22. Fantasmas del Pasado

Emy llegó al comienzo del bosque prohibido sin ningún problema, se dirigió al punto exacto que marcaba el mapa y comenzó a observar el lugar. Tenía que cerciorarse, no podía cometer errores, miró en todas las direcciones hasta que en una rama de un árbol cercano, vio a una rata, una rata gris de aspecto muy deteriorado. Se acercó lo más que pudo y, aún siendo invisible, comenzó a esbozar una idea que no estaba nada mal. Meditó un minuto y, sin más ni más, puso en marcha su improvisado plan.

- ¿Por qué Peter? ¿Por qué nos hiciste eso? – dijo lentamente con una voz suave y clara

La rata giró inmediatamente sobre sí buscando a la persona que había hablado.

- "Veritas Monstrare"

El tiro fue certero y le dio de lleno al animal, convirtiéndole en una sombra negra cubierta por una capa, del mismo color y bastante deteriorada. La cara del hombre no se veía por estar tapada con una capucha pero Emy sabía que en ese momento debía de ser de un miedo iracundo. El hombre intentaba sostenerse en la rama, que era demasiado delgada para mantener a alguien como él, al ver éste que no tenía éxito, prefirió saltar él antes de caerse. Ya en el suelo se fue incorporando poco a poco intentando ver de donde provenía la voz, esa voz tan familiar.

- Nosotros te queríamos y confiábamos en ti, Peter – Emy iba a ser implacable

- ¿Quién habla? Muéstrate

- ¿Realmente quieres verme?

- Tu voz...

La suerte hizo que Emy fuese perdiendo la invisibilidad poco a poco, a unos diez pasos del mismísimo Peter Pettigrew. Las sombras de los árboles, jugando con el claroscuro de la noche de luna llena, hizo que el atónito mortífago no diera crédito a sus ojos cuando la vio. Una mujer aparecía delante de él, su voz era tan familiar y tan dolorosa, que no había querido reconocerla, su media melena se movía serena con la suave brisa de la noche, su rostro apenas iluminado dejaba entrever solamente su perfil tan familiar, su cuerpo bien formado y de complexión atlética estaba inmóvil ante él y sus manos... hubiese reconocido aquellas manos en cualquier lugar del mundo, aquellas que le habían acariciado tantas veces el pelo para consolarle.

- Aquí estoy, ya puedes verme ¿Quieres decirme algo?

- Es imposible... estás muerta... él... estás muerta

- Te pido, por favor, que contestes a mis preguntas, Peter – Emy medio sonrió al llamarle así, sabía que Lily siempre le llamó por su nombre y no por sus múltiples apodos - ¿Por qué nos traicionaste? Nosotros confiábamos en ti

- ¡Cállate! no eres más que una sombra en la noche

- Si tú lo crees así...

- No puedes ser tú...

- Peter ¿Por qué? Tanto James como yo te queríamos y confiábamos en ti

- Eso no es cierto, todos me dejasteis de lado. James se marchó contigo, Sirius con Abigail y Remus... siempre huyendo de sí mismo... si me hubieseis querido, me hubieseis llevado con vosotros

- Y te llevamos, Peter, te llevamos siempre en el corazón, como a todos. Que empezáramos una nueva vida no significó, para ninguno de nosotros, que olvidáramos a los nuestros – Emy se asustó, ella no sabía nada de eso, sin embargo algo la impulsaba a decírselo

- Lily... yo... no puede ser Lily, estás muerta

- ¿Por qué estás aquí? ¿Acaso quieres hacer daño a mi pequeño?

- Lo... lo... lo siento, Lily, se suponía que tú no debías de morir, que deberías haber vuelto con él

- Sabes que eso era imposible

- Mi señor no permitirá que él llegue a la mayoría de edad si no es a su lado

- Harry nunca cederá ¿Por qué estás aquí?

- Él ha sentido la fuerza de La Unión, él pensaba que era Harry pero... has sido tú ¿No es cierto?

