre grande y fuerte que había sido. A partir de ahí, mi madre fue muriendo de dolor. Nos dimos cuenta que su amor lo había sido todo, incluso por encima de nosotras, sus hijas, mi madre se moría de pena

Emy volvió a derrumbarse, se había ido alejado poco a poco y ahora se encontraba en la esquina oscura de la habitación sentada en el suelo, se agarraba las piernas flexionadas y se balanceaba, como una niña llorosa que está castigada. Esta vez fue Dumbledore quien la consoló.

- ¿Quieres que lo dejemos aquí? Tu historia es agotadora, los recuerdos muy fuertes y no quiero que te pongas enferma

- ¡NO, NO! DÉJAME TERMINAR, PUEDO TERMINAR, NO QUIERO VOLVER A CONTAR ESTO A NADIE, ¿LO ENTIENDES?

- ¿Segura?

- Sí... Fue en aquel momento cuando mi madre me contó su historia, me dijo que después de nacer su hermano, su madre les abandonó, ella sabía que lo hizo porque no era como ellos. Su padre había sido un hombre muy ambicioso, un ser no mágico pero sin escrúpulos, venía de una familia de magos pero él no lo era y decidió casarse con su madre, una bruja de gran poder, un poder que él siempre había anhelado. Había engañado muchos años a mi abuela, porque la necesitaba para tener descendencia con ella, una ascendencia masculina... Voldemort. Mi madre me mandó que fuese con mi hermana y James a buscar a mi abuela a España, ella sabía que estaba allí. Cuando pasó lo de Lily, mi madre había mandado una lechuza con una carta para mi abuela, le indicó que la buscara hasta encontrarla y la lechuza así lo hizo, pero no volvió. Ninguno queríamos dejar a mi madre en esas condiciones, habían empezado los ataques de unos pocos magos contra otros, era el comienzo de los mortífagos, teníamos miedo por ella, sabíamos quién los lideraba, aun así nos fuimos. Encontramos a mi abuela a los tres meses y ella nos acogió como a sus propios hijos, incluso a James; él era su debilidad, daban largos paseos mientras yo pasaba más tiempo con Lily. Mi abuela logró que nos olvidáramos de lo malo por un tiempo. Nos pusimos en contacto con mi madre para que supiera que estabamos bien y que la habíamos encontrado, la respuesta fue la notificación de que a mi madre no le quedaba mucho tiempo de vida. Volvimos, incluso ella vino con nosotros. Mi madre murió en brazos de mi abuela y ésta renegó de su hijo para siempre, por ser el culpable de todo aquel dolor. Luego llegaron las despedidas, Lily y James se quedaban a combatir, yo me marchaba con la abuela a España... prometieron ir a verme en cuanto pudieran. Mi tiempo en España ha cambiado toda mi vida. Allí me enfrente a la verdad más dura, el porqué de todo. Cumplí los quince años allí, creo que nunca he sido adolescente, pase de los trece años a ser madura de golpe. Los chavales de mi edad me parecían superficiales y dedicaba mi tiempo libre a estar con mi abuela y los vecinos, ellos también eran magos y grandes amigos de mi abuela, los señores Figg, eran una pareja de ancianos alegres, joviales y me lo pasaba genial con los tres. Ellos sabían que yo era especial, siempre decían, "esta es la niña especial"...

- Te refieres a que eres tú y no Lily la que...

- Sí, Albus, eso viene más adelante. Yo no hacia magia, pero me enseñaron todo sobre ella y la verdad más importante que me inculcaron, es que todo y todos somos magia. Estudié sus libros uno por uno y tenía largas charlas con mi abuela. Llegó la invitación de la boda de Lily y me vine de nuevo. Pasé una semana con mi hermana, le conté todo lo que había aprendido... también hablamos de lo mucho que quería a James. Tus padres, Harry, se adoraban, al igual que los míos. Las cosas en el mundo mágico no eran buenas, pero ellos decidieron que ningún mago de pacotilla les iba a quitar el gusto de festejar su unión. Fue una boda preciosa que por muchos motivos jamás olvidaré...

