27. Inquietud

Ella estiró la mano en dirección al rayo y éste rebotó volviendo de nuevo a la persona que lo había lanzado... Tondum Mensé. Él se quedó firme sin visos de esquivarle y, cuando estaba a un centímetro de su cara, el rayo se detuvo y se volvió humo, esta vez con olor a lavanda.

- Lo siento – dijo el mago – Debía comprobarlo cuando estuviese despistada – el embajador de Africa se inclinó en señal de perdón

- Bien, después de esto, proseguimos. En los más de ciento cincuenta años que tengo nunca he visto una traición más grande que la que se le ha hecho a la familia Potter y a sus allegados, en particular a Sirius Black que ha pasado diez años en la prisión de Azkaban siendo inocente de unos crímenes que nunca cometió

Los embajadores comenzaron a hablar entre sí, asombrados por la afirmación que Dumbledore había hecho.

- Estás muy equivocado, Albus, yo fui compañero de James y sabíamos que Sirius sería su guardián secreto – exclamó con odio Mundungus Flecher

- ¡NO ES CIERTO! ÉL ES UNA VICTIMA MAS DE LA MALDAD DE VOLDEMORT Y SUS MORTÍFAGOS – Emy no podía consentir que se hablara mal de su prometido

- Veréis, Peter Pettigrew nos hizo creer a todos que fue asesinado junto con más personas inocentes por Sirius pero, lo cierto, es que se ha hecho pasar durante muchos años por un animago no registrado y ha vivido en casa de los Weasley todo este tiempo, incluso estuvo aquí en Hogwarts durante los tres primeros años como mascota de Ronald. Le pillamos en su mentira pero se nos escapó, fue él quien ayudó a Voldemort a volver y a juntar a todos sus mortífagos

- Eso lo tendré que ver para creer

- Y lo verás. Hace unos días Emy pilló a Peter espiando a Harry, tuvo una interesante conversación con él y al final le insertó un...

- Chip – dijo Emy al ver la indecisión de su mentor

- Un chip que permite saber en donde está, evidentemente esto nos ha dado una ligera ventaja, ya que sabemos el paradero de Voldemort y en poco tiempo podremos estar listos para atacar – Dumbledore se sentó en su butaca y suspiró – Bueno, como esta semana permanecerán aquí para aclarar futuros planes, voy a dar esta sesión por terminada, disfruten lo que les queda de la tarde del domingo

Ni dos segundos más tarde, Hocicos tiraba de la manga de Harry y le hacía señas para que se fueran con Emy a la torre sur.

- ¡Es que no me lo puedo creer! ¿Le has tenido delante de tus propios morros y no lo has detenido? – Sirius prácticamente estaba gritando – Simplemente es inaudito, inaudito

Harry cerró la puerta del apartamento de Emy y ahora también, al parecer, de Sirius. Estaban, los tres, en la sala, ni Dobby ni Winky estaban allí, sólo ellos tres. Su padrino paseaba de atrás a delante cogiéndose el pelo con las manos y a punto de estallar de furia e incomprensión. Por su parte, Emy, totalmente sosegada, se había sentado en su sofá y miraba cariñosamente a su sobrino que no sabía cómo pero quería escapar de allí.

- Ahora mismo podría estar tranquilo, paseando por los pasillos del colegio sin tener que ser un perro o podría haber ido a comprarte personalmente tu anillo de pedida, en una tienda del Callejón Diagon o tener un trabajo con el cual manteneros; podría haberte pedido en matrimonio sin pensar que no te merezco por ser un maldito prófugo y podría ser un buen tutor de Harry sin tener que enterarme por carta o por terceros de su vida ¿Qué es lo que no entiendes? Maldita sea, podría ser una persona libre, UNA PERSONA NORMAL

Harry vio y sintió que, más que furia, lo que Sirius sentía era dolor, dolor por traición.

- Harry – habló por primera vez Emy – Dile a tu tío que, cuando se calme, se lo explico

- ¿A mi tío? – Repitió el muchacho - ¿Tengo ya que llamarle "tío"?

- ¿Tío? – preguntó Sirius, que no pudo esconder una pequeñísima sonrisa

- ¡Bueno! ¡Llámale como más te guste!

- Que cuando te calmes...

