17. La Ceremonia

Llamaron a la puerta.

- Adelante

Peter Pettigrew entró en el salón ruinoso de una casa abandonada. La chimenea estaba encendida, dando calor a los dos seres que allí se encontraban. De espaldas a la puerta se situaba un gran butacón de respaldo alto, forrado en lo que un día era terciopelo, a la izquierda de éste, tendida en el suelo, había una muda enroscada de serpiente y a la derecha descansaba el reptil. Nagini era su nombre, la mascota fiel del mago más tenebroso de los últimos tiempos... Voldemort.

- Señor, a sus órdenes – dijo con voz temblorosa

- Colagusano, te he hecho llamar para darte una misión – contestó una voz silbante que provenía del sillón

- Gracias, Señor

- Si fallas, no tendré piedad alguna – hablaba con la voz fría como un témpano mientras acariciaba a su mascota

- No, Señor... no fallaré – Colagusano había llegado a la chimenea, estaba enfrente de su señor, de Voldemort, aunque llevara un tiempo con él aún se le helaba la sangre delante suyo.

- Siento una nueva presencia muy fuerte, la venía presintiendo... pero hoy sé que las fuerzas de la magia se han unido para dar un gran poder a alguien... y si no se une a mí... deberá morir

- ¿Debo transformarme en animago, Señor? – Peter miraba su mano mutilada, la había entregado para que su Señor renaciera

- Creo que tu aspecto de rata va mucho mejor contigo... de hombre no pareces más que un pobre rastrero traicionero, que un día acabará muerto en alguno de los dos bandos – Voldemort se rió a carcajadas de él

- Lo que usted mande, Señor

- Recorre, buscando información, todos los caminos hasta que llegues a Hogwarts, una vez allí avísame de cómo están nuestros amigos

- Lo que mande, Señor

- Quiero que mates a todos los que te proporcionen información, no necesitamos que se sepa que vamos detrás de él... – Voldemort le miró fijamente a los ojos para que su vasallo intuyese que le pasaría si fallaba – Vete ya pero antes avisa a Malfoy

- Sí, Señor, a sus órdenes – Colagusano salió lentamente de la habitación, en presencia de su amo no le respondían bien sus extremidades, buscó al otro mortífago por el resto de la casa y lo encontró abajo del todo, hablando con Goyle – Lucius, el Señor quiere verte

- ¿A mí? ¿Sabes para qué? – Contestó el padre de Draco Malfoy

- No lo sé, yo salgo ahora con una misión

- No me puedo creer que a un retrasado inepto como tú le dé una misión... – le miró con todo el desprecio del mundo y se marchó hacia el salón. Llamó a la puerta y le ordenaron pasar - ¿Ha llamado, Señor?

- Sí, Lucius. Necesito saber cómo van nuestros aprendices en su colegio

- Van bien, Señor, ella está cerca de su presa y nos lo servirá en bandeja cuando todo esté preparado, Señor

- ¿Y él?

- Señor, mi hijo me ha informado que está haciendo progresos pero que la chica está muy protegida dentro del colegio... después de lo que le pasó en la cámara... no la suelen dejar nunca sola

- Quizás tu hijo sea tan inútil como tú, Malfoy... o quizás no sepas apretar bien a tu propio hijo... te enseñaré como se hace... "crucio"

De la varita de Voldemort salió un rayo disparado al pecho del hombre, que calló de bruces contra el suelo retorciéndose de dolor pero intentando no chillar por orgullo.

- Debe ser que no es demasiado fuerte... no oigo tus gritos... "crucio" – Voldemort sonreía viendo la escena

Lucius Malfoy no pudo más y gritó tan fuerte por el dolor que incluso Colagusano ya fuera de la casa lo oyó.

