5. Hasta que te encontré

Abrió los ojos despacio, le dolían, seguramente les tenía hinchados. Lentamente fue haciéndose al lugar en donde estaba, su cama en aquella pequeña cabaña, y se dio cuenta que a su lado estaba Harry. Dormía profundamente pegado a ella, con el semblante muy serio, a ella le parecía un ángel. Vio su cicatriz despeja en su frente, ella nunca se había atrevido a tocarla. La luz entraba por la ventana y sin duda reflejaba que el día ya estaba bastante avanzado. Miró su reloj de muñeca "La una menos cuarto, es tardisímo ¿Dónde estarán Albus y Sirius?" Se volvió otra vez a su sobrino y se fijó de nuevo en la cicatriz. "Si la toco igual recuerdo a mi abuela, al fin y al cabo es el signo de su magia". Lentamente fue sacando la mano de entre las sábanas y, temblando sin parar, rozó con su dedo corazón la marca del muchacho.

Muchas cosas pasaron en ese momento. Emy estaba aturdida, no entendía las imágenes que le venían a la cabeza, eran flashes muy rápidos y no le daba tiempo a asimilarlos. Luego las escenas fueron cambiando y pasando más despacio. Vio a Harry en el tren de Hogwarts riéndose y comiendo dulces con un pelirrojo y una chica de pelo enmarañado apuntándole con su varita. Lo vio subido a un trol y en una pequeña estancia alrededor de un caldero hirviendo, luego del caldero salía una criatura parecida a un pequeño dragón. Más tarde, montado en su escoba feliz por atrapar la snitch, después todo se oscureció y luego una luz de antorcha iluminó lo que parecía un ajedrez gigante, el espejo de Oesed, Quirrell, Voldemort... "la piedra filosofal".

Quería dejar de tocar la cicatriz y tiraba con ímpetu de su mano pero una fuerza mágica los tenía atados, estaba claro que aún no había visto todo. Vio a Petunia, Vernon y Dudley en su cocina preparando un pastel, vio a una especie de enano grisáceo vestido con harapos saltando en la cama de Privet Drive, vio el pastel encima de una señora y la cara de Vernon echando pestes. Emy reía en silencio, preocupada por no despertar a su sobrino. Los dos muchachos volando dentro de un coche y luego estrellándose contra un árbol "para haberse matado", vio un señor rubio y bastante apuesto, que suponía Lockhart. Imágenes de los mensajes escritos con sangre en las paredes y las víctimas del basilisco, notaba la agitación, notaba la preocupación y el desasosiego que aquello le había provocado a Harry, lo habían acusado de ser el Heredero de Slytherin. Vio a los tres muchachos alrededor de una poción y luego a dos chavales gruesos con otros uniformes. Emy dedujo que eso era el resultado de la poción multijugos. La cámara de los secretos, notaba el corazón llenó de ternura y preocupación a la vez que valentía, y entonces vio a la muchacha tirada en el suelo y Harry corriendo hacia ella. Vio a Fawkes, vio al basilisco, ella tampoco se atrevía a mirar a los ojos a aquel monstruo; lucha, sangre y todo bajo la atenta mirada de Tom Sorvolo Ryddle.

Oscuridad y de pronto, todo blanco. Comenzó a enfocar con los ojos y vio una enfermería, Emy entendió perfectamente la sensación que le traía esa imagen, era familiar, Harry había pasado por allí un buen número de veces. Dementores, frío, angustia, chocolate, sus amigos, las imágenes volvían a ir deprisa hasta llegar a Sirius. Ella entonces entendió la esperanza de su sobrino, él quería formar una familia con Sirius y estaba claro que el sentimiento era mutuo "debo disculparme con él". Otra vez era todo muy rápido, entendía que esos recuerdos iban a la velocidad que Harry los recordaba. La copa de los campeones, las pruebas, la soledad, el arrepentimiento, el orgullo, la lealtad y el perdón, sentimientos muy fuertes en ese momento. De repente, todo paró y vio a Harry con un chico cogiendo a la vez la copa, un remolino los absorbió, ella se vio dentro de él. Lo siguiente que vino, hubiera pagado su fortuna por no verlo, como si de los ojos de Harry se tratara, Emy presenció en tiempo real el regreso de su tío. Las lágrimas brotaban por su cara y un nudo en la garganta se formó cuando apareció su hermana de la varita de Harry. Cerró los ojos y se concentró, quería volver a hablar con ella, la llamaba, la gritaba: "LILY, LILY ESTOY AQUÍ, MÍRAME, TE NECESITO. MI FUERZA SE ACABA LILY, VEN A MÍ".

