Hola! ha apsado un tris de tiempo... espero que sea de su agrado... Besos a todos los que leen este fic.


DETENIENDO EL TIEMPO

Hace mucho frío. Pensó una mujer pelirroja empapada de pies a cabeza. No había tenido tiempo ni de cambiarse el pantalón de pijama cuando le entró un mensaje de texto.

Tus dos chicos están en la ciudad.

Su corazón había empezado a latir a mil por hora. No podía imaginar qué demonios estaba haciendo Taichi de nuevo en Odaiba y tenía miedo. Si el castaño había regresado después de lo que había pasado y de lo que sabía que podía pasar significaba nada bueno. Eran la 1 de la mañana y no le importó salir corriendo al departamento que compartieron juntos hace tantos años. Se sentía incómoda y las manos le sudaban. El reencuentro no sería agradable y justo al pasar por el espejo de la recepción también cayó en cuenta que tal vez se debió haber puesto algo más presentable. Sora… por qué eres tan descuidada.

Descuidada. Esa era la palabra para ella. Primero había quedado embarazada del amor de su vida cuando a penas estaba empezando la universidad. Él… como todo un caballero… había acordado cuidarlos a ambos y por ello se fueron a vivir juntos. No contenta con la felicidad que su pareja le daba, había seducido al esposo de su mejor amiga hasta llevarlo a la cama. Mala suerte para ella, esa información terminó en manos equivocadas y desató el infierno. Infierno que ahora vivía.

Su mano se dispuso a tocar la puerta. Sentía ganas de salir corriendo pero tenía que saber. Tenía que saber que estaban bien. Tenía que verlo a él y a…

…su hijo. Era lo que más deseaba en esta vida.

TOC TOC.

Si no estás en casa no me molestaría en lo más mínimo Tai. Pensó para sus adentros con el corazón en la mano.

Después de unos segundos se escuchó pasos al otro lado.

... y entonces… Las miradas de dos corazones perdidos… ambos lastimados y solitarios… se cruzaron.


El tiempo pareció detenerse por un instante… como si las personas que se estuvieran viendo de vuelta fueran extrañamente fascinantes. Era obvio que Taichi no esperaba verla ahí y menos a la 1 de la mañana. Por Dios! Esa mujer no tenía escrúpulos. Tan impulsiva como siempre Sora. Sonrió de medio lado.

Esa sonrisa… cómo odiaba esa sonrisa. Antes de irse había cogido la manía de darle esa sonrisa. Como si toda ella lo decepcionase con tan solo respirar. Y eso dolía. Dolía mucho.

"Vas a seguir? No tengo todo el día Sora… y por favor baja la voz… Dany está durmiendo" Los ojos de la pelirroja se llenaron de lágrimas por un segundo. Así que nada ha cambiado. Pensó con tristeza. Muy en el fondo de ella quería ver a ese pequeño… La única prueba que quedaba que Taichi y ella… se amaron alguna vez.

Tomó fuerzas y con un nudo en la garganta dio varios pasos hasta quedar dentro del departamento.

Taichi traía solo un pantalón de pijama y su musculoso torso se encontraba al descubierto. Lo que daría por volver a tocarlo.

"¿ A qué has vuelto Yagami?" Tai empezó a verter dos copas de vino. No quería mirarla a los ojos.

"A qué crees Takenouchi?..." Sora pareció quedarse callada mientras sus manos parecían temblar. No tenía miedo por ella… Tenía miedo por ellos. Las únicas personas que aún podían lastimarla.

Michael le había dejado muy en claro que él estaba al tanto de su debilidad y eso la había hecho ir hasta allá esa noche. A comprobar que todo estuviera bien.

Tai tomó un poco del vino y le puso una copa al frente.

"A limpiar el desastre que hiciste" Respondió él sin esperar respuesta alguna de Sora.

Los ojos de Sora se llenaron de lágrimas.

"Taichi!... Estás consciente que pueden matarlos a ambos!?... Qué hay de nuestro hijo!?" Sora estaba descontrolada pero Taichi no.

"Es lo correcto… y si no fuera por ti y el imbécil de Yamato esto no hubiera pasado." Sora abrió los ojos frente a la serenidad de Taichi. Por algo era el portador del valor.

"Al menos me dejarás verlo?" Preguntó con miedo de la respuesta.