- Parece ser que no soy el único retrasado inepto bajo las órdenes del amo – dijo riéndose

Harry, Ron, Hermione, Ginny y Emy tuvieron que volver a Hogwarts. La noche antes le habían prometido a Dumbledore que estarían antes del almuerzo allí. Albus no consiguió dar con La Cámara de Los Fundadores y forzarían a recordar a Emy todo lo sucedido, esta vez de forma consciente.

- Una vez más, gracias por los maravillosos días que hemos pasado aquí, sois estupendos... Os voy a echar mucho de menos – dijo Emy abrazando a Molly y a Arthur

- Y nosotros a ti, Emy. Escríbenos desde Hogwarts, nos encantará tener noticias tuyas - se despedía el señor Weasley

- Chicos, portaros bien y estudiar mucho, este año son los exámenes TIMO... Hermione haz que Ron estudie y tú, Ginny, cuídate mucho y no andes sola por el castillo

- Sí, mamá - contestaron los dos a la vez

Luego, uno a uno, fueron atravesando la chimenea para aparecer en el despacho de Dumbledore. Los elfos domésticos se ocuparon de sus equipajes y ellos se quedaron en el despacho para tratar el tema de la cámara, al fin y al cabo solo tenían hasta que anocheciera para averiguar lo máximo posible.

Repasaron las canciones, repasaron lo que había dicho Emy en sueños. Dumbledore repetía una y otra vez que habían recorrido el castillo, él y el resto de profesores, y no habían encontrado nada. No estaban muy cerca de averiguar dónde se encontraba la cámara. Bajaron a almorzar y mientras comían cada uno pensaba en dónde podría estar. Tenía que ser en la parte sureste por que es desde donde se veía el lago, pero ¿dónde? Volvieron al despacho de Dumbledore y por más que se exprimieron el coco, no daban con ella. Emy estaba cada vez más nerviosa.

- Yo sólo la vi por dentro, sólo hay una ventana que mira al lago, está muy arriba, el resto de la sala es circular y en piedra

- ¿No hay nada más?

- No, nada más que las paredes, la ventana y la puerta... ¡LA PUERTA!... ¡YA SÉ DONDE ESTÁ! – gritó Emy

- ¿Dónde? – preguntaron todos al unísono

Pero en ese momento entró corriendo en el despacho la profesora McGonagall.

- Albus, han desaparecido los escudos de las cuatro casas e incluso algunos cuadros de los Fundadores... ¡AAAHHH! – gritó de repente la jefa de Gryffindor

Los demás se dieron la vuelta y comprobaron que en donde se hallaba Emy sólo había un destello de luz que se iba apagando... EMY HABÍA DESAPARECIDO.

- Pero ¿cómo es posible? – exclamó Ron

- Harry concéntrate – Dumbledore cogió al muchacho por los hombros – Cierra los ojos y piensa en ella ¿la sientes dentro del castillo?

Harry hizo lo que le mandaron, al cabo de unos instantes veía la sombra de Emy corriendo por los pasillos del castillo. Harry reconoció el recorrido, ella iba a su torre, a sus habitaciones, entonces recordó una frase de la primera vez que había estado allí "Nunca he conseguido abrirla, ya se lo preguntaré a Dumbledore".

- Ella está en La Cámara y ya sé donde está, en la torre sur, en su apartamento, es la puerta que no pudimos abrir Ron y yo cuando visitamos la estancia

Todos salieron del despacho para dirigirse a la torre sur pero cuando tomaron el pasillo algo les impidió pasar. Chocaron contra una especie de campo de fuerza que no dejaba entrar en el pasillo a nadie. Esperaron toda la tarde cerca del pasillo, Harry estaba muy inquieto, veía como iba cayendo el sol y no podía hacer nada. Dumbledore había dicho que debía de ser la voluntad de Los Fundadores y que lo mejor era esperar, pero esa espera lo estaba matando. Ya a última hora de la tarde los nervios de todos estaban destrozados, Dumbledore volvió de sus continúas idas y venidas.

