12. El baile de Halloveen

La semana paso rápidamente, llegó el momento de ir al cine y los cuatro amigos salieron de desayunar para llegar pronto y coger buen sitio. La película se proyectaría en la mazmorra más grande que el colegio tenía. Cuando llegaron ya había unos cien alumnos esperando en la puerta y eso que faltaba media hora para el comienzo.

- Pues sí que ha tenido acogida la idea de Emy- dijo Ron

- Estaba claro, es la primera vez que en Hogwarts se hace algo parecido – exclamó Hermione

- Espero que todo salga bien, no quiero que ella se desilusione con su proyecto – añadió Harry

Al poco abrieron las puertas, Emy, Snape y McGonagall iban distribuyendo a los alumnos. Las primeras filas estaban destinadas a los que estudiaban la asignatura, por deferencia y como Ginny la cursaba, se sentaron con ella en la cuarta fila. También existían asientos reservados para los profesores, asistirían los tres que ya estaban y el director. La sala albergaba a unos 200 alumnos y se llenó enseguida. Emy había contado a los que estaban apuntados y sumaban 215, que eran los asientos que estaban previstos, pero asistieron unos cincuenta estudiantes más y se tuvieron que quedar de pie a fondo del aula.

- Buenos días a todos y gracias por venir. La película que se proyectará hoy es un estreno de hace relativamente poco y quiero que sepan, los alumnos de mis clases, que tendrán que realizar un trabajo sobre ella para el próximo viernes. Sin más dilación, comenzamos. Espero que os guste – apagó las luces y puso en marcha el proyector

Los estudiantes, que allí se encontraban, estaban alucinados con la película, por no hablar de los profesores, que no habían visto nada semejante en su vida. Todo salió a las mil maravillas. El film encantó a los chicos y enamoró a las chicas, así que cuando terminó, a la gente le costaba marcharse de la mazmorra, todos comentaban entre ellos si le había gustado la película, que parte de ella más y las chicas elogiaban el físico de sus protagonistas. Snape indicó a la gente que fuera desalojando la sala para poder recogerla, aún así muy poco a poco se fue vaciando. Los cuatro amigos se quedaron hasta el final para felicitar, sin llamar la atención, a Emy y para ayudarla a recoger.

- Ha sido genial, todo un éxito, Emy, puedes sentirte orgullosa, yo lo estoy de ti – dijo Harry a su tía

- Gracias, cariño ¿Qué vas a decir tú?

- Es en serio, Emy, ha sido fantástico, ¿La semana que viene otra? - Dijo Ron

- El sábado próximo toca taller tecnológico, lo siento, Ron

- ¿Y se puede saber cómo vas a enseñar informática si en Hogwarts no funciona la electricidad? – preguntó Hermione

- De la misma manera que he puesto en marcha el proyector para ver la película, con un condensador "un poco cambiado". No te preocupes está ya todo previsto.

- Sí, la Profesora Martín es muy inteligente y no necesita sugerencias de vosotros – dijo Snape

- ¡No te metas con los chicos! – dijo Emy cariñosamente

- Emy, deberíamos dejar esto recogido lo antes posible, tenemos otros quehaceres

- Tienes razón, Severus. Lo siento, ya hablaremos en otra ocasión

- Pero nosotros nos habíamos quedado para ayudarte – se quejó Ginny

- No se preocupe, Señorita Weasley, yo me ocuparé de recoger con la profesora Martín, váyanse a estudiar ¿no se están quejando todo el día que tienen muchos deberes? Pues, lárguense a hacerlos – Snape clavó la mirada en Harry desafiándolo descaradamente y sintiéndose orgulloso de que la tía no lo defendiera

- Vámonos – dijo Harry devolviéndole la mirada llena de rabia, estaba seguro que su odiado profesor quería quedarse a solas con su tía y eso le revolvía las tripas

Salieron de la mazmorra y se dirigieron a la sala común. El profesor de pociones tenía razón, sólo podrían estudiar por la mañana. Esa tarde tenían entrenamiento de quidditch y se elegiría de una vez por todas al nuevo guardián, luego ellos tenían sus clases especiales, esa tarde con Remus y Arabella. Mientras, en la mazmorra, Snape y Emy recogían y colocaban la sala para dejarla igual que siempre.

