13. Gryffindor contra Hufflepuff

Al día siguiente les despertó Dobby, los cuatro irían con Emy a Londres en coche. Se vistieron rápidamente y en la sala común esperaron a las chicas. Cuando bajaron se notaba que Ginny no había pasado buena noche.

- Lo sentimos mucho - dieron a la vez

- No os preocupéis, estoy bien, dejémoslo correr – dijo ella suavemente

En el Gran Comedor no había nadie más que Emy y Dumbledore, desayunaron y se dirigieron a la mesa de los profesores.

- Buenos días – saludaron los cuatro

- Buenos días ¿Ya están más tranquilos? – dijo el anciano

- Sí, profesor Dumbledore

- Hoy iréis con la profesora Martín a Londres, ella tiene que hacer unas gestiones allí y quiero que la acompañéis, por supuesto esto no os exime de un castigo en otro momento. Como comprenderéis no puedo dejar pasar el comportamiento que tuvisteis ayer

- Lo entendemos

- Bien, muchachos, nosotros nos tenemos que ir. Gracias por dejar que vengan conmigo, Albus – agradeció Emy

- Espero que todo vaya bien, querida, lo mejor es cerciorarse ¡Hasta la noche! – se despidió el anciano

- Hasta luego

Fueron hasta Hogsmeade a pie y allí Emy sacó de un garaje su coche. Se montaron todos y tomaron rumbo a Londres. En el viaje se olvidaron de la noche anterior y todos tenían un humor excelente, cantaron algunas canciones, discutieron ciertos temas y se echaron unas risas con los chistes de Ron. Cuando llegaron a la capital, se dirigieron al Caldero Chorreante, compraron unos libros e ingredientes que les habían encargado y salieron de allí para cruzar la ciudad hasta llegar al Hospital San Mungo para enfermedades mágicas. Emy explicó a los chicos que últimamente no se encontraba muy bien y quería hacerse una revisión completa. Entraron a una sala de espera y allí estaban la Señora Weasley y la Señora Granger. La sorpresa fue mayúscula y los chicos estaban encantados de estar un rato con sus madres.

- Las he llamado para que me acompañaran al médico, ya que no sabía a cuál acudir y vuestra madre se ofreció amablemente a acompañarme. Luego se nos ocurrió que la mamá de Hermione viniera para poder vernos todos. Mientras yo paso con Molly tú cuidas a los chicos ¿no? – dijo Emy

- Entra sin ningún temor, seguro que son tan buenos como angelitos – contestó ella

- Eso es porque sólo conoces a tu hija – bromeó la señora Weasley

- MAMAAA...

Pasaron ya dos horas y todavía no habían salido, Harry ya estaba muy nervioso, ellos habían comido unos bocadillos en el restaurante del hospital, pero su tía y la madre de Ron no habían comido nada, pensaba que debían estar desfallecidas ¿Qué es lo que pasaba? ¿Por qué tardaban tanto? Cuando al fin salieron, Harry no pudo evitar abrazarse a su tía como si de un pequeño se tratara.

- ¿Por qué has tardado tanto? ¿Estás enferma? ¿Te han visto algo malo? ¿Qué es lo que pasa? – Harry la atiborraba a preguntas

- Bueno, bueno, ya estoy aquí y no ocurre nada malo. Solamente quería que me miraran porque noto unos mareos y tengo el sueño débil, eso me hace tener bajas las defensas, nada más. De todas formas me enviarán los resultados por correo, bueno lechuza, una no se acostumbra del todo a esto... – dijo riéndose

Se fueron todos al Caldero Chorreante para hacer una merienda cena y hablar un poco de cómo iban las cosas. A la madre de Ron y Ginny se le ocurrió que podrían pasar las Navidades todos juntos en La Madriguera, las tres familias. La idea encantó a los jóvenes, especialmente a Harry, que no había pasado una Navidad agradable en familia nunca. Se repartieron los quehaceres del menú entre las tres y quedaron que pasarían las vacaciones de esa manera. Emy agregó que siempre y cuando el trabajo se lo permitiera. Con la maravillosa perspectiva, se montaron de nuevo en el coche y tomaron rumbo para Hogwarts, llegarían tarde y al día siguiente había clases, así que no había tiempo que perder. El viaje de vuelta fue un cúmulo de planes para hacer en Navidades, todo tipo de actividades y juegos para pasar las mejores vacaciones en mucho tiempo, Hermione dormiría con Ginny y Harry se quedaría en el cuarto de Ron. Llegaron a Hogsmeade guardaron el coche y se dirigieron al castillo.