- Así es, he vuelto para mantener el equilibrio pero quiero que quede claro que no permitiré que a Harry le pase nada

- Eso no está en mi mano

- Eso espero, vuelve y dile a tu Señor que he vuelto y que no toleraré que meta a Harry en todo esto. Dile, de mi parte, que deje de ser tan infantil y baje el hacha de guerra contra él, si le destruyó sólo fue una casualidad

- Mi Señor no permitirá que su nombre no sea vengado, es su segunda prioridad... se lo diré, no te quepa la menor duda que así será – Colagusano se dio la vuelta para adentrarse en el bosque y desaparecer

Emy sin perder un segundo, sacó una cerbatana del bolsillo, se la llevó a la boca y sopló fuerte por ella. El artilugio microscópico interno salió disparado en dirección a la cabeza del mortífago y se clavó en la parte de atrás de la nuca, ocultándose bajo el pelo. Peter estaba tan nervioso por lo sucedido que ni siquiera se percató de un leve pinchazo en la parte trasera de su cabeza, siguió andando hasta desaparecer de la vista de Emy. Ahora el siguiente paso era más complicado. Desde hacia un rato que había notado la presencia de alguien detrás de ellos y se había percatado que su infiltrado no era otro que Cho. Emy no pudo evitar que escuchara la conversación, aunque se aseguró que no viera la cerbatana. Ahora era el momento de saber qué hacer.

Cho era una espía a los pies del asqueroso de su tío y supuestamente le iría con el cuento, lo cual era beneficioso para dar apoyo a lo que le contara Colagusano. Por otro lado, Cho sabía que ella era la profesora de Estudios No Mágicos en Hogwarts y que Harry no había demostrado conocerla o relacionarse con ella de manera diferente que con sus otros profesores, ahora bien, la pregunta era la siguiente ¿Acaso Harry se tendría que acordar de su madre? Él la había perdido cuando tenía un año, era medianamente imposible que se acordara de ella sino es por alguna foto... fotos ¡eso es! Tenía que averiguar si Cho había visto el álbum familiar de Harry, así que sin pensarlo dos veces, utilizó su poder metal.

- "Harry no sé que estás haciendo ahora mismo pero procura que no se sepa que estoy hablando contigo mentalmente... ¿Me oyes?"

- "Alto y claro ¿Qué sucede?"

- "Necesito saber si has enseñado alguna vez tu álbum de fotos a Cho o a alguien"

- "Lo han visto Ron, Hermione y Hagrid, sólo ellos"

- "Está bien, cariño, sigue haciendo lo que estuvieses haciendo, por cierto ¿Qué es?"

- "Me llevan al despacho del director"

- "¡Ah! En ese caso voy enseguida"

- "Hasta ahora"

Emy, satisfecha con la respuesta de su sobrino, se giró 180º para ir hacia el castillo, cuando pasaba cerca de donde Cho estaba escondida, dijo en bajito a modo de reflexión.

- Debo informar a Dumbledore que Peter sabe que soy Lily Potter, espero no haber empeorado las cosas

Una vez en medio del descampado de la parte delantera del castillo, no pudo evitar sonreír previendo perfectamente todo lo que iba a suceder, ahora sólo era cuestión de paciencia... sólo quedaba un cabo suelto, Draco Malfoy. Fue directa al despacho del director, pasó por la gárgola y llegó a la puerta, dentro se notaba que había tensión, alguien hablaba demasiado alto. Llamó y la mandaron pasar.

- Buenas noches – Emy observó la cara de asombro del rubio – Venía a hablar con usted, director, pero veo que tiene trabajo

- Se han cometido una serie de faltas graves y se está meditando el castigo – dijo en un tono severo Albus

- Que yo creo que es la expulsión de Harry

- Snape, no creo que hayan cometido una falta tan grave – exclamó Emy disimulando no saber nada

- Salir en medio de la noche a orillas del lago, cerca del bosque prohibido, a batirse en duelo creo que es bastante grave

- ¿Pero qué me estás contando? – Su sarcasmo le divertía muchísimo – Definitivamente parece que estos chicos se llevan fatal... pero explícame una cosa ¿Por qué expulsar sólo a Harry? Deberían ser los dos

- Bueno, el señor Malfoy insiste en que fue arrastrado a hacer todas estas cosas – agregó Dumbledore con un tono sensiblemente divertido

- Pobrecito... Severus espero que estés convencido de esto y que no sea al revés, al fin y al cabo es su palabra contra la del señor Potter

