18. Todos a clase

Al día siguiente todos se levantaron a media mañana. Los chicos bajaron a desayunar cuando Hermione y Ginny ya estaban terminando. Los cuatro hablaron de lo ocurrido por la noche. Se sentía igual que siempre, no percibían tener más poderes, eso sí, cada uno tenía bien fijada, en su mente, la misión encomendada. Ni la anterior noche, ni parecía que esa mañana, iban a desvelar su tarea, se miraban entre ellos intentando adivinar quién comenzaría a hablar de ello.

- Es una tontería que sigamos así – dijo tajantemente Harry – Se supone que somos un equipo de Guardianes con una misión común, proteger a La Unión y cuatro misiones individuales pero no creo que deban ser secretos entre nosotros

- Opino lo mismo – asintió Hermione

- Ya, ya... ¿y si no debemos decirlo? – dijo Ron indeciso

- La mía es que La Unión encuentre su corazón perdido, mientras mantengo la estrella unida por amor – Ginny lo soltó como quitándose un bulto pesadísimo de encima

- ¿Quieres decir que debes encontrar el amor perdido de Emy? Ella nunca quiere hablar de ello, se ve que fue muy doloroso – Hermione pensaba quién podía ser el corazón perdido de Emy - Tu misión no es muy explícita pero la mía lo es menos todavía. Debo encontrar la solución para mantener el equilibrio

- Ya veo, después dicen que los hombres somos machistas... las dos tenéis que pensar en "MANTENER" y a nosotros seguro que nos toca atacar – se quejaba Ron con retintín

- Acabas de hacer una apreciación muy interesante, Ron- dijo Hermione pensativa

- ¿De veras?

- Sí – asintió Harry – Mi misión es proteger a La Unión porque es ella quien tiene el destino para "mantener" el equilibrio en el mundo mágico. También debo ayudaros a cumplir vuestro cometido. Gryffindor me dejó muy claro que la valentía no es nada sino está apoyada por la astucia, la inteligencia y el corazón ¿Entendéis? De ahí aseguro que somos un equipo y que debemos explicar nuestras misiones, para que yo pueda ayudaros a todos

- Pues entonces os anuncio que delante vuestro está el Guardián con la misión más dura, según Slytherin, que es trazar la batalla para "mantener" el equilibrio

- Entonces, está claro que lo que debemos hacer primero es dar sentido a esa palabra – pensó Ginny en voz alta

- No podemos darla más sentido de lo que ya tiene... su significado – se burló Ron

- No entiendo a donde queréis llegar – dijo Harry

- Pues está bastante claro para mí – sonreía Hermione orgullosa de su inteligencia

- Me revientas cuando te pones vanidosa – Ron hacía muecas imitándola

- No te gusta porque no se te ocurre a ti

- No empecéis una discusión ¿Queréis? – Ginny intentó calmar los ánimos – Hermione ¿por qué no te explicas?

- Creo que a todos nos han mandado "MANTENER" el equilibrio del mundo mágico, eso significa que no debemos alterarlo a nuestro favor sino ocuparnos de conservar lo que ya tenemos

- Sí, yo también lo creo. Se trata de procurar que ni el bien ni el mal pesen más en la balanza – añadió Harry

- Seguramente con el paso del tiempo todo adquiera mayor significado, de momento debemos procurar terminar todos los deberes que tenemos y repasar las siguientes lecciones, así cuando comiencen las clases no estaremos tan apurados con nuestras actividades extraordinarias...

- ¿Cómo no iba, nuestra particular bibliotecaria, a mandarnos estudiar? – se quejó el pelirrojo

- No te molestes tanto, Ron, creo que ella tiene razón, sino cuando volvamos a la rutina de las clases, no nos quedará tiempo ni para el Quidditch

Todos los alumnos volvieron enseguida y con ellos, de nuevo, la disciplina de las asignaturas. Las clases extraordinarias ahora las componían Harry, Ron, Hermione, Ginny y Emy. Los profesores se turnaban para enseñar magia a los cinco alumnos, ahí fue cuando comenzaron a darse cuenta del cambio producido desde la ceremonia pero lo más sorprendente de todo es que Emy no necesitaba varita para poder hacer magia, con sus manos e incluso mentalmente era capaz de conjurar un hechizo. Las clases avanzaban mucho mas deprisa de lo normal, los cinco aprendían a la primera todo lo que se les enseñaba. Snape se crispaba viendo que Harry no cometía ningún error en la elaboración de las pócimas, aunque el resto de los profesores estaban encantados con la rapidez y destreza que sus alumnos mostraban cada día, los que más disfrutaban de sus nuevas habilidades eran los cuatro amigos.

