Hola a todos los lectores. Subo el nuevo capítulo... ojalá sea de su agrado... Gracias a los que han venido siguiendo este fic y gracias por sus reviews!
Sin más que decir...
DE LA NOCHE A LA MAÑANA
Michael fue el primero en reaccionar. Bajó un poco la cabeza y la miró de nuevo con más compostura.
"Vaya vaya!... qué sorpresa encontrar a Mimi Tachikawa de nuevo… y debo decir que es una sorpresa muy agradable" Dijo coquetamente cogiéndole la mano en forma delicada y dándole un beso en el dorso con una sonrisa ladeada.
Yamato casi se atraganta… Ishida! Quiso decir al ver la cercanía de su amigo del alma con su esposa, pero sabía que no debía. No en la posición en que estaba con un alacrán pegado a su brazo izquierdo.
"Michael… Es algo temporal… mientras termino mi sentencia" Los ojos de Michael brillaron.
"Ósea tendré el placer de verte más seguido Mimi… Dejemos entonces los problemas atrás y veamos solo el futuro juntos" Dijo de manera picarona. Sin embargo, no podía evitar el siguiente comentario… Así fuera por ver un momento descompuesto el rostro del animal que se encontraba al lado de su amigo de toda la vida "Qué opinas tú? Sora".
Mimi solo podía sonreír de manera malévola… Esto será muy interesante. Sora se había quedado sin palabras y las dos se leían a la perfección los rostros. Por algo habían sido amigas por tantos años. Sorprendida? Pensaba Mimi. Sora se volteó a Yamato buscando algún tipo de respuesta a la situación. Sin embargo, solo se encontró con su perfil puesto que desde que había llegado Mimi no le había despegado los ojos. No le quedó de otra más que poner una sonrisa falsa y asentir.
"Mimi! Estoy totalmente de acuerdo con Michael… Yama y yo ya olvidamos todo lo que pasó… consideramos que lo mejor es seguir adelante con nuestras vidas… y tú harías bien en hacer lo mismo"
Yama?- Yama. Pensaron los dos al mismo tiempo… Yamato quería matarla. Mimi por su parte soltó una carcajada dejando atónitos a todos los presentes. Qué raro… Ya no me duele verlos juntos.
"Por supuesto Sora. Yama y tú pueden hacer sus vidas como les plazca y si puedes… convéncelo por favor que me firme lo papeles de divorcio… Yo por supuesto, haré lo mismo con la mía"
Michael miró a la mujer que tenía al frente… Fascinante. Esa mujer era fascinante y pues ya que su amigo no la quería, él tal vez sí. Me importa poco quién sea.
"Vamos a la sala entonces señorita Tachikawa, ya que todo está arreglado."
Todos los invitados ya estaban en la cena. Había quedado deliciosa. Mimi platicaba animadamente con su amiga Yolei y Ken. Qué bien se siente estar libre al fin. Falta recordar como la castaña se había echado encima de Ken con todo su peso esparciendo besos por toda su cara. Todos estaban algo incómodos al respecto hasta que cogió a Yolei y su muestra de amor hizo que la de Ken quedara en el olvido.
"Oh Mimi y eso pasó! Qué te dijeron las demás reclusas?"
"Me tuvieron que mantener en aislamiento por una semana! Podían matarme si salía"
"Siempre fuiste un poco torpe para los deportes" Esa era muy cierto… Mimi Tachikawa tenía dos pies izquierdos.
Michael se encontraba viendo con placer la risa de la "esposa" de su amigo. Algo en ella había cambiado. Tenía una chispa inigualable. Nadie imaginaría que estuvo en la cárcel… Pereciera que hubiese estado en unas largas vacaciones en Cancún.
"Michael"
"Yamato" Los saludo con una sonrisa… sin embargo, la de su amigo no era un semblante tan alegre.
"No quiero que te le acerques"
"De qué hablas Yamato?"
"Sabes muy bien de qué hablo" Dijo sin perder la calma. "Sigue siendo mi esposa"
Michael lo miró de reojo y luego la verdad lo golpeó. Oh oh.
"Así que la amas!" Yamato no desvió la mirada.