- Es que el señor Potter aún no se ha pronunciado – el profesor de pociones estaba a punto de estallar

- ¡Ah! Si es así ¿A qué espera? – dijo Emy sonriente – "Di la verdad omitiendo que sabes que Draco y Cho son espías"

- Está bien, Malfoy y yo nos peleamos en el desayuno porque estuvo molestando a Ginny, insinuándola porquerías, y a Hermione, como siempre, llamándola sangre sucia, y como ya estoy harto, le reté a un duelo en el lago. Él aceptó de buena gana e hizo trampa, como era de esperar, atacándome por la espalda cuando no habíamos terminado de contar. El resto ya lo saben

- Lo ves, lo admite, fue él quien indujo la pelea – dijo triunfante Snape

- Sí, lo fue, pero no obligó a Draco a salir del castillo para ir al duelo, fue él solito – añadió el director – Así que ambos tienen culpa

- Pero... – Snape no estaba de acuerdo con ese punto de vista

- Pero nada, Severus – cortó tajantemente Dumbledore – Lo primero que quiero que hagan es que dejen de hablarse, ninguno deberá dirigir ni una sola palabra al contrario, no quiero verles juntos ni siquiera en clase, cada uno en una punta. Tampoco quiero que vuelva a llegar a mis oídos que se insulta a alguien llamándola sangre sucia. Los verdaderos castigos se los pondrán mañana sus jefes de casa y ahora, Severus acompañas a Draco a su torre y yo acompaño a Harry a la suya, Emy ven conmigo y así me dices lo que venías a preguntarme

- Lo que usted diga, director – contestó sumisamente Emy

Los cinco salieron del despacho de Dumbledore en ambas direcciones. Nadie dijo una sola palabra hasta que llegaron al cuadro de la señora gorda.

- Esta noche hemos averiguado muchas cosas – comenzó a hablar en un tono bajo el anciano – No sólo que Cho está compinchada con Draco, sino que éste es un poco cobarde y sabe hechizos que no se enseñan en el colegio

- ¿Sólo un poco cobarde? Es un nenaza – dijo Harry muy cabreado

- ¡Oye! Que hay nenas que son más valientes que el más valiente hombre – exclamó Emy en plan feminista

- Bueno, es un pusilánime de mierda

- ¿Qué querías comentarme, Emy?

- No era nada importante, es que sabía que Harry estaba en apuros – Emy disimulaba muy bien cuando quería – Harry ve a acostarte, hoy ya has tenido suficiente

- Hasta mañana – Harry se dirigió al cuadro y dijo la contraseña – "Ancas de rana" – esperó a que el cuadro se abriera y entró sin mirar atrás

- Vamos devuelta a tu despacho, tenemos que hablar – dijo Emy

- ¿Pero no has dicho que no era nada?

- No quería que me oyese Harry, tiene suficiente en que pensar

Los dos volvieron a su despacho, Emy le contó todo lo sucedido y como pensaba ella que se iban a acontecer los sucesos futuros. Allí se quedaron hasta altas horas de la noche planificando lo que sería el siguiente movimiento en su particular guerra.

Los siguientes días fueron un suplicio, entre las clases, los entrenamientos extras por tener partido ese viernes y las clases extraordinarias estaban acabando con las reservas de energía de los muchachos, excepto de Ginny que había pedido permiso a Dumbledore para investigar, ella sola, un asunto en la biblioteca. Aunque sus nuevos poderes les hicieran concentrarse mejor y asimilar con mayor facilidad las cosas, se encontraban cansados de todo el trasiego, incluso Hermione se quejaba de ello. Así llegó el jueves por la noche, Harry y Ron intentaban prestar atención a las palabras de Angelina pero entre el hambre que tenían y el sueño, se les estaba haciendo una tarea imposible.

- Recapitulemos como van las puntuaciones. En octubre Slytherin perdió sorprendentemente contra Ravenclaw 90 a 250, nosotros en diciembre ganamos a Hufflepuff 170 a 0, Ravenclaw también les ganó en febrero 250 a 100 y ahora nos toca a nosotros. Sólo quedan tres partidos para terminar el campeonato y no sé si suena muy común pero quiero ganar la copa de Quidditch. El siguiente enfrentamiento es el más duro y de mayor rivalidad... no enfrentamos a Slytherin, duros, rápidos, muy buenas escobas y sobre todo, sucios en el juego – Angelina se quedó callada un momento, lo que iba a decir no era muy convencional - ¡Pues bien! Si quieren guerra les daremos GUERRA ¿Qué os parece?

