Hey, hey, ya estoy aquí. Muchas gracias por los reviews del capítulo anterior. ¿Qué os pareció la canción? ¿Os gusta el rumbo que está tomando la historia? Todavía no hay mucha acción, pero la cosa se va a empezar a caldear, ya veréis como sí. Bueno, nos vemos abajo.

Y, como siempre, iCarly no me pertenece.


-Por el amor de un palomo cojo, ¡Sam! Qué cara tienes ¿Qué te ha pasado?

-Que NO me ha pasado. No he pegado apenas ojo en toda la noche.

-Pero, ¿por qué? Nunca vienes a clase sin haber dormido tus diez horas o incluso más.

-Condiciones y más condiciones – Dije cerrando de un portazo mi taquilla y metiendo los libros en la mochila.

-¿Cómo que condiciones?

-Se me pasó por completo decirle a mi madre lo del grupo… shhh… no digas nada – La interrumpí en cuanto vi que abría la boca para replicar – y me dijo que solo podía seguir en el grupo su tenia una media de notable o de sobresaliente. Una mala nota y bye, bye, baby.

-¿Por eso te has quedado toda la noche en vela?

-Teniendo en cuenta que tenía que hacer dos trabajos, montañas de deberes y empezar a estudiar para el examen de mañana… No me quedaban horas para descansar.

-¿Y cómo vas a aguantar despierta todo el día?

-Fácil – Abrí mi mochila y saqué un termo lleno hasta los topes de café caliente – solo tengo que tirar mano de mi amiguito para mantenerme atenta y listo – Aclaré con una sonrisa triunfante.

-Eso no es sano Sam y odias el café.

-Lo sé y lo sé, pero tendré que acostumbrarme a su sabor. Además, si le pones un poco de leche y azúcar, como he hecho yo con el mío, no está tan mal.

-Bueno, pero prométeme que esta noche estudiarás y dormirás.

-A sus órdenes señora.


Sam y yo nos dirigimos a nuestra clase. De camino al aula, me encontré con Gibby, pero iba tan deprisa que solo me dio tiempo a darle y beso cortísimo que no sé si se podría calificar como eso… más bien fue un roce. Bueno, el caso es que llegamos a clase de biología, sacamos nuestros libros y libretas, y Sam le dio un enorme trago al café, seguido de una mueca de asco. Mucho asco.

-Buenos días alumnos – Dijo el señor Finny.

Sin duda era el mejor profesor que teníamos. No sabemos cuántos años llevaba dando clase, pero había sido maestro de Spencer y de mi padre y mi madre. No daba historia y a todos les parecía un muermo de asignatura, pero Sam y yo le teníamos especial cariño, no sé por qué.

El señor Finny era alto, como he dicho antes, bastante mayor, a quien le apasionaba su trabajo y la historia en general. Además era el único profesor que nunca había tirado la toalla con Sam. Nunca. Así como todos los demás profesores pasaban de ella, o no se molestaban en darle examen porque sabían que no tenía ni idea de en qué clase estaba, él le daba examen, le daba libros para que se informara, incluso un par de veces la había invitado a tomar un chocolate caliente al terminar la clase para hablar con ella.

Al principio sospechaba que era un pervertido, pero Sam adora a ese hombre, y me dijo que no tenía por qué preocuparme. Es como un padre para ella, y la verdad es que le hace falta…

Hablando de Sam… ¡Que se duerme!

-Oye – susurré dándole un codazo – que estás dando cabezazos. Dale otro trago al café.

-Pero quiero dormir.

-Pues solo es la primera hora Sam, te faltan 5 más.

-Cuando acabe la clase, vas y te lavas la cara con agua helada a ver si así te despejas un poco.

-Es que me muero del sueño y ya no me queda café.

-Vamos Sam, piensa en el grupo.

-¿Algún problema señoritas? – Dijo entonces Finny, haciendo que toda la clase se girara para vernos.


-Esto… estoy algo mareada, ¿le importa si voy a mojarme un poco la cara? – Le pregunté.

-Está bien, pero no tarde señorita Puckett.