"No sé de qué hablas"
"O jajajajaja sí que lo sé… Y tú también. Solo que no lo quieres aceptar. No te preocupes hermano… Me alejaré del camino pero no puedes impedirme coquetear un poco. Ah y según lo que veo te va a quedar muy difícil. Esa chica que volvió no se parece en nada a tu esposa"
Si que no lo parecía. Pero ahí estás Mimi yo lo sé. Yamato no quería decir nada al respecto. Se sentía un idiota en acoger y desear a la mujer que le había robado pero algo en su corazón le decía que era inocente y que aquí la única víctima era ella.
"Deja que yo decida eso, deja que yo resuelva ese problema"
"Como lo veo yo el único problema es esa pelirroja que está bien borracha y que se está acercando" Dijo con una sonrisa divertida.
Yamato suspiró. Paciencia…mucha paciencia.
Kari se asomaba de vez en cuando por la puerta divisando levemente el rostro de la que solía ser su amiga. Se sentía un poco extraña la verdad, no sabía qué pensar sobre lo que Tk le había dicho. De repente sintió una respiración en su cuello… 0.o! Enseguida se escuchó una copa de vino romperse contra el suelo llamando la atención de los que estaban más cerca, entre estos Mimi. La castaña miró de reojo la escena y siguió hablando con sus acompañantes mientras que la menor Yagami se disculpaba silenciosamente.
- "Qué torpe soy!" Pensó la menor.
- "¿A quién espiamos Hikari?" Dijo Tk riendo por lo bajo.
- "Tk eres un idiota… Me pudieron haber descubierto!" Dijo en susurros.
- "Pues yo creo que no les importó ni un poco jajaja… Siguen hablando como si nada"
Hikari se sonrojó.
- "Sólo- Solo quería ver como estaba ella… tu sabes… ha pasado mucho tiempo y-y-y" El rubio soltó una carcajada.
- "Te ves muy linda cuando te sonrojas… ya tendrás la oportunidad de hablar con ella" Con esto le dio un beso calmando las incertidumbre de su novia.
La noche había sido larga. Por un lado tratando de quitarse a la pelirroja de encima y por el otro lado tratando de llamar la atención de su hermosa esposa que parecía que él fuera la lepra. Siempre que se acercaba ella se corría de sofá o algo por el estilo.
Por fin había logrado que su hermano se llevara a Sora a la casa aunque casi con mucho esfuerzo. Ya estaba solo y no podía pensar en nada más que no fuera ella. Mimi.
Mimi se encontraba lavando las copas. Tarareaba una canción y se movía con facilidad por toda la cocina. De pronto la boca se le seco y sintió una molestia en su entre pierna. Frustración sexual. Pensó él con fastidio. Esta vez Tachikawa no lo iba a alejar tan fácilmente. Se acercó sigilosamente y la abrazó por detrás. Mimi abrió los ojos como platos. Una sensación casi olvidada por ella apareció en su cuerpo. Yamato seguía siendo tan guapo como siempre. Supremamente guapo. Con esos ojos azules y ese cuerpo de infarto. Por Dios Meems contrólate.
- "Q-Qué estás haciendo?" Preguntó ella claramente incómoda.
- "Qué parece que estoy haciendo?... Ahora no puedo abrazar a mi esposa" Dijo mientras bajaba sus manos a las caderas de Mimi y le suspiraba al oído. Mimi sentía que se moría. Había pasado mucho tiempo… Mucho tiempo y no iba a negar que extrañaba un poco de esto.
- "Suéltame Ishida"
- "No" Dijo volteándola y mirándola directamente a los ojos. "Por qué no puedes entender que…" Mimi subió un poco la cabeza esperando que Yamato terminara su comentario. Más sin embargo después de uno segundos, Yamato no contestó.
- "Qué es lo que no puedo enten…" Y sin pensarlo dos veces. Yamato posó sus labios en los de Mimi. Y sí se estaban besando. La cabeza de la castaña era un lío. Se estaban besando como si no hubiera mañana. Él mordía sus labios como solo él lo sabía hacer. Mimi no sabía cómo reaccionar y solo se dejaba llevar.