Las clases normales se les hacían fáciles, los deberes los terminaban enseguida y se dieron cuenta que todo lo aprendido se les quedaba bien grabado en el cerebro, en fin el sueño de Hermione cumplido al cien por cien, si no fuese porque las horas en el día no les daban para mucho, podrían entrenar todos los días al Quidditch y echar alguna que otra partida al ajedrez. Los alumnos de quinto curso de Gryffindor comenzaban a darse cuenta de las nuevas habilidades de los chicos, principalmente por que a Snape no le quedaba mas remedio que no quitar puntos a los tres de siempre, eso sí, a Neville le tenía en estado de shock, iba a estallar en cualquier momento al igual que su caldero.

Por supuesto, las clases eran compartidas con Slytherin y Draco Malfoy también se dio cuenta de ello. Se había propuesto averiguar qué demonios pasaba allí, al fin y al cabo tenía que dar noticias a su padre de acontecimientos en el colegio, raros o no. Sus resultados conquistando a Ginny Weasley eran nulos, no pasaba de una mirada de lástima por parte de ella o de una mala contestación. Su cometido no era tan fácil como había pensado en un primer momento. Cada vez que la veía, le resultaba más sencillo querer conquistarla, desde que había vuelto de Navidades, estaba realmente hermosa y ya no sólo era él quien lo pensaba, estaba seguro que ella no se percataba que tenía a medio alumnado masculino comiendo en su mano. Había hecho de todo para estar cerca de ella, incluso se apuntaba a los estúpidos talleres de la profesora Martín. Artes plásticas, baile, debates, informática, cine y deportes habían sido de momento los talleres pero el del siguiente sábado iba a ser una verdadera pesadilla... expresión oral y corporal.

- Draco Malfoy, por favor acérquese a la pizarra. Escriba y diga en voz alta cada una de estas palabras, primero la columna de la izquierda y luego la de la derecha – le mandó la profesora Martín

- AMAR – comenzó diciendo con su hablar silbante y escribiéndolo en la pizarra, con más cara de asco que si estuviese comiendo excrementos de hipogrifos

Poco a poco la pizarra adquirió el resultado deseado por la profesora.

AMAR

ANIMAR

COMPREDER

ESPERAR

ANDAR

VIVIR

PENSAR

ESCUCHAR

SONREIR

RESPETAR

QUERER

BUSCAR

CORRER

COMPARTIR

APOYAR

CAMINAR

DAR

RECIBIR

OLVIDAR

AYUDAR

PERDONAR

DIALOGAR

COOPERAR

APRENDER

MEJORAR

VOLUNTAD

AYUDA

RELACIÓN

HONESTIDAD

SINCERIDAD

CORAJE

ALTRUISMO

CARIDAD

RESPETO

AMISTAD

FUERZA

BONDAD

CONFIANZA

NOBLEZA

APRECIO

CORTESIA

AGRADECIMIENTO

DESINTERES

LIBERTAD

PERDON

COMPAÑERISMO

DESEO

SABIDURIA

ASTUCIA

CORAZON

- Gracias, se puede sentar – Emy contempló la cara de odio que le trasmitía Draco por haberle hecho escribir todas esas palabras y se tuvo que reprimir para no partirse de risa en mitad de la clase - Como veis en la pizarra se han escrito una serie de palabras, unas en un lado y otras en el otro ¿Quién pude decirme el por qué?

- Unas son verbos infinitivos y las otras son sustantivos y adjetivos – dijo Neville con voz temblorosa

- Muy bien, diez puntos para Gryffindor – sonrió al muchacho para darle confianza – quiero un voluntario para comenzar el ejercicio y lo quiero antes de explicarlo

Inmediatamente Hermione y Ginny, que se sentaban juntas en la primera fila, alzaron las manos.

