23. Mal de amores
En el Gran Comedor, Harry y Ron cenaban más rápido de lo normal mientras se miraban y reían de soslayo.
- ¿Se puede saber qué os pasaba a vosotros dos hoy? – preguntó Hermione
- Nada ¿qué nos va a pasar? – contestó Ron
- Estáis muy raros ¿qué quería el profesor Lupin?
- Me preguntó qué tal llevaba lo de Cho
- Y a mí me recordó que no me terminaba de salir la maldición "Hielatus"
- Pero si te sale perfectamente – dijo mosqueada Hermione
- No, las últimas veces parece ser que se me quedaba el corazón sin congelar – disimuló como pudo Ron
- No me había dado cuenta ¿Entonces ya te sale bien?
- Sí, sí
- De todas formas eso no justifica por qué esta noche estáis comiendo tan deprisa
- ¿Tú no tienes que ir a la torre sur con Ginny? Por cierto, hace casi tres semanas que no hablo con ella ¿Creéis que sigue enfadada conmigo?
Harry le apenaba muchísimo ver como Ginny le esquivaba continuamente. No le había dado la oportunidad de disculparse con ella, aunque le había pedido a Hermione que lo hiciera por él y sabía que su amiga lo había hecho, obteniendo por respuesta que no había nada por lo cual disculparse "Típico de Ginny, es un encanto" pensaba Harry.
- Ya te dije que no está enfadada pero creo que la da palo hablar contigo después de lo sucedido
Hermione sabía que Ginny había optado por estar todo lo posible alejada de Harry para ver si se olvidaba un poco de él, sobre todo después de lo sucedido con Cho, no quería echar a perder los planes de Harry. También sabía que no estaba obteniendo el resultado deseado, sino todo lo contrario, Ginny le echaba de menos pero no quería rendirse tan pronto, además le dolía mucho verle con Cho y todos los comentarios que corrían por la escuela, no le ayudaban mucho.
- Mañana sin falta, en la fiesta, habló con ella – aseguró Harry a sus amigos
- ¿Qué haréis luego? – Hermione no se iba a dar por vencida tan fácilmente quería saber qué pasaba
- Mira que eres pesada – dijo Ron secamente y acercándose más a su oído le contestó- Vamos al despacho de Lupin a echar unas partidas al ajedrez mágico porque tengo una apuesta con él
- Vale, vale, cualquiera diría que me muero por saber – dijo Hermione ya satisfecha con la respuesta
- Y así es – contestó Ron – Eres una cotilla
En la torre sur las cuatro chicas se sentaban alrededor de la mesa mientras que Winky les servía una taza de té. La elfina terminó su tarea poniendo encima de la mesa una bandejita con pastelitos variados.
- Si las señoritas no necesitan más, me retiro a las cocinas para ayudar a mis compañeros – dijo Winky servicialmente
- Por supuesto, estáte tranquila, tenemos todo lo que podemos necesitar, que descanses Winky – contestó Emy cariñosamente
- Hasta mañana
- Hasta mañana – contestaron el resto de las chicas
- ¡Cómo ha cambiado desde que vino aquí! No te puedes hacer idea – dijo Hermione
- Lo sé, ha sufrido mucho la pobre, espero que ahora esté contenta conmigo, yo hago lo posible para tratarla de igual a igual pero ella no lo tolera... aunque poco a poco se va familiarizando
- Es un gran paso, me encanta que hagas eso, Emy – Hermione recordaba su fundación como si sólo hubiese pasado un día
- Prometiste en la última reunión que nos abrirías el corazón – dijo Arabella – Todas hemos contado nuestro más secreto sentimiento hacia el hombre o chaval, que queremos y tú no has dicho ni esta boca es mía... esta noche te toca a ti
- Es lo justo – dijo Ginny pensando que esto le venía muy bien para su misión
- Sí, Emy, todas nos hemos revelado sin reservas y nos gustaría que hicieses lo mismo, eso demostraría tu confianza en nosotras
- Mira, Emy – Arabella se puso de cuclillas a su lado - sé que debe ser difícil para ti pero estoy convencida que después te sentirás mejor
- ¿Me lo prometes? – contestó Emy medio sonriendo - No estoy segura si mi sentimiento es de amor o locura
