20. Puntos de partida
- No sabía que hubiese alguien
- Sólo me he quedado un momento para pensar un poco pero ya me iba a la cama
- ¡Ah! Vale
- ¿Te pasa algo? – preguntó Harry
- Creo que ya lo sabes... Mione y Ron han discutido
- ¡QUÉ NOVEDAD! – Dijo Harry a modo burlón – ¿Y en qué te afecta a ti eso?
- Pues no me gusta que mi hermano y mi mejor amiga discutan, además no sé por qué pero Hermione cada vez lleva peor estas situaciones
- Yo te digo el porqué, por lo de siempre, por discutir por gilipolleces, te juro que empiezo a estar harto
- El caso es que no pueden estar juntos pero tampoco pueden estar separados, recuerda nuestras misiones, tienen que aprender a comportarse
- A veces me olvido que eres un año más pequeña que nosotros... más bien parece que sea al revés
- No me vaciles ¿Quieres?
- Estoy pensando que quizá Hermione y Ron se olviden de sus enfados si nos enfrascamos en una nueva aventura, este año todavía no hemos tenido ninguna escapadita – Harry esbozó una pequeña sonrisa de añoranza
- ¿Quién sabe? O quizá les sirva para no hablarse en un mes – Ginny soltó un pequeño bostezo
- Es mejor que vayamos a descansar, no quiero desvelar el sueño de una joven y poderosa bruja, a ver si al día siguiente se levanta de malas pulgas y me corta el cuello a diestro y siniestro – El muchacho se reía imaginando a la cándida adolescente cometiendo tal horror
- No sabía que a estas horas todavía tuvieses humor para vacilarme – Ginny se reía por la ocurrencia de Harry – De todas formas, te voy a hacer caso, iré a la cama no vaya a ser que la primera cabeza en rodar sea la tuya. Hasta mañana, que descanses – Ginny le guiñó un ojo y subió las escaleras en dirección a su cuarto
- Hasta mañana, Ginny – Harry, riendo, la observó hasta que la chica desapareció por la escalera – Sin duda alguna es una gran amiga – dijo en voz alta, luego se dirigió a la habitación en donde Ron estaba en su cama profundamente dormido "mañana hablaré con él". Harry se deslizó por las suaves sábanas, le costó dormirse, todas las cosas le pasaban por la cabeza muy rápidamente. Cuando por fin se durmió comenzó a soñar.
Harry oía una voz conocida, familiar, que le daba una paz que no sentía desde el verano... ¡Emy! Él estaba solo en medio de una colina muy verde y resbaladiza por el rocío, el cielo estaba despejado y el amanecer era precioso. Se sentía ligero, sin preocupaciones e inusualmente muy contento. La voz susurraba una canción de cuna.
- Emy ¿Dónde estás?
- No soy Emy
- Entonces ¿Quién eres?
- Soy Lily
- ¡MAMÁ, MAMÁ! – Harry comenzó a correr por la colina con la esperanza de encontrar a su madre
- Tranquilo, Harry, cariño – Lily le susurraba como si de la nana se tratara - Quiero que me escuches con atención
- Sí, mamá – Harry paró en seco de correr, respiraba entrecortado y estaba muy nervioso
- Se avecinan tiempos difíciles para ti y para tu tía. No dudes en acudir a ella en cualquier problema que se te presente, sé que eso es pedirte demasiado, tú no eres así y ella tampoco, por eso mismo te lo pido... Si ella ve que tú se lo cuentas todo, al final te dirá cual es su gran pesar y no te quepa duda que le tendrás que ayudar a solucionarlo... claro está, junto a Ginny
- ¿Conoces a Ginny?
- Sí, es un sol, al igual que Ron y Hermione. Has escogido muy bien a tus amigos
- Yo no diría tanto...
- Quizá Cho no es lo que parece... o quizá sí, la vida cambia a las personas, todas deben tener una segunda oportunidad – la voz de Lily se iba desvaneciendo
- ¿QUÉ?
- Cuídate mucho cariño, te quiero...
- ¡Mamá, mamá!
Ron zarandeaba a Harry para que despertara del sueño, se le veía cubierto en sudor y muy pálido.
- Harry, despierta
- ¡Mamá, mamá!