- Bien, salir las dos – Emy pensó que era una pena no haber apostado en ese momento, se hubiese llevado una buena pasta acertando – Primero Hermione, quiero que elijas una palabra de la izquierda y la escenifiques, como jugando al Pictionary, quien de los presentes la adivine primero se llevará tres puntos para su casa ¿Entendido? – Esperó el sí rotundo de los asistentes – Luego deberás decirnos en voz alta tres frases con esa palabra, una en infinitivo, otra en gerundio y otra en participio – esta vez vio en las caras de los chicos la expresión ¿Qué ha dicho?

- Empiezo – Hermione, roja como un tomate, comenzó a escenificar que estaba sentada en una mesa y que abría un libro. Oyó los gritos de los alumnos diciendo lo primero que se les venía a la mente, la mayoría ni leía lo que ponía en la pizarra. Emy los calmaba, mientras ella hacía como si pasara hojas de un libro

- APRENDER – dijo en alto Neville

- Correcto – contestó Hermione

- Tres puntos para Neville, ahora las tres frases

- "Aprender es encontrar el camino mejor iluminado" "Aprendiendo encuentro el camino mejor iluminado" "He aprendido a encontrar el camino mejor iluminado"

- Estupendo, 10 puntos más – Emy sonrió a las chicas e invitó a Ginny que hiciera lo mismo que su amiga – Ahora Ginny escenificará una palabra de la derecha

Cuando Draco vio a Ginny gesticular para que adivinaran su palabra, se le vino a la mente una idea un poco absurda pero que podría dar sus resultados. Pensaba que al no estar allí ni Weasley ni el estúpido de Potter, no podrían pararle. Era el mejor momento para atacar a Ginny, incluso delante de tanta gente, nadie lo esperaría y a decir verdad, no creía que la profesora Martín tuviese los reflejos suficientes para ver el hechizo... sin duda era la mejor oportunidad... siempre intentando pillarla a solas... aquello era mucho mejor. Levantó la mano para ser el siguiente y vio como la inepta profesora le aceptó como voluntario, escondió la varita en su manga y salió a la pizarra.

- Muy bien, Draco, me alegro que colabore de su mano mayor – Emy posó amablemente su mano en el hombro del muchacho, de repente su mente se nubló y borrosamente vio la escena que Malfoy había planificado, sintió la traición, oyó las órdenes que su padre le daba y la premura que le metía porque la otra ya se había acercado al cabeza rajada – Elige la palabra que quieras y escenifícala – sintió que elegía "Corazón"... robar el corazón. Ella tenía que hacer algo, si duda alguna le quería quitar el arma más potente que poseía Ginny ¿Acaso Draco lo sabía?

- Comienzo – Draco sonrió como quien sonríe después de una victoria. Apenas era audible su susurro conjurando el hechizo mientras se acercaba a Ginny – "Possidere tu cordis per ad esse meus pro semper"

Emy escuchaba perfectamente el hechizo de Malfoy "poseer tu corazón para ser mío por siempre". Se fijó en su mano derecha, sujetaba la varita oculta dentro de la manga y cuando vio que el rayo salía de la vara cerró los ojos y dijo "Totus Inmobilis". Absolutamente todo lo que había en la habitación se quedó petrificado. No sabía que era lo mejor, aquello sin duda le había cogido por sorpresa, si cambiaba a Ginny por otro alumno, por ejemplo Goyle (eso la hizo reír), Malfoy se daría cuenta que alguien había parado el tiempo y le contaría a su padre lo sucedido poniéndoles al descubierto. Si la despertaba con "Enervate" quizá por lo cerca que estaba el rayo terminaría dándola. Llegó a la conclusión que lo mejor era desviar el rayo hacia el techo pero no sabía si rebotaría. Se estaba poniendo muy nerviosa, todavía no tenía la suficiente práctica para resolver esa situación, así que decidió llamar a Dumbledore.

- "Albus, aparécete inmediatamente a mi lado, es una situación de urgencia" – dijo mentalmente, sabía que podía comunicarse con él al igual que con sus Guardianes

En una abrir y cerrar de ojos el director estaba a su lado.

