8. Estudios no mágicos
Dentro del despacho estaban Dumbledore, Snape, Lupin, McGonagall y Emy, ella sonreía ampliamente, les guiñó el ojo y saludó con la mano.
- Ya estamos aquí, profesor ¿Quería vernos?
- Sí, Harry, quiero dejar claro que lo que ha pasado hoy es estrictamente confidencial
- Sí, señor – dijeron todos
- Por otro lado, hemos conseguido la aprobación del consejo para que la señorita Martín sea la nueva profesora de Estudios Mug... No Mágicos. Digo la señorita Martín por que no conviene que, ciertas personas, sepan el parentesco que les une y Emy ha adoptado el apellido de soltera de su abuela, como resultado: Emily MARTÍN ¿Queda claro?
- Sí, señor – repitieron todos
- Como último asunto, he pedido permiso a tu tía para contar a los profesores quien es ella en realidad... Así que los aquí presentes guardaremos en absoluto secreto que ella es la primera heredera de las cuatro casas y por tanto señora de Hogwarts. Sus aposentos estarán en la planta alta de la torre sur, para cuando quieran hacer sus visitas, que seguro serán numerosas
- Bien – asintió Harry
- Eso no significa que pueda salir a su antojo por los pasillos de Hogwarts después de las 10 de la noche, señor Potter - Snape sonreía maliciosamente
- Claro que no, nada más lejos de mis intenciones – ya le había jorobado el plan, bueno ya verían si le pillaban
- Creo que eso es todo...
- Profesor, tengo una duda con respecto a la canción del hada... – Hermione fue cortada radicalmente por el director
- Muy bonita sí, pero sin trascendencia ¿Verdad? – miró a Ron, a Hermione y a Ginny
- Verdad – contestaron con duda
- Pues ahora, sí que es todo ¡Qué descansen! - Dumbledore se despidió
Harry escuchó en su mente claro y nítido: "Buenas noches, cariño, que descanses" Era la voz de su tía, se dio la vuelta y dijo en alto:
- Ya puedes hacerlo, te he escuchado claramente – sonrió y dijo mentalmente "Buenas noches y bienvenida a tu casa, Hogwarts". La vio sonreír y escuchó "Nuestro hogar, Harry, hasta el verano"
Salieron del despacho, bajaron por las escaleras y salieron por la gárgola.
- Es increíble que ella sea...
- Saliendo del despacho del director el primer día de clase ¿Qué han hecho esta vez los pobretones Weasley, la sangre sucia y el cabeza rajada? ¿O acaso estaban haciendo la pelota al inútil del director? – Draco Malfoy se reía a carcajadas
- Malfoy cállete o...
- ¿O qué, se lo dices a tu papá? jajajaja – Malfoy se reía divertido viéndoles las caras de pasmados, cuando se quiso dar cuenta la varita de Harry le apuntaba en el entrecejo, pero una pequeña luz llegó volando a la velocidad del rayo y se sentó en la varita, miró juguetona a Malfoy y entonces le echó polvo de hada en los ojos
- ¡AH! ESA ESTUPIDA ME HA CEGADO, COMO ME PICA ¡AHAHAHAHAH!
- Salgamos de aquí – dijo Ginny – que no nos echen la culpa
- Sí, corramos – se fueron riéndose de Malfoy
Llegaron a la sala común cansados, estaba bastante llena, la gente comentaba sus primeras experiencias, los peores eran los del quinto, se quejaban de haber tenido el peor día de clase de su vida. Los cuatro amigos decidieron irse a dormir, eran demasiadas emociones para un solo día.
- Buenos días, mi nombre es Emily Martín y como ya saben, o suponen, soy la nueva profesora de Estudios No Mágicos. Se llama así porque personalmente no me gusta la palabra "muggle", sé que es un sinónimo. Por cierto ¿qué es un sinónimo...Creevey?
- Son palabras con el mismo o parecido significado
- Correcto 10 puntos para Gryffindor. Para mí, muggle suena despectivo y como no quiero rivalidades de ningún tipo en mis clases, mi asignatura pasa a llamarse Estudios No Mágicos, creo que con esta explicación está todo aclarado, para que lo pongáis en práctica esta semana, se os restará un punto a cada uno por cada vez que se diga muggle ¿Entendieron?
- Sí, profesora Martín
- ¡Ah! Ese es otro tema, no me gustan en exceso las formalidades, así que yo os llamaré por el nombre y vosotros también a mí. O sea, si queréis hacer alguna pregunta en clase pues levantáis la mano y decís: "profesora, no sé esto" o podéis decir "Emy, no entiendo lo otro" siempre, claro está, con respeto y educación ¿Qué os parece la idea?
