Hola de nuevo! Espero que les guste este capítulo... gracias por dejar sus comentarios!


LAS COSAS NO TIENEN OTRO CAMINO MAS QUE MEJORAR

Yamato estaba mirando al cielo desde la biblioteca. Mimi en su cumpleaños le había pedido el favor de poner marquesina a esa zona para que en las noches pudiera ver la luz de la luna.


ÚLTIMO CUMPLEAÑOS DE MIMI

"Yama"

"Mhh" dijo Yamato abriendo levemente sus ojos azules.

Acababan de hacer el amor como muchas otras veces pero ésta era especial. Los dos desnudos al frente de la chimenea en esa gran biblioteca, acoplados perfectamente el uno al otro. Yamato no podía evitar seguir recorriendo con su mano todo el cuerpo de su esposa. Eres perfecta pensaba él. Mimi se estremeció y soltó una risita.

"Yama… ya sé que quiero de cumpleaños!" Dijo dirigiendo la mirada hacia el techo. Yamato por su parte no estaba poniendo mucha atención. Estaba más ocupado con uno de los senos de su esposa y éste ya empezaba a reaccionar.

"Qué quieres princesa?" Mimi volvió a reír.

"Quiero que cuando estemos así en las próximas fechas especiales… podamos ver el cielo desde acá."

Esto pareció llamar la atención de Yamato quien se detuvo en su tarea y la miró.

"Ajajajaa… Es el regalo de cumpleaños más raro que me has pedido Mimi… Por supuesto que te lo daré"

Entonces ella sonrió, y con toda la ternura y el amor que tenía lo besó… para así poder continuar en su tarea.


Yamato recordó que había comenzado a hacer la reforma 1 mes después. Lastimosamente Mimi no alcanzó a verlo terminado. Soy un idiota. Todo lo hice… demasiado tarde.

"Vaya! Se ve mucho mejor" Esa dulce voz lo sacó de sus pensamientos.

"Te gusta?" Dijo mirándola, recorriéndola de pies a cabeza. Mimi pareció darse cuenta y le devolvió una mirada fría. Por favor no me mires así Yamato.

"Mmm… Yamato… dónde voy a dormir?"

"Ahh eso.." Qué esperabas tonto? "Ven conmigo"

"No, no hay problema la encontraré yo sola… También conozco la mansión". Yamato no se volteó pero cogió la maleta que llevaba a la mano.

"Yo te llevaré"

Durante el camino no cruzaron palabra alguna. Yamato trataba con todas sus fuerzas de no mirar a la mujer que tenía al lado. Ese aroma que tanto le gustaba aún permanecía en ella y no podía evitar preguntarse si su piel todavía sabría igual.

"Es acá" Dijo abriendo la puerta.

Mimi se percató de algo… la habitación era la de al frente de la habitación principal… y eso no le gustaba para nada. A qué juegas? Pensó Mimi con fastidio.

"No necesito tanto espacio" Dijo con sequedad.

"Te sentirás más cómoda acá".

"Lamento decirte que no" Yamato se volteó con rabia y la miró. Ella también lo miraba desafiante. En qué nos hemos convertido Mimi.

"Harás lo que yo digo mientras estés en mi casa Mimi! Y si digo que vas a dormir aquí dormirás aquí y punto"

Mimi entornó más los ojos. La furia se estaba apoderando de ella y sus mejillas estaban rojas. Más sin embargo, antes que pudiera responder algo Yamato se fue.

"Hoy vendrá gente a comer así que estás lista quieras o no Mimi"

Maldito seas Ishida. Suspiró mientras lo veía desaparecer por las escaleras del gran salón.


Tal vez había sido un poco injusto con ella, pero no toleraba su rechazo… No sabía por qué había reaccionado así pero le fue imposible contenerse. Estaba preparado para que eso pasara y aún así le parecía extraño. Era un sentimiento muy ajeno a él. Nunca había tenido que enfrentar la dura pared que la castaña había puesto entre los dos. Nunca había tenido que ver sus ojos llenos de otra cosa que no fuera amor por él.

Cogió su abrigo y salió a caminar, en verdad lo necesitaba. Tenía mucho para pensar. Tenía muchos sentimientos en su corazón. Quería estar con ella, arreglar las cosas y volver el tiempo atrás pero con qué cara lo haría?

La cárcel no es algo fácil Yamato. Y si es verdad que es inocente cómo crees que esté? La vida ha sido muy cruel con ella… Tú has sido muy cruel con ella. No esperes encontrar esa niña a la cuál manipulabas con un dedo. Sabias palabras habían sido las de Ken. Ahora se daba cuenta de ello. Pero como punto a su favor, no pensó que ella fuese inocente.

El timbre de su celular lo sacó de sus pensamientos.

"Hola hermano! Estoy muy emocionado con respecto a la comida de esta noche! Volveré a ver a mi cuñada eh! Jajajajaja qué tal estuvo todo?" Si que puedes ser fastidioso hermanito.