Albus y Sirius ya estaban en la cabaña, habían ido a dar una vuelta por la aldea y, cuando el anciano notó que Emy se había despertado, volvieron. Nada más entrar, escucharon los gritos de la joven y entraron en el cuarto, lo que vieron les dejó atónitos. Emy tenía el brazo alzado y tocaba con su dedo corazón a Harry en la cicatriz. Los dos de pie, el uno frente al otro, levitando a unos centímetros de la cama. Un aura se había formado entorno a ellos, tenían los ojos cerrados y sus cuerpos relajados.

- Sácales de ahí, Albus, no sabemos si esto lo ha hecho Voldemort – Sirius estaba nervioso e irritado

- No te preocupes amigo, sólo lo ha hecho la curiosidad y el sentimiento de protección. Ella ha tocado la cicatriz de Harry y este es el resultado, está viviendo los recuerdos de su sobrino, pronto acabará

Su respiración se agitaba y la dolía la cabeza tanto, que pensaba que la estaban torturando, sentía un pinchado en la frente. Recordó que estaba viviendo las sensaciones y recuerdos de su sobrino. Se relajó, vio a su hermana y cuñado desaparecer y a Harry huir con el cuerpo del muchacho. Ella también había visto a Peter, ahora era ella quien se sentía tan culpable "debo disculparme con él". Otra vez todo paso rápido, pero esta vez conocía las imágenes y se veía en ellas. Llegó hasta la narración de su historia y entonces su propia voz se apagó y sólo escuchó las voces de Harry, Albus y Sirius "Tú no tuviste la culpa, no eres responsable de nada de lo ocurrió" "Tía Emy, te quiero con todo mi ser... siempre juntos" Cuando todo se iba oscureciendo oyó dos voces mas, Lily y James, "Ve tranquila, se feliz y protegeos el uno al otro, os queremos".

Harry también lo había oído y abrió los ojos, se encontró dentro de una especie de cúpula, de pie frente a su tía, levitando encima de la cama. Ella al fin pudo retirar su dedo de la cicatriz del muchacho. El aura desapareció y quedaron de pie en la cama.

- Lo siento, algo dentro de mí me impulsó a tocar la cicatriz y sin querer he visto tus recuerdos y tus sentimientos. No quería invadir tu intimidad, pensaba que me traería recuerdos de mi abuela – Emy se encontraba avergonzada delante de Harry

- Yo también he vivido alguno de los tuyos – Era Harry quien parecía más avergonzado

Se abrazaron y de repente, salió una luz blanca muy intensa. Provenía de la cicatriz de Harry y se depositó en la frente de Emy, en la cual, se veía claramente como se iba formando una cicatriz idéntica a la de Harry. Albus sonreía y Sirius estaba pasmado. Cuando la luz cesó, en la frente de Emy había una marca roja en forma de rayo. Albus la acercó a un espejo y se la enseñó, Emy la miraba con los ojos como platos. El anciano cogió un pañuelo, se lo pasó por la frente y no quedó ninguna marca, sólo la frente un poco enrojecida.

- Tu cicatriz es invisible pero no te quepa la menor duda de que existe. Creo que tu abuela ha pensado que era el momento de unir vuestras almas. A partir de ahora podréis hablar entre vosotros sin pronunciar una sola palabra, sé que parece una locura pero veréis que poco a poco se va potenciando, claro está, siempre con el consentimiento de ambos. Estáis conectados

Albus estaba encantado, por fin llegaba el momento en el que podían plantar cara a Voldemort, por fin la suerte estaba de su lado. Después de tanto tiempo pensando que Lily había sido la heredera de Los Cuatro Fundadores y todo este tiempo era Emy la que había guardado el secreto. "Todo este tiempo" pensó.

- Emy, comemos y nos cuentas que has hecho estos últimos años

- ¿Comemos? ¿Qué hora es ya? Válgame el cielo, es tardísimo. Harry, pon la mesa, tendremos que comer el solomillo que quedó ayer, no sé si habrá para todos – Salió disparada para la cocina

- ¡Qué le vamos a hacer! Será todo un esfuerzo comer de nuevo tu solomillo – Sirius se relamía de gusto

- No te preocupes por el tamaño, me encargaré de agrandarle un poquito – sin duda Albus también

- Vosotros cabrearla mucho y ya veremos quién come o no – se reía Harry mientras ponía la mesa en la sala

La comida estaba incluso más deliciosa que la cena y, por supuesto, volvieron a halagar a la cocinera. Cuando llegaron al postre se dieron cuenta que los tragones de los invitados se lo habían zampado la noche anterior; así que Emy se puso unos vaqueros, una camisa blanca de manga corta y se calzó las playeras para salir a por unos helados. Como hacía un día caluroso, Albus hechizó una bolsa para que conservara el frío de los postres por el camino y con una sonrisa se despidió de ellos para cumplir con su misión.