- Bien, Emy
- Bueno, me dejáis anonadada, sois inteligentes ¡Ya veréis que bien lo pasamos!
Se oyeron algunas risas por el comentario, parecían que los alumnos estaban encantados con ella, incluso los pocos de Slytherin. Estudios no mágicos se daba por curso, así que todas las casas asistían juntas. En cuarto curso iban a empezar con tradiciones populares singulares. Vieron las de los países europeos más importantes y se eligieron cuatro para hacer en clase. Aquello era realmente divertido, se lo pasaron de lo lindo. Una de ellas era el juego de la silla musical, aquello creó expectación, tanto por tener que correr pendiente de poder sentarse en una silla, como por la música. Emy cantaba una canción y cuando quería, paraba y el que se quedara sin silla, estaba eliminado, pero daba el nombre de la siguiente canción a cantar, si Emy no se la sabía pues la cantaban entre los dos. Una media hora antes de que acabara la clase ella la dio por terminada.
- Bueno por hoy ya hemos tenido bastantes emociones, podéis iros
Era la primera vez que los alumnos hubiesen preferido estar hasta el final.
- Virginia ¿Puedes venir un momento?
- Sí, claro
- ¿Te importa que hablemos un rato?
- Para nada
- ¿Qué te ha parecido la clase?
- Ha sido genial, mi mejor clase en mucho tiempo
- Gracias, me importa mucho lo que opines ¿Sabes que tengo la sensación de que vamos a ser muy buenas amigas?
- La verdad, a mí me pasa lo mismo, suelo ser tímida con la gente, pero con usted me encuentro muy cómoda
- Por favor, usted no, tú ¿vale? Los amigos no se llaman de usted
- Tienes razón, Emy
- Ayer lo pasaste muy mal ¿no es así?
- Sí
- Esto es una conversación sólo entre tú y yo. Pasé por lo mismo que tú, era un poco más mayor y las circunstancias otras, pero sólo he amado una vez en mi vida. He intentado salir con otros chicos en la universidad, pero nunca superé un par de besos, creía que les estaba traicionando a ellos y a mí. Por eso tú me preocupas en especial, siento, dentro de mí, que eres una persona excepcional, Ginny, y que tu amor es grande y fiel. Si puedo ayudarte alguna vez en algo, no dudes en pedírmelo.
Ginny la miraba con los ojos llenos de lagrimas, ella había entendido todos sus sentimientos ¿Tanto se la notaba? Sus palabras estaban llenas de cariño hacia ella y la acababa de conocer, sentía que quería abrazarla.
- Se nota mucho ¿no?
- No, Ginny, él ni si quiera se ha dado cuenta, aunque sé que te aprecia mucho. Él te tiene mucho respeto por ser tú la hermana de su mejor amigo. Además, creo que Harry no piensa en chicas por el momento, pero si he de ser franca, me encantaría que te eligiera a ti.
Ginny no lo pensó más y la abrazó. Emy se sentía como la hermana mayor que nunca fue, la acarició el pelo y la besó en la frente.
- Ya sabes, me tienes para lo que necesites
- Muchas gracias
- Ahora te quería comentar unas ideas que he tenido, para ver qué te parecen
- ¿A mí?
- ¿A quién sino? He pensado hacer unos talleres adicionales a las clases, serían los sábados por la mañana, los alumnos soléis hacer los deberes ese día pero si lo pongo a eso de las 10:30, que todavía estáis medio dormidos, puede que la gente se anime y venga
- ¿De qué tratarían?
- Bueno, ahí va: películas de cine en pantalla grande
- ¡Guau! Eso es una idea genial
- ¿Sí? Bueno no serían todos los sábados, podríamos alternarlos con clases de baile y prácticas informáticas
- Vas a revolucionar a los estudiantes, los que no estén apuntados a clases de Estudios No Mágicos se morirán de la envidia
- Bueno he pensado que sean para todos los alumnos que quieran asistir, claro está, inscribiéndose antes
- Me parecen unas ideas fabulosas pero ¿qué opinan el resto de los profesores?