- Gracias, Severus, por ayudarme a recoger, sé que estás muy ocupado

- No hay de que, estoy encantado de hacerlo. Parece que los alumnos te tienen gran estima

- Y yo a ellos, bueno, no todos son encantadores, pero hay grandes muchachos en la escuela y muy inteligentes

- Eso es lo que te demuestran a ti, pero yo creo que algunos dejan bastante que desear

- Es por que te muestras muy inflexivo con los chicos, deberías darles un poco de tregua, siempre se te ve tan serio con ellos...

- No quiero que se cojan confianzas, luego no hay quien les diga nada. De todas formas no soy así con todo el mundo... Contigo sería imposible... eres un encanto, Emy

- Gracias, Severus. He de reconocer que al principio te tenía un poco de respeto pero te has portado tan bien conmigo y me has apoyado tanto... de verdad, muchas gracias

- Si te apetece algún día... podemos ir al pueblo... a despejarnos y bebernos unas jarras de hidromiel

- Todavía no la he probado

- ¿Cómo es posible eso? No se hable más, iremos el sábado que viene por la noche, en las tres escobas suele haber gente tocando y se organiza como un pequeño baile... sé que te gusta la música

- No es mala idea, te tomo la palabra

Hermione, Ginny, Harry y Ron se dirigieron al campo de quidditch para el entrenamiento, evidentemente Ron estaba hecho un flan.

- No te preocupes por nada, nosotras te estaremos apoyando desde las gradas, lo harás tan bien con tu nueva escoba que no tendrán duda alguna de cogerte a ti – le animó Hermione

- Gracias ¿Seguro que me apoyareis las dos? – contestó el muchacho dirigiendo la mirada hacia su hermana

- Ni lo dudes – contestó su amiga

Comenzaron los entrenamientos, los dos candidatos pusieron toda la carne en el asador, no querían que la oportunidad se les fuese de la mano, pero Ron se veía muy mejorado con su nueva escoba y definitivamente lo hizo mejor. Ese día paró todos los lanzamientos, se sentía confiado y muy cómodo, notaba dentro un sentimiento de orgullo por haber estado a la altura delante de Hermione y Harry, él también quería destacar en algún campo. Los componentes del equipo emitirían sus votos delante de los candidatos. Fred Weasley "Ron", George Weasley "Ron", Alicia Spinnet "Ron", Angelina Johnson "Ron", Katie Bell "Ron", Harry Potter "Ron".

- Lo siento, Colin, realmente lo has hecho bien – dijo Fred

- Queremos que sepas que la decisión tenía que ser unánime para que no creyeras que hubo favoritismo – dijo Katie

- No os preocupéis, sé que lo he hecho bien y que él también, de todos modos gracias – Colin se dirigió con la cabeza gacha al colegio

- Espera, Colin, te acompaño – dijo Ginny, sentía pena de verlo así

- Bueno, ahora que todo el equipo está completo, es momento de elegir un nuevo capitán ¿algún candidato? – dijo George viendo que nadie levantaba la mano – Bueno, pues entonces se propondrán, yo creo que debería ser Harry

- A mí no me parece buena idea, yo tengo montones de deberes y actividades extras, no puedo ocuparme de esto también, no si no lo puedo dedicar el tiempo que se merece. Yo propongo a Angelina, es genial en tácticas – dijo Harry

- Bien ¿Qué te parece Angi? - Preguntó Fred

- Creo que bien – contestó ella

- Bueno, entonces ¿todos de acuerdo?

Con el "sí" rotundo, la aceptaron como capitana, se cambiaron y fueron hacia el castillo. Hermione les esperó para ir a clase. Los tres muchachos se despidieron del resto del equipo y marcharon para el despacho del profesor contra las artes oscuras. Tuvieron una clase muy provechosa e incluso divertida.