- Esto no puede estar pasando, deberíamos estar con ella ¿no dice esa maldita canción que somos sus guardianes? Pues menudo cómo la estamos protegiendo – dijo Harry de muy mal humor

Ginny se levantó del suelo y se dirigió hacía Harry, le cogió de las manos en un arranque de valentía y le miró a los ojos.

- Harry, tranquilo, sé que ella está bien, lo siento así y tú también lo sabrías si no estuvieras tan nervioso. Si no puedes vigilarla viendo, vigílala sintiendo – Ginny sonreía a Harry, se lo había dicho suavemente para tranquilizarle

- Realmente, señorita Weasley, me deja usted maravillado – exclamó Dumbledore – Es aún muy joven y ya posee la sabiduría y templanza de un anciano

- Emy dice que nos da mil vueltas en madurez, no le falta razón – añadió Harry sonriendo a Ginny

Todos los profesores del colegio vigilaban cada rincón de Hogwarts por orden del director, lo que iba a pasar aquella noche era muy importante y no sabían si Voldemort habría preparado algún ataque. Dumbledore seguía con los cuatro chicos al pie de las escaleras cuando llegó la noche. Todos miraban a través de las ventanas hacia el lago y en cuanto la luna se reflejó en él, el campo de fuerza desapareció para dejarles paso hacia la torre sur.

Corrieron por los pasillos hasta llegar a la entrada del apartamento, estaba entreabierta al igual que la puerta de La Cámara. Dumbledore se colocó el primero para entrar, luego pasaron lo muchachos. Lo que vieron les dejó alucinados. Estaban dentro de una sala circular, con altas paredes de piedra que acababan en un techo encantado reflejando el firmamento y la brillante luna, frente a ellos se hallaba el ventanal alto con vistas al lago. En el centro del suelo de piedra, dentro de un círculo, estaba tallada una gran estrecha de cinco puntas. En cada extremidad se encontraban los espíritus de Los Cuatro Fundadores y Emy. Detrás de cada Fundador, colgando en la pared, estaba el escudo de su casa. Todos, Godric Gryffindor, Rowena Ravenclaw, Helga Hufflepuff y Salazar Slytherin, estaban sentados en grandes butacones antiguos, mientras que Emy se encontraba sentada en el vértice superior de la estrella, delante de la ventana, en una especie de trono.

Harry juraría, al igual que todos, que la piel de su tía emanaba luz, vestía una túnica blanca, tipo medieval, con el talle alto y las mangas largas y sueltas, ella también parecía un espíritu. Sus cabellos perfectamente ondulados se decoraban con cintas doradas al igual que el vestido, su rostro mostraba una sonrisa tranquila como si hubiese alcanzado por fin la paz. A Harry le parecía curioso que los vestidos y cabellos de los cinco se movieran como una tarde de brisa, observó que Emy estaba descalza. No podía quedarse allí parado, tenía que saber si estaba bien y fue hacia ella pero en cuanto rebasó la línea que marcaba el comienzo del círculo, el suelo desapareció cayendo todo el interior y dejando solo la figura de la estrecha.

Gracias a que Dumbledore le cogió de la cintura a tiempo, sino Harry hubiese caído por el abismo. En ese momento se aparecieron en la sala el resto de los profesores de Hogwarts, estaban alucinados por lo que les acababa de suceder, una fuerza les había absorbido y llevado hasta allí. Al minuto escaso aparecieron los señores Weasley y los señores Granger, estos tenían puestas sus batas blancas de dentistas y se preguntaban qué les había pasado, Hermione fue hacia ellos para tranquilizarlos y explicarles que al parecer estaban invitados a la ceremonia. Por último, apareció un gran perro negro que al momento se transformó en Sirius. Él estaba perplejo viendo la situación, no todos sabían de la inocencia del padrino de Harry y se armó un gran revuelo. El muchacho fue corriendo hacia él para protegerlo de cualquier ataque que pudiera recibir, Sirius le preguntó qué estaba sucediendo pero entonces el espíritu de Gryffindor se levantó y habló.