Me levanté tambaleándome un poco, más que nada para simular que estaba realmente mareada, cogí el pase de pasillo que me estaba teniendo el profesor y salí de la clase. Caminé hacia el baño de las chicas para, como me había dicho la morena, lavarme la cara con agua helada.

El hecho de pensar que todavía me quedaban 5 horas de clase me ponía enferma y hacía que mi sueño fuera en aumento. Tenía que entregar un trabajo en dos horas, posiblemente Finny nos pediría los ejercicios que mandó la semana anterior… No me podía ir a casa. Si me iba… adiós al grupo… Tendré que recurrir a una medida extrema. La gran mojada… de pelo.

Metí la cabeza debajo del grifo y abrí el agua:

-¡La madre que la parió, está helada! – Grité en cuando el agua entró en contacto con mi cabeza. Al menos estaba segura que me había despejado por completo.

Al final de la clase, el señor Finny nos pidió que le dejáramos los ejercicios sobre la mesa y, para su sorpresa y la de todos los que lo vieron, yo dejé una funda llena de hojas con todos los deberes que no había entregado en lo que llevábamos de curso.

-Señorita Puckett – Me llamó - ¿puede venir un momento?

Me acerqué de nuevo a su escritorio tal y como me había pedido.

-¿Qué quiere Finny?

-¿Qué es esto? Solo mandé cinco ejercicios y aquí hay como 20 folios – Me preguntó con la funda que le había entregado en las manos.

-Son todos los ejercicios. Desde el primero que nos mandó hasta el último.

-¿Todos? – Miró el montón de hojas sin poder creérselo -. Estoy realmente… impresionado Sam. Aunque, has de tener en cuenta que puede que no tenga todo esto corregido hasta el viernes.

-Puede estar tranquilo, me lo merezco por no haber entregado todo antes. Si me disculpa, me tengo que ir a clase de Matemáticas, si llego tarde me matan, a parte de que he hecho los deberes y me gustaría ponerme en vereda de nuevo.

-De acuerdo, pero… Samantha – Me di la vuelta desde la puerta al escuchar mi nombre.

-¿A qué se debe todo esto?

-Tengo cuatro razones en una – Dije con una sonrisa – Hasta el miércoles señor Finny.


Dos segundos antes de que sonara la campana, Sam entró corriendo en la clase de la Señorita Briggs. Era como el poco opuesto de Finny. Bajita, voz aguda y realmente molesta, sacaba mierda de donde no la había para castigarnos, sus exámenes eran de nivel universitario, no soportaba a la gente… Una joyita de mujer vamos.

-Samantha – Dijo con su voz de víbora - ¿Qué hace usted en mi clase?

-Prestar atención, ¿qué iba a hacer si no?

-Nunca has prestado atención a ninguna de mis clases. Haz el favor de salir a la pizarra a corregir los ejercicios que mandé.

-Con mucho gusto.

La sonrisa de orgullo de la Briggs se borró de su cara al ver que Sam le dejaba encima de la mesa tres fundas de plástico llenas de ejercicios (se me ha olvidado comentar que este monstruo que tenemos como profesora nos pone cantidades exageradas de deberes siempre), y empezaba a corregir los últimos que había mandado con una facilidad impresionante.

Incluso yo me sorprendí porque… Los estaba haciendo a la perfección. ¿Desde cuando Sam era un hacha en Matemáticas?

-Listo – Dijo dejando la tiza en su sitio y sacudiéndose el polvo blanco que había quedado en sus manos.

-¿Entiendes algo de lo que has hecho? – Le susurré en cuanto se sentó.

-La verdad es que no, me he basado en ejemplos del libro, pero no entiendo ni la mitad de la mitad de las cosas. Voy a necesitar ayuda si quiero ponerme al día con esto.

-Seguro que alguien te puede echar una mano. Por lo menos has dejado al hipopótamo de Briggs con la palabra en la boca – Reí.


Al final de las clases estaba que no me aguantaba de pie, me dolía todo y los párpados me pesaban como piedras. No estaba segura de poder llegar a casa de Carly con vida, pues veía los semáforos doble.