Él metió una de sus manos por debajo de la camisa de la chica encontrando uno de sus senos. Demonios… te deseo tanto. Todas las dudas en la cabeza de Yamato se habían quitado. La necesitaba, la necesitaba ya. Como fuese donde fuese.
Mimi lo estaba disfrutando pero no se sentía del todo cómoda. Recuérdalo Tachikawa. La mejor manera de llegarle a la mente de un hombre y volverlo una simple mascota es mediante el sexo. Así que… si te desea sexualmente y lo satisfaces no te negará nada. Entendiste? Ahora también recuerda que el corazón de una mujer también está ahí, entre sus piernas. Estarás jugando con fuego. Mimi sonrió un poco al recordar estas palabras… Esa mujer… con la que había compartido celda por más de dos años sí que era inteligente. Sonrió contra el cuello del rubio mientras éste besaba el suyo. Demasiado fácil. Estaba jugando con fuego sí. Pero los sentimientos que ahora se encontraban en su corazón por ese hombre estaban muy lejos de llamarlos amor. Entonces, por qué no disfrutar un poco?
Mimi lo cogió con brusquedad y lo besó. Pegando su cuerpo al suyo. Yamato la cargó. La estaba dirigiendo a la biblioteca. Uh… tal vez no… Muchos recuerdos. Pensó Mimi.
- "Vamos al cuarto" Dijo ella entre gemidos. Yamato retiró su rostro del cuello de ella y la miró. Al principio la miró con reproche pero luego de dos segundos ya se encontraban en el cuarto.
Mimi se quitó el vestido dejándolo en el piso. A Yamato se le aguó la boca.
- "Eres perfecta"
Mimi sonrió. Perfecto. Y en esas él se abalanzó sobre ella haciéndola recostarse en la cama. Tocó sus muslos y empezó a recorrer el camino que hace mucho tiempo se había dedicado a conocer. Mientras tanto su boca se encontraba en uno de sus pechos. Succionándole con una suavidad desquiciante.
- "Ah…" Mimi dejó escapar un pequeño gemido al sentir como uno de sus dedos ya se encontraba dentro de ella. Y entonces Yamato no pudo más. Se despojó de sus ropas, la volteó quedando de frente a su espalda y la penetró sin compasión. Mimi gimió su nombre mientras él empezaba una danza desquiciante entrando y saliendo. La sentó en su regazo para poder tener acceso a todo su cuerpo.
De pronto… toda la realidad. La situación de los dos se había esfumado. Los dos sudorosos entregándose el uno al otro. Se sentía tan perfecto que una leve esperanza surgió en la mente de Yamato. Tal vez podamos volver a empezar. Daría la vida por noches como ésta y solo esperaba en su corazón que no fuera el único con ese pensamiento.
Mimi lo estaba disfrutando. Se volteó para quedar de frente y se montó permitiéndole una buena penetración y la vista de todo su cuerpo. Quería que la mirara a los ojos… porque el día que lograra todo lo que tenía planeado quería ver como cambiaba esa hermosa mirada. Quería que viera la mujer en la que se había convertido. Y más que todo quería demostrarle que la que dominaba en éste momento era ella. Lo escuchó gemir suavemente mientras ella se balanceaba sobre su miembro. Él cogía sus nalgas apretándolas por cada embestida. No era amor… Pero sí que sabe hacerlo. Pensó ella con una sonrisa en su rostro.
De pronto, Yamato no quería que fuera así. Él también quería que lo mirara a los ojos. Que viera que aún quedaba algo entre ellos. Entonces la volteó quedando encima de ella y la besó. Con ternura y delicadeza. Mimi abrió los ojos. No era lo que tenía planeado.
- "Quieres hacerme sufrir verdad bebé?" Yamato tenía un semblante triste en el rostro. "Por todo lo que te hice… Pero yo no te lo permitiré… te haré olvidar" Mimi abrió los ojos sorprendida pero luego empezar unas fuertes embestidas. Casi dolorosas. Mimi se estremeció… Estaba cerca… muy cerca y él también.