"Aún no es el momento… y es la 1 de la mañana… está durmiendo Sora"

Los ojos de Sora ya no pudieron contener las lágrimas. Entonces lo supo. El tiempo seguía avanzando y ella seguía cometiendo errores. Y de todos los errores… fue ese error. Un maldito error. Una noche de copas que sacaron todos los sentimientos más oscuros dentro de ella y la hicieron un demonio. De todos los errores ese era el único del cual nunca podría escapar. Y que tantos años después… seguía experimentando sus terribles consecuencias. Seguía viendo como se consumía su vida sin que pudiera ver la luz.

Un solo error… del cual seguía sin poder escapar.


Yamato había vuelto a casa muy tarde esa noche y encontró a su esposa dormida. Era increíble como podía durar horas maravillándose de su belleza. Últimamente estaba más tensa de lo normal. A veces se quedaba horas mirando por la ventana y no se percataba que él estaba ahí. Qué me ocultas Mimi?. Mientras no lo tratara mal lo dejaría pasar.

El insistente sonido del celular lo sacó de sus cavilaciones. Ugh! Quién llama a las 7 am un sábado?

"Tk…" Suspiró molesto.

"Yo también te quiero hermanito jajajaaja además son las 7 de la mañana… todavía estoy dentro de las horas normales de llamadas" Yamato frunció el ceño y sonrió.

"No tienes a alguien más a quién molestar?"

"mmm… pues… la verdad no"

"Que pasa?"

"Pues… estábamos pensando en hacerte una visita con Kari" Una visita?

"A mí o a Mimi?" Tk rió del otro lado.

"Pues en verdad Kari quería ver a Mimi pero pues… tú tampoco serías una molestia"

Yamato sonrió de lado. Tal vez eso animaría a su pequeña esposa. Había escuchado ruido en el otro cuarto así que pensó que estaría despierta.

"De acuerdo… a qué horas?"

"Pues pensamos que no habían desayunado y pues… no sé si te parezca… mmm ya?" Un silencio llenó la llamada.

"De acuerdo"

"mmm entonces mmm…." De pronto se escuchó otra personita al otro lado de la línea "Dile ya Takeru!" "mmm … estamos al frente de tu casa… me abres?"

Una gotita apareció en la cabeza de Yamato.

"Dame dos minutos" Hubiera preferido estar toda la mañana con Mimi pero ya habría tiempo para eso.

Yamato se puso ropa y se dispuso al cuarto de su esposa. Tocó suavemente la puerta más nadie respondió. Tocó de nuevo.

"Meems?" Las cosas en la habitación parecieron moverse y pasitos pequeños de afán se escuchaban al otro lado. Sin embargo, la puerta no se abrió.

"Yamato" Dijo con tono seco. Yamato no dijo nada al respecto. Se había vuelto una costumbre. A veces era fría como el hielo y otras veces podía igualar el calor del sol. Él sabía que la castaña estaba batallando por si creerle o no creerle y no la acosaría al respecto. Le daría el tiempo suficiente para que sanaran las viejas heridas. Suspiró una vez más.

"No me vas a abrir la puerta?... Prefieres que me quede hablando desde aquí todo el día?"

"… Tal vez" Dijo con deje de diversión.

"Bueno… entonces te perderás de los pancakes de Hikari"

Mimi abrió los ojos enseguida. El pequeño que crecía dentro de ella desde ya era muy demandante. Y eso no lo sacaste de mí. Pensó mientras tocaba su vientre.

Abrió rápido la puerta.

"Yamato" Lo llamó con un pequeño sonrojo en sus mejillas. Él volteó a verla con una sonrisa tierna. "Ya voy!"


Todos los presentes se encontraban desayunando en unas de las terrazas de la masión. Kari hacía los mejores pancakes del mundo. Aunque las dos castañas se encontraban calladas a Mimi no le podía importar menos. Todo está delicioso! :3

Hikari la veía extrañada.

"Oye… te vas a comer eso?" Preguntó la mayor sin dejar de mirar el pan de chocolate de la canasta.

"mmm… cómetelo si quieres"

Mimi no se esperó ni dos segundos para empezar con su tarea. Ja! Eres mío.


"Hermano… Mimi está comiendo más de lo normal" Dijo Tk con una gotita en la cabeza.

"Uh…" El rubio mayor miró a su esposa. En eso tenía razón.

"No habrás dejado un Yamatito por ahí verdad?" Dijo riéndose.