- La verdad es que no pensé que tardaríamos tanto – dijo Emy muy nerviosa, era muy tarde y la noche estaba muy avanzada, apenas se veía por donde se pisaba

- "Lumus" – dijo Ron agitando su varita

- Tía, necesito preguntarte algo - dijo Harry reduciendo el paso para quedarse atrás con ella - ¿Debo preocuparme por lo de tu visita al médico?

- No debes, estoy bien, sólo que duermo poco y al ver que las pociones de Poppy no funcionan conmigo, Albus pensó que debería revisarme un medimago, eso es todo, cariño, en serio ¿pero era esa la pregunta que quieras hacerme?

- Sí... bueno... hay otra...

- Adelante, dispara, no debemos tener vergüenza el uno con el otro

- ¿Vas a tener una relación formal con el profesor Snape?

- No voy a tener una relación amorosa con ninguno, Harry

- Bueno tampoco te pido eso

- Es que... no puedo... ya me enamoré una vez de un hombre y si he de ser franca aún le quiero. No puedo engañar a los demás ¿Entiendes?

- Claro pero ¿quién es?

- Eso te lo diré cuando cumplas 18 años – dijo riéndose Emy

- Eso será dentro de tres años – se quejó Harry

- Bueno así nos aseguramos que, todavía, tenemos una conversación pendiente – siguió riéndose

- No me vaciles

- Ya estamos llegando, pero antes te haré yo una pregunta ¿Desde cuando te gusta la notoriedad?

- A mí no me gusta – dijo Harry extrañado por la pregunta

- Entonces por qué vas gritando "esa es mi chica" y besándote delante de todo el colegio, por no hablar de lo que pasó ayer

- Bueno ¿Cómo iba yo a pensar que la gente no gritaría después del amago que hizo Cho? Y el beso me lo dio ella, no yo. Te aseguro que odio la fama, ya tengo más de la que puedo soportar

- Pues a ella parece atraerle bastante la notoriedad. Hazme el favor de ser coherente contigo mismo y saber que terreno estás pisando antes de que puedas hacer algo de lo cual te arrepientas

- No te preocupes, lo haré

Llegaron al castillo, los amigos se despidieron de Emy y subieron a sus habitaciones. Ella fue al despacho de Dumbledore para ponerle al corriente de lo sucedido y entregarle unos cuantos libros que había pedido.

El partido de Quidditch entre Gryffindor y Hufflepuff era un día antes de las vacaciones de Navidad y todos estaban ya preparados para él. Los del equipo entrenaron muy duro durante los días previos, Angelina era una buena capitana y les enseñaba nuevas tácticas que ella misma combinaba. Estaban seguros de que iban a ganar. La mañana del partido, Harry estaba nervioso, hacía más de un año que no jugaba y se moría de ganas porque empezara el juego, pero si él estaba nervioso, Ron no podía articular bien las palabras.

- Ron, no te preocupes, lo harás genial – le apoyó Hermione

- Yo ya se lo he dicho pero está como un flan – dijo Ginny

- Es normal, es su primer partido, ya se le pasará en cuanto salga al campo – respondió Harry

- Harry, yo quería desearte... – no terminó la frase Ginny porque Cho vino lanzada a besar a su novio

- Cariño, ganaréis seguro, eres el mejor buscador del colegio... bueno, claro después de mí - río la muchacha - ¿Me dedicarás la snitch?

- Claro, cómo no

- Eres un sol – le besó en los labios, a sabiendas, delante de todos – Venga, que llegarás tarde, yo te acompaño hasta los vestuarios, es lo que debe hacer una novia ¿No crees? – Esto último lo dijo mas alto como fardando de él delante de Ginny. Desde lo que pasó en el baile, Cho no soportaba que Harry estuviera con ella, estaba convencida que esa mosquita muerta, si se descuidaba, se lo iba a quitar

- Pues vámonos entonces – Harry se despidió con una sonrisa - ¡Hasta luego!