- Yo tampoco, siempre estará en mi corazón – era la primera vez que Sirius hablaba desde que había empezado el relato. Se miraron un segundo y Emy siguió

- La abuela no fue a la boda y en mi ausencia enfermó. Volví lo antes posible para cuidarla, esta vez con James y Lily que pasarían la luna de miel en España. Poco a poco la abuela fue empeorando, pero muy lentamente, seguíamos con nuestras charlas, yo seguía con mis estudios normales y los de magia, tenía unos buenos profesores, para mí la magia era mi hobby ¿cómo iba yo a imaginar? Ese año pasó rápido y poco a poco yo me fui restableciendo de la pérdida de mis padres, había sido muy difícil, sabía que tenía gran parte de culpa. La abuela odiaba que me atribuyera esa responsabilidad, decía que él se había aprovechado del deseo de una niña por estar con su hermana, pero para mí, nunca he dejado de culparme de aquello. Luego vino el embarazo de Lily, ella nos mantenía informadas regularmente por carta. La abuela se ponía peor día a día. A veces la miraba y en sus ojos se reflejaba un secreto, sabía que quería decirme algo, yo pensaba que buscaría el mejor momento para decírmelo - Emy paró enfrente de la ventana, ahora llovía abundantemente pero ella no lo notó. - Harry nació. Un niño hermoso y sano que trajo la alegría a sus padres, tú evidentemente no te acuerdas pero estuviste en España para que tu bisabuela te conociera y de paso yo. Me enamoré de ti en cuanto te pusieron en mis brazos. Allí estuvisteis dos semanas, luego os marchasteis, yo les volvería a ver en el bautizo. Mi hermana me pidió que fuese tu madrina, pero yo me negué. Iba a vivir en España y tú en Gran Bretaña, sabía que Sirius sería tu padrino y pensé que mejor que yo, fuese Abigail tu madrina, al fin y al cabo era la mujer de Sirius y estaban más cerca de ti...

- ¿Quién es Abigail? – Harry nunca había oído hablar de ella

- Una de las mejores amigas de tu madre y mi esposa. Uno de los mortífagos de Voldemort la mató después de lo de tus padres – Sirius lo dijo de forma seca y tajante, recordar era muy doloroso

- Lo siento, Sirius, lo supe este verano, cuando me contestó Albus para confirmar la tutela de Harry

- Lo sé, no te preocupes. Ahora que has llegado hasta aquí no te pares

- Harry, a partir de aquí la historia te afecta de lleno ¿Estás seguro que quieres que continúe? – Emy le miraba con preocupación, sabía que ya llevaba muchas decepciones y sobresaltos como para seguir

- No hay problema, continúa – Intentó parecer seguro de sí mismo pero aquello se le estaba escapado de las manos

- Llegué el mismo día del bautizo y me fui al día siguiente, la abuela estaba muy demacrada y ya casi no se levantaba. Tu bautizo tampoco lo olvidaré... fue la última vez que te vi hasta el día de tu quinceavo cumpleaños. A James le vi una vez más, vino a hablar conmigo más o menos a los dos meses del bautizo. Yo estaba... bueno estaba... muy mal. Tenía la cabeza echa un lío y el corazón destrozado, la abuela me tenía muy preocupada, echaba de menos a mis padres, a mi hermana, me encontraba sola en el mundo, sola y con dieciséis años. Mi querido cuñado me consoló, me dio esperanzas para seguir, me aseguró que todo iba a ir bien, que pronto podríamos estar todos juntos, que la abuela se recuperaría, que lo más importante es que éramos una familia de nuevo..."tienes que ser fuerte, Emy, tu sobrino te va a necesitar" fueron las últimas palabras que oí de él. Al mes siguiente vino Lily, estaba muy preocupada porque James le había dicho que yo estaba muy desanimada. Aquel día le pedí perdón un millón de veces por haber sido la causante de que su hijo no conociera a sus abuelos, la di las gracias por todos los momentos en que me había cuidado y querido. No dejaba de decirla cuanto la quería, no sabía muy bien porqué pasaba aquello, pero algo dentro de mí me decía que no dejara pasar la ocasión... "No seas tonta ¿quién vino a por mí cuando más lo necesitaba? Tú. Ten muy presente que si algún día tengo una niña quiero que sea igual a ti. Además así podré dejarte a mis hijos cuando me vaya de aventuras con su padre. Tienes que cuidarme mucho a Harry. No llores más y sigue adelante." Cada palabra que oí de tus padres por última vez ha sido tatuada con sangre en mi alma. ¿Es que sabían qué iba a pasar? Ella no... pero él sí

- Eso no es posible, no lo es – Sirius se levantó del sillón con lágrimas en los ojos y gritando enfurecido - EL NO LO SABÍA, EL NO PODÍA SABERLO

- Sirius, por favor, cálmate, ¿Harry te encuentras bien?