Yamato pareció quedarse callado por un segundo… Podía ser? Nah… Aunque la idea no le desagradaba en lo más mínimo, no consideraba que fuera el momento. Mimi le había pedido varias veces que se arriesgaran pero él no había querido. Siempre le respondía con que no era el momento correcto y ella le replicaba que entonces nunca lo sería.

En esa época era inmaduro y le daba miedo tener que cuidar de un hijo. No se sentía seguro de ello. Quería recorrer el mundo y dedicarse a él mismo. Sin contar las aventuras extramatrimoniales que tenía.

Ahora quería ver a su esposa sonreír a su lado. Quería verla con un hijo… suyo por supuesto. Es mucho pedir.

"No me molestaría Takeru… Aunque yo pensaría que tú y Hikari no están lejos de ello" Yamato sonrió mirando a su hermano quién se sonrojó enseguida. "Tranquilo… Taichi no se tiene que enterar que su hermanita no llegó virgen al matrimonio"

El rubio menor se puso pálido. De seguro el hermano mayor de su prometida lo iba a matar ahorita que llegara. De repente cayó en cuenta de un pequeño detalle.

"mmm Matt… Taichi viene para el matrimonio"

Yamato no se inmutó. Al contrario, prendió un cigarrillo y se dejó caer aún más en la silla.

"Ya lo sabía" miró a su hermano y lo vió pálido. Entonces soltó una carcajada. "Aunque creo que el que está hecho un manojo de nervios es otro". Tk tragó saliva. Taichi de seguro no se lo dejaría fácil.


"Oye Mimi… yo… te quería pedir perdón por todo" Dijo Hikari mientras cogía el ruedo de la falda con ambas manos.

"Uh… Ya pasó Hikari" Pero las palabras de la castaña no eran de perdón y se podía sentir un atisbo de resentimiento en ellas.

"y- yo… quisiera que pudiéramos vernos de nuevo… como antes… y hablar de nuestras cosas"

Mimi miró a su amiga escudriñando en el fondo de esos ojos castaños.

"Te vas a casar ¿no?"

"S-sí"

"Entonces espero… que seas feliz"

Esas fueron las palabras más difíciles que Mimi había pronunciado en su vida. No estaban llenas de rencor o sarcasmo… simplemente tenía envidia. Envidia de la maravillosa historia de Tk y Kari… Envidia que la suya simplemente se fue al caño.

Antes que la menor Yagami pudiera responder algo su celular recibió un mensaje. Michael.

No te gustaría un café hoy por la tarde Tachikawa? Hace un bonito día.

Mimi lo pensó por un momento… tendría que inventarle alguna excusa a Yamato?... Nah, él ya no es tan importante. Sin embargo, sentía como si estuviera haciendo algo malo. Miró a Yamato de reojo hablando plácidamente con Tk.

"Mimi… yo también…" Uh! Las palabras de la castaña llamaron su atención. "Yo también espero que seas feliz"

Alguna vez Yolei le escribió a la prisión. Le dijo Sabes Mimi… Espero que seas capaz de levantarte una vez más. Y espero con ansias que consigas la felicidad aún con este horrible presente. Esas palabras sinceras le habían dado una chispa de alegría. Los ojos de Hikari no mostraban hipocresía y siendo sincera, necesitaba esas palabras de alguien más que Yolei. De nuevo tocó su cadenita que rara vez se quitaba.

La vida da muchas vueltas pensó. Pero no hay nada que nos manden que no podamos superar. A veces los peores obstáculos son para las personas más fuertes.

Sonrió.

"Seguramente"

Por supuesto Michael… Tengo ganas de salir. Leyó varias veces le mensaje antes de decidir enviarlo. No pasaron ni 5 minutos antes que recibiera la respuesta.

Paso por ti a las 4.


Yamato estaba hecho una bestia. Se había fumado más de 5 cigarrillos en menos de media hora. Qué demonios les pasa a esos dos? Cómo se atrevía Michael a sacar a Mimi en una cita?

"Yamato me voy un ratito" Su esposa estaba arreglada como si fuera una cita.

"A dónde se supone que vas?" Dijo alzando un ceja.

"Me voy a tomar un café con Michael" Yamato siguió leyendo el periódico sin encontrar nada particularmente importante.

"Bueno" Mimi se quedó parada en su sitio pensando si era enserio o no.