Cuando llegó la comida del domingo, el director les anunció el próximo baile que tendría lugar la noche de Halloveen. Ginny tuvo que presenciar como Harry se levantaba, después de la cena, para ir a ver a Cho y corroborar que iban a asistir juntos, para disgusto de muchas, la muchacha aceptó encantada. No tardó mucho en correr el rumor que Harry y Cho salían juntos y, para colmo, ninguno de los dos lo desmentía, ni lo afirmaba. Para Ginny era el principio de su pesadilla, pero para Harry, su pesadilla, eran las habladurías que decían que la profesora Martín y el profesor Snape se llevaban muy bien.

El primer partido de la temporada era Slytherin contra Ravenclaw, Harry ahora más que nunca quería que ganara el equipo de su supuesta "novia". Estaba muy competido y se veía que iba para largo, porque habían pasado ya dos horas y ni rastro de la snitch, el marcador mostraba 100-90 a favor de Ravenclaw cuando se vio a Cho lanzarse en picado contra el suelo, Draco miró un momento hacia abajo cerciorándose que no era una estrategia y aunque no vio nada, se lanzó detrás de ella, no se iba a quedar allí como un estúpido. La alcanzó casi al llegar abajo y cuando iban a chocar contra el suelo, Cho frenó, Draco no pudo, por llevar mucha más velocidad que ella, y se estampó contra él. La buscadora de Ravenclaw le había hecho un amago de Wronski.

- ¡ESA ES MI CHICA! – Gritó de repente Harry desde las gradas, oyéndole todo el colegio, incluso el profesorado, por no decir Cho

La buscadora se giró, divisó la snitch un poco más arriba de la grada de Harry, fue hacia ella y la atrapó dándose por finalizado el partido pero antes que bajara al suelo se dirigió volando hacia la grada, se situó frente a Harry y le besó en la boca delante de todo el colegio. Ron y Hermione estaban alucinados por el espectáculo, pero la pobre Ginny casi se desmaya delante de todos, Hermione se dio cuenta y le indicó a Ron que deberían sacar a su hermana de allí, así lo hicieron y dejaron a Harry solo en las nubes.

- ¿Qué te parece lo que acabamos de ver? – preguntó Arabella en el palco de profesores

- Creo que mi sobrino se está equivocando – contestó Emy decepcionada

Después del partido Harry y Cho se convirtieron en la pareja de moda del colegio, todos les saludaban efusivos y preguntaban ¿Qué tal Cho? ¿Qué tal Harry? A cada uno respectivamente como si se tratara del marido de una y la esposa del otro. Ron se sentía contento por su amigo pero tanto baboseo de todo el mundo le estaba hartando. Hermione por su parte desconfiaba de Cho, nunca antes lo había hecho, sabía que era una buena estudiante, atleta y persona pero notaba que algo había cambiado en ella de un curso para otro, parecía que le gustaba la fama, la que le acarreaba estar con Harry Potter. Por otro lado, sabía que su mejor amiga, Ginny, lo estaba pasando fatal. Ella le aconsejó que lo intentara con Colin, se notaba que ese chico estaba colado por ella y ésta aceptó ir al baile con él, cuando no hubiese querido ni asistir por no ver a la parejita.

Hermione esperó hasta el último momento que Ron le pidiera asistir con él, pero la timidez de éste se lo impidió. El día antes Parvati Patil le invitó a Ron directamente a asistir con ella al baile y el muchacho creyó que era lo más oportuno, ya que sabía que no había compromisos entre ambos, sólo compañerismo. Seamus Finnigan sorprendió a Hermione al proponérselo y ella, al ver que sino tendría que asistir sola, aceptó. Ron se arrepintió de no haber tenido el valor de pedírselo a Hermione y su humor se enturbió bastante el día del evento, pero cuando la vio bajar por las escaleras casi se desmaya. Llevaba un corpiño azul noche con pequeños cristalitos que brillaban como si de mil estrellas se tratara, con una falda vaporosa en el mismo color pero en seda, sus hombros estaban desnudos, tapados con un chal transparente en el mismo color azul, su pelo estaba recogido pero con algunos mechones sueltos por la espalda y por delante, su rostro bien maquillado era como de porcelana, estaba increíblemente hermosa.