Emy estaba arrodillada a los pies de su sobrino, le acariciaba y le miraba suplicante.

- Harry, dime algo, lo que sea, no me dejes así, dime algo. Harry, por favor, yo estoy aquí, he vuelto y no te abandonaré jamás. Te quiero con toda mi alma y aunque nunca me perdones, yo te seguiré a donde vayas. Quédate a mi lado, vivamos lo que no pudimos. Por favor, Harry, dime algo

Emy lloraba en las rodillas de su sobrino, tenía los ojos hinchados y la cara deformada por el dolor, temblaba de los pies a la cabeza y no dejaba de murmurar el nombre del niño que sobrevivió. El muchacho la miraba con los ojos perdidos, todas aquellas palabras de sus padres ¿Por qué dice que él si lo sabía? ¿Sabía que iba a ser traicionado y asesinado? ¿Sabía que iban a matar a su mujer? ¿Sabía que su hijo se quedaría solo? Miró a su tía, se balanceaba en sus rodillas, estaba en un ataque de nervios, lloraba sin consuelo. Realmente él no creía que ella tuviera culpa de nada, pero Voldemort... Siempre pensó en el daño que le había causado a él, pero su tía y su padrino no estaban muy lejos de esa situación, ellos también habían sufrido una barbaridad e incluso ahora que lo pensaba, mucho más que él, ya que ellos ya eran conscientes en aquel momento de sus vidas.

- Tía no te preocupes por mí, yo estoy bien, no tienes que sentir culpa por nada, fue Voldemort quien hizo todo esto. Tanto daño nos ha causado a todos, pero a ti, creo que a ti es a quien más ha dañado, yo me quedaré siempre contigo para protegerte, Sirius y yo lo haremos – Harry besaba la frente de Emy, que cuando oyó estas palabras lloraba aún más

- Descansemos un rato, Sirius tendrías la amabilidad de hacer té – Dumbledore estaba muy serio – Tengo que pensar y lo hago mejor con té

- Por supuesto, nos vendrá bien a todos – Sirius fue a la cocina a prepararlo y Dumbledore salió al jardín a despejarse

Emy se abrazaba a Harry, éste la acariciaba y le susurraba "tranquila, ya pasó todo". Poco a poco los dos fueron cogiendo resuello, sus respiraciones se calmaban y sonaban al unísono. Albus entró de nuevo y lo sintió.

- Como un sólo corazón - Los dos le miraron sin decir nada, es verdad por un momento parecía que sólo había un corazón.

- Aquí está el té, nos reconfortará, ya son las tres de la madrugada ¿Aún queréis seguir? – Sirius lanzó la pregunta al aire, en realidad quería saber por qué Emy decía que James sabía su futuro

- Sí, esto queda resuelto esta noche. Siento haberme puesto así. Los recuerdos son muy dolorosos

- Es normal, querida, sino estaría preocupado, serías una mujer con corazón de hielo – Albus tomaba su té y sonreía a Emy

Emy sonrió por el comentario del anciano. Se levantó a coger una taza de té. Todos la miraban, cuando ella sonreía todo parecía más bonito y ellos, al verla, sonrieron también. Albus miraba por la ventana, su actitud era como de estar averiguando algo y parece que dio resultado.

- Ya paró de llover

- ¿Llovía? - Preguntaron todos

- Sí y a cántaros, pero de repente escampó

- ¡Ahora me lo explico! se acercaba una tormenta, siempre que me pongo muy triste o cabreada es porque va a llover o está lloviendo, o viene una tormenta – dijo Emy mientras tomaba el té

- ¿No será al revés? - susurró Dumbledore

- ¿Cómo? - preguntó Emy

- No, nada, cosas de viejos ¿Te crees con fuerzas para seguir?