"Nos vemos más tarde"

Esas palabras parecieron devolver a Yamato a la tierra.

"Espera… qué demonios dijiste?"

"mmm… que nos vemos más tarde?" Los ojos de Yamato estaban fuera de sus órbitas.

"Me estás diciendo que vas a salir a una cita con Michael!? DE NINGUNA MANERA MIMI" Dijo elevando un poco la voz.

"Y por qué no? No es una cita!"

"Ah no!? Defíneme cita entonces Señora Ishida… Te recuerdo que sigues siendo mi esposa!"

"Es solo un maldito café!"

"No irás!" Los ojos de la castaña se incendiaron.

"Trata de detenerme!" Dijo saliendo disparada de la casa.

Mimi eres una caprichosa, mimada! Pensó furioso. Estoy muy celoso. Pensó mientras se dejaba caer en el sofá y sonrió. Si que sabes cómo hacerme sufrir ahora verdad bebé. Pensó mientras su dedo jugueteaba con la cadenita de oro que contenía su posesión más preciada.

De pronto sonó el timbre de la casa. Yamato salió disparado esperando tener una seria discusión con su esposa pero lo que vio no le agradó.

"Sora"

Estaba muy insinuante hoy. Se había puesto un vestidito que a penas cubría sus partes.

"Qué haces aquí?" Tenía mal genio. Mimi no había llegado aún y a él ya le estaba dando un infarto.

Pero Sora no espero mucho y enseguida se tiró en sus brazos quitándose la mitad del vestido dejando solo al descubierto sus senos.

Yamato lo pensó dos veces… era hombre y aún reaccionaba al tacto de una mujer. Pero ya no quería seguir así. Quería recuperar parte de su vida y en el fondo, él sabía que Sora también. Sora lo besaba por todo el cuerpo y bajó sus manos al cierre del pantalón dispuestas a dejar salir todo su masculinidad. Sin embargo, dos manos grandes se posaron en las suyas.

Yamato tenía los ojos cerrados respirando con dificultad y Sora tenía los ojos aún plasmados en sus manos.

"Sora tú no quieres esto" Dijo acariciando su cabello con pesar. "No estamos con la persona correcta en este momento" Sora empezó a sollozar.

"Y-Yamato… yo hice algo muy malo"

"Los dos lo hicimos" Dijo el portador de la amistad poniendo su mentón sobre la cabeza de su compañera.

"N-no… tú no entiendes… yo hice algo muy malo con Mimi…" Yamato abrió los ojos enseguida y la retiro un poco. Aún seguía sentada en su regazo y lloraba como nunca.

"A-a qué te refieres Sora?"

Sora titubeó un poco en hablar y recordó las palabras de Taichi. Hacer lo correcto. Esto era lo correcto? Pues esperaba que sí porque entonces tenía un hueco enorme en la cabeza.

"Vaya! Tú tampoco pierdes el tiempo Yamato"

Los ojos del rubio se abrieron como platos y retiró enseguida a su amiga de la infancia como si quemara.

"Mimi… no es lo que parece" Dijo cuando encontró su voz.

Ella no estaba descontrolada… Simplemente estaba divertida. La situación era un poco familiar. Dejó las llaves en la mesita de la entrada y se dirigió a las escaleras.

"Hay cosas que nunca cambian… Ya no tienes nada que explicar" Dijo sonriendo y continúo su camino hacia su cuarto.

Yamato se dispuso a seguirla pero un brazo cogió el suyo para detenerlo.

- "Espera Yamato… en verdad necesito que escuches lo que tengo que decir".


Michael se encontraba viendo televisión en la amplia sala de su apartamento. Tenía la corbata floja y no se encontraba en muy buen estado. La había pasado bien con Mimi. Se habían reído y no habían hablado de nada comprometedor. Sin embargo cuando intentó llevarla a su apartamento ella se rehusó.

- "Sigo siendo la señora Ishida" Y esas palabras eran un poco molestas. Acaso lo sigues amando pequeña tachikawa? Pero eso no era lo que le molestaba, había algo más ahí que le molestaba y no era precisamente relacionado con el malévolo plan de su padre. Sentía una pequeña punzadita en el corazón que le disgustaba cien por ciento.

Vamos Michael estas muy viejo para andar con amoríos estúpidos. Sonrió con desdén.


Bueno aquí termina este capítulo.

Disfrútenlo! Un beso.