- Harry, sólo es un sueño – Ron le miraba asombrado, juraría que entre las gotas de sudor se escondían lágrimas – Harry, despierta
- ¿Ron, qué ha pasado?
- Tenías una pesadilla
- No, no era una pesadilla, soñaba con mi madre... he hablado con ella
- Es mejor que te despejes un poco, Harry ¿Por qué no vas a darte una buena ducha? Yo te espero en la sala para bajar a desayunar juntos
- Esta vez no pienso perder este sueño – Harry abrió su baúl y sacó el pensadero que le había regalado Hermione. Colocó la varita en la cabeza, luego desplazó la varita hasta el pensadero. Este se tragó una especie de hilo de humo y en el artefacto se mostró la hermosa colina para después desaparecer
- Yo debería hacerme con uno – dijo Ron mirando el artilugio
- ¿Para qué? ¿Para llenarlo de peleas con Hermione?
- Mira, no quiero hablar de eso
- Pues yo sí, me tenéis hasta las narices con tanta tontería ¿Es que te gusta y no sabes cómo decírselo?
- Creo, Harry, que te has despertado malamente y lo único que dices son tonterías – Ron estaba intentado calmar su voz, para calmarse él
- ¿Te gusta o no te gusta Hermione? – Harry se encaró a Ron y utilizó su tono tajante, pero se dio cuenta que había una tercera persona que les estaba oyendo... Neville
- Hola, Neville, buenos días – dijo Ron intentando disimular
- Hola, chicos... Ron ¿no le vas a contestar? La... la... la respuesta me... me... me interesa – Neville intentaba aguantar el tipo todo lo posible
Ron pensaba a qué venía todo esto ahora. Él nunca había dado motivos para que ellos pensaran así... Bueno, quizá le había molestado bastante que Hermione saliera con Krum pero en esa ocasión era por el bien de ella, él era mucho mayor y además extranjero. También le había preguntado al hada si Hermione estaba enamorada de Krum o de Harry pero en realidad era por saber si iba a ver conflictos, aunque la contestación del hada... Ahora ellos le apremiaban para saber si a él le gustaba ella ¿Cómo podían preguntarle eso? ¡La conoce desde los once años! Son... simplemente amigos, amigos especiales...
- Somos simplemente buenos amigos – contestó Ron intentando convencerlos
- Si tú lo dices – Harry abandonó el interrogatorio por no ser el momento más apropiado pero de ganas le hubiese dicho unas cuantas cosas, así que cogió su ropa y comenzó a vestirse
- ¿Entonces no te molesta que otros le pidan para salir o para ir al baile con ella? – Neville lo soltó como si no supiese que era una bomba nuclear
- ¿De qué estás hablando? – El tono de Ron era preludio de un gran cisco
- No habla de nada, Ron – dijo Harry para calmarle - ¿Verdad, Neville? – lo miró como para que el otro entendiera que ese era un camino peligroso
- No... yo sólo... digo que, bueno... Hermione es una gran chica... inteligente y muy guapa... Eso les gusta a algunos chicos – Neville no sabía cómo salir de ese embrollo
- ¿QUÉ CHICOS?
- Neville, si nos disculpas, vamos a bajar a desayunar – Harry agarró del brazo a su amigo y lo arrastró fuera de la habitación
Cuando llegaron a la sala estaban Hermione y Ginny hablando frente a la chimenea.
- Buenos días, chicos – exclamó Ginny alegremente - ¿Qué vamos a hacer hoy domingo?
- Ron, quería disculparme por haber sido tan impertinente ayer, no fue mi intención, tuve un mal día y lo pague contigo... es que a veces...
- Ya, ya, no te preocupes. Yo también me pase, lo siento – Ron la miraba fijamente buscando las cualidades que acababa de mencionar Neville, evidentemente eran muy ciertas
- Así me gusta, que haya paz – dijo Harry - ¿Qué os parece si planeamos alguna escapadita, este año no hemos tenido ninguna?
- Eso sería genial – contestó Ron – pero primero bajemos a desayunar
Los cuatro bajaron al Gran Comedor, se sentaron los chicos frente a las chicas y cuando estaban terminando de desayunar se acercó Cho.
- Buenos días, cariño – le plantó un sonoro beso en la boca, intencionado para que lo viera Ginny - ¿Qué te parece si hoy vamos a dar un paseo por los terrenos y por el lago?