- Dumbledore está encantado, Snape dice que son demasiadas distracciones y McGonagall que ya veremos
- Pues a mí me parece que tienes ideas muy innovadoras e interesantes
- Gracias, Ginny ¡Dios mío, mira que hora es! Corre si no quieres llegar tarde a la siguiente clase
- Adiós – Ginny la plantó un beso en la mejilla y la abrazó – Estoy tan contenta que estés aquí con nosotros
- Adiós y gracias
La voz se corrió muy rápidamente por el colegio, las clases de Estudios No Mágicos eran divertidas y sorprendentes. Los que habían optado por esa asignatura estaban encantados y los que no la cursaban, se morían de envidia. Ginny sabía de los planes de la nueva profesora, pero no se los dijo a nadie. Quería guardar el secreto, le gustaba que confiara en ella, se sentía importante por primera vez en su vida. Se convirtió en su alumna favorita y eso a Ginny le encantaba. Si tenía tiempo se quedaba a hablar con ella después de clase. Era fácil tratar con Emy, se entendían a la perfección y se lo contaban todo.
En el primer mes todavía no había dado tiempo para preparar los talleres especiales de los sábados, Emy había estado ocupada con el traslado a la torre sur y cuando por fin acabó, invitó a los muchachos para que vieran sus habitaciones y el despacho. Hermione también estaba encantada con la tía de Harry, por fin tenía una compañera de estudios, alguien que devoraba los libros como ella. Contrastaban ideas sobre hechizos y pociones, se informaban de anécdotas de la historia de la magia. Se notaba que Emy había leído mucho y Hermione se empapaba de su sabiduría, pero también tenía alguien con quien hablar de cosas de mujeres, en fin, tenía una nueva amiga y la encantaba pasar el rato con ella y con Ginny.
Ellas sabían que no podían demostrar un trato especial con Emy delante de los alumnos, pero lograban estar juntas en la biblioteca y habían acordado quedar dos horas a la semana, como mínimo, para hablar de sus cosas. Lo harían en la habitación de Emy, a ser posible los viernes, así podrían hacer cosas de chicas como depilarse, hacerse las uñas, mascarillas faciales, alisarse el pelo, todo eso. La pena es que no pudieran pasar toda la noche juntas en plan de fiesta.
Arabella también era una buena amiga de Emy y quería apuntarse a sus jornadas del viernes, pero Emy prefirió pedirles permiso a las chicas antes, por que no quería que las muchachas estuvieran cohibidas, lejos de ello, la idea les encantó y así las cuatro quedaron el viernes por la noche.
- ¿Has terminado de cenar, Hermione? – Ginny estaba impaciente
- Ya voy, ya voy ¿Y si llevo unos cuantos bollos?
- ¿Llevarlos a dónde? - preguntó Ron con curiosidad
- No a ningún sitio, es que... es que... vamos a ir a... – Hermione se había bloqueado
- Mione me va a explicar unas cosas y lo haremos en la habitación de las chicas – contestó Ginny sacándola de un apuro
- Tengo unas ganas enormes de ver el apartamento de mi tía y estar con ella mañana sin que tenga que disimular – Harry estaba encantado por los buenos comentarios que tenían los alumnos de ella, pero no podía demostrar su orgullo
- Le ha quedado precioso... – Hermione se dio cuenta de la metedura de pata
- ¿Y tú cómo lo sabes? – Ron y Harry la miraban asombrados
- No, no, no, quise decir que seguro que le ha quedado muy bien, Emy tiene muy buen gusto
- Hermione, vámonos antes de que metas a Dumbledore en la cárcel – Ginny tiraba del brazo de su amiga
- ¡Hasta mañana, chicos! – Se despidieron las dos
Corrieron a las habitaciones, dejaron los libros y metieron en la mochila todos los potingues que tenían, salieron de allí pintando y cerciorándose de que nadie las seguía, fueron a la torre sur. Había que dar una contraseña delante de un cuadro de los cuatro Fundadores que estaba al final de un pasillo sin salida.
- Rayo de luz – dijeron a la vez. El cuadro se abrió dando paso a un pasillo con una puerta al final. Llamaron a la puerta y les abrió Emy en camisón y con dos coletas – Ya estamos aquí
- Os tengo que decir que he pedido permiso a Dumbledore para que esta noche la paséis aquí conmigo y ha accedido, así que os he preparado unos camisones para hacer una fiesta de pijamas
- ¡GENIAL, QUE EMPIECE LA FIESTA! – Hermione nunca había tenido una fiesta similar y estaba emocionada
- Es fenomenal, podremos hacer infinidad de cosas hasta las tantas de la madrugada – Ginny, siempre rodeada de hermanos, sonreía ante la oportunidad de hacer cosas de chicas
- ¿Qué tal, chicas? Ya sabéis las buenas noticias ¡TODA LA NOCHE PARA NOSOTRAS! – Arabella vestía un camisón muy elegante y tenía el cabello recogido en un moño despeinado que le daba un aspecto más juvenil que el de costumbre - ¿Qué os parece si empezamos por embellecernos mientras cotilleamos?