- Ahora, viéndola vestida así, parece que siga teniendo dieciséis años – Sirius la había mirado con ternura

- Sí, yo también me he dado cuenta, parecía solo un poco mayor que yo. Es porque es muy bonita – dijo orgulloso el sobrino

- Bueno, Emy es muy joven, sólo tiene 32 años, creo, y aunque lo que ha pasado se ve en el fondo de sus ojos, ha encontrado su razón de vivir – Albus miraba a Harry

- ¿Sabe que sería una magnifica profesora? Tiene mucha paciencia y me ha enseñado muchísimas cosas en este tiempo. Ella dice que el mundo mágico no puede dar la espalda a los avances de la tecnología, incluso me ha enseñado bailar

- ¿Sí? ¿Pues sabes que no se me habría ocurrido? Es una interesante apreciación. Y encima le gusta mucho la música y el baile, la verdad esta chica va ser una joya para quien la pille – Albus lo dijo para cerciorarse de la reacción que provocaría

- Ella no quiere volver a enamorarse, lo hizo una vez y se le destrozó el corazón – Harry no se imaginaba la repercusión que había tenido ese comentario

- Estoy seguro que quien lo hizo no tenía la intención de dañarla y me apostaría el cuello a que a él también se le rompió el corazón - Sirius se defendió de la manera más honrosa que pudo

- ¡Ya estoy aquí! Traigo de todos los sabores que he encontrado, pero me respetáis el de chocolate, que es el único que me gusta – Emy estaba radiante

Se sentó en la mesa con todos y allí explicó que vivió hasta los dieciocho con sus vecinos, luego marchó interna a la universidad de Madrid para licenciarse en Historia, Literatura y Ciencias Antiguas. Les contó como se volcó en los estudios, para poder olvidarse de todo y sacó las tres carreras en sólo seis años. Después optó por sacar el doctorado y el curso que convalidaba las carreras en España y en Gran Bretaña "Ese fue un año especialmente difícil pero lo saqué". Ella quería trabajar en la universidad, en algún departamento de investigación. Como sacó una buena nota con el doctorado de Historia y Ciencias Antiguas, pasó seis meses en el departamento de investigación de la universidad pero vinieron a buscarla para entrar en el Departamento de Inteligencia del Ministerio de Defensa. Ayudaba principalmente a descifrar claves antiguas encontradas en documentos, tanto en España como en Gran Bretaña, de hecho era el enlace entre los dos países para esa división.

- Bueno, de momento parece que me he vuelto una niña buena y estudiosa ¿verdad? – dijo Emy poniendo voz de inocente

- Serás la admiración de mi amiga Hermione

- Cuando os dije que mi mayor defecto son las contradicciones, no lo dije por exagerar – Emy sonrió de forma irónica – Por los pasillos del Ministerio de Defensa te encuentras con muchas personas, incluso vas haciendo amigos, coincides en el ascensor, en la cafetería, bueno ya se sabe...

- ¿Y? – preguntó inocentemente Harry

- Me hice amiga de varios agentes activos del servicio de inteligencia. Fueron ellos los que vieron en mí unos potenciales que yo no sabía que tenía. Mientras estaba trabajando allí, decidí entrenarme para ser un miembro activo del servicio de inteligencia... me costó dos años, aún así con mis veintisiete años recién cumplidos me convertí en el miembro más joven del personal... y allí he estado hasta que lo dejé para buscar a Harry... si decís algo de esto, os tendré que matar – Emy echó una carcajada tal que casi se cae de la silla – Lo siento me encanta decir eso ¡Cómo en las pelis!

- ¡Eso es alucinante! ¿Eres una espía del servicio de inteligencia español?

- ¡Bueno, no! Ahora estoy reclutada en el ámbito europeo. Eso me ha dado muchas ventajas para conseguir la custodia de Harry

- ¿Durante todos esos años no has tenido contacto con el mundo mágico? – preguntó Sirius

Emy miró a Dumbledore pero éste no dijo nada.

