28. Un comienzo para todos

Las dos horas siguientes se convirtieron en una eternidad. Entre los cinco podrían haber desgastado el suelo del salón, apenas hablaban y cuando lo hacían era alguna nimiedad. A las cuatro en punto una lechuza atravesó la ventana de la cocina y pasó volando hasta posarse en el brazo de uno de los sofás. Emy desató torpemente el lazo que ataba el pergamino. Solo una palabra apareció en él "INOCENTE". Emy se tuvo que sentar para no caerse, las lágrimas salían de sus ojos como agua de una fuente. Los chicos la abrazaban y gritaban de felicidad, ella apenas oía nada sólo tenía una palabra grabada en sus ojos "INOCENTE".

No sabe cuanto tiempo estuvo así pero comenzó a sentir como su enorme vacío se llenaba a pasos agigantados. Se puso de pie y caminado, al principio lentamente, salió del apartamento, fue acelerando el paso en el corredor que había hasta el cuadro con contraseña, pasó por él y una vez fuera en el pasillo que llevaba a las escaleras, comenzó a correr. Los chicos la seguían detrás preguntándose qué demonios estaba haciendo pero al ver quien venía por el final del pasillo lo entendieron todo. Las lágrimas, cayendo por su rostro, contrastaban con la enorme sonrisa que Emy tenía, él ya estaba allí con ella, su silueta era inconfundible.

Sirius venía hablando muy animado con Remus y Dumbledore, había subido las escaleras a un buen ritmo, estaba desesperado por ver a Emy. Dumbledore le había hecho el favor de controlar un traslador para no tener que esperar las interminables horas en el tren y por fin estaba allí, por fin la vería y por fin era... libre. Habían llegado al corredor del séptimo piso y un largo pasillo se encontraba delante de ellos, Sirius dejó de hablar cuando vio que alguien venía corriendo hacia él. Inmediatamente distinguió la figura de Emy, que corría velozmente para encontrarse con él y no se lo pensó ni un momento para hacer lo mismo pero a los pocos segundos se dio cuenta que no podía abrazarla. Emy no pensaba en eso, sólo corría desesperada para abrazar y besar a su prometido, a su amor. No frenó ni una pizca cuando llegó a él, que le devolvía una gran sonrisa, se abrazó muy fuerte a Sirius y le besó en la boca. No debió de durar más de diez segundos porque se formó una gran luz blanca que separó a Emy de Sirius lanzándola por los aires a tres metros. Menos mal que Harry y Ron venían detrás y pudieron cogerla a tiempo de que se diera un buen batacazo pero ella ya estaba inconsciente, eso sí con la mayor cara de felicidad del mundo. Se apresuraron a llevarla a la enfermería y la Señora Pomfrey le dio el mismo tónico que la otra vez, haciéndola entrar en razón a los cinco minutos. Emy despertó con una suave sonrisa en su boca.

- ¿Sirius?

- Estoy aquí, cariño

- Ya nada se interpondrá entre nosotros

- Así es, pero ¿por qué has hecho eso? Sabes que puedes hacerte mucho daño

- Hoy merecía la pena, por fin te he podido devolver el beso

- No sé si ha sido buena idea, porque ahora me pasaría el día besándote – Sirius estaba sentado al borde de la cama de Emy mirándola con el amor y la pasión más grande del mundo

- Me vais a enternecer – dijo Remus con sorna

- Lo que te pasa es que eres un envidioso – contestó su amigo

- Bueno, Sirius ¿Por qué no les cuentas tus propósitos? – exclamó Dumbledore tiernamente

- ¡Claro! Como nuestro director va a estar muy ocupado lo que resta de curso, voy a ser el nuevo profesor de Runas y Leyendas Antiguas

- ¿Estarás aquí? – Preguntó Emy y al ver que Sirius asentía con la cabeza - ¡Oh! Tengo tantas ganas de abrazarte

Inmediatamente Remus puso de pie a Sirius y lo alejó de la cama de Emy.