- Sí, además la parte que viene ahora es la más importante para el caso que nos ocupa. El día antes a la muerte de mi hermana y James, mi abuela me llamó para estar con ella, quería decirme unas cosas, yo ya sabía que había llegado el momento de confesar su secreto. Me contó "Te has dado cuenta que todas las mujeres de esta familia nos parecemos físicamente" "Todas no, Petunia no se parece el huevo a una castaña" le dije. Ella me aclaró que era porque nació bajo la influencia de la poción y que se parecía totalmente a mi padre, efectivamente se parecía a él. Luego aclaró el motivo: "Todas las mujeres de mi familia nos parecemos entre sí porque somos herederas directas de Helga Hufflepuff, nosotras siempre hemos sido todo corazón y nos hemos enamorado de quienes más nos necesitaban, los herederos de Salazar Syltherin. Yo no fui la excepción, al tener mi primer hijo y ver que era niña, mi marido supo que sería la siguiente heredera de Hufflepuff y me siguió mintiendo hasta que nació su hermano. Por aquel entonces yo ya sospechaba de sus intenciones e intenté no quedarme embarazada, pero con los años, al final, nació Tom." Ni que decir tiene que es el heredero de Slytherin y hay fue cuando mi abuelo se descubrió y mi abuela huyó de él refugiándose en las montañas del norte de España. Yo estaba alucinada, me preguntaba por qué no era una bruja, como mi hermana, si éramos descendientes directos de Fundadores de Hogwarts. Mi abuela me explicó algo más que me dejó fuera de todo racionamiento. Mi madre había cometido un error en su vida y mi padre se lo había perdonado. Ellos se querían pero a veces esas cosas pasaban, no entendía muy bien lo que me quería decir, pero estaba claro que tenía que ver conmigo. Mi madre hacia 17 años había conocido a un hombre muy bueno, del cual se creyó enamorar y tuvo una aventura con él, cuando mi madre y mi padre estaban atravesando una crisis. Yo no me podía creer lo que me estaban contando, mis padres habían sido siempre el uno para el otro. Dijo que el resultado de esa aventura era yo.

- ¿Tu padre no era tu padre biológico? – Harry alucinaba ¿Quién dijo que eso sólo pasaba en las películas?

- Efectivamente y como yo me parecía a mi madre nunca lo sospechamos. Pero mi madre se lo confesó a mi abuela antes de morir, también la dijo que se fijara en mi tobillo derecho, en el cual tengo una marca desde que nací, es pequeña y casi no se ve. Mire mi marca como lo había hecho siempre y le pregunté qué tendría que ver lo uno con lo otro, la respuesta es más de lo que yo ya podía aguantar. Mi padre biológico era descendiente de Gryffindor y tenía en sus venas sangre de Rowena Ravenclaw, yo tengo dentro de mí las cuatro sangres de los Fundadores de Hogwarts

- Enséñame la marca, ya me lo imaginaba yo – Albus levantó la mano para que Emy posara su pie en ella. Le miró atentamente la marca y dijo – No hay duda, tú eres La Unión de las Cuatro Sangres y descendiente de Los Cuatro Fundadores, tu leyenda está en los libros ¿Nunca la leíste?

- Por supuesto, era una de mis historias preferidas, triste pero muy bonita. Se nota que no la vivió el que la predijo. Yo le dije a mi abuela que aquello era una confusión, yo nunca había hecho magia y ella muy sabiamente me dijo que yo nunca había deseado hacer magia. Recapacitando sobre lo que me había contestado, me di cuenta que el hecho de separarme de mi hermana, por culpa de la magia, el abandono de mi otra hermana por considerarnos unos anormales y las tragedias vividas desde los trece años habían hecho que no deseara hacer magia, pero aun así, me gustara. También me explicó que mi interior tenía que estar en equilibrio para que la magia aflorara en mí, ya que sino las fuerzas del bien o del mal estallarían y habría desventajas, eso no lo entendí ni lo entiendo del todo aún

- En su momento te será revelado- Albus sonreía

- ¿Entonces tú sabes cómo?