- Eso fue de cara al mundo muggle, por cierto detesto esa palabra. Con respecto al mágico, yo sabía que Voldemort no había tenido su final, he leído e intentado averiguar todo lo posible para poder acabar con él. Tuve muchas teorías, que con el paso de los años han ido cayendo por su propio pie. También me enteré de que Harry era mago y que entraba en Hogwarts, he seguido toda tu vida desde lejos ¿sabes? Y he de confesar que aún no me hubiese acercado a ti, si no llega a ser porque un preso de Azkaban se había fugado. "El famoso asesino Sirius Black se ha escapado de la prisión de máxima seguridad de Azkaban". Inmediatamente pensé que iría a por ti, el guardián secreto de mi hermana y traidor, terminaría lo que su señor empezó

Sirius la miraba fijamente preguntándose ¿Por qué no creísteis en mí? Emy permanecía con la cabeza gacha pensando ¿Cómo no pude creer en tu inocencia? Él sabía que ella había arrojado, con toda su fuerza, odio hacia él. Ella misma asaltó la prisión para matarle de una vez por todas.

- Me gustaría que me contaras qué pasó en Azkaban, sólo vi escenas borrosas - Harry lo dijo tímidamente, sabiendo que la respuesta sería no

Los dos le miraron ¿Cómo lo sabía? ¿Quién se lo contaría? Mejor ella, al fin y al cabo era la causante del incidente.

- Desde los dieciséis años aborrezco a dos personas, a Voldemort y a Sirius Black – Emy agachó la cabeza

- Él no lo hizo, fue Peter – Harry defendía a su padrino

- Cariño, si tú te pasaste dos meses odiándole y jurando que iba a pagar todas juntas, imagínate yo durante todos estos años... para mí era más fácil

- Es normal, al fin y al cabo nadie me creyó, tú estabas fatal por lo sucedido, no te culpo de nada... si hubiese estado en tu lugar, habría terminado mi misión...

- Supongo que te refieres a Azkaban ¿Lo vas a contar? – Harry miraba en tono de suplica a su tía

- Simplemente decidí que ya era bastante fuerte como para arreglar cuentas con el traidor. Entre mis estudios de magia y mis habilidades como agente especial, entré directa a la celda de Sirius y estuve a punto de matarlo... pero no pude – Emy tenía las manos tapándose la cara y su voz parecía muy triste, por primera vez se atrevió a mirar a Sirius con sus grandes ojos verdes, brillando por las lágrimas - ¿Podrás perdonarme algún día?

- No hay nada que perdonar, eso ya son fantasmas del pasado. El día que atrape a Peter pagará, una a una, todo el daño que nos ha hecho – Sirius estaba nervioso, había buscado su mirada desde anoche y no la había encontrado hasta aquel momento. Se hubiese perdido en su color verde, la miraba con... ¿amor?

- Decías que investigaste modos de acabar con Voldemort ¿tienes alguno en la cabeza? – Dumbledore tenía que contrastar ideas, además no le quedaba mucho tiempo, era hora de marchar

- Lo único que he sacado en claro de todo lo que ha pasado y he leído, es que no soy yo quien tiene que acabar con él... Sé que vienen tiempos difíciles para nuestro mundo, que el dolor volverá a resurgir de nuevo, familias destrozadas y magos en guerra pero nosotros tenemos que sobrevivir hasta darle caza en la última batalla, la que acaba con su cuerpo, con su alma y con su poder

- Lo haremos, estoy seguro – Harry miraba a Emy con confianza

- Esa es la actitud que quiero ver, muy bien, nosotros tenemos que irnos ya, pero volveremos a vernos ¿qué haréis ahora?

- Nos marchamos esta misma tarde, espero que antes de las seis. Quiero visitar la costa, quizá tomar un poco el sol, escuchar música, bailar, en fin… divertirnos, nos vendrá bien. Por nosotros no os preocupéis, estaremos bien juntos. Ya tenemos los libros del nuevo año escolar y estudiaremos para que Harry pueda llegar al curso un poco holgado y recibir sus clases especiales

- Eso es lo mejor, una buena decisión, diversión y estudios, entonces nos vemos en Hogwarts ¿eh, Harry?

- Me preguntaba si Emy me puede llevar hasta allí en coche o tendré que ir a coger el tren a la estación de King Cross

- No hace falta, que te lleve hasta...

- Hogsmeade, le dejaré en el pueblo. No quiero pisar los terrenos del castillo de momento, no sé qué pueda pasar

- Veo, en efecto, que estás bien informada. Ya veremos, tendrás noticias mías. Mandarme alguna lechuza para saber qué tal va todo ¿Nos vamos, Sirius?