"Definitivamente no era lo que yo esperaba" Dijo Yamato con cara de pocos amigos.

"Así de mal? Bueno sabíamos que el reencuentro no iba a ser color rosa. No sé si sea buena idea llevar a Kari. Ya sabes ella aún cree que las cosas fueron como fueron y pues… No sé si sea buena idea que se reencuentre con tanta gente" Tk estaba divagando. Yamato sonrió de medio lado.

"Tk… Sora aún no sabe nada" Un silencio se escuchó al otro lado de la línea.

"Y cuando le piensas contar?" Nunca! Si fuera posible.

"La invité hoy a la comida. Pienso también terminar las cosas con ella hoy."

"Pues mucha suerte hermano… te estás metiendo en algo muy peligroso"

Sí que lo sabía. Sora era una persona muy posesiva cuando se lo proponía y si quería, podía destruir todo lo que había planeado con Mimi como lo hizo en el pasado. Qué hago para que entiendas que no te amo?… que fue un error. Sin embargo, Sora lo mantenía sexualmente satisfecho entre comillas y por eso había aguantado tanto tiempo a su lado.

Sabía muy bien qué era lo que quería… Algo que él no le podía dar.


1 AÑO ANTES

"Este vino está delicioso… Imagínate que todas las noches fueran como ésta Matt" Yamato solo se movió entre las sábanas.

"Iré al baño" Dijo tratando de contener el amargo sabor.

"Deberíamos irnos a vivir juntos" En tus sueños… "Incluso casarnos cuando Mimi te dé el divorcio"

Yamato abrió los ojos y tensó todos los músculos. Se recuperó rápidamente antes que su amante notara el cambio de ánimo.

"Aún no estamos divorciados"

"y qué espera esa tonta?... No saldrá en mucho tiempo igual… Quiere destruir tu vida Yamato" No me cabe duda.

Sora se levantó de la cama y la recorrió, caminó con su copa de vina alrededor de ésta. Esa cama que había compartido con Mimi años atrás ahora la compartía con Sora. Ella se posicionó entre sus piernas y plantó un beso. Yamato no respondió inmediatamente pero mientras tanto Sora le dirigió la mano a uno de sus senos. Matt solo recordaba como cuando hacía lo mismo con Mimi ella suspiraba y la noche continuaba tal y como él quería. Pero no eres ella.

La quitó de golpe y dijo.

"Me voy a bañar" Sora lo miró con cara de pocos amigos.

"Quieres que te acompañe?"

"No"… Yamato no se digno a mirarla… "Es hora que te vayas… Wallace te llevará a tu casa". Sora abrió los ojos y sus mejillas tomaron un color rojo.

"Estás loco? Yo no estoy satisfecha Yamato… además son las 3 de la mañana!"

"Sabes que no comparto la cama con nadie!"

"Pues ya es hora que lo vayas haciendo"

"Sora…" Suspiró "Wallace te llevará a tu casa"

Dicho esto salió se metió al baño y cerró la puerta. Por qué Mimi? Por qué hiciste todo esto?.


"Kari!" Llamó Tk.

"Ya bajo amor…" Esto va a ser una pelea Suspiró con pesadez.

"Alístate iremos a comer donde Yamato hoy"

Su cabeza se asomó por el marco de la puerta… llevaba una toalla enroscada. Tk la miró pensativo. Qué le iba a decir?.

"Y cuál es la ocasión especial?"

Acá vamos "Que Mimi volvió a casa".

1…2…3

"Qué demonios! Estas bromeando verdad? Después de todo lo que les hizo a ti y a tu hermano…"

"Kari escucha las cosas no son lo que parecen" Kari lo miraba como si hubiera perdido la cabeza. Tal vez lo hice sonrió con sorna.

"No Tk, dijimos que esa mujer no iba a volver a entrar en nuestras vidas"

"Kari tengo razones para creer que es inocente." Kari lo miró como si tres cabezas le hubieran salido de su cuello.

"Q-qué? De qué estás hablando Tk?" Dijo finalmente calmándose y saliendo del baño. Tk suspiró.

"He estado investigando desde hace algún tiempo con Ken y al parecer todo este lío no ha sido más que un gravísimo error"

Kari lo miraba como ojos como platos y luego pequeñas lágrimas se formaron en sus esquinas.

"Por dios Takeru… Qué hemos hecho?"

Sip. Qué habían hecho?... Eso se repetía una y mil veces Tk en su cabeza. Destruimos una vida. Mi hermano y yo.


"MIMI! DIJISTE QUE ME LLAMARÍAS! DIJISTE QUE LO HARÍAS! DÓNDE DEMONIOS ESTABAS!?" Mimi rió ante lo escandalosa que podía llegar a ser su amiga.

"Estaba… Retomando el sentido de las cosas" Dijo con melancolía viendo una de las fotos de recién casados. Sosteniéndola entre sus manos veía lo feliz que era. Fue un efímero momento. Pensó.