- ¿Qué ocurre aquí? – Dijo asombrado al ver a todos los alumnos inmóviles

Emy le contó lo sucedido y sus dudas a la hora de poder resolverlo ella.

- Así que decidí que lo solucionara alguien con más experiencia, siento mucho haberte llamado así

- No te preocupes, esto lo requería – el anciano miró con atención la escena, sonrió e hizo aparecer un moscón – aprovechemos la ocasión para darle su pequeño merecido – colocó el moscón justo delante del rayo e indicó a Emy que flexionara a Ginny como haciendo que cogía algo del suelo – Como no sabemos cómo va a reaccionar Malfoy, lo mejor es que estés preparada para petrificarle

- Pero lo chicos se darán cuenta que hago magia sin varita

- Sí, es cierto – pensó un momento e hizo aparecer una varita – No te preocupes, no está tratada mágicamente, sino tu poder podría ser excesivo. Estaré cerca por si acaso ¿Estás lista?

- Sí

- Adelante

- "Totus Mobilis"

El rayo se estampó contra el pobre moscón que quedó aturdido por un momento. Todos vieron el estallido menos Ginny que no sabía porqué estaba agachada. Malfoy estaba atónito, había fallado delante de todos que lo miraban pasmados. Una de las chicas de Hufflepuff exclamó "quería hechizarnos a todos con una maldición". De repente, en el aula se armó tal revuelo como si la sala estuviese ardiendo. Todos corrieron a la salida pero Hermione y Ginny se quedaron paradas mirando aturdidas a Emy, inmediatamente oyeron en sus mentes la voz de Emy que las ordenaba "Salir de aquí inmediatamente, ya os lo explicaré". Las chicas, sin más ni más, recogieron sus cosas y se marcharon.

- Me puede explicar, señor Malfoy, qué ha pasado aquí y por qué tiene un moscón rondando sin cesar en su cabeza ¿Es que acaso pretendía hechizar a alguien? – Emy lo miraba fijamente buscando en su mente, mientras pensaba con refutar las excusas que le podría dar

- Yo sólo estaba escenificando una palabra, no sé qué ha podido pasar – Draco quería aparentar serenidad pero le estaba costando, se veía a la profesora Martín muy poderosa, como si el mismo Dumbledore se lo estuviese preguntado

- ¿Y me puede decir por qué tiene su varita escondida en la manga derecha?

- La suelo llevar ahí

- ¿Y suele hacer hechizos involuntarios con ella? Porque de ser así, recomendaría encarecidamente que se la arrebataran – Emy seguía con los ojos fijos en él

- Por... por... por supuesto que no, yo... yo no sé qué ha pasado

- Señor Malfoy, dígame ahora mismo qué sucede aquí – Snape entró en el aula como un elefante en una chatarrería

- Profesor, le aseguro que yo no he sido

- Y yo le aseguro que no ha podido ser nadie más – Emy le miraba y entonces entendió los planes de muchacho, era mandato de su padre y estaba claro que otra persona ya había cumplido con su misión. Dos aprendices de mortífagos en la escuela con dos cometidos parecidos, encandilar a Harry y a Ginny pero ¿Para qué? – Profesor Snape le ruego me acompañe a llevar a este alumno al despacho del director, para ponerle al corriente y dilucidar este problema

- Será un placer – Snape miraba a Draco con su expresión cetrina, la que normalmente estaba destinada a Harry

- Dices que se plantó delante de Ginny y luego un moscón fue hechizado, eso no tiene sentido – aseguró Harry

Estaban los tres sentados en un sofá de la sala, como era tarde, eran los únicos que se encontraban allí.

- Eso es lo que pensé yo hasta que Ginny me comentó que no sabía como había ido a parar medio tirada en el suelo, que ella recordaba estar mirando fijamente a Malfoy sin amedrentarse para que la dejara en paz

- ¿Es que se metió con mi hermana?

- No, que yo sepa

- ¿Creéis que Emy ha tenido algo que ver con todo esto? – preguntó Harry

- Sinceramente creo que Emy paró el tiempo y lo descolocó todo...