Después de un rato los dos lograron llegar a la cima. Yamato se desplomó sobre ella sudoroso. Y ella aún con el rezago de un grandioso orgasmo seguía analizando las palabras de Yamato en su cabeza. Qué diablos?. De repente sintió los pequeños suspiros de su esposo. Perfecto… se quedó dormido. Yamato la tenía abrazada como si fuera su pertenencia aún encima de ella. Mimi tenía ganas de patearlo para que se quitase y poder volver a su cuarto. Pero en su intento divisó la cara con la que había compartido tantas noches, ese elegante perfil que se veía tranquilo y pacífico cuando dormía. Dos mechones de su pelo rubio caían sobre su cara y le hacían cosquillas en el pecho con la respiración de los dos.
- "Mimi" Susurró él.
Y ahí estuvo. El corazón de Mimi se estrujó. Y a pesar de todo… No tuvo el corazón de levantarlo. De acuerdo…Me inventaré una manera durante el transcurso de la noche. Pensó confundida. Y así se entregó al mundo de los sueños esperando no tener pesadillas y poniendo esas dudas y confusiones muy en el fondo de su mente.
Ahora también recuerda que el corazón de una mujer también está ahí, entre sus piernas. Estarás jugando con fuego…Esa mujer sí que era inteligente.
Sora se encontraba ya en su cuarto. Había continuado tomando. Qué carajos estaba pasando? Dónde se había equivocado?... Ella sabía dónde. Nunca había logrado que Yamato Ishida se enamorara de ella. La deseaba sí. Pero en el fondo sabía a quién pertenecía su corazón. Algo no está bien pensó.
De pronto por debajo de la puerta llegó una carta. Una carta cuyo remitente ella conocía sin necesidad que estuviera escrito.
Tragó saliva y abrió el sobre. Era una babosa. Una babosa había caído del sobre.
Me estas decepcionando Sora. Decía la carta. Sora abrió los ojos jurando que todo el alcohol ya se había ido del organismo. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Y lloró… como hace muchos años cuando perdió a las dos personas a quienes más amaba en su vida. Cogió la copa que tenía en la mano y la estrelló contra la pared.
No… Ella no odiaba a Mimi… Por supuesto le tenía celos. Pero no la odiaba. Lo había intentado tantas veces sabiendo que la culpable de que todo esto hubiera terminado así era ella sin lograrlo. Tenía que actuar ahora. Pero no sabía qué hacer… No quería continuar con esto… dolía saber cómo había logrado que todo se convirtiera en un infierno… Sí cometió un error. La primera vez que se acostó con Yamato cuando él aún estaba casado con su mejor amiga. Fue el error más grande de su vida y ahora se daba cuenta que ese fue el detonante de la situación. Esa gente… quienes fueran… se habían aprovechado de eso para destruir todo lo que quedaba. Y no le quedó más opción. Continúo seduciendo a Yamato aún cuando varias veces él le dejaba en claro que no deseaba seguir con esto. Traicionó a su mejor amiga y destruyó al hombre de su vida. Portadora del amor? Bah.
A quién acudir? No lo sabía… Me siento tan sola.
Michael miraba la copa. Esto va a ser un problema. Pensó metiéndole otro sorbo a su copa de vino. Por qué demonios no la puedes dejar ir Yamato, entonces todo esto sería más fácil.
Las cosas se habían complicada bastante.
Tendría que actuar de aquí para adelante con precaución. Sin embargo, había algo que le molestaba. La imagen de una castaña parada en el barandal. Con esa mirada fuerte, eso era lo que más le había gustado a parte de otras cosas obvias. Ahora entiendo por qué te casaste con ella hermano. Siempre la había considerado una niña mimada, caprichosa y aburrida. Pero ahora, esa mujer era totalmente diferente y no se veía ni atisbo de sentimientos hacia su amigo.
Mimi Tachikawa… Me interesas… Me interesas mucho. Pensó Michael. Michael Rockefeller siempre conseguía lo que quería… La duda era… ¿La quería? Si algo le habían enseñado los años como multimillonario era aprender a leer a la gente. Con solo verla a los ojos sabía que 1. Era indomable y 2. También tenía algo en mente. Qué tramas pequeña Tachikawa?... me debo preocupar por ti?
Bueno! aquí va un nuevo capítulo. Dejen sus reviews ;)