-Carly, hablemos de algo que te juro que me estoy durmiendo.

-Emm… El otro día empezaste a hablarme de los miembros de la banda pero no acabaste. Descríbemelos y, por favor, haz hincapié en lo físico, gracias.

-Pues a ver, son cuatro chicos, a Freddie ya lo conoces, pero a los otros no. La verdad es que no están mal de cuerpo, algunos tiene más músculo que otros, pero nada más, y… Carly, te lo digo enserio… ¡Tendrías que verlos desde atrás! Son como el maldito David de Miguel Ángel – Se me fue el sueño por completo – Es que… ¡Dios!

-Vale, tomo nota, tienen muy buen culo. Sigue.

-Vale. Cameron. Tiene 19 alto, no tiene tanto músculo como Freddie, pero tampoco está mal. Moreno, ojos verdes y toca la batería… que te puedes morir, aunque eso ya te lo dije el otro día. Recalco que Brad es tu maldita alma gemela. Tiene 20 años, bueno, tienen, son gemelos. Brad y Brison. Altos, Brad tiene músculo pero apenas es perceptible al lado de Brison que es un tío enorme. No gordo, sino, musculoso. Tiene más brazos que Freddie y eso es decir. Es un poco capullo, pero…

-¿Fue a ese al que le hiciste el calzoncillo chino?

-Ese mismo. Cuando me vio en la prueba dijo "otra rubia de ojos azules" – Dije tratando de imitar su voz – y ayer, cuando dijo lo del nombre que quería ponerle al grupo y dije que era ridículo me provocó y ya sabes… si se meten con mamá…

-Nadie sale bien parado.


Sam me preguntó si se podía quedar en mi casa un rato, y luego me dijo que la despertara en dos horas si se quedaba dormida. Después de eso se tiró en el sofá de mi habitación y juro que se había dormido mucho antes de caer encima de él. Saqué una manta del cajón, la tapé, y la dejé descansar un rato.

Justo entonces entró Freddie en mi habitación:

-Hola Carly.

-Shhh, no grites que la despertarás – Medio susurré, medio grité señalando a Sam.

-Perdón. ¿Qué hace ella aquí?

-No ha dormido en toda la noche y ahora está cansadísima.

-¿Y eso?

-Condiciones de su madre… Debe aprobar todo y Sam no es lo… más interesado en los estudios que puedas conocer.

-Ya… Seguro que acaba aprobando.

-No lo sé… yo tengo fe en que lo conseguirá. Solo es vaga, inteligencia no le falta. ¿Bueno qué querías?

-Nada, solo quería saber si te apetecía dar una peli o algo.

-Lo siento, pero mañana tengo examen de Literatura y tengo mucho que estudiar, mejor otro día.

-Tranquila sin problemas, los estudios son lo primero – Me dijo Freddie con una sonrisa. Es tan comprensivo…

-Ah, por cierto, cuando Sam se despierte, dile que el cumpleaños es en una semana no en dos, que mañana se lo explicaré todo.

-De acuerdo. Hasta luego.

Cuando creí que solo hacía cinco minutos que me había quedado dormida, sentí que alguien me zarandeaba ligeramente.

-Sam. Sam. Sam. Pollo frito.

-¿Dónde?

-En ningún sitio. Llevo media hora tratando de despertarte. Tienes que estudiar. Tenemos que estudiar.

Gruñí mientras me estiraba y me froté los ojos para despejarme.

-A todo eso – Me dijo Carly mientras sacaba sus apuntes – Freddie ha venido y me ha dicho que el… cumpleaños se ha adelantado una semana. Que mañana te lo explicará bien. No tengo ni idea de lo que estaba hablando.

-Ah sí, de acuerdo, una semana… - Un momento, ¿Cumpleaños? - ¡UNA SEMANA!


Hasta aquí. Siento haber tardado, pero la vuelta a la universidad es lo que tiene. Este final no es muy allá, pero estoy haciendo de niñera a 5 niños/terremotos y no puedo pararme a pensar nada mejor. De todos modos espero que os guste.

No tengo nada más que decir salvo que, dejad vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Besos ^^