- BIEN – contestaron todos incluidos Harry y Ron que se habían despertado con la palabra "GUERRA"

Entrenaron para jugar al nivel de Slytherin, o sea con juego sucio y no se les dio nada mal. Los amagos cobraron protagonismo y también tácticas de despiste que podrían las chicas en el juego al día siguiente. Las gradas del estadio de Quidditch del colegio estaban hasta la bandera de chicos gritando, silbando y animando a su equipo. Los Gryffindor y los Slytherin se preparaban para salir. Como de costumbre, se gritaban toda clase de insultos de un lado a otro del campo, sin hacer demasiado caso a los profesores, que por otra parte, no tenían ningunas ganas de meterse por el medio. Los Hufflepuff y los Ravenclaw no prestaban demasiada atención a la discusión y pasaban el rato de espera charlando con sus amigos, pero si tenían que animar a alguien era a Gryffindor. Todo el colegio estaba allí, rara vez faltaba alguien a un partido de Quidditch. Ron se paseaba de un lado para otro por el vestuario, de vez en cuando abría la puerta para ver el estadio a rebosar. Hermione y Ginny, junto con el resto de sus amigos de Gryffindor, se descoyuntaban gritando insultos a los de Slytherin.

- He de reconocer que he cogido el gusto a este aspecto del partido, se me va todo el estrés acumulado de estas semanas – dijo riéndose Hermione a Ginny

- Estoy de acuerdo... ahora que lo dices puedo descargarme insultando a Cho todo lo que quiera que nadie me va a oír – le contestó la pequeña Weasley

No pasó mucho tiempo hasta que la voz de Lee Jordan comenzó a sonar por los altavoces del estadio, eso hizo calmar a los espectadores que esperaban con ansia el anuncio de los dos equipos. El primero en salir fue el equipo de Slytherin, calurosamente acogido por su casa y bastante silbado por parte de las demás. Luego, de forma mucho más escénica y cariñosa, anunció la salida del equipo de su casa.

- Quiero un fuertísimo aplauso para la capitana más guapa de todo Hogwarts – agregó Lee – No se preocupe, profesora McGonagall, será lo último que diga ¡al menos eso creo!

- Esta vez la protegeremos bien, Lee - gritaron los gemelos Weasley saludando a su amigo

- Más os vale, chicos – dijo sonriente el locutor – Los jugadores se colocan en sus posiciones, los capitanes se acercan, saludan al arbitro, el señor Kenneth Rowling, se dan la mano entre sí ¡sin apretar mucho, que te veo, chaval! – Lee miró a la profesora de transformaciones que aún no le había dicho nada y se dio cuenta que no lo iba a hacer en todo el partido, ya que ella y Snape parecían enfrascados en una discusión – Suena el silbato y los dos equipos van a por la qualffle

Harry salió despedido hacia lo más alto que podía, el juego sería sucio y su capitana le había ordenado salir del barullo, él era la pieza clave y no quería que le lesionaran. Dando vueltas por arriba pudo distinguir la túnica verde de Draco que salía zumbando detrás de un punto dorado, por un instante su corazón se paralizó pero salió disparado como una bala en dirección a Malfoy. "Que ese inútil no la coja, que no la coja, por favor" ¿Cómo era posible que la hubiese visto tan pronto? Maldita casualidad que la snich fuese hacia abajo en vez de arriba "un poco más, casi te tengo a mi altura".

- ¡Qué, Potter! De vuelta del cielo, ¿Has hablado con tu papá y tu mamá o no han querido recibirte por que no te soportan?

