Hola hola! Perdón por la demora. La universidad no me ha dejado tiempo para escribir!. Muchas gracias por los reviews.


SENTIMIENTOS CONFUSOS

Yamato abrió los ojos de par en par. No lo creía. No podía ser. Michael. Una rabia interna se formó en su corazón. ¿Cómo era posible que alguien a quién llamas amigo pudiese llegar a hacer tal cosa? Sentía lástima por Sora, por Taichi, por su hijo, por él y por Mimi… Pero sentía más lástima por Michael… Te voy a matar. Pensó con una furia fuera de lo común… furia que solo había sentido por Mimi en aquella época cuando pensó que ella era la culpable de su desgracia.

"Anda con cuidado Yamato" Le dijo Sora. "Él sabe nuestros puntos débiles y los usará en tu contra como lo ha hecho conmigo… él sabe que tu punto débil aunque en el pasado no pareciese… es Mimi"

Por eso la había sacado en una cita… por eso tanto interés en su esposa… que estúpido… cómo no me di cuenta antes?. Su mente estaba hecha un lío. No solo tendría que cuidar a su esposa, y si Ken tenía razón, a su hijo no nacido. Tampoco dejaría a Sora y su mejor amigo a la deriva. Tenía que encontrar a Taichi… Tenía que hablar con él.

Le había abierto las puertas de su casa al mismísimo diablo.


Mimi se encontraba a oscuras. Pequeñas lágrimas rodaban por sus mejillas. Es el bebé, es el bebé, son las hormonas. Se repetía constantemente. Por qué no lo puedo dejar ir? Le dolía… le volvía a doler. Sentía de nuevo su corazón roto y se maldecía por haber caído de nuevo. No había necesidad de ocultarlo más o engañarse a sí misma. Tal vez había llegado a creer que Yamato había cambiado y que la amaba, y que tal vez, en un futuro podría llegar a cuidar a ese pequeño los dos… juntos.

Los pensamientos se volvían ácido en su cabeza. Recordaba la mirada de odio que él le había dado aquel día. Mientras leía las supuestas cartas la miraba como si ella fuera una cualquiera. Hipócrita. Aunque ella sabía que su esposo no tenía derecho moral para juzgarla, se sentía mal que él creyera que Mimi pudiese siquiera levantar un dedo para lastimarlo… Eso en esa época por supuesto.

Las imágenes de dichas cartas rondaban por su cabeza… Un momento.

Mimi revolvió su mesita de noche en busca de algo. Ajá. Leyó y releyó la carta de Michael… Una y otra vez. El tiempo pareció detenerse.

Arrugó con fuerza la carta… Por fin! Por fin había encontrado una pista para el camino correcto. Esa letra era la misma de las cartas aquellas.


"Mimi" Golpeó la puerta. "Mimi por favor ábreme la puerta"

La puerta se abrió de golpe.

"Necesito ver a Ken" Dijo una exasperada castaña. Yamato desvió la mirada hacia el papel arrugado entre las manos de su esposa. Sonrió con tristeza.

"Primero vamos a hablar, segundo vamos a ir dónde Ken… y tercero" Mimi levantó una ceja a modo de pregunta.

"… Tercero?"

"De hecho hay cuarto… No te acercarás más a Michael y supongo que no me discutirás al respecto." Mimi abrió los ojos. Yamato ya lo sabía? "Antes de ir donde Ken, pasaremos donde el médico… Ese bebé necesita una ecografía de primer trimestre"

Los ojos de Mimi se salieron de sus órbitas. "¿C-Cómo lo sabes?"

Yamato la miró. "Es mío?".

La cara de Mimi se puso roja y no estaba segura si era de la rabia que tenía o de vergüenza. "E-eso no te importa".

Yamato entornó los ojos. Se estaba tratando de contener. "Que no me importa? Cómo puedes decir semejante estupidez?... Cómo puedes creer que no me importa que voy a tener un hijo con la mujer que amo?".

Mimi en cambio falló en contenerse "Mujer que amas? No me hagas reír!... Si a todas las mujeres que amas las mandas a la cárcel y las haces sentir como basura acostándose con sus mejores amigas por favor no me ames!" Las palabras de Mimi eran dolorosas… como una cuchilla directo al corazón. Él sabía que tenía razón… y que seguramente en este momento su esposa necesitaba decirlo por más que le doliera.

"Sé que en el pasado no fui el mejor esposo Mimi…"

"Pff… fuiste el peor Yamato! El peor!"

"Lo sé… Pero he cambiado… No sabes las cosas que estoy dispuesto a hacer en este momento por ti y por nuestro hijo". Mimi no sintió alivio por esas palabras sino amenaza.

"Es MÍ hijo… puede que tú lo hayas puesto ahí pero seguro no lo criarás!"