- Buenas noches. Si fuese posible hagan el favor de calmarse y les explicaremos en que va a consistir la ceremonia – dijo dando la palabra a Rowena Ravenclaw

- Buenas noches y gracias por estar aquí. Esta noche serán espectadores únicos del acontecimiento que llevamos esperando muchos años.

- La ceremonia consistirá en otorgar los poderes y crear la conexión entre La Unión de nuestras cuatro sangres y sus Guardianes – dijo secamente Salazar Slytherin

- Rogamos tomen asiento y sean fieles testigos de este acto tan importante para el futuro del mundo mágico – exclamó amablemente Helga Hufflepuff

De la nada aparecieron sillas formando un semicírculo y situadas junto a la pared, Harry se fijó que había desaparecido la puerta por la que entraron. Todos se sentaron y comenzó la ceremonia. Emy se levantó del trono y se quedó de pie en el centro de la estrecha sonriendo a los invitados.

- Gracias por asistir – sus suaves palabras flotaban en el aire – Ruego a los asistentes me escuchen con atención – hizo una pausa y miró a Sirius, notaba que sus piernas temblaban y cuando él fijó su mirada en ella, pensó que se iba a desmayar, aspiró fuerte, desvió la mirada a Harry, que estaba al lado de él y siguió hablando – Sirius Black es inocente del atentado que se le imputa, fue Peter Pettigrew el que ocasionó todas esas muertes y luego escapó convertido en animago, haciéndose pasar durante años por la mascota de la familia Weasley, "Scabbers". Actualmente está al servicio de Lord Voldemort y esperemos que el día que le demos caza, todo quede resuelto. Mientras esto sucede ruego a los presentes den su apoyo a Sirius, ya que ha sido la víctima de este horrible plan

Se oyó el murmullo de los asistentes, Dumbledore apoyó las palabras de la joven, a la vez que lo hicieron los tres amigos y Remus Lupin.

- Nosotros, los Cuatro Fundadores, corroboramos las palabras de La Unión de nuestras sangres y le deseamos al Señor Black que se aclare todo pronto – dijo Godric Gryffindor

- Una vez aclarado este punto, queremos explicarles el motivo por el cual están presentes – añadió Rowena Ravenclaw – Nuestra Unión nos ha comunicado los nombres de los nominados para Guardianes y se han citado a sus tutores para que presencien el acto, el resto han sido llamados por ser los encargados en la época actual de nuestra institución

- Los cuatro elegidos deberán ponerse el sombrero seleccionador para que se les nombre Guardianes de cada casa, esta elección se basará en la virtud más sobresaliente de la persona. Una vez aclarado este punto debemos comenzar – explicó Helga Hufflepuff

Delante de Emy apareció una banqueta y el Sombrero Seleccionador, ella le cogió en sus manos y dijo:

- Hermione Granger

- ¿Yo? ¿Cómo voy hasta allí? – dijo ella levantándose y mirando el abismo que les separaba

- Debes tomar el camino que te lleve a la que va a ser tu casa – contestó Emy dulcemente

Hermione pensó por unos instantes y luego se aproximó al vértice en el que se encontraba Rowena Ravenclaw. Cerró los ojos para no mirar el vacío. Comprobó que pisaba en firme, rodeó el sillón de la Fundadora y se dirigió al centro de la estrella.

- Hermione Granger, has sido propuesta para ser una de mis Guardianes ¿Deseas admitir el cargo?

- Sí, lo deseo – Hermione se sentó en el taburete con lágrimas en los ojos por la emoción

Cuando Emy lo depositó en la cabeza de Hermione, el sombrero comenzó a hablar.