- Por si acaso – dijo Lupin

Las risas comenzaron ahí y no cesaron hasta las dos de la mañana, que se acabó la fiesta por la bienvenida del nuevo profesor, por supuesto una fiesta privada en la torre sur. Cuando Harry cogió su cama no se lo creía, menos mal que Hermione había sido previsora y había cogido unas cuantas botellas de poción revitalizante para el día siguiente. En el desayuno de aquel miércoles, se les explicó a todo el alumnado la historia del nuevo profesor de Runas y Leyendas Antiguas para mayor tranquilidad de todos. Se pondría a dar clase esa misma mañana. "Menos mal que no era una de mis asignaturas aprobadas por los pelos" pensó mientras entraba en clase con muchos ojos fijos en él.

La mañana del último sábado del mes de abril se jugaba el partido de Hufflepuff contra Slytherin. Después de desayunar todos se fueron al campo de quidditch. Harry estaba con Ron y el resto de su equipo en una grada, un poco más alejados estaban Hermione, Ginny, los hermanos Creevey y un montón de chicos de sexto y séptimo de Gryffindor. En la grada de profesores, Sirius disfrutaba junto a Emy y sus amigos del partido, también disfrutaban de los vaciles y piques que había entre los jefes de cada casa.

- A ver si tenemos otra sorpresa este año y mis chicos de Hufflepuff dan la misma paliza a Slytherin que le propinó Gryffindor – dijo risueña la profesora Sprout

- Esos no valen ni para recoger las pelotas, ten cuidado a ver si la paliza no es al revés, como siempre - contestó con aire cetrino Snape

Mientras, Ron no prestaba un segundo de atención al partido. Desde su posición veía claramente como los chicos mayores de Gryffindor bombardeaban a su amiga y a su hermana con elogios y sobeteos. Las olían el pelo, las cogían afectuosamente por los hombros, incluso las intentaban hacer cosquillas. Ron estaba que estallaba de rabia.

- ¡Ha marcado! ¡Gol de Hufflepuff! ¿Ron? ¿Qué te pasa? ¿Acaso vas con los de Slytherin? – Preguntó Harry al ver la cara de pocos amigos que su amigo tenía

- Mira esos, llevan todo el rato tirándoles los tejos a las dos – Gruñó el pelirrojo – Y encima el estúpido de Colin ni siquiera defiende a Ginny

Harry miró en la dirección en la que estaban las chicas y vio exactamente lo que veía su amigo. De repente un sentimiento, no conocido, creció en él. Algo se arrugaba en sus tripas y le hacía contener la respiración "Pero ¿qué se creían aquellos majaderos? ¿Es qué ni Hermione ni Ginny les iban a decir nada? Aquello era el colmo". Tanto uno como el otro, no prestaron mucha atención al partido y eso que la cosa estaba muy igualada, lo único que querían es que acabara de una maldita vez y que alguno de los buscadores encontrara la puñetera snitch. Cuando el marcador reflejaba 120 a 110 para Slytherin, los nervios del profesor de pociones estallaron y se levantó de la grada para gritarle a Draco, que estaba próximo a él.

- Malfoy como no atrapes la snitch te aplastaré tu horripilante cabellera rubia

Todo el estadio estalló en risas pero eso hizo que Draco se pusiera las pilas y buscara desesperadamente la pelota dorada. A los diez minutos la atrapaba victorioso y la enseñaba con el puño levantado para satisfacción de todos los de Slytherin. El partido daba como resultado 280 a 120 y Hufflepuff daba, un año más, su adiós a ganar la copa de quidditch. Al llegar a la sala común de Gryffindor todo eran caras largas, cada uno por diferentes motivos pero para Harry y para Ron eran, evidentemente, los celos. Sin embargo, cuando entraron Hermione y Ginny, riéndose a carcajadas, se encontraron con los caretos de sus amigos.

- ¿Qué os pasa?