- ¿Desde cuándo las novias acompañan a los jugadores hasta el vestuario? – preguntó inocentemente Ron

- Desde que existen arpías como Cho- Hermione no pudo aguantarse de decir lo que pensaba

- Ni que lo digas – apoyó Ginny

- Bueno, chicas, ya hablaremos de esto cuando vuelva del partido

- Como ya sabrán algunos, el nuevo profesor de vuelo, Kenneth Rowling, arbitrará el partido de hoy... y ahí están los integrantes del equipo de Hufflepuff con su túnica amarilla canario, pido un saludo especial para el nuevo buscador de la casa, Randy Newman – Jordan esperó a que le ovacionaran – Esperen un momento ¿Qué es esa ráfaga dorada y roja? ¿Son ellos? ¡SÍ! Los inigualables, los mejores, los extraordinarios...

- JORDAN – exclamó la profesora McGonagall

- El equipo de Gryffindor y pido un fantástico aplauso para su nueva y preciosa capitana Angelina Johnson...

- Le ruego, Jordan, que no dé muestras tan efusivas para sólo un equipo – dijo la profesora

- Lo siento, el amor lo puede todo...

El comentario fue seguido por una risotada del estadio en general, Lee Jordan lo había dicho delante del micrófono para corte de Angelina.

- Y otro para el nuevo guardián, Ronald Weasley – Lee esperó a que terminara la ovación para Ron para seguir hablando - Todos se colocan en sus posiciones, los capitanes se estrechan las manos... ¡EY, CHAVAL NO TE PASES UN PELÍN CON MI NOVIA!

- JORDAN – La profesora estaba roja de furia – ESTO ES UN PARTIDO DE QUIDDITCH Y NO EL CIRCO ¡COMPRÓTATE!

- ¡Está bien, está bien! Nuestro nuevo arbitro suelta la snitch y ahí va la quaffle. Johnson y Bell van velozmente hacia ella se la pasa una a la otra ¡EH! Esa bludger ha estado a punto de derribar a mi chica... Fred a ver si proteges a mi cazadora favorita

- JORDAN

- Y marca Gryffindor, con una espléndida jugada de sus cazadoras, ahora la posesión es de Manson, que se la pasa a Recnick, tira y parada espectacular del nuevo guardián Weasley, un gran aplauso para Ron. Se la lanza a Spinnet, esta para Bell, la tira para Johnson y no... mierda, eso tiene que ser falta ¡cuando te pille abajo te vas a enterar!

- JORDAN, SI SIGUES ASI ES EL ÚLTIMO PARTIDO QUE RETRASMITES ¿ENTENDIDO?

- Ha dañado a mi chica, está bien, entiendo que hay que ser un profesional ¡BIEN! Ha pitado penalti a favor de Gryffindor y es precisamente Angelina Johnson quien lo marca, y entre en los aros, como dijo Harry Potter
"ESA ES MI CHICA"

Harry, que oía perfectamente a Lee Jordan, se partía de risa, entonces vio claramente la snich cerca de la grada sur, se lanzó a por ella y segundos mas tarde comprobó que Randy Newman hacia lo mismo, tenían idénticas escobas y se pusieron a la par. Harry oía como todo el mundo gritaba pero sus ojos se centraban en la snich, no iba a dejar pasar esa oportunidad, los dos buscadores chocaban el uno contra el otro e iban a la par, nunca había tenido un combate cara a cara como aquel, entonces Harry ordenó mentalmente a su escoba ir más rápido, está le obedeció como un perro fiel y con el impulso pudo atrapar la snich dorada, dando así por terminado el partido.

Oyó la aclamación de la gente, sus aplausos y cómo gritaban su nombre. Dio una vuelta de honor y cuando estaba a punto de parar delante de Cho para brindársela, se acordó de lo que su tía le dijo "Pues a ella parece atraerle bastante la notoriedad", lo pensó mejor y bajó a celebrarlo mas íntimamente con sus compañeros. Ya abajo se abrazó a Ron que había hecho un partido genial y Hermione le dio un beso en la mejilla a cada uno justo cuando llegaba Cho.