- Estupendo, manos a la obra – Emy miraba la escena con ternura pero en ese momento echaba tanto de menos a Lily que no pudo evitar que le brotaron un par de lágrimas
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? – preguntó preocupada Ginny
- No os preocupéis, es que veros aquí a las tres, preparadas para disfrutar de nuestra fiesta particular, me ha recordado a cuando lo hacíamos Lily y yo y me encantaría que estuviera aquí con nosotras, pero no me voy a poner melancólica...
- Yo también la extraño, era mi mejor amiga, pero como tú dices esta noche no hay hueco para la melancolía, o por lo menos de momento no ¿Empezamos por cabellos o uñas? ¿Quién con quién? – Arabella se había emocionado con el comentario de Emy, pero quería estar contenta, así que las animaba
- Yo creo que es mejor empezar con el cabello, que te parece si te lo asilo yo primero a ti y luego tú a mí – Hermione y ella lo tenían enmarañado así que la una con la otra sería más equitativo
- Bueno, Ginny, eso nos deja a ti y a mí de pareja, pero si ellas se lo alisan ¿Te parece que nosotras nos lo ricemos?
- Me parece bien
Así pasaron un buen rato, el pelo, la mascarilla de barro en el rostro, lo cual hizo que se desternillara de risa las unas de las otras, y las uñas. Para cuando acabaron de acicalarse ya tenían hambre otra vez. Las habitaciones de los profesores podían comunicarse con los elfos domésticos y les pidieron algunos bollos y leche. Hermione no perdió la oportunidad para exponerles su teoría de la esclavitud a la que estaban sometidos según ella.
- Me extraña, Hermione, que nunca hayas leído la historia de porqué ellos son una raza hecha para servir a los magos – Emy, más contenta que unas castañuelas, la sonreía
- ¿A qué te refieres?
- Bueno, yo también he oído algo, pero no sé muy bien de dónde proviene todo el asunto - Bella asentía
- Te voy a contar la historia de porqué los elfos domésticos están castigados hasta el fin de los tiempos – Emy se puso recta y carraspeó a modo de comenzar una conferencia
- ¡No me vaciles! – se rió Hermione
- Comienzo... ¡Callaos los de la última fila! – Esperó a que terminaran las risas para seguir hablando - Ellos son criaturas mágicas de un gran poder, eso les hizo pensar que podían ser muy importantes dentro del mundo mágico y comenzaron a subestimar a los magos. Éstos, al ver que los elfos querían reinar por encima de todas las criaturas, se asustaron y liderados por Melín, se unieron para parar la barbarie que empezaban a cometer. Los elfos dominaban y saqueaban todo lo que se les antojaba, sembrando el horror entre los magos y los humanos. Hubo guerras, plagas, asesinatos, enfermedades e incluso se atrevieron a convocar a los poderes de la naturaleza para controlar catástrofes climáticas. Inundaciones y terremotos se daban con frecuencia, pero cometieron el error de convocar al fuego y quemar todo lo que ellos consideraban que se les atravesaba en su camino, también empezaron a destruir por placer. Evidentemente, a la naturaleza no le hizo mucha gracia, se vio seriamente dañada y se alió con los magos. Consiguieron reducirles hasta un grupo más o menos pequeño, ellos también tuvieron un gran número de bajas. Al final se atraparon a los principales cabecillas de los elfos y se les condenó a restablecer los daños causados a la naturaleza, a los humanos y a los magos. Cuando hubieron terminado, se les maldijo para que siempre sirvieran a los magos y no tuvieran pensamientos propios de destrucción, se les prohibió interceder para así mantener un equilibrio entre lo bueno y lo malo. Por eso mismo, ellos sirven a toda clase de magos, buenos o malos, pero como sólo quedaron en su día los más poderosos, la tradición se ha forjado en que los elfos domésticos sólo sirven en casas de grandes magos
- ¿Cómo es que eso no viene en Historia de la Magia? – Preguntó Hermione asombrada
- Pues porque como viven entre nosotros, no se quiere que las nuevas generaciones odien a los elfos domésticos, ellos no tuvieron la culpa del todo. Su inteligencia no está del todo desarrollada y se les otorgó demasiado poder, con lo que la reacción fue la normal y ahora que lo pienso, eso mismo es lo que le debe pasar a Voldemort, debe ser tontito del todo
- Jajajajajajaja
- Jejeje ¡Ese sí es un buen razonamiento! – dijo Arabella
- Aun así, yo creo que los elfos que viven ahora con nosotros, no harían esas barbaridades – dijo Ginny inocentemente
- ¿Quién sabe? Algunos viven con los mortífagos y les gusta ¿Te imaginas que liberen su poder con los mismos ideales que sus amos? – razonó Arabella
- Sí, claro visto así- Hermione asentía
- Hablando de mortífagos ¿Sabéis que me ha dicho Draco Malfoy hoy en las escaleras? – Ginny estaba sonrojada
- ¿Qué?