- Lo sé, la he oído perfectamente – Sirius se sentó en una de las sillas del comedor – Sé que estoy un poco histérico pero es que no lo entiendo, así que por favor... explícamelo, te escucho

- Para mí fue una sorpresa ver en el mapa el cartel de Colagusano. Estaba en el linde del Bosque Prohibido, seguramente vigilando a Harry para enterarse si era él quien había adquirido los nuevos poderes. Así que le pedí a Hermione, ella no sabía nada de esto, me echara el hechizo "Invisibilis" para unos cinco minutos y así poder llegar allí sin ser vista. Una vez que le encontré le lancé el hechizo "Veritas Monstrare" que me demostrara que era él y el tío casi se cae de la rama en la que estaba. Se le veía muy asustado y cuando estaba a punto de meterle dos puñetazos, algo me retuvo. Pensé por un momento qué cara pondría si viese a mi hermana y así lo hice. Os puedo asegurar que para él fue mucho más cruel lo que hice, que el atizarle dos guantazos

- ¿Qué le dijiste? – preguntó Harry

- Le pregunté, haciéndome pasar por ella, por qué les había traicionado y si estaba allí para hacerte daño. Él se asustó mucho, no sabía qué hacer ni qué decir, sólo lo negaba diciendo que era imposible, me dijo que Lily no debía haber muerto aquella noche, que debería haberse unido a él. También me explicó porque nos había traicionado a todos, dijo que os habías separado y olvidado de él. Cual fue mi sorpresa al contestarle como si mi propia hermana estuviese dentro de mí, ya que yo no sabía nada de aquello. Le contesté que nunca se habían alejado de él porque siempre le habían llevado en el corazón, a él y a todos por haber sido una familia todos aquellos años... Me pidió disculpas pero seguía aferrado a Voldemort, creo que piensa que nadie podrá perdonarle nunca por haber sido James y Lily las víctimas

- No creo que nadie lo haga, sé de qué hablo

- James y Lily no sabían, en su momento, lo célebres que eran pero luego pasaron a ser todo una leyenda – Emy aspiró fuerte para terminar con su relato – Colagusano también dijo que Voldemort no permitiría que Harry cumpliera la mayoría de edad y que era su segunda prioridad

- ¡Pues menos mal que no soy la primera! – exclamó sarcásticamente Harry

- Sirius, tienes que creerme cuando te digo que lo que hice fue por tu bien y no por el mío

- Eso sí que no lo entiendo

- Me di cuenta que yo no era la persona que debía atraparlo y llevarlo ante la justicia, sino tú – Emy miró fijamente a los ojos de su amado – También tuve que sucumbir ante el hecho que no sea yo quien vengue a mi familia, sino Harry... Los dos tenéis que entender que eso me hace sentir un cero a la izquierda ¿Es que no era yo lo suficientemente importante para mi familia? ¿Es que no tengo el derecho de vengarme? Daría lo que fuese por decir que ayer estuve de compras con mi hermana o que James se ha pasado la tarde vacilándome o que soy la madrina de alguno de los muchos hermanos que Harry tendría, pero no puedo... sólo puedo ayudar a que los demás hagan justicia y eso me hace sentir... inútil

- Tía, tú eres fundamental en todo este asunto – Harry la abrazó cariñosamente

- No sólo en este asunto, sino en mi vida y en la de Harry, te quiero tanto Emy, que me muero por estrecharte entre mis brazos – Sirius sonreía tranquilo por haber entendido sus razones

- Sé donde está ahora mismo y mañana será un día perfecto para atraparlo... Claro está, si te sientes con ganas

- ¡Pero que graciosa es tu tía!

- ¿Tantos hermanos hubiese tenido? – preguntó Harry un poco en Babia, imaginándoselo

- Tu padre y tu madre se querían mucho

- Tanto que no se sabía quién no dejaba dormir a quien, si tú a ellos o ellos a ti – soltó Sirius sin más

- ¡Cariño!

- ¿Qué? Es la verdad eran unos lapas... todo el día besuqueándose – dijo Sirius partiéndose de risa

- Mira, dejémoslo aquí – Emy miró a su sobrino – No le hagas ni caso, es un envidioso

- Sí, en eso estoy de acuerdo... me muero de envidia – su tono sonó de lo más lascivo

- ¡SIRIUS! Venga, Harry, será mejor que vuelvas con tus amigos, puedes informar de todo esto... ya hablaremos mañana

- ¿No sé por qué te escandalizas? Él ya ha tenido novia y Ginny debe estar al caer

- ¿GINNY? – Dijo Harry alucinado por la insinuación de su futuro tío - ¿Qué pasa con Ginny?