- Cariño, felicidades ¡Ves como ibas a ganar tú! Tienes madera de líder... Hermione cuidado a ver si te va a gustar y este chico es mío – la mirada sostenida de la celosa novia de Harry no daba error a dudas

- Sí... voy a tener cuidado, Harry es un bombón y aunque de momento sólo es mi amigo... nunca se sabe – contestó irónicamente Hermione, mirando de muy mala gana a la chica de Ravenclaw

- ¿Ves? No te puedo dejar solo, a partir de ahora te voy a vigilar mejor – le plantó un beso en los morros y se quedó junto a él para festejar la victoria

En la fiesta de la sala común, Harry bebía una cerveza de mantequilla y bromeaba con Fred y George mientras Ginny, Hermione y Ron estaban en una esquina más apartada.

- ¿A qué ha venido la contestación de antes a Cho? – preguntó Ginny

- ¡Eso! ¿A qué? – repitió Ron muy mosqueado

- No me gusta esa tía, el año pasado no era así, pero en este curso es una creída de mierda y se cree superior a todas por que sale con Harry. Nosotros llevamos cuatro años con él y no ha sido para tanto, además a Harry no le gusta su celebridad y ella parece que lo luce como un maniquí en un escaparate ¿Es que no os habéis fijado? Lo que no entiendo es qué ve en ella, la verdad no lo entiendo...

- Creo que Harry se fijó en ella y la ha tenido un poco idealizada... cierto es que hasta yo pensaba que ella era diferente – contestó Ron ya más clamado

- Pues a mí me parece que la estáis juzgando con demasiada premura – la voz de Ginny apenas se hacía notar, la pesaban las palabras – Quizás con nosotros es así porque quiere competir en cariño, al fin y al cabo, Harry se pasa más tiempo con vosotros dos que con cualquiera que haya en el colegio

- Estaría bueno que encima nos quite de ser amigos – agregó enérgicamente en protesta Hermione

- No me refiero a eso pero siempre hay un termino medio

- Está claro, Ginny, que lo tuyo es ser defensora de las causas perdidas – se burló Ron – Contra Hermione lo llevas fatal, te lo digo por experiencia

- ¿Pero tú de qué vas? – exclamó Hermione muy indignada – Cualquiera diría que no se puede discutir conmigo por querer siempre llevar la razón

- ¿Y no es así? – preguntó tranquilamente Ron

- No

- ¿Seguro?

- Te digo que no

- ¿Me lo puedes jurar?

- TE DIGO QUE NO – Hermione se levantó con el grito

- ¿Ves, hermanita, lo que te decía? – dijo Ron más tranquilamente que antes y con una sonrisa de victoria en su rostro

- Ronald Weasley, me desesperas – Hermione se volvió a sentar, cruzó sus brazos en señal de protesta y ser quedó callada

- Por favor, no os enfadéis, vamos a pasar unas Navidades estupendas en casa y no quiero que se estropeen – Ginny miró a Hermione y la dijo – Si tú crees que Cho es una arpía... pues vale es una arpía... Al fin y al cabo estoy segura que yo, en particular, no soy de su agrado y no entiendo el porqué

- ¡No quiero que me des la razón como a los tontos y a los locos! – contestó su amiga

Ron comenzó a imaginarse a Hermione con camisa de fuerza y no pudo evitar sonreír, él creía, desde que la conocía, que siempre había estado como una regadera. Al notarlo ella, le arreó un manotazo en el brazo.

- No te pases ni un pelo, Ronald, ya he tenido suficiente contigo hoy

- "Hay cosas que nunca cambiarán" – pensó Ginny

Al día siguiente eran las vacaciones de Navidad y todo el mundo marchaba con sus baúles para coger el tren. Hermione, Ginny y Ron decidieron quedarse a última hora en Hogwarts a esperar a Harry, que marcharía con Emy el día veinticuatro y se quedarían en la madriguera hasta el día dos.

- Esta es una buena oportunidad para que investiguemos sobre las canciones – Hermione sonreía ampliamente al verse rodeada de libros hasta el día veinticuatro

- Me lo temía – Ron suspiró