"Qué piensas hacer ahora?"

"Hoy hay una comida"

"Sip… Ken y yo estamos invitados… no sé qué es lo que Yamato quiere hacer pero igual iremos… Ken está muy emocionado por verte"

Las cosas habían tomado un rumbo un poco diferente a lo que ella había planeado… igualmente tendría que ingeniarse la manera de descubrir sus puntos débiles… Así como le había dicho su compañera de celda Los malos momentos no duran para siempre… Cuando ves que lo has perdido todo, las cosas no tienen otro camino más que mejorar. Sonrió ante el recuerdo… Sí que le habían servido esas palabras.

"Estaré ansiosa de verte Yolei" Y a todos los demás.

Colgando el celular esparció su ropa en la cama…Veamos Yamato Ishida… con qué te morirías. No era ajena a cómo la estaba viendo Yamato en esos momentos. La miraba con deseo y tal vez eso pudiera ir a su favor. Su sonrisa se agrandó. Lo haría sufrir oh sí… Por aquello que deseas y no puedes obtener.


"Papá!"

"Ya voy Dany" Dijo un hombre de cabello castaño y alborotado.

"Papá, papá! Así me veo bien?" El adulto lo miró de pies a cabeza… Su pequeño hijo de 5 años. Había heredado todo de él… excepto esa cabellera pelirroja. Un amargo recuerdo supongo. Pensó mientras le daba una mirada de aprobación.

"Sí pequeño… Te vez muy bien"

"Volveremos a Japón hoy"

"Si Dany…"

"Conoceré a mamá"

La conocerías? Quiero que la conozcas? Aunque sabía que su hijo tenía derecho a saber quién era su madre él no la quería de vuelta en su vida. Todos hemos perdido los emblemas que nos caracterizaban. Él ya no tenía el valor de enfrentarla… Ni a ella ni al que se hacía llamar su mejor amigo.

"Ya lo veremos"

El pequeño saltó a sus brazos. La luz de su vida era ese niño y su pequeña hermana que se moría por verlo de nuevo… Cuando había abandonado Japón con su hijo su único propósito era olvidar… Olvidarla. Estados Unidos era el lugar ideal… después de un tiempo pudo hacer surgir su carrera convirtiéndose en uno de los más grandes jugadores de soccer a nivel internacional. Aunque una pequeña parte de él le hubiera gustado que ella hubiese ido a buscarlos así fuera para pedir la custodia de su hijo… Tal vez así él habría podido perdonarla… perdonarla por la mujer orgullosa y desdichada en la que se había convertido.

Él había guardado un secreto por ella… Le había guardado un secreto muy grande… Uno que hubiese cambiado la suerte de su amiga Mimi. Y ahora, con su hijo en los brazos sabía qué era lo que tenía que hacer. Por ello volvería a Japón. Qué cobarde fui. Esta vez haría lo correcto.


"Yamato!" Sonrió un rubio desde el otro lado de la puerta. "Amigo qué gusto verte!... No me vas a invitar a pasar?"

"Michael! Es un gusto verte de nuevo" Dijo Yamato mientras se daban un fuerte abrazo.

"Vaya que está lloviendo afuera… y vaya que me sorprendió tu llamada"

Detrás de él apareció una pelirroja en un vestido negro bastante ajustado que dejaba mostrar sus mejores atributos. El cuello en V denotaba lo bien dotada que se encontraba esa mujer y la gran aura de sensualidad que la rodeaba.

Pero para Yamato el efecto que alguna vez llegó a tener sobre él había desaparecido por completo. Incluso llegaba a sentirse incómodo por la manera en que la pelirroja se acercó y presionó su pecho contra el suyo dándole un beso apasionado tomándolo por sorpresa… Michael solía decirle Es una chica muy sexy… con razón la tienes a tu lado… Debe ser toda una diosa en la cama. Michael carraspeó soltando una risita burlona.

"Ah hola Michael… También estás aquí" Esa mujer por más increíble que estuviera para Michael, no era más que una bruja desagradable.

De pronto su respiración se detuvo al dirigir su mirada a las escaleras. Estaba viendo un ángel bajando con una mano en el barandal.

Yamato se deciso de la persona que tenía en sus brazos y al voltear su rostro sus ojos no pudieron ocultar la sorpresa. Estaba hermosa… absolutamente hermosa. Llevaba un vestido blanco holgado lo suficientemente corto para mostrar sus hermosas piernas. Su cabello caía en ondas graciosas a cada lado. Toda ella se veía angelical. Mimi no estaba jugando limpio pensó mientras tragó saliva… Nada limpio.

Sora estaba inquieta… no reconocía a la mujer que se había llevado todas las miradas en cuestión de dos segundos. Era hermosa no lo podía negar… Entornó la mirada para ver mejor a su contrincante y lo supo.

"Santo dios! Mimi! Qué diablos?"