- Ya habíamos hecho planes – contestó secamente Harry, que no le había gustado nada ese alarde de cariño
- Pero, cucu, tú y yo somos novios, tienes que estar conmigo... ¡ya verás qué bien nos lo pasamos! – No se iba a dar por vencida y menos delante de semejantes estúpidos
- Ya te dije que hoy no puedo, Cho
- PERO HARRY – Cho levantó el tono de voz para que se la oyera en medio comedor – TENGO GANAS DE PASEAR CONTIGO, NO CREO QUE TENGA NADA DE MALO
- Baja la voz, por favor – Harry entendió que no iba a aceptar una negativa – Venga, vale, nos vemos en diez minutos en la puerta
- ¡QUÉ BIEN, CARIÑO! – Cho le volvió a dar otro sonoro beso – No quiero que se te olvide que yo te puedo dar cosas que tus amigos no pueden – lo dijo bajo, sólo para que lo oyeran los cuatro chicos pero mirando fijamente a Ginny
Nadie habló hasta que Cho estuvo bastante alejada. Ginny contenía como podía su genio, no quería ser ella la que hiciese un comentario de lo que acababa de suceder.
- Cada día la soporto menos ¿Cómo puede ser tan... tan... tan... buscona? – Hermione estallaba claramente en nombre, sobretodo, de Ginny
- No me lo recuerdes... Anoche soñé con mi madre, dijo que quizás Cho no fuese lo que aparentaba
- Eso es lo que creo que te gustaría que pasase pero me da la sensación que no es así – Hermione lo soltó tal como lo pensó
- Cada día tienes la delicadeza más en el trasero – le contestó Ron
Harry no estaba dispuesto a ver otra discusión y menos por ese tema, así que se levantó de la mesa y cuando estaba a punto de irse llegó Draco Malfoy.
- ¿Qué pasa, Potter, te libras del Señor Tenebroso y no eres capaz de dominar a una muchachita?
- Cállate, Malfoy, y déjame en paz
- No tengo ningún inconveniente, he venido a ver si la dulce Ginny está libre para el baile y los cursillos ¿Qué dices, Ginny, te gustaría ir conmigo? Te lo haré pasar de vicio – En el tono obsceno de Draco no cabían dudas
Ron se levantó como una exhalación, ya estaba dispuesto a cogerlo del cuello, cuando Ginny le agarró del brazo.
- Puedo perfectamente con esta situación, Ron – miró con un profundo desprecio a Draco – Ya tengo pareja, Malfoy, pero si no la tuviese, no iría contigo ni por todo el oro del mundo
- Y eso que a tu familia le vendría bien – contestó maliciosamente el rubio
- Calma, Ron – esta vez fue Harry quién le agarró
- En nombre de los aquí presentes ¡púdrete Malfoy! – dijo Hermione
- ¿Te refieres a tanto como lo estás tú? asquerosa sangre sucia
- Ya me tienes hasta las narices, Malfoy – Harry estaba fuera de sí – Si no eres un puñetero cobarde, esta noche te presentarás en la orilla del lago para un duelo entre tú y yo
- Yo estaré allí a media noche, el que no sé si estarás serás tú – Draco se volvió y se fue de allí
- No te quepa la menor duda que allí estaré
- Harry, por favor, si algo significa nuestra amistad no vayas, por favor – Ginny le agarraba del brazo y lo miraba fijamente a los ojos
- No me pidas esto, Ginny... hace tiempo que se merece una buena lección
- HARRY, NO PODEMOS – era la primera vez que Ginny le subía la voz a alguien en el colegio
- Harry, Ginny tiene razón, un gran poder como el nuestro requiere una gran responsabilidad, tenemos que ser prudentes o sino las consecuencias no tardarán en venir – Hermione intentaba convencer a su amigo
- ¡Quizás esto nos pueda venir bien! – dijo Ron
- ¿A qué te refieres?
- ¿Y si ahora, cuando vayas a dar el paseo con tu novia, le cuentas lo sucedido y lo que vas a hacer? Invéntate una estrategia, indícale los pasos que vas a dar e incluso los hechizos que vas a emplear, así comprobarás si ellos están compinchados y son los dos espías de quien ya sabemos
- Eso está muy bien pensado, Ron- afirmó Harry
- Es muy arriesgado ¿Y si Harry no se controla? – agregó Hermione
- Tú siempre tan positiva – se quejó Ron
- Y tú siempre tan grandilocuente, como es Harry quién lo hace
- ¿Me estás llamando cobarde?