"A no? Y cuánto tiempo pensabas escondérmelo? Te recuerdo que estas en mi casa… Pensaste que era tan estúpido que no me iba a dar cuenta? Dónde lo ibas a esconder durante los siguientes tres años?" Mimi guardó silencio Buen punto. "Te amo Mimi… Te amo… y voy a ganarte de nuevo… No me he acostado con ninguna mujer desde hace un tiempo… Ni siquiera con Sora. No he podido… simplemente no me puedo acostar con nadie cuando todas las noches deseo que seas tú la que se acueste a mi lado y me acaricie" Los ojos de Mimi ya empezaban a asomar lágrimas. Eso no era lo que él quería pero ella lo tenía que saber. No importaba cuánto doliera. Yamato no se controló y la tomó en sus brazos.

Mimi peleó con todas sus fuerzas mientras lloraba en silencio. No lo quería cerca… no sabía qué era lo que quería. Ya no lo sabía. El destino era muy cruel y a veces le preguntaba a Dios qué demonios había hecho mal?.

Ambos llegaron al piso y Yamato la estrechaba con fuerza. Reafirmando su derecho sobre ella. "Te amo Mimi… y estoy haciendo hasta lo imposible por comprobar tu inocencia y que nunca más me vuelvas a mirar con odio."

Mimi no respondía. Ya no quería escuchar más. Sólo es un mentiroso. Así que sonrió con desdén recordando el pequeño incidente en la sala.

"Tú nunca volverás a hacer parte de mi vida Yamato Ishida. Yo ya no soy tu esposa" Sintió como el agarre de Yamato se intensificada. "Si pudiera verte muerto lo haría yo misma".

Hace un tiempo esas palabras no tendrían asomo de duda. Hoy en día la situación era diferente y Mimi se preguntaba si repitiéndolas ella misma se las creería.

Estúpida, estúpida Mimi

Ella ya lo sabía. Al igual que antes, no podría levantar un dedo en contra de Yamato. No importaba cuánto daño le hubiese hecho.

Luego de esas palabras él la soltó. Se incorporó y arregló su vestimenta. La mirada que le dirigió fue fría. Se miraron a los ojos por unos segundos hasta que al final contestó.

"Arréglate Tachikawa. Saldremos en media hora". Y se fue.


Mimi se había arreglado en poco tiempo. Ella sabía como se había enterado. Miyako. Se sentía muy traicionada y ya tendría una plática con ellos dos.

"Mimi! Qué gusto verte!" Un joven peliazul con gafas se acercó corriendo dándole un fuerte abrazo. Yamato hizo lo mismo.

"Joe! Cómo has estado?" Preguntó ella feliz que fuera un amigo de la infancia quién cuidaría de su bebé.

"Como vez ya soy gineco-obstetra!"

La conversación continúo amenamente y Joe tuvo la delicadeza de no mencionar temas delicados, cosa que Mimi agradeció con todo su corazón.

"Bueno vamos a ver a ese bebé" Joe puso el ecógrafo en posición y prendió la pantalla. "Bueno ven esa mancha que late? Es el corazón del bebé. Se ve bien Mimi. No tienes de qué preocuparte"

Mimi no parecía reaccionar. Solo miraba la pantalla hasta que Yamato tomó su mano y la incorporó. Esta vez ella no puso resistencia. Una leve sonrisa se asomaba en su rostro. Que bonito! Pensaba emocionada. Tal vez no era el momento para aceptarlo pero se encontraba eternamente agradecida con Yamato por darle nuevamente algo por qué vivir. Su esposo la envolvió entre sus brazos y acercó su boca a su oído.

"Gracias Mimi, me has dado el mejor regalo en muchos años" Mimi no se atrevió a responder o a corresponderle con la mirada. Gracias a ti.

Joe les dio todas la recomendaciones.

Nada de estrés. Eso será un problema.

Le recalcó a Yamato consentir en todo a la nueva mamá.

Eso será otro problema. Pensó Mimi mientras la lista de problemas se extendía y se extendía. Al final de la consulta Tachikawa salió con el ceño fruncido y Yamato con una sonrisa de triunfo.

"Meems, hagamos una tregua… Luego de esto puedes tomar la decisión que tú quieras y si aún quieres el divorcio te lo daré. Mientras tanto cuidemos juntos a ese bebé"

Mimi tenía la mirada clavada en el piso con el ceño fruncido.

"De acuerdo". Respondió. Yamato la miró con ternura mientras abría la puerta del hospital. Su esposa era muy testaruda pero se notaba que quería a ese bebé así que se aprovecharía de eso para acercarse un poco más a ella.


El segundo paso luego de comerse un gran almuerzo y salir totalmente satisfecha era ir donde Ken.

"Meems! Yama! Sigan" Una muy entusiasmada Yolei los invitó a seguir. Sin embargo, su amiga no le respondió con tanta efusividad. De hecho siguió derecho. "Qué ha pasado?"

"Hoy fuimos a la primera ecografía del bebé"

Yolei tragó en seco. Su esposo era un boca suelta!. Ahora entendía el mal genio de Mimi. Incluso podía ver un aura negraasomándose a través de ese pelo