- Inténtalo – dijo Hermione
- Yo sí me sentí mejor – agregó Ginny
- Si empiezo... quizás no pueda parar
- Esta noche es toda tuya – Arabella besó en la frente a su amiga
- ¿Alguna vez habéis percibido que una sensación te traspasa y recorre cada centímetro de tu cuerpo, que enturbia tu alma, que enloquece tu corazón, que sientes como te absorben el espacio y al final te conviertes en pura energía y de tus dedos sale un chispazo? – Emy hizo una pausa para coger aire – Así, exactamente, fue estar con él
- ¿Y dices que no sabes si has amado? Cuéntanoslo, por favor, te vendrá bien – suplicó Arabella
- El día que mi hermana Lily entró en Hogwarts, mi madre me llevó a despedirla. Estabamos un poco perdidas, no sabíamos cómo llegar y nos encontramos con James, él nos indicó y pasamos por la barrera al andén. Allí había un muchacho con su equipaje esperando a James, se encontraron y saludaron efusivamente, luego los dos se acercaron a nosotras para presentarse e indicarle a Lily que se uniera a ellos. Yo estaba en brazos de mi madre, tenía unos tres años y medio, James me hizo una carantoña, alcé mis brazos hacia él, lo abracé, luego me separé y le di un beso en el morro. El se quedó paralizado y su amigo del alma, Sirius Black, se empezó a reír. Mi hermana sabía que yo no era muy cariñosa con la gente, pero que cuando besaba a alguien era por que merecía la pena, ella decía que yo tenía un don. Lily defendió a James diciendo que su hermanita sólo besaba a la gente que le gustaba y parecía que la pequeña Emy creía que ese muchacho era guapo. Mi madre se reía por la ocurrencia. Sirius dijo "guapo éste, seguro que yo me acerco, le hago una carantoña y también me besa" Lily le respondió "cuidado, la gente se enamora perdidamente de mi hermana pequeña y quizás no encuentres a otra que te bese como ella" eso hizo que James se partiera de risa, al igual que mi madre, pero a Sirius le salió el orgullo y no se amedrentó. Se acercó a mí, me acarició el rostro, yo le miré unos segundos, extendí mis manos hasta su cara y le di un pequeño beso en los labios, luego pasó lo que se volvería a repetir, nos dio un chispazo de esos electrostáticos y entonces rompí a llorar de miedo. Por supuesto, yo no me acuerdo de nada más que del beso a Sirius y el chispazo, pero Lily me contaba esta historia como si de un cuento se tratara desde que soy pequeña y me la sé de memoria. Pasaron los años hasta la boda de mi hermana, él y yo fuimos los padrinos y como ya se sabe, los padrinos tienen que bailar. Hasta aquel día no habíamos vuelto a vernos y mucho menos a hablar, pero como sabía la historia, yo estaba muy cohibida delante de él. No me llevó del brazo hasta la pista, yo sólo le seguía como los ratones al flautista, se giró y me rodeó con su enorme mano la cintura, yo posé mi mano en su hombro y la otra la entrelacé con la suya. Era un vals, un hermoso vals pero casi al instante nos rodeó la sensación que os he dicho antes y creo que ni siquiera nos movimos, creo que la gente nos miraba, creo que hubo quien nos habló pero juro que no sentía nada más que sus ojos en mí, atravesándome como un rayo. La canción se acabó y James vino para bailar conmigo pero antes que nos separara Sirius dijo "¿Qué nos ha pasado?" ni si quiera pude articular palabra, termine de bailar con mi cuñado y me acercó con él a una mesa donde estaba Sirius con una chica, "Emy te presentó a Abigail, una de las mejores amigas de tu hermana y la prometida de Sirius"... creo que le estreché la mano, creo que pude decir que me disculparan, creo que ellos siguieron allí hablando, creo que la fiesta continuó y digo que lo creo porque yo desaparecí, me fui a mi habitación y lloré, lloré hasta que me quedé dormida. Tenía unos dieciséis años y no sabía lo que me acabada de suceder. Lloré de miedo, miedo al pensar que él era de otra...