- No sé como estarán el resto de las chicas, pero Hermione, esta noche, apuesto que es la más bella – Dijo Seamus

- No lo dudes - contestó Ron muerto de celos

Detrás bajaba Ginny con un vestido ceñido en color gránate, con finos tirantes y un escote pronunciado en la espalda, llevaba un chal dorado para cubrirse los brazos, el pelo suelto, liso y bien peinado. Su rostro apenas estaba maquillado pero los labios los llevaba pintados en color rojo carmesí, dándole un aspecto muy sensual. A Colin le temblaban las piernas cuando la vio. Detrás de ellas iba Emy, también muy guapa para la fiesta.

- No negaréis que esta noche, estas dos jovencitas, están impresionantes – dijo mientras se marchaba sonriendo, la profesora veía a los muchachos que las miraban con lobos devorando a corderitos

- Soy el chico más afortunado de la fiesta, Hermione – dijo Seamus

- Gracias, Seamus ¿Qué tal Ron? Ahora baja Parvati – contestó Hermione

- Ginny, estás impresionantemente bella esta noche – dijo Colin embriagado por la belleza de su acompañante

- Gracias, Colin, tú también estás muy guapo – susurró la joven

Colin ofreció su brazo a la muchacha e iban a salir cuando Ron le agarró la mano y le dijo al oído:

- No te pases ni un pelo con mi hermana ¿entendido? – dijo Ron sin dejar de mirar un instante a Hermione

- ¿Esperamos a Harry para bajar todos juntos? – preguntó Hermione

- Harry ya se ha ido a buscar a Cho – dijo Ron mirándola fijamente

- No me mires así, Ron, parece que no me hubieses visto en la vida – le susurró al oído

– ¡Ah, Parvati que bien que ya estés! así bajamos los cuatro al Gran Comedor

- Ron, esta noche estás muy atractivo – dijo Parvati

- Gracias, Parvati, tú también – contestó el chico amablemente si dejar de mirar a Hermione

- ¿Seguro que me has visto? – Bromeó la chica - ¿Me vas a ofrecer tu brazo o no?

- ¡Oh sí, por supuesto! Perdona, no estoy acostumbrado a estas cosas – añadió Ron

Los cuatro bajaron al salón, estaba maravillosamente decorado con los motivos propios de Halloveen, buscaron una mesa de seis y se sentaron a esperar a Harry y Cho. Estos aparecieron enseguida, los dos estaban muy guapos. Cenaron estupendamente y cuando se hubo acabado, Dumbledore hizo despejar las mesas centrales para hacer sitio a la pista de baile, las luces amainaron y aparecieron brillos en el cielo. Harry sacó a bailar a Cho que estaba encantada con él, Seamus sacó a Hermione y Ron y Parvati se quedaron sentados en la mesa.

- Siempre se me olvida que no te gusta bailar – le dijo la muchacha

- Simplemente me da vergüenza porque no sé

- Venga inténtalo – suplicó la muchacha

- Está bien – aceptó Ron pero sólo para ver más de cerca qué hacía Hermione

Bailaron el primero que era una balada muy bonita, pero Ron no quitaba ojo a Hermione, Parvati, al darse cuenta de ello, pensó que lo mejor seria un cambio de pareja.

- Seamus, he visto que bailas muy bien ¿Qué te parece si hacemos un cambio de pareja por unos bailes? – guiñó un ojo a Ron

- Me parece bien, si Hermione quiere

- Ningún problema – Hermione no terminó de decirlo cuando Ron la agarró de la cintura y ella posó sus manos en el cuello del muchacho

– Es extraño ¿verdad?