- Nada – contestó de mala gana Ron

- No hace falta ser borde – se defendió la Prefecta

- ¡Claro! es mejor ser un baboso – dijo furioso Harry

- ¿Pero de qué vais? – preguntó estupefacta Hermione

- ¿Sabéis? Nos vamos a hablar con los chicos que están de un humor parecido al nuestro – respondió Ron levantándose y cogiendo del brazo a Harry

Sin más explicación que esa, los dos se fueron a charlar con sus compañeros de cuarto, al menos pondrían a parir a los de Slytherin y se resarcirían de sus tensiones. Por su parte, las chicas se fueron con Lavander y Parvati a hablar y en todo lo que quedó de fin de semana, no se volvieron a juntar, sólo un hola de vez en cuando pero nada más. La semana hizo que se les bajaran los humos a todos y las cosas volvieran a ser más o menos como antes, aunque no para Harry. Ron cada vez estaba más preocupado por su hermana y manifestaba a Hermione y a Harry su disconformidad de que estuviese todo el día desaparecida en la biblioteca o no se sabía dónde.

- No quiero que se convierta en una chica triste y solitaria

- Bueno, no siempre está sola, a veces está conmigo y otras con Colin

- ¿Colin? – Preguntó Ron - ¿Acaso es su novio? Por que de ser así debería decírmelo... Yo soy su hermano y mis padres me pusieron a su cargo, debo de investigar muy bien a ese chico porque...

- ¡PARA YA! – exclamó Hermione – No es su novio y no es porque él no lo quiera – sonrió por haber metido la puntilla – Es sólo que está medio obsesionada con su misión y se pasa, prácticamente, todo el día buscando en libros para solucionar el problema de Emy y Sirius

- ¡Ah! – contestaron los dos

- Aún así debería relajarse un poco y estar más con nosotros, no me gusta su aptitud

- Estoy de acuerdo, se lo he dicho en muchas ocasiones, ya te digo que está prácticamente obsesionada... Quizás si hablas tú con ella... pero prométeme que serás delicado – dijo cariñosamente Hermione

- Te lo prometo

Ron pilló a su hermana después de su última clase del día. Le pidió que los dos se fueran a la sala común pero al llegar allí estaba bastante llena de gente, así que Ron decidió conversar con ella en su habitación.

- Quería hablar contigo, Ginny – Ron estaba serio con la mirada hacia el suelo

- Me estás asustando ¿Qué pasa?

El pelirrojo sabía de qué tenía que hablar pero los últimos días no paraba de dar vueltas sobre el mismo tema... Hermione.

- ¿Cómo... sabes...?

- ¿El qué?

- ¿Cómo sabes que es él?

- No entiendo en absoluto lo que quieres decirme. Primero pienso por tu actitud que ibas a echarme la bronca y ahora tienes un semblante que francamente no te conocía ¿A qué te refieres? – exclamó angustiada la pelirroja

- Tú estás colada por Harry desde la primera vez que le viste ¿Verdad?

- Ron yo...

- No pienses que voy a ir con el cuento. Esto es una conversación privada entre hermanos... Lo que hablemos aquí no saldrá de nuestras bocas ¿Vale?

- Vale – asintió avergonzada Ginny

- ¿Es así o no?

- Sí

- ¿Cómo sabes que es él con quien quieres estar y no otro?

- Lo siento así... desde siempre – Ginny miraba perdida al suelo

- ¿Pero no ha habido ningún otro chico? Sé que eres muy popular en Hogwarts. Muchas veces, sobre todo últimamente, me tengo que aguantar las ganas de darle un puñetazo en las narices a alguno, incluso en el baño he oído comentar lo "buena que estás", hay tíos que son mas cotillas que las tías

- ¿En serio? No me había dado cuenta – dijo Ginny ruborizada - Mira Ron, no es que sólo tenga ojos para Harry, es que nadie me hace sentir como él. He aprendido mucho durante estos años de vosotros tres y me he dado cuenta de cómo sois realmente. De él sé que no quiere ser notorio, que le da mucha importancia a la familia y a los amigos, no dudaría en perder su vida por salvar a un ser bueno y honesto sin ni siquiera importarle si le conoce o no. Sé que siente un vacío por no haber tenido a sus padres en su infancia y que en toda su vida no se ha valorado hasta que vino aquí y encontró una nueva familia. Sé que su corazón es tan grande como su valentía, sé que nos quiere sin pedir nada a cambio, me has oído bien, yo sé que Harry me quiere, pero no sé si su amor es sólo de amistad y por esa misma amistad, jamás le diré nada hasta que él me demuestre si siente por mí algo igual y si eso no llegara a suceder, con que encuentre una buena chica que le apoye... yo me conformaré