- Sin lugar a dudas has recorrido tu camino bien, el "Guardián de Ravenclaw" te nombro por tu sabiduría, tu mente abierta, tus ganas de superarte y por que sabrás encontrar el sendero del entendimiento

Todos los presentes aplaudieron la elección. Rowena Ravenclaw se levantó del sillón y se dirigió hacia ella, en un abrir y cerrar de ojos, el espíritu se introdujo en Hermione que se elevó un metro del suelo, los demás la veían en trance pero ella oía perfectamente lo que le decía su Fundadora. "Tranquila, todo va bien, serás muy buena Guardiana, deberás proteger sabiamente los designios de La Unión de Las Cuatro Sangres hasta haber cumplido con tu misión" "¿Cuál es?" "Deberás encontrar la solución para mantener el equilibrio" "Así lo haré". El espíritu salió de ella y ambas se situaron en la punta de la estrella.

- Virginia Weasley – dijo Emy cogiendo el sombrero de nuevo

Al igual que su amiga, Ginny se dirigió hacia la punta de Hufflepuff, luego contestó la pregunta de Emy, se sentó en el taburete y el sombrero habló.

- Hufflepuff es tu destino, tu corazón es puro oro y en él la justicia, la lealtad y la perseverancia residen. Todo tu esfuerzo depositas para el duro trabajo, eso te hace merecedora de ser el "Guardián de Hufflepuff".

Ginny, llorando de alegría, miró a sus padres que aplaudían enérgicamente llenos de gozo y orgullo. Se dirigió hacia Helga y ambas se encontraron para fundirse en el cielo. Ginny oyó la voz de la Fundadora "Sigue perseverando, tu amor podrá abrir fronteras. Guiarás a La Unión de Las Cuatro Sangres para encontrar su corazón perdido y poder así cumplir con tu misión, mantener la estrella unida por amor" "Así lo haré".

- Ronald Weasley

Para Ron aquella situación era contradictoria ¿Cómo él, un Gryffindor, proveniente de un hogar en el que toda su familia había pertenecido a la misma casa, iba a ser el guardián de Slytherin? ¿Sería para ellos una deshonra? Él sabía que era Harry, por su absoluta valentía y saber hacer, quién debía pertenecer a Gryffindor y no él. Al fin y al cabo él no se sentía un vil traidor sino todo lo contrario, él nunca se pasaría al lado oscuro solo por ser el guardián de Slytherin. Se levantó y se dirigió hacia el sillón de Salazar Slytherin pero antes de marchar su padre le dijo:

- Para nosotros será un verdadero orgullo que seas el Guardián de Slytherin, hijo

- Gracias, papá, era lo que necesitaba oír

Ron se acercó hasta el sillón de la casa y entró en la estrella. Llegó hasta el centro, miró a Emy, está le sonrió y en su mente oyó como decía "Será un gran honor que seas mi Guardián" Ron contestó a la pregunta lo mismo que su amiga y hermana, se sentó en el taburete, ella le colocó el sombrero y éste habló.

- No me equivoco al decir que la gran virtud de este ser es su inestimable lealtad, es y será amigo de sus amigos pero he de añadir que la estrategia y la astucia son igual de grandes en él. Estas actitudes y no otras son las que harán de ti un perfecto "Guardián de Slytherin"

Ron se fijó en cada una de las personas que había en la sala, estaba contento por que veía como le aplaudían con orgullo y satisfacción. Harry y Hermione eran los que más fuerte lo hacían para demostrarle su total apoyo, él se quedó satisfecho cuando los vio, no quería fallarles a ninguno. Con la distracción de buscar la aprobación de la gente no vio al espíritu de Salazar Slytherin acercarse y fundirse con él. De repente oyó su voz "Eres de una familia de magos muy antigua y eso me complace, te acepto como Guardián de mi casa y te confió una de las misiones más duras, que es la de trazar la batalla para mantener el equilibrio" "Así lo haré".