- Ni que lo digas – Ron notaba como su piel se sensibilizaba a cada roce de las manos de Hermione

- Es como si no fueras tú esta noche... realmente eres la más bonita de la fiesta

- Gracias pero... ¿Quieres decir que el resto del tiempo parezco un adefesio o algo así?

- Se me olvidaba lo susceptible que eres, Hermione, si lo sé no te digo nada – contestó Ron decepcionado

Evidentemente comenzaron una pelea y se separaron volviendo cada uno con su pareja, sin dirigirse ni una sola mirada el resto de la fiesta. Por otro lado, Harry bailaba muy bien gracias a su tía y eso tenía a Cho ensimismada y contentísima por ser su acompañante.

- No solamente eres buen buscador, buen estudiante, valiente, guapo y famoso, además eres un gran bailarín – dijo adulando Cho a su pareja

- Gracias pero no sigas con los cumplidos, no son lo mío... aunque he de repetir que esta noche estás muy guapa

- Eres un sol... ¿Estoy más guapa que tus amiguitas Hermione y Ginny?

- Hermione esta noche está espectacular pero mis ojos solamente son para ti

– Harry se sorprendió de no ruborizarse por decirlo

- ¿Y qué me dices de Ginny?

- No la he visto en toda la noche – contestó encogiéndose de hombros

- Pues mira donde está – dijo señalándola

Harry miró hacia la dirección que le indicaban y entonces un nudo en la garganta le impidió decir nada. Era cierto, Ginny estaba asombrosamente guapa, aunque él ya creía que lo era, se fijó que apenas estaba maquillada, eso para él tenía más valor. Sintió cosquillas en el estómago, pensó en si Ron la habría visto así y, de repente, salió de su nube particular al chocar bruscamente con otra pareja de baile.

- ¡Ay, perdón! No me fijé por donde iba...

- Eso suele pasarle, señor Potter, siempre está en las nubes planeando cómo llamar la atención – dijo Snape con su típica cara de pocos amigos

- Déjale, Severus, estas cosas pasan – contestó Emy

- Se me olvidaba que vosotros os...

- Nos llevamos bien – atajó Emy al notar la presencia de Cho

- Veo que ustedes también – contestó Harry secamente

- Veinte puntos menos para Gryffindor por su impertinencia, Potter – sonrió maliciosamente Snape

- Es mejor que no vayamos – dijo Emy agarrándolo del brazo

- No soporto a ese gilipollas ¿Qué coño está haciendo con...? – Harry se cortó en ese momento

- ¿Con quién?

- Pues con la profesora Martín ¿No te parece que no pegan para nada?

- He oído que salen los sábados por la noche a Las Tres Escobas para bailar, me lo ha dicho el prefecto de Ravenclaw

- ¿Lo dices en serio? – Harry estaba tan cabreado, que no sabía cuanto tiempo iba a aguantar sin estallar y, de repente, se volvió a fijar en el ventanal en donde estaba Ginny, viendo como Draco Malfoy amenazaba a Colin para que se marchara. Al principio no entendió la escena, pero luego se dio cuenta que Goyle y Crabbe se lo llevaban lejos para dejar a Draco solo con Ginny. Malfoy la cogía del brazo y la hablaba muy cerca al oído, entonces Ginny comenzó a forcejear y, sin pensarlo ni un momento, Harry soltó de golpe a Cho y se dirigió allí

- ¿Se puede saber que pasa aquí? Ginny ¿este te está molestando?