- Yo pensé que tú ibas detrás de ella

Sirius sonrió maliciosamente mirando a Emy, que se tapaba la cara con las manos, para no soltarle cuatro frescas al tonto de su prometido.

- ¿Y de dónde te has sacado tú eso? – preguntó Harry

- Bueno, es que... es un sol de muchacha y tan bonita que... yo di por descontado que tú irías detrás de ella, bueno, tú y medio colegio

- ¡Ya está bien! – exclamó la tía

Emy abrió la puerta del apartamento y comenzó a empujar a su sobrino hacia la salida, pero este permanecía inmóvil por la impresión.

- Mi amor, no te preocupes por los comentarios de tu tío, es sólo que como ella es adorable y la queremos todos tanto, pues él pensó que había algo más pero si tú no quieres pues nada ¡Otro afortunado se la llevará!

Harry no daba crédito a sus oídos y así, pasito a pasito, fue saliendo de la sala hasta llegar al corredor exterior.

- Hasta mañana, cariño ¡Qué descanses! – se despidió Emy

- Hasta mañana, Harry, yo que tú me lo pensaba – dijo por detrás Sirius

Emy cerró la puerta para que su prometido dejara de decir tonterías y Harry se fue caminando como si llevara trescientos kilos a las espaldas.

Llegó la tercera semana de abril y las cosas andaban aparentemente normales. Los embajadores ya tenían repartidas sus misiones y se habían marchado. Por su parte, Sirius y Remus se fueron a capturar a Colagusano y aún no se sabía nada, eso tenía a Emy en un continuo ataque de nervios pero la gente no se lo tenía en cuenta, después de la que había montado en el baile, la miraban con más respeto aún. Si ya era querida e idolatrada por algunos y muy odiada por otros, ahora eso se había multiplicado por diez.

A Draco se le veía furioso cada vez que se cruzaba con ella, seguramente por que se había tragado aquella bola tan bien montada, sin embargo ella era cuando mejor se lo pasaba pero al segundo, se volvía a desquiciar por no saber de Sirius. Arabella tampoco era de mucho apoyo, así que eran Hermione y Ginny las que las consolaban, según las profesoras eso era lo más patético.

Las clases seguían yendo bien, los entrenamientos de Quidditch cada vez eran más duros para alcanzar la copa, sólo les faltaba un partido y también dependían de lo que hiciesen los demás. Por su parte, Harry aparentaba una tranquilidad asombrosa, no estaba dispuesto a meterse en líos y se mantenía al margen de todos los cotilleos que surgieron por la culpabilidad de la muerte de Cho. Aunque Hermione, Ron y Harry seguían muy unidos, los chicos charlaban mucho más a menudo con sus compañeros de cuarto que con las chicas. En todos aquellos días, Harry había esquivado de la mejor manera a Ginny y la muchacha hacía lo propio con él, así que nadie notó nada raro, simplemente no había cruce de caminos.

La joven pelirroja se pasaba todo el tiempo que no tenía clase en la biblioteca y Hermione le acompañaba en bastantes ocasiones. Los rumores de que Harry volvía a estar en circulación para las chicas, estaban en el aire; eso hizo que el grupo de los cinco chicos se hiciese popular entre las féminas y ligasen todo lo que no estaba en los escritos, incluso Dean que seguía su noviazgo con Lavander, ligaba un montón aunque él en todo momento era claro y honesto con sus sentimientos hacia su novia, lo cual le trajo muchos vaciles por parte de los otros cuatro. Neville tenía una seguridad inusitada para él y posó sus ojos en Susan Bones, una chica pelirroja de su misma edad, que pertenecía a la casa de Hufflepuff. En el desayuno del lunes, Hermione entró corriendo al Gran Comedor, buscó con la mirada a sus amigos y los encontró en el comienzo de la mesa de Gryffindor.

- Harry, Harry, tienes que leer esto

La chica le dio el diario el Profeta a su amigo. En la página principal venía con letras muy grandes el titular "Black, presunto inocente" y para acompañarlo, una foto de su padrino agarrando a Peter Pettigrew. El artículo decía así:

"Después de una redada en Londres, el cuerpo de seguridad del ministerio encontró a Sirius Black y a Remus Lupin reteniendo a nada más y nada menos que el señor Peter Pettigrew, supuestamente muerto en el cruel atentado ocurrido hace ya catorce años. Como todo el mundo sabe, se culpó a Sirius Black de la muerte de trece muggles y un mago, Peter Pettigrew, pero ahora podemos verle vivito, coleando y vestido de mortífago.