- "Vaya, vaya, vaya, señorita Weasley, está usted muy cambiada este año, casi no se le nota la pobreza, si estuviera conmigo la llenaría de regalos para igualar su belleza"
- ¿QUEEEE? NO SE LO DIGAS A TU HERMANO O LE MATA – Hermione no daba crédito a sus oídos
- Mucho cuidado con él, Ginny, no es persona de fiar y te puede engatusar con malas artes – A Emy no le gustaba aquel muchacho
- Lo sé, me quedé cortada y me fui corriendo
- Pues la próxima vez que te diga algo, hazle frente y contéstale que no se hizo la miel para la boca del burro - Arabella se reía a carcajadas y al oírlo las otras también
- ¿Por qué las relaciones con los hombres son siempre tan difíciles? ¿Es que no saben decidirse? Por ejemplo Ron, tu hermano no para de meterse conmigo por lo de Krum, pero sin embrago si me roza un pelo le dan los mil males y se aparta como alma que lleva el diablo ¡Será la edad! – Hermione lo dijo medio enfadada
- Pues no te pienses, cuando se hacen mayores tampoco lo tienen muy claro, por ejemplo... Remus – Arabella lo decía con nostalgia
- ¿Remus? Ya me olía yo algo – Emy sonreía
- Pues haríais muy buena pareja – Hermione también sonreía
- No se decide por su "problemilla" y francamente a mí da igual, prefiero estar con él tres semanas y una no, que ninguna, pero él no se da cuenta o no sé si no quiere darse cuenta
- No creo, Arabella – consoló Ginny – Será que no quiere que sufras
- Sufro de todas formas por no poder estar con él ¿Y vosotras que me contáis?
- Pues por mi parte estoy convencida que pierdo el tiempo con Ron, nunca se lanzará a decir lo que siente, a ser decidido, atrevido, cariñoso, romántico, tierno y sutil. Sin embargo, me encanta su sentido del humor, sus cabreos y piques, me abruma su valentía y lealtad, pero me enfurece su cabezonería y tozudez, podría decir que el caballo blanco de Santiago es negro y no inmutarse. ¿Qué le voy a hacer? Él es así, quizá con el tiempo...
- Yo creo que hay hombres que no se dan cuenta que una ya no lleva pañales, ni juega con muñecas – decía Ginny con resignación
- ¡Ay, chicas! Paciencia, el panoli de mi sobrino se dará cuenta tarde o temprano y si no acabáis juntos, él se lo perderá ¡pero me gustaría tanto! Y tú no te preocupes, Mione, Ron está coladito por tus huesos pero le asusta la idea, me apuesto el cuello... Aunque siento decirte que los hombres no suelen cambiar y tampoco es bueno hacerles cambiar – Emy la abrazaba como a su hermana pequeña
- ¿Y tú? – preguntó Hermione
- ¿Yo? Estoy enamorada del mismo que Ginny, que le voy a hacer si la prefiere a ella...
- Eso son evasivas, Profesora Martín – dijo Arabella
- Eso, eso
- Yo nunca he estado segura que llegara a ser amor lo que sentí, pero conozco a la perfección el dolor. Se me rompió el corazón cuando él se cruzó en mi camino, no me dio tiempo a amar sino a sufrir, no puedo decir nada más que eso... No sé que fue lo que pasó, sólo sé que me maldijo para no poder conocer el amor en otro hombre
- Lo que dices es muy triste ¿Ni siquiera ahora, con Harry a tu lado y tu vida encaminada, te sientes con fuerzas de empezar a plantearte un nuevo amor?
- No, Arabella, se lo llevó todo con él. Por favor hoy no quiero hablar de ello, además ya son la tres de la madrugada y mañana tengo invitados ¿Recordáis?
- Hombres
- Hombres
- Hombres - dijeron Ginny, Hermione y Arabella
- Sirius... – susurró Emy - Hasta mañana, chicas