- Bueno yo me marcho y voy a seguir el plan de Ron – Harry se marchó a encontrase con Cho
Cho sonreía con cara de triunfo cuando vio aparecer a Harry solo, en dirección hacia ella. Aquel día iba a sonsacarle todo lo que pudiera de sus debilidades para poder informar a su Señor, ya se acercaba el día en el que se vengaría por la muerte de Cedrid. Harry y sólo Harry, era el culpable de la muerte de su gran amor y lo iba a pagar muy caro... Lo pagaría con la vida de los que más quería y con su reputación, cuando ella acabara con él, sólo quedarían las migajas.
- Hola, cariño, has tardado más de diez minutos, ya pensé que me ibas a dejar colgada – dijo melosamente
- Ha sido culpa del cerdo de Malfoy – Harry se fijó bien en la expresión que ella puso, no era tan buena actriz como ella creía – Salgamos y ahora te cuento
Ron y Hermione se quedaron un buen rato discutiendo en el comedor sin Ginny, que se marchó de allí nada más salir Harry. Fue directa a la torre sur, no podía permitir que Harry le hiciese algo a Malfoy de lo que, seguro, se arrepentiría luego. Emy desayunaba en su salón mientras leía el periódico. Su rostro era de preocupación y ni siquiera le cambio cuando vio a Ginny. Estaba ojeando un artículo que informaba que aún no se había capturado al fugitivo Sirius Black pero que las pistas lo situaban en el noroeste del país.
- Buenos días, Ginny – sólo levantó un momento la mirada y volvió con el artículo
- Emy, no te va a gustar nada lo que tengo que contarte – la joven odiaba tener que chivarse, no quería que se enfadaran con ella pero no podía permitir todo aquello
- ¿Qué sucede? – seguía con la mirada fija en el escrito
- Harry y Draco van a batirse en duelo esta noche a orillas del lago – Ginny lo soltó tan rápido que se quedó sin aire
- ¿QUÉ? – Emy dejó caer el periódico y en su rostro se agudizó la preocupación que ya existía.
- Draco nos provocó y se puso muy impertinente... todo por mi culpa... Emy no puedes culpar a Ron y a Harry, ellos llevan tragando mucha porquería de su boca sin poder hacer nada... pero ahora nosotros tenemos un poder mucho mayor y Draco está claramente en desventaja... No quiero que Harry cargue con culpas que en el fondo no son suyas
- Malfoy no está tan desvalido como podemos creer, si ya sabe las maldiciones imperdonables, es que ha avanzando mucho más de lo que parece
- Pero entonces ¿Y si mata a Harry?
- No puede hacerlo, él cree que Harry es la presa de su Señor
- Emy, estoy muy preocupada, Harry se lo va a contar a Cho para saber si ellos dos están compinchados
- Eso es una buena idea
- Yo no lo creo... tengo una mala corazonada... sé que algo malo va a pasar hoy
- Tranquila, yo le protegeré de lejos, nada malo pasará
- Te digo que algo malo se acerca
Harry paseaba por los terrenos con Cho, ella le agarraba firmemente del brazo y de vez en cuando le llenaba de besos y caricias. La chica no paraba de hablar de cosas sin importancia y Harry creía que lo hacía aposta para no sacar el tema de Draco. Llevaban un rato a la orilla de lago, sentados en un banco, Harry observó atentamente a Cho ¿Cómo saber si ella estaba bajo la influencia del hechizo "Imperius"? Si así fuera y era Voldemort quien la controlaba, era como estar delante de él, ya que podría ver y sentir lo que viese y sintiese Cho ¿Pero por qué la cicatriz no le había advertido? Quizás al compartir la cicatriz con Emy su sensibilidad se vería reducida, claro está que así cuando estuviese delante de su peor enemigo, el dolor no sería tan grande.