Después de proceder a la detención de todos ellos y con los tiempos que corren, se optó por suministrarle el suero de la verdad y el no muerto ha confesado que fue él el que traicionó a James y Lily Potter, muertos a manos del Señor Tenebroso. También confesó que planeó su muerte para desaparecer y no ser encarcelado en la prisión de Azkaban pero Sirius Black, en un alarde de valentía, fue detrás él y se vio involucrado en aquella fatal matanza. La declaración ha sido corroborada por las otras dos personas y todo apunta a que el prófugo Black ha sido inocente durante todos estos años. Si eso fuese cierto, en el juicio que se dará lugar este martes, Sirius Black podría quedar oficialmente en libertad con una sustanciosa indemnización por sus años pasados en la horrenda prisión."

- ¡Emy, Emy!

Harry no pudo evitar comenzar a llamar a su tía mientras que todos se quedaban mudos pensando que le podía pasar. Harry llegó a la mesa de profesores con el periódico en las manos y la mejor sonrisa que tenía desde que ella fue a buscarlo a Prive Drive.

- ¿Qué ocurre? – dijo atónita la profesora

- Lee esto – Harry le dio el periódico y observó, con sumo placer, el rostro de su querida tía mientras leía el artículo

Emy no pudo más que echarse a llorar de pura felicidad. La profesora McGonagall la consolaba animándola y diciéndola que ya pronto podrían estar juntos ¿Quién se hubiese imaginado que, detrás de su rostro severo, hubiese una persona romántica? Dumbledore leyó la noticia y les anunció que él iría al juicio. Emy insistió en ir pero el director no lo encontró conveniente, tampoco dejó ir a Harry pero les juró que, nada más saberse el resultado, les mandaría una lechuza urgente para que organizasen una fiesta en la torre sur.

Las clases ese lunes se hicieron interminables, no oía a McGonagall, ni a Hagrid, no pudo comer y las clases de la tarde se hacían asfixiantes. En el invernadero casi se desmaya entre los nervios y el calor, no era normal aquel calor en abril. Lo peor fue cuando llegó la clase de pociones. Snape estaba de un humor de perros, incluso echaba broncas a los de Slytherin, se pasó las dos horas gritando y quitando puntos a diestro y siniestro e incluso llegó a coger de la pechera al pobre Neville, que en su vida había pasado tanto miedo, aunque nada fue comparado con el discurso que le dio a Harry. Snape no paró de insultarle, de meterse con sus amigos, de descalificar a su padre y de desanimarle diciéndole que para qué tantos esfuerzos si al final seríamos todos vencidos por el odioso de Voldemort.

Mientras Harry escuchaba la retahíla que durante más de media hora le dio el profesor, sólo pensaba en la frase que había oído a su tía "A palabras necias, oídos sordos" pensaba "Tú sabes que todo eso es mentira, sólo pretende aguarte la noticia porque seguramente estará ardiendo por celos, celos por no ser él su prometido".

Todo el profesorado sabía que Emy y Sirius se iban a casar, a todos les había parecido maravilloso, sobre todo después de conocer parte de la historia. Al único que todo aquello le había caído como una pata en el culo era a Snape y, por supuesto, Harry disfrutaba en silencio de ello. Al salir de clase, solo Harry, había quitado cien puntos a su casa, según el profesor por insolente, pero no le importaba... él iba a tener una familia, una familia de verdad y no su tío Vernon, su tía Petunia y su primo Dudley. En ese momento no había nada en el mundo que le importara más que aquello... ¿O sí? No podía engañarse a sí mismo, le preocupaba otro asunto, uno relacionado con la familia Weasley.

Hermione tuvo que ir a la enfermería a pedir una poción para dormir, ella podía salir a las doce de la noche, ya que era Prefecta, aunque en todo el curso hubiese ejercido de ello. Hizo prometer a Harry que tomaría un buen trago, luego tanto Ron como ella dieron un sorbo porque sus nervios tampoco los dejaban dormir. Los tres se subieron a sus respectivas habitaciones, Ron se quedó sopa nada mas caer en la cama. Harry miraba la botellita y entonces pensó que si él estaba así, su tía debía estar sin uñas en las manos, así que volvió a levantarse y se marchó a la sala común. Allí no había nadie, así que hizo lo que Emy le había enseñado. A los pocos minutos estaba tocando la puerta de su apartamento. La joven profesora lo abrió, estaba en camisón y bata pero su rostro mostraba que no tenía ninguna intención de dormirse. En cuanto lo vio, se abrazó a él con fuerza.