- Márchate, Potter, tú ya tienes a tu presa, deja que los demás cazemos a gusto

- Mira, Malfoy, aléjate de ella si no quieres enfrentarte a las consecuencias – Harry estaba lleno de furia y no le iba a pasar ni una

- ¿Qué te pasa, Potter? ¿Tu caza no ha sido buena y vienes a por esta que se ve mucho más apetitosa? No le hagas caso, bombón, este es el típico que ni come ni deja comer – dijo Draco acercándose mucho a Ginny, tanto que le besó en el cuello

- ¡SERÁS GILIPOLLAS! – Harry, fuera de sí, se abalanzó sobre él pero Ginny le paró

- Déjale, por favor, no empeoremos las cosas, no quiero que encima te castiguen – dijo suplicante Ginny, mientras agarraba a Harry

- ¿Lo ves? si en el fondo se muere por mí... – dijo sarcásticamente Malfoy

Lo siguiente pasó muy rápido, Harry ya casi tenía sus manos en el cuello de Draco cuando el profesor Lupin lo agarró de la cintura, impidiendo que le pegara, pero Ron había escuchado lo último que dijo Draco y, como estaba claro que aquella no era su noche, sacó el puño desde atrás y lo descargó contra el ojo de Malfoy.

- He estado deseando hacerte esto desde el día que te conocí, imbécil ¡DEJA EN PAZ A MI FAMILIA!

Draco estaba tumbado en el suelo del salón, medio inconsciente por el puñetazo de Ron. Llegaron los profesores y mandaron a los implicados a sus salas comunes, acompañados por Emy y a Draco a la enfermería con Snape.

- ¿Pero qué demonios os pasa? Harry, Ron la violencia es el último recurso ¿vale? No os dais cuenta que ahora habéis empeorado la situación - Riñó Emy muy seria y disgustada

- Se estaba metiendo con Ginny – se defendió Harry, viendo como ella estaba sentada en uno de los sofás de la sala, llorando con las manos cubriendo su rostro

- Entiende, Emy, que no voy a permitir que ese mortífago de mierda le diga groserías a mi hermana, ni que le ponga una mano encima – bramó Ron

- ¡Ah, entiendo! ¿Y crees que ahora cada vez que la vea no se meterá el doble con ella? – contestó con sarcasmo - La acabas de convertir en su diana favorita

- Por su bien espero que no – al pelirrojo le salían los ojos de sus órbitas imaginado a Draco en otra situación igual

- Mira, Ron, Ginny va a cumplir quince años dentro de poco y aún con catorce os da mil vueltas en madurez a vosotros dos ¿acaso piensas que no se puede quitar a un moscón de encima?

- Ginny, cariño, deja de llorar, no va a pasar nada – le consolaba Hermione

- ¿Cómo se lo va a quitar, llorando? – dijo Ron con furia

Esa frase hizo que Ginny llorara más y saltara de rabia.

- Dejadlo ya, por favor, no quiero ser el centro de una discusión – dijo llorando y gritando, luego se marchó corriendo a su habitación

- Voy a intentar calmarla, hasta mañana – se despidió Hermione dirigiéndose a las escaleras

- ¿Veis? ¿No os dais cuenta que ella tiene una gran sensibilidad y sentido de la responsabilidad? ¿Realmente pensáis que después de lo que pasó en primero se va a acercar a un chico de Slytherin? Mañana tenía pensado llevaros a Londres conmigo, pero seguramente os pongan tal castigo que no podáis moveros de esta sala – dijo Emy furiosa

- Lo siento, Emy, fue superior a mis fuerzas, es que estaba tan cabreado contigo por lo que se dice y la vi allí tan indefensa, creo que no supe reaccionar – se disculpó Harry entendiendo la postura de su tía

- Sí, pensándolo bien quizás hayamos puesto peor las cosas, pero es que tengo que protegerla, a veces parece tan débil e indefensa... – se justificó Ron

- Pues no lo es, Ron ¿Y se puede saber a que te refieres y por qué estás enfadado conmigo, Harry?

- La gente dice que estás medio liada con Snape... eso me saca de mis casillas

- ¡Esto es el colmo! ¿Crees que si tuviera una relación con Severus no te lo hubiese consultado? Sólo somos colegas, nada más y ahora id a la cama, intentaré que vuestro castigo no sea demasiado duro, al fin y al cabo sé que se lo merecía