- Ginny... – Ron estaba anonadado por la contestación de su hermana

Todo lo que había dicho no era ni la mitad de lo que le producía Harry, con sólo su mirada, podía elevarla hasta el cielo. Ella estaba convencida de cada una de sus palabras y no era tonta, también se sabía al dedillo todos los defectos de Harry, que no hacían más que convertirlo en su verdadero amor, un chico cercano a cualquier persona de buen corazón. Había gente muy equivocada pensando que con idolatrarle él se sentiría adulado y contento, nada más lejos de la realidad, ella ya no lo veía como su ídolo, ella sólo lo amaba por como era, no por quien era. Ron jamás se hubiese llegado a imaginar el amor incondicional de Ginny hacia Harry, jamás.

- Creo que ahora me lo has puesto peor - sonrió Ron

- A que viene todo esto ¿Es por Hermione? – se sinceró Ginny

- ¿Cómo lo sabes?

- Que tonto eres, Ron, cuando una persona está enamorada, ve a los que lo están sin ningún problema

- ¿Eso significa que crees que yo estoy enamorado de Hermione?

- No es que lo crea, es que lo sé desde hace mucho tiempo, el único que parece no darse cuenta eres tú

- Pero yo no sé si siento todo lo que tú has dicho

- No tiene por que ser lo mismo ¿Qué sientes tu?

- A veces me crispa los nervios y me vuelve loco con tanto estudio y perfeccionismo. Me pongo a mil por hora cuando saca su arrogancia, creyendo que lo sabe todo y cuando me chafa algún plan diciendo que va a salir mal seguro... pero por dentro su sabiduría hace que me sienta el chico más orgulloso del mundo por tenerla a mi lado. Sé que nos pone a estudiar para que podamos defendernos mejor y que su afán por ser todo perfecto, es para que no nos pase nada malo a ninguno. Sé que sólo es preocupación por nosotros cuando no quiere que corramos alguna aventura, sé que será una gran mujer, de lo mejor del mudo mágico, sé que es muy hermosa, cada día más. Eso me nubla la cabeza, no puedo mirarla sin empezar a babear, me pongo muy molesto conmigo mismo y al final lo pago con ella. Me muero de celos si hay algún chico que la mira, como el día del partido y ni te quiero decir cuando es Krum. El estómago se me revuelve cuando sonríe divertida por alguna de mis bromas y creo que he llegado irracionalmente a odiar a Harry, por sólo pensar que le pueda amar a él, como siempre son los dos los primeros. Tengo dos genios como amigos, no me atrevo ni a pensar que ella pueda elegirme a mí...

- Veo que tenemos bastante en común, hermanito. Yo tampoco creo que él se fije en mí...

- Ahora que ya he sacado todos estos sentimientos me siento mucho mejor – Ron se movía como soltando los brazos y las piernas, parecía que iban a comenzar un partido de quidditch – Gracias, Ginny, por haberme escuchado y contado tu secreto. A veces soy demasiado protector contigo, pero es que tú eres mi hermana pequeña y siempre lo siento así, no me doy cuenta que para los demás eres una hermosa muchacha, espero que no te enfades conmigo... Yo te quiero mucho

- ¡Y yo! Claro que no me enfado, me haces sentir muy protegida y eso me gusta – Ginny abrazó a su hermano y le dio un beso en la mejilla

- Bueno, volvamos con estos antes de que piensen que te he asesinado – dijo risueño el pelirrojo

- ¿Por qué van a pensarlo?

- Por que últimamente se te ve muy triste y te ausentas mucho, si no mejoras y llegas a ser la de siempre, se lo diré a mamá

- Está bien...