- Dime que todo va a salir bien, que no volverá a estar preso, que regresará mañana mismo sano y salvo a nuestro lado – Emy no podía evitar las lágrimas por desesperación

- No te preocupes, todo saldrá a pedir de boca y mañana a estas horas estará aquí contigo y conmigo

Aquel abrazo le hacía sentirse genial, se sentía su protector, capaz de asegurarle que todo iba a salir bien y era irónico, porque en realidad él había ido allí para buscar el consuelo de su tía.

- Harry, no me dejes sola esta noche, quédate hasta que nos durmamos

- De acuerdo, además no lo hacíamos desde Navidades y seguramente luego no podremos hacerlo – dijo Harry sonriendo de forma bribona

- ¿Cómo que no podremos hacerlo más? – Emy se rió - ¡Ay, Harry! ¡Cuánto te quiero!

Tía y sobrino se quedaron hasta bien tarde hablando de todo lo que había sucedido desde que se encontraron. Recordaron el verano pasado, recordaron lo mal que lo pasaron al separarse y la alegría al saber que ella iba a ser profesora. Comentaron la casualidad que había sido que, tanto James como Lily fueran sus hermanos, y cómo su madre jamás dijo nada. También se dijeron todo lo que sentían con el asunto de Cho y Harry pudo liberarse de una carga muy pesada que llevaba mucho tiempo con él. Emy le contó de su boca la historia de su amor con Sirius, sacó todos los sentimientos que durante tanto tiempo se había molestado en guardar, incluso recordó las conversaciones que tuvo con sus hermanos por ese asunto. "Ahora me doy cuenta que lo único que pretendían era que los dos supiésemos que realmente somos el uno para el otro". Soltaron todas sus inquietudes ante cualquier cosa, vaciaron su alma de todos los pesares. Tanto el uno como el otro prometieron ser responsables y no temerarios con respecto a Voldemort y, ya pasadas la cinco de la mañana, consiguieron quedarse dormidos juntos, abrazados y acurrucados en un trocito de la enorme cama de Emy, el resto lo ocupaban sus preocupaciones esparcidas, fuera de sus almas.

Ron no encontró a Harry en su cama al día siguiente, supuso que se había despertado pronto y que estaría desayunando. En la sala común tampoco encontró a nadie y así bajó solo al Gran Comedor. Allí estaban Hermione y Ginny que se quedaron preocupadas al saber que Harry no estaba con Ron. El desayuno pasó y llegó el momento de ir a clase, los chicos a primera hora tenían Adivinación y Hermione Aritmancia, pero Harry no acudió y lo más extraño es que la profesora no preguntó por él. Ron estaba seguro que Harry no pasaba desapercibido para la profesora Trelawney. A falta de dos minutos para comenzar Historia de la Magia, Harry apareció hecho un adefesio y a medio vestir. Se disculpó con sus amigos y les explicó en donde había estado toda la noche.

- ¡Qué vergüenza! La mismísima profesora McGonagall ha venido a despertarnos hace sólo diez minutos – Harry estaba un poco ruborizado, le había pillado en la cama abrazado a su tía como si fuese un niño chico

- ¿No has desayunado?

- ¡Qué va! ¡Tengo tanta hambre! Ahora me arrepiento de apenas haber cenado – dijo ceñudo el joven

- Pues vas a tener que esperar al almuerzo, el profesor ya está aquí – contestó Hermione

Harry hizo esfuerzos sobrehumanos para no marcharse corriendo de la clase hacia las cocinas, esta vez los nervios le pedían comida. Llegó el almuerzo y comió tan rápido que le dolía el estómago. Al terminar se fijó que la subdirectora estaba hablando con su tía y que está se marchó nada más acabar. Hagrid se acercó a la mesa donde estaban los cuatro amigos comiendo.

- Hola, chicos

- Hola, Hagrid

- Deberías ir a la torre sur y esperar noticias allí, no os preocupéis por las clases de esta tarde, estáis disculpados

- Genial – exclamó Ron

- ¿Se sabe ya algo? – preguntó ansioso Harry

- No, aún no, pero, de recibir la noticia, es mejor que estéis con Emy, así que si ya habéis terminado, ir para allá

- Por supuesto, ahora mismo – dijo Ginny