- Por supuesto, también lo dicen los libros, los de Los Fundadores, esos no has podido leerlos, están en mi biblioteca

- ¡Ah! Ya decía yo. La mayor virtud de mi abuela era la adivinación, cartas, bolas de cristal, astrología, de todo, podía leerte el futuro de mil maneras diferentes, yo siempre había creído que aquello era para ganarse la vida, pero era verdad que sucedían en el futuro. Noté que su secreto no terminaba ahí. ¿Qué más tenía que decirme? Parece que la estoy viendo echada entre almohadones, en su enorme cama llena de colchas de ganchillo "Esta noche pasará lo más horrible del mundo y no podremos impedirlo, el destino está marcado así". Vi el terror en sus ojos y me estremecí. "Prepara la mesa con la bola de cristal" hice lo que me mandó sin rechistar "Cuando llegue la noche quiero que sigas al pie de la letra mis instrucciones y harás magia por primera vez. Siéntate delante de la bola y di: invoco al poder de las Hufflepuff, la bola abrirá una unión entre dos espacios. Quiero que entiendas que esta noche dejaré de estar a tu lado y que no debes perder la cabeza por lo que pase, tienes que seguir con tu vida, sin lamentaciones, no llores, deja atrás la inteligencia, la astucia, el corazón y conviértete en fuerza, es tu siguiente paso, prométemelo" Le prometí lo que me pedía sin saber lo que pasaría esa noche, nunca lo hubiese hecho de haber sabido lo que iba suceder. Me contó que había reducido su poder a un rayo y que por eso parecía tan enferma, lo que estaba haciendo era consumir su magia y transportarla a un hechizo. Me dijo que el rayo viajaría a través de la bola y nos protegería aquella noche. Se acercó la hora, invoqué al poder de las Hufflepuff y apareció ante mí la habitación de Harry. Él dormía plácidamente y por fin creí entender lo que iba a pasar, nos protegería a todos del ataque de Voldemort. Vi en la bola como él entraba en la casa y se dirigía a las habitaciones superiores, vi a James en el pasillo con su varita en la mano cortándole el paso, vi como lo mató... – la voz de Emy se ahogó en un grito, el recuerdo era muy reciente como si acabara de pasar

Harry estaba horrorizado, todo aquello lo había presenciado su tía sin poder hacer nada, se abrazó a ella muy fuerte para que se aguantaran el uno en el otro, Emy siguió hablando en un susurro.

- Mi abuela dijo que él ya lo sabía, pero aún así había intentado cambiar su destino, mi abuela dijo que sólo unas pocas veces se puede cambiar y empezó a conjurar "Venir a mi Hufflepuff y protegerle, venir a mi Hufflepuff y protegerle, venir a mi Hufflepuff y protegerle, venir a mi Hufflepuff y protegerle," No podía quitar mis ojos de la bola, yo estaba petrificada y entonces vi como Voldemort avanzaba hacia el cuarto de Harry y se cruzaba con mi hermana, la voz de Lily resonaba en la habitación mientras mi abuela repetía "Venir a mi Hufflepuff y protegerle, venir a mi Hufflepuff y protegerle" "A Harry no. A Harry no. A Harry no, por favor"

Harry al oír las palabras de su tía, sintió lo mismo que el día que tuvo a unos cien dementores en el campo de quidditch, se le heló el corazón.

- La voz de Voldemort también retumbó por toda la habitación "Apártete estúpida, apártete" "A Harry no. Te lo ruego, no. Cógeme a mí. Mátame a mí en su lugar... A Harry no, por favor. Ten piedad, te lo ruego, ten piedad" Luego la risa estridente de Voldemort y un rayo atravesó el corazón de mi hermana – Emy se abrazaba con fuerza a su sobrino ella notaba las lagrimas del muchacho y los dos temblaban por el dolor

- Ese cabrón las pagará todas juntas, lo juró – Sirius miraba horrorizado la escena que tenía frente a él

- Se acercó a Harry... le apuntó con su varita y pronunció la maldición más atroz de todas, pero en ese momento un rayo salió del cuerpo de mi abuela, pasó por la bola y se dirigió a Harry, en el mismo instante que el rayo verde impactó contra él y cuando ya pensé que les había perdido a todos, vi cómo rebotaba y se dirigía a Voldemort dándole de pleno en el pecho. Su cuerpo desapareció y una nube gris gritó con el sonido mas horripilante que hayáis podido escuchar jamás... - Emy se desmayó en los brazos de Harry