- Algún día pagarás todo lo que has dicho, lo pagarás con la misma moneda – respondió Harry sin apartar la mirada de la snich

- ¡Qué miedo me das! Por tu forma de luchar, cabeza rajada, no creo que seas capaz de dañar ni a un gnomo

Malfoy estaba más concentrado en insultarle que en coger la snitch, así que no vio venir la bludger directo hacia él y el golpe le hizo caerse de la escoba y estrellarse contra el suelo, que para desgracia de Harry no se hallaba muy lejos. Eso le dio ventaja al buscador de Gryffindor para alcanzar la pelota dorada con un último impulso y salir airoso con la victoria en su mano. Aterrizó suavemente en el suelo y levantó triunfante la snitch para que todo el mundo lo viera. Al momento la voz de Lee Jordan inundaba el estadio anunciando la victoria de Gryffindor por 160 a 0. La fiesta no se hizo esperar y Harry agradeció que, como siempre, se efectuaran en la torre de su casa, así Cho no podría asistir. Que Harry recordara, junto con su primera victoria, esta era la que más había disfrutado, hasta tal punto que, tanto Harry como Ron, se fueron un poco borrachos a la cama. Solo hubo una persona que no le felicitó... Ginny.

El mes voló sin freno hacía el día del baile. Siempre que en el colegio se acontecía algún evento de estas características, las muchachas se revoloteaban una semana antes "¿Qué me pongo?" "¿El pelo liso o rizado, suelto o recogido?" Pero esta vez las chicas ya no preguntaban "¿Con quien irá Harry Potter al baile?" Cho lo había dejado muy claro... CON ELLA. Ni siquiera las de primero lo desconocían, las alumnas del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería estaban hasta las narices de la vanidosa chica que se pasaba el día elogiando a su "adorable" novio, ensalzando todas las virtudes que él tenía y que, por supuesto, el resto de los chicos no. Eso también hacía que los chicos estuvieran enterados de las virtudes que el archifamoso Potter parecía tener, al final, ni chicos ni chicas querían saber nada de Harry Potter ni de su frívola novia, pasaron de ser la pareja más famosa del colegio, a la más odiada.

El joven mago no aguantaba, ni un momento más, que sus compañeros cuchichearan a sus espaldas, que le pusieran cara de burla y que ironizaran llamándole el perfecto novio, Romeo Potter, incluso hubo quien le sugirió que se encerrara para toda la vida con su Julieta y así dejaran de dar la tabarra. Tanto Ron como Hermione, le habían avisado de los comentarios del resto del alumnado, incluso los allegados como Neville, Dean, Seamus, Patil, Lavander e incluso Colin Creevey se apartaban un poco de Harry. Esperaba con más ansia que nunca el día del baile, había planeado plantarla delante de todo el mundo y dejar claro que él no era perfecto y que no tenía tantas virtudes como su ex le atribuía. La última clase del día "Defensa contra las artes oscuras" se les estaba haciendo muy larga, así que cuando por fin se acabó y estaba recogiendo a toda prisa para marcharse lejos de las miradas de repudio, le jorobó que el profesor Lupin les pidiera a Ron y a él que se quedaran después de la clase.

- ¿Qué pasa, Harry, no se te ve muy contento hoy? – preguntó Remus

- Es que estoy hasta las narices de esta farsa, tengo unas enormes ganas de que llegue mañana y lo deje con ella delante de todos

- ¿Ni siquiera te alegra saber que cierto perrito está en el castillo?

- ¿Que Sirius está aquí?

- Sí

- ¡Eso es genial! ¿Cuándo podré verle?

- Bueno, tengo entendido que las chicas pasan ciertos viernes en la torre sur con Emy y yo he pensado que podríamos hacer lo mismo los chicos en mis habitaciones... ya sabéis, cosas de chicos

- Me apunto ¿A qué hora quedamos? – Ron estaba entusiasmado

- A eso de las diez en mi despacho, de allí vamos a mi cuarto

- ¡Qué ganas tengo de verlo! – a Harry le había cambiado la cara totalmente, estaba contentísimo, pasaría la noche hablando con su padrino y con sus amigos

- Ya he pedido permiso a Dumbledore y me ha dicho que es un fastidio que él no pueda ir, porque tiene una reunión con el Ministro de magia, que la siguiente reunión de hombres contemos con él para jugar una buena timba de cartas

- Esta noche se presenta prometedora – Ron sonreía de oreja a oreja

- Una cosa os tengo que pedir – Lupin esperó al asentimiento de los jóvenes – Que no se lo digáis a las chicas

- Ningún problema