Oh god, hace tanto que no publico nada y la verdad es que me vino la inspiración, aunque esto lo escribí hace un buen tiempo quiero retomar esto y que mejor forma de hacerlo que con un Sirius/Remus (:
Espero lo disfruten.
Declaimer: Los personajes no son míos y blah blah blah.
Sirius es puro contacto físico, es puras manos dándote palmaditas en el culo porque si quiero tocarte te toco y ya, es brazos que te rodean con fuerza y te podrían romper los huesos, es un cuerpo que te puede tumbar y dejar sin aire y esas ganas de quitarte la ropa porque sino es insoportable.
Sirius no es bueno con las palabras, Sirius es bueno diciéndote que eres imbécil, o un cabrón o un chupamedias, que no tienes talento o que simplemente no le caes bien.
Cuando abraza a James no le dice eres mi mejor amigo porque las palabras son difíciles de escupir, le revuelve el pelo y le regala esa sonrisa canina que le invita a hechizar los libros de Snape para que vuelen las hojas.
No le dice a Peter que lo considera un buen chico a pesar de su falta de personalidad porque no gana nada con eso.
A Remus tampoco le dice mucho, a Remus lo puede mirar de varias formas queriéndole decir algo y él entiende, porque esos dos siempre se han entendido de esa forma.
Sirius no le dice a Remus que es la mejor persona en todo el puto mundo, pero le sostiene cuando en las noches de luna pierde el control del cuerpo y esta le recuerda que la vida tendrá que vivirla en maldiciones y dolor; tampoco le dice que le gusta cuando lee esa poesía muerta de gente triste pero le gusta recostarse a su lado en los días de primavera donde el tiempo es cálido y escuchar su voz nasal saborear las palabras.
No le dice te quiero porque jamás le enseñaron a mostrar afecto ni a decir esas cosas, a él le enseñaron los quinientos maleficios que todo Black debe aprender, a él nunca le dijeron como se sentiría cuando le gustara alguien ni menos cuando reconocer cuando estás enamorado o estás sólo caliente por una pequeña aventura.
Él no conoce nada de esas cosas, pero hay días donde James persigue a Lily para invitarla al baile de navidad y Peter cumple con tarea atrasada, a veces no necesita nada más que sólo un instante, un pequeño momento donde simplemente hunde la cabeza en el hombro de Remus y respira. Vive y es; sólo por ese momento, se relaja, el alma la deja libre de cabronadas y sólo es Sirius, un chico con un carácter fuerte y un estigma familiar que saborea el olor a libros viejos y simplemente es feliz.