- ¡Ah! Sí. Harry cuídate mucho y no des disgustos a tu tía

- ¡Qué ya no soy un niño!

- Claro, claro, ya eres todo un hombre – abrazó a su ahijado y se acercó a Emy, sin tocarla para nada, suavemente le susurró en el oído - Cuídate mucho, ahora que estás en mi vida de nuevo, no quiero perderte por nada del mundo. Te he echado infinitamente de menos – la miró y se marchó

Ellos se quedaron ahí, de pie, viendo como desaparecían por la chimenea. Emy no pudo articular una sola palabra en al menos cinco minutos. Aquella mirada y sus palabras volvieron a activar su corazón como si de una bomba se tratara. Harry no se había percatado de nada de lo sucedido pero sí se dio cuenta que su tía permanecía inmóvil frente a la chimenea, como si de una estatua se tratara.

- Ahora es cuando me mandas recoger todas mis cosas para marcharnos – dijo Harry sacándola de las nubes

- ¡Ah! Sí, sí, sí, eso, nos marchamos... Un momento

Harry giró sobre sí mismo para ver qué era lo que quería su tía ahora.

- Gracias por todo... Tú eres mi punto de apoyo... Si has visto algo sobre tu padrino en mi mente, no te lo puedo explicar de momento. Algún día lo haré ¿vale?

- Ok – Harry sonrió, él sólo había visto a su tía con él en lo que parecía una celda de Azkaban

Los días que les quedaban para el comienzo del curso se lo pasaron bomba. Nadaron, bailaron, rieron, pasearon, hablaron, tomaron el sol y por las noches estudiaban. No había duda, aquel era el mejor verano de toda su vida, tanto para él, como para ella.

Llegó el 1 de septiembre y lo empaquetaron todo para llevarlo en el coche. Las pertenencias de Harry no eran muchas pero ya empezaban a no caberle en su baúl, al año siguiente compraría otro. Por la mañana, prácticamente, no se habían dirigido la palabra, los dos estaban muy incómodos por ser el día de la despedida. Emy calculó su llegada a la estación del pueblo de Hogsmeade para una media hora antes que el tren de Hogwarts llegara. En el coche sonaba la música y Emy intentaba cantar para animar a su sobrino. Ya eran las 6 de la tarde, no tardarían en llegar al pueblo, como mucho, media hora.

- No quiero ir, me quedo. Está claro que he aprendido más contigo en un mes, que en cuatro años en Hogwarts

- No digas eso, lo único que hemos hecho es repasar, además allí están Ron, Hermione, los hermanos Weasley ¡te lo vas a pasar en grande!

- ¡Te digo que des la vuelta, que no quiero ir! – Harry estaba cada vez más cabreado

- Mira, tú tienes que estar con tus amigos, ellos te echan mucho de menos. Además, este año, las chicas se van a lanzar a tus brazos, eres un buen mozo, ahora que estás morenito, todavía mucho más guapo y gracias a Dios has engordado un poco, seguro que Petunia te mataba de hambre... – Emy se dio cuenta que hablaba muy deprisa y sin sentido, eran los nervios, así que más calmada y con su voz cariñosa volvió a hablar – Mi vida, tendrás tus aventuras como siempre, con tus amigos... tú y yo no podemos estar todo el año viajando de un lado para otro

- Te echaré tanto de menos... no podré soportarlo. Cuatro meses hasta Navidad es una eternidad

- Haremos una cosa cuando tengáis salidas al pueblo, me avisas y me vengo a verte ¿vale?

- Son al menos cada dos meses y eso si Dumbledore no las anula por prevención

- Bueno, ya veremos como lo hacemos, tú haz mucho caso a tus profesores, incluso a Snape. Con respecto a tus aventuras no te diré más que pongas mucho cuidado en donde te metes o verás la ira de las Hufflepuff - se rió a carcajadas y vio con agrado que Harry también sonreía

Llegaron al pueblo y estuvieron en el coche hasta oír el tren. Emy lloraba amargamente, ella sí que no quería que él se marchara.

- No te preocupes por mí, estaré trabajando en Londres, cuídate mucho. Te quiero tanto – abrazó a su sobrino

- Quédate para conocer a mis amigos, ellos quieren verte

- No es el mejor momento, vete ya o sino me destrozarás mi pobre corazón

Harry salió del coche, sacó sus bultos, Hedwig ululaba para dar apoyo a su amo. Emy arrancó y salió de allí zumbando sin mirar atrás. Harry lloraba como un niño pequeño. Se quedó quieto hasta que vio desaparecer el coche.