- Por fin os encontramos, ¿Se puede saber que hacéis en la habitación de las chicas los dos? – Hermione miraba a Ginny con ojos de consuelo pensando que su hermano la habría regañado muy fuerte

- Estabamos aclarando varios puntos – dijo la pequeña Weasley para calmar a su amiga

En el siguiente mes Ginny sonreía más a menudo, intentaba no pensar en Harry. Emy, Arabella y Hermione le habían hecho prometer que se centraría más en los estudios y que no se quedaría a un lado, triste y sola, que se relacionaría con la gente y así lo hizo. Se la veía mucho más amigable, menos tímida y, claro, los chicos tenían que aprovechar esa racha para alcanzar sus propósitos. Así que la chica se pasaba el tiempo libre con uno o dos chicos a su alrededor y encima normalmente de sexto o séptimo.

Ron parecía encantado con el cambio, cosa que a Harry le confundía bastante. Él sabía que Ron no quería moscones para Ginny, que quería alguien en quien confiar, pero francamente parecía que no le molestara esa situación. Lo que Harry no sabía es que Ron disfrutaba viendo como su mejor amigo lo miraba disimuladamente para ver su reacción y al ver que no iba a hacer nada, contemplar FURIOSO como los chicos "acosaban" a su pequeña Gin. Ron lo pasaba bomba viendo los celos disimulados y silenciosos de Harry, él sabía que aquello significaba que su hermana no lo tenía todo perdido.

- ¡Es que nunca la dejan en paz! – terminó diciendo Harry en el tono mas disimulado que pudo y mirándola de reojo

Estaban sentados en sus sofás habituales, en un rincón de la sala común, esperando para bajar a cenar. Hermione releía nerviosa un libro mientras Harry y Ron repasaban tácticas para el último partido de la temporada.

- He oído, en el lavabo, que hay chicas de primer año que se piensan teñir el pelo como ella ¡Visto que tiene tanta aceptación! – Hermione seguía la conversación sin prestar atención a las miradas asombradas de los amigos

- No puede ser tan grave – Ron se empezaba a plantear si aquello se le estaba yendo de las manos

- No debería decirte esto, porque sólo es un rumor vago que circula por los pasillos, pero Parvati me ha dicho que oyó hablar en el baño a una de Slytherin, que le contaba a otra, que Draco Malfoy va, en serio, desesperadamente tras ella desde hace tiempo... Ya sabes, de tu... hermana – Hermione ya terminaba la frase con miedo ante la reacción de Ron

- ¿QUÉ?- Harry casi se cae al suelo de la impresión

- SI PONE UNA MANO A MI HERMANA ENCIMA, LO VA A PAGAR MUY CARO OTRA VEZ, AUNQUE ME ECHEN DEL COLEGIO- Los chicos que estaban al lado de Ginny desaparecieron como alma que lleva el diablo

- Harry ¿por qué te pones así, Ron bueno, pero tú? – Hermione había sacado todo el sarcasmo que pudo pero al ver la reacción del chico comenzó a preocuparse

Harry estaba enrojecido por la ira. Si ese asqueroso mortífago le ponía una mano a su Gin, lo mataba sin discusión.

- Harry, Harry ¿qué te pasa? Ron, cálmate y habla con Harry... ¡Señor, si lo sé no digo nada!

- A no, eso sí que no, si te enteras que pasa algo y no me lo cuentas, lo tomaré como una traición – Harry había agarrado fuerte por los hombros a Hermione y se lo dijo al oído para que Ginny no lo oyera, su tono de voz mostraba que estaba a punto de explotar

- Eso y yo también – Ron guiñó un ojo a Hermione, que los miraba atónita, sin embargo Ron intentaba no reírse para que no le descubrieran el pastel

- Se me han quitado las ganas de cenar. Bajad vosotros, ya os veré luego – Harry se dio la vuelta y se dirigió a su habitación

- ¿Pero qué le pasa? – Preguntó Hermione

- Ahora te cuento, pero vamos al comedor que tengo mucha hambre