- Harry Potter

Sirius soltó la mano de su ahijado, le miró, le guiñó un ojo y susurró:

- Ha llegado la hora de que sepas por que Voldemort va a por ti

Harry se le quedó mirando un instante antes de ir hacia la butaca de Godric Gryffindor ¿Qué tenía que ver eso ahora? Fue hacia allí, pisó en el vacío que separaba el suelo del principio de la estrella y siguió caminando hasta el centro donde se encontraba Emy con los ojos muy brillantes, como a punto de llorar.

- Harry Potter, has sido propuesto para ser uno de mis Guardianes ¿Deseas admitir el cargo?

- Sí, lo deseo – Él le sonrió, se sentó en el taburete y al igual que a sus compañeros, Emy le colocó el sombrero en la cabeza

- En ti, Harry, se da por igual las principales virtudes de las cuatro casas, eres muy valiente y caballeroso como un Gryffindor, eres justo y leal como un Hufflepuff, eres inteligente y erudito como Ravenclaw y astuto e incondicional como Slytherin. Todo esto está en ti porque tú también posees dentro La Unión de Las Cuatro Sangres...

Todos los invitados, excepto Dumbledore y Sirius, se miraban unos a otros y murmuraban entre ellos. El Sombrero Seleccionador siguió hablando.

- Tú elegiste ser un alumno de Gryffindor y has vuelto a elegir esa casa para ser su Guardián, así que eres tú quien ha elegido su propio destino, ser el "Guardián de Gryffindor"

Harry se levantó y miró a su tía, mentalmente pensó "Así que por eso Voldemort quiere matarme, porque puedo ser más poderoso que él" "Cierto pero no le des más importancia de la que ya tiene, no servirá para nada" contestó Emy. El espíritu del Fundador entró dentro de Harry, se elevó un metro del suelo, la cicatriz le latía fuerte, estaba confundido ¿Por qué no se lo habían dicho antes? "Para tu protección" dijo Godric "Entonces Voldemort quiere matarme para conseguir el poder de los cuatro" "Así es, pero ahora debes proteger a la primera Unión de Las Cuatro Sangres, ella es quién tiene el destino de equilibrar el mundo mágico, no tú" "Daría mi vida si fuese necesario" "Lo sé mi valiente heredero, elegiste mi casa porque tu padre era mi heredero y tú, al ser su único hijo, lo eres también. Debes proteger a Emily con todas tus fuerzas y debes ayudar al resto de los Guardianes a cumplir su cometido, esa es tu misión... Recuerda que la valentía no es nada sino está apoyada por la astucia, la inteligencia y el corazón" "Así lo haré".

Emy volvió a su lugar y una vez colocados los cinco en sus respectivas puntas de la estrella, emanó de ellos una fuerte luz que se unió en el centro. De ella salió un ave majestuosa del color del fuego, un fénix, el pájaro voló frente a Hermione y la entregó un libro, luego fue donde Ginny y le entregó un colgante en forma de corazón, pasó hasta donde se encontraba Ron para entregarle un cetro y, por último se posó en el hombro de Harry, para entregarle una espada. Una vez cumplido su cometido se dirigió hacia donde se encontraba Emy y se fundió en ella, envolviéndose ambos en una bocanada de fuego instantáneo. Al finalizar, la luz dejó de unirles, apareció de nuevo el suelo y se esfumaron los espíritus dejando la estancia vacía de enseres. Una vez que los cinco habían tomado conciencia de lo que había sucedido, se juntaron en un gran abrazo en medio de la sala. Los espectadores también se unieron a las felicitaciones, los tutores se sentían orgullosos de sus chicos y los besaban y abrazaban.

Luego se organizó un banquete improvisado con todos los asistentes a la ceremonia y sus protagonistas, hubo charla hasta altas horas de la mañana. Cuando los cuatro amigos, ya cansados de las emociones del día, se retiraron a la torre de Gryffindor a descansar, los mayores optaron por ir a descansar también. Sólo dos personas no se hablaron, ni tocaron, ni siquiera se miraron en el toda la noche, Sirius Black y Emily Evans.