Comenzó a pensar todo lo que había aprendido hasta el momento para encontrar una solución efectiva y sin ser descubierto. Sonreía y afirmaba de vez en cuando para que Cho viese que seguía su conversación, en una de esas afirmaciones Harry la miró a los ojos, hacía tiempo que no lo hacía y entonces se le ocurrió. Había un hechizo que le enseñó Emy hacía dos semanas, era una especie de telepatía. Si te salía, tenías ese don y no era demasiado difícil pero si tu magia no tenía ese don, tardabas bastantes meses en controlar el hechizo. "Mente atraviesa esos ojos y dime lo que verdaderamente piensa". Harry cerró los ojos por un momento y escuchó un pitido agudo en su oído izquierdo.
- ¿Te pasa algo cariño?
- Nada, un zumbido un poco molesto en el oído
- Ven aquí y te lo curo con un beso "TE JODES"
- ¿Qué has dicho? – Harry no daba crédito a lo oído
- Que se te pasará con un beso mío "QUE TE JODAS Y OJALA TE ESTALLE LA CABEZA"
- Claro que se me pasará ¿No me le vas a dar?
- Harry, cuanto te quiero "TE QUIERO MATAR, CERDO INMUNDO"
- Cho debo contarte lo que va a pasar esta noche...
Harry no dudó ni por un momento que Cho no estaba bajo la influencia de ninguna maldición, sino bajo la influencia de una comida de cabeza por parte de Voldemort. Seguro que Voldemort o alguno de sus mortífagos la había hecho creer que él era el culpable de la muerte de Cedrid. Cómo había sido tan imbécil de no darse cuenta antes, ahora eso daba igual, sacaría todo lo posible de esta relación para el bien de la misión hasta el próximo baile, en el que rompería definitivamente con ella.
Cho, actuando como una novia preocupada, escuchaba todos los planes de Harry para el duelo contra Draco, incluso el gilipollas de él le estaba contando que maldiciones le iba a lanzar ¿Y ese era el gran Harry Potter? ¿Cómo se había podido librar tantas veces de su Señor, sin apenas rasguños? Esta ocasión era demasiado tentadora como para que alguien no le diera su merecido, podría advertir a Draco de todo lo que Harry iba a hacer y así poder contraatacar con más fuerza y aplicarle todo el dolor posible, eso sí, sin matarle, su destino era mucho peor que la muerte.
De repente, la cicatriz comenzó a picarle cada vez más y más, y en su mente oía los pensamientos de Cho. Notaba como su genio afloraba pero sabía que no podía enfrentarse a ella en aquel momento, debía aguantar "MALDITA SEAS, CHO" y cuando ya estaba a punto de cometer una imprudencia, por los sucios pensamientos de la mortífaga, oyó la voz de su tía. "Tranquilízate cariño, haz que miras para atrás y te darás cuenta que voy hacia vosotros" Harry así lo hizo.
- Parece que viene la Profesora Martín
- ¿Para qué nos querrá? "ESTA OCULTA ALGO Y TENGO QUE AVERIGUARLO"
- Buenas tardes, chicos
- Buenas tardes, profesora
- No les he visto en el almuerzo, el amor anula el hambre ¿No es cierto?
- Sí, así es – contestó muy sonriente Cho – "MAS BIEN EL ASCO"
- Venía a preguntaros si os vais a apuntar a las clases de baile, os vi bailando y no lo hacéis mal, me podéis servir como pareja de muestra, solo serían estos tres próximos sábados y, por supuesto, tendríais puntos para vuestras respectivas casas
- Conmigo cuente sin reservas y creo que Harry me acompañará gustoso "JORÓBATE SI NO TE GUSTA SER EL PUNTO DE ATENCIÓN"
- Entonces fenomenal, bueno ya os dejo... casi se me olvida, Cho, me dijo el profesor Binns que necesitaba verla en su despacho después del almuerzo. ¡Qué paséis buena tarde! Adiós
- Adiós
- Parece que tienes que irte – dijo Harry después que Emy se alejara – Cuando termines con el profesor búscame en la biblioteca, seguro que estamos allí y así planeamos la escapada esta noche... quiero que mi novia vea como machaco a Draco
- Será un placer, me encanta cuando te pones tan agresivo – Cho le dio un beso en la boca – Hasta luego cariño "ESPERO QUE EL INUTIL DE DRACO TE DÉ TU MERECIDO... O SINO TE LO DOY YO"
- Adiós – Harry esperó a que se diera la vuelta para limpiarse simbólicamente la boca con la manga – Creo que jamás me sentiré tan sucio como ahora