- Bueno, lo hice con algo de ayuda de Dumbledore – Emy salía en ese momento de detrás de un cuadro de la sala

- ¿De dónde vienes? – preguntó pasmado Ron

- ¿Es que no utilizáis ese atajo para venir a mi torre?

- NOOOOOOO

- Pues desde ahora sí, con sacar y meter el libro "salto de escoba" cinco veces se abre el cuadro de al lado y vais directos a mi puerta

Emy se quedó un rato con ellos y les explicó lo sucedido, reservándose sus sospechas sobre Cho. Les hizo prometer que estarían pendientes de Ginny todo el rato que pudieran y que, de momento, no la contasen nada, luego pidió a los chicos que le dejaran hablar un rato a solas con su sobrino.

- Harry, quería preguntarte qué tal te va en tu relación con Cho

- Va bien, gracias ¿Por qué?

- Bueno por que ahora me ocupo de ti y me gustaría que me tuvieses al tanto de tus cosas... Sé que igual es entrometerme pero...

- No creo que te entrometas y me gusta que te preocupes por mí

- Es que para mí esto es complicado pero creo que mi deber es que hablemos de nuestras cosas... Ya sabes, colega con derecho a bronca... si haces algo mal

- Jajajaja – Harry se reía porque a Emy le incomodaba más esa situación que a él – No te preocupes, además me puedes aconsejar... yo nunca he mantenido una relación con una chica

- ¿Tienes alguna duda sobre tus sentimientos?

- A veces se me olvida que puedes leerme el pensamiento

- ¡EH, NO LO HE HECHO!

- Lo sé, lo sé – Harry miró a su tía, sentía la agradable sensación de estar con su familia, sentía que pasara lo que pasara, magos o muggles, ellos dos se apoyarían siempre – La verdad es que pensé que la relación sería diferente, no me siento como en una nube, ni tengo mariposas en el estómago, no voy a negar que me gusta cuando nos besamos pero mi mente no me pide más... No sé por qué pero no me inspira ternura y a veces incluso desconfío de ella... Creo que se siente importante por estar conmigo... más bien por estar con mi nombre ¿Entiendes?

- Perfectamente... Tengo que pedirte algo que es una aberración...

- ¿De qué estas hablando?

- Antes no lo he contado todo, cuando oí al padre de Draco, escuché como le metía prisa porque "la otra ya se había acercado al cabeza rajada"... Yo no digo que sea Cho pero sí te advierto que alguien se ha acercado a ti para causarte algún perjuicio y si es ella... me gustaría que averiguaras cuáles son sus planes – Emy miró a su sobrino, al que se le había palidecido la cara, sentía tanta pena por él, ya había sufrido bastantes traiciones en su vida como para que jugaran con su corazón - ¿Estás bien? Siento tanto todo esto... de verdad que lo siento... sólo quiero tu bienestar

- Lo sé, no te preocupes por mí, si ella es una mortífaga, lo descubriré y no diré nada para que no descubran que lo sabemos. Tiene razón Dumbledore, Voldemort está planificando muy bien sus estrategias pero nosotros no nos quedaremos atrás. Tarde o temprano me enfrentaré a mi destino... destruirle

- Ten mucho cuidado con lo que haces ¿vale? Ahora no solamente son nuestros pellejos sino que nos debemos al mundo mágico. Cuanto más tarde Voldemort en encontrarte, más tiempo ganaremos para entrenarnos, te aseguro que luego será un asedio más continuado. También hay que tener cuidado con lo que habláis fuera de la sala común, no es la primera vez que veo a Draco a diez pasos de vosotros por detrás, estoy segura que se huele algo y que quiere informar a su padre para que éste pueda informar a nuestro "estimado" tío

- No lo llames así, por favor

- Está bien... no te entretengo más – Emy abrazó fuerte a su sobrino, le revolvió el pelo como siempre y le besó en la mejilla – Que descanses, cariño, nos veremos por el colegio

- Hasta mañana – Harry vio como se iba su tía mientras pensaba que ojalá Cho no fuera una traidora, no podía entenderlo, al fin y al cabo fue Voldemort quien mató a Cedrid... ¿Acaso pensaba ella que fue por su culpa y quería vengarse?

Aquella noche Harry apenas pudo dormir y cuando lo hizo, tuvo pesadillas.