- Conque es Sirius... ¿Cómo es posible? nadie se enteró de nada... pero ahora que recuerdo, Sirius estuvo muy distante el resto de la fiesta... siempre supe que ellos se querían pero no estaban hechos el uno para el otro, incluso Abigail me dijo que ella sabía que Sirius no estaba destinado a ella – dijo Arabella
- Emy ¿Qué sucedió luego? – preguntó Hermione
- Nació Harry, me pidieron que fuese su madrina y me negué. Yo estaba lejos y les propuse que escogieran a Abigail, ya que era la esposa de Sirius, padrino de Harry. Fui al bautizo, intenté esquivar a Sirius todo lo que pude pero cuando estaba sentada en un rincón con mi sobrino en brazos, mientras los demás bailaban, llegó Abigail con Sirius y me pidió que se le dejara coger y que bailara con su amado marido. Yo no supe qué hacer, no podía negarme, era demasiado evidente y él me sonreía como si realmente le gustara aquella disparatada idea. Al igual que en la boda, lo seguí hasta la pista, me abrazó para bailar y al instante sucedió lo mismo, pero esta vez James lo vio todo y al notar que algo raro pasaba vino a "rescatarme", otra vez el chispazo al separarnos, este incluso alcanzó a James y como si de una profecía se tratara, él lo entendió todo. Me cogió de la mano y me llevó dentro de la casa "espera aquí hasta que vuelva con tu hermana y, por favor, deja de llorar" él se marchó, yo estaba llorando contra la chimenea cuando llegó Sirius, me dio la vuelta, me cogió la cara y me besó. No creo que haya nada en este mundo que pueda devolverme ni la mitad de todas las sensaciones que aquel instante me aportó. Algo nos rodeó... magia... destino... amor... pasión... llegó James y Lily, nos separaron pero el chispazo esta vez fue mucho más fuerte, tanto que caí inconsciente. Lo siguiente fue la amargura, la desazón, el vacío, la soledad... otra vez la soledad, otra vez no podía estar con quien yo quería, mis padres muertos, mi hermana mayor inexistente, Lily lejos de mí, un lugar que no era mi hogar, otra vez la soledad. Ellos vinieron a hablar conmigo para darme un motivo para seguir y me abuela se ocupó que siguiera con ilusión por la vida, por mi destino, mi destino... cuidar de Harry. A partir de estar con mi querido sobrino todo ha ido mucho mejor, incluso he soportado estar hablando con Sirius, eso sí, sin apenas mirarle a los ojos ni tocarle. He de reconocer que en las veces anteriores casi ni le vi, me refiero físicamente, en verdad creo que eran nuestros espíritus quienes nos guiaban uno tras otro pero el día de la cabaña y de soslayo en la ceremonia de La Unión de La Estrella, he podido observarle mejor... es un hombre atractivo que seguro llevó de calle a todas las muchachas cuando era más joven... además tiene mucha labia, sabe como hablar a una mujer... me dijo en la cabaña que ahora que me había encontrado, no quería perderme – Emy hundió su cara entre sus manos
- Así fue pero en realidad creo que sólo salió con dos antes que con Abigail y evidentemente después no ha salido con nadie – Arabella contaba con los dedos las conquistas de su amigo - ¿Quién sabe? Quizás siempre ha estado enamorado de ti y por eso no ha habido más mujeres en su vida
- No deberías hacer ese comentario, porque puede ser que yo no haya significado absolutamente nada para él – Emy negaba con la cabeza enérgicamente
- ¿Por qué eres tan negativa? – preguntó Hermione
- Prefiero pensar que ni soy el amor de su vida ni su "Lolita" particular
- Pero tú... tú no te has vuelto a enamorar... me lo dijiste en la primera clase que tuvimos "Sólo he amado una vez en mi vida" me dijiste que habías intentado salir con otros chicos pero nunca llegando a nada serio – dijo Ginny mirando compasiva a Emy
- Así es... me da pavor sólo pensarlo pero he de reconocer que la herida se ha vuelto a abrir. Voy a hacer todo lo posible para no encontrármelo y volver a sufrir más de lo que lo hago ahora. Así que ya lo sabéis y por favor no se lo digáis a nadie, especialmente a Harry, no sé si lo entendería, aunque creo que lo sabe por la cicatriz que nos une... No quiero que piense que está en medio de dos bandos
- Siempre hay por quien sufrir – susurró Ginny
- Mientras haya a quien amar, sí – contestó Arabella - Entre haber sufrido o no ¿Qué es lo que elegís?
- Sufrir... – repitió Ginny
- Sufrir... – dijo Hermione
- Sufrir...
Emy apoyaba su cabeza en sus manos mientras le venían a la mente todas aquellas tardes que hubiese deseado terminar con todo por no aguantar la ausencia e indiferencia de Sirius. Ahora sabía que no estaría con él pero había encontrado la paz con su sobrino y con sus nuevos amigos en el colegio.
- Sufrir, porque eso significa que hemos amado, que amamos, que estamos vivas y que tenemos sentimientos, no dudéis que es mejor que no haber conocido el amor – aclaró Arabella
- Lo dices tú por propia experiencia ¿No es cierto? – Preguntó Emy – Mantienes la fe para encontrar la solución que te permita estar con Remus, por eso eres tan buena en Pociones ¿Me equivoco?
- No y algún día daré con ella y podremos vivir nuestro amor como cualquier pareja normal – Arabella arrastraba las palabras como si de losas se trataran
Mientras, los chicos jugaban una partida a las cartas y bebían una jarra de hidromiel en la habitación de Remus. Había sido una gran idea por su parte que se reunieran los hombres. Sirius estaba radiante, se había podido duchar y afeitar, tenía puesta ropa limpia de su amigo e incluso se había echado unas gotas de colonia. Se reía a carcajadas con las ocurrencias de Harry y Ron mientras no paraba de comer y beber.
- Se nota que no habéis jugado mucho a las cartas. El póker tiene sus reglas y su estrategia, Ron ¿no se supone que tú eres un hacha en el ajedrez? Para ti esto debería estar tirado ¡NO PUEDES DESCUBIRTE EN UN FAROL! – dijo Sirius alegremente mientras recogía sus ganancias
- Lo sé, es que tu colonia me está abrumando, estás tan limpio, aseado y perfumado que parece que vas a pedir a una chica que salga contigo, en vez de jugar una partida a las cartas entre hombres – Ron terminó la frase imitando tener treinta años
- Es cierto – Remus asentía riéndose junto con Harry
- A ver ¿A quién pediría salir mi padrino? – Lo preguntó partiéndose de risa pero observó que Sirius y Remus habían borrado la sonrisa de la cara y se echaban miradas de complicidad – Repito ¿A quién le pedirías salir?
- No estoy en situación de pedir a ninguna chica que salga conmigo – contestó lo más cordialmente que pudo
- Pero ¿Y si estuvieses en situación de hacerlo? ¿Quién sería? – Ron echó un capote a su amigo
- No sé, ahora no se me ocurre – Sirius buscaba la mirada de Remus para indicarle que le sacara de ese atolladero
- Se lo pediría a Emy – Lupin lo dijo seco y tajante, mirando fijamente a su amigo
- ¿QUÉ? ¿Se lo pedirías a mi tía? – Harry esbozó una sonrisa de triunfo, lo sabía desde hacía tiempo – Lo noté en la cabaña ¿Es desde entonces que te gusta?
- En realidad viene desde bastante antes... creo que la amo desde que ella tiene tres años – Sirius sonreía recordando aquella anécdota, se lo pensó un momento antes de contar a los chicos la historia
- Ni se te ocurra quedarte callado después de una bomba así – Harry estaba impaciente por saber la historia
- ¡Está bien! La conocí en el anden del tren, el primer año de ingreso, estaba junto con tu madre y tu abuela. Emy era una pocholada de niña y fue ella quien me plantó un beso en los labios, como vaticinó Lily, para dejarme prendido de ella para siempre. Cada vez que nos hemos tocado nos recorre una energía que termina en un chispazo... es como si tuviésemos prohibido estar juntos. Cuando me di cuenta que ella era la mujer de mi vida era demasiado tarde, aunque estuve a punto de dejarlo todo por estar con ella pero tu padre no me lo permitió, yo estaba prometido con Abigail y ella sólo tenía dieciséis años. En tu bautizo no pude contenerme y la besé... Jamás he sentido nada parecido, miles de sentimientos en apenas unos segundos pero esa vez el chispazo fue tan grande que ella cayó inconsciente. En la siguiente ocasión que estuvimos juntos fue en Azkaban, no la vi pero sí sentí su presencia y luego fue el día de la cabaña. ¿Ella nunca te ha contado esto?
- No
- Quizá no lo diera tanta importancia – dijo Sirius cabizbajo
- No pienses eso, estoy prácticamente seguro que lo vuestro es mutuo – Harry le sonrió ampliamente
- Mientras no se termine casando con Snape – dijo Ron algo distraído
- ¿A qué te refieres? – Al prófugo le cambió la cara por completo
- Tranquilo, Sirius, es una broma de Ron – Remus le echó una mirada al pelirrojo, por la metida de pata, que casi le petrifica
- Sí, sí, es una tontería – Ron quería arreglarlo pero su nerviosismo lo delataba
- ¿Es que Snape le está tirando los tejos a Emy? – Al ver que nadie contestaba estalló - ¡CLARO! ÉL ESTUVO CON LILY Y AHORA QUIERE ESTAR CON ELLA – Sirius se levantó de la mesa y comenzó a andar de arriba a bajo convulsivamente
- Tranquilo, estoy seguro que Emy no está interesada en él – Harry no sabía qué decirle – Yo creo que es Snape quien la aprecia... pero como amiga... como una simple amiga
- ¿Sólo amigos? – preguntó muy enfadado
- SÍ – contestaron a la vez los chicos
- Remus, tú no me has dicho nada, dime qué sabes ahora mismo – Sirius se plantó cara a cara con el profesor – Si realmente eres mi amigo, dime la verdad
- A veces Snape lleva a Emy, los sábados por la noche, a la taberna para bailar, tomar algo y charlar un rato pero no ha pasado nada más. Arabella me lo hubiese contado y sé por ella que Emy no está interesada en él
- PERO LLEGARÁ EL DÍA EN QUE ELLA SE SIENTA SOLA Y QUIERA LA COMPAÑÍA DE ALGÚN HOMBRE Y NO PUEDO SOPORTAR QUE ESE HOMBRE NO SEA YO Y MENOS QUE SEA SNAPE – De enfadado pasó a colérico
- Tranquilízate, por favor, Emy sabe que yo me llevo mal con él, no creo que le elegiría a él precisamente
- ESO PENSÓ JAMES Y SNAPE LE LEVANTÓ A LILY
- Eso es verdad... – dijo Remus reflexionando
- Tengo que verla y hablar con ella en algún sitio donde no esté en peligro de ser descubierto
- ¿Qué la vas a decir? – preguntó Ron
- Lo primero que se me pase por la cabeza
- Sirius, sé sensato, ninguno de los dos estáis en situación de comenzar una relación, además se acerca cada vez más un enfrentamiento con quien ya sabemos – Remus intentaba hacerle entrar en razón
- Por eso mismo, porque no sé qué va a ser de mí cuando regrese de nuevo a la misión, no puedo marcharme sin que sepa que la he amado toda mi vida
- Estoy de acuerdo – agregó Harry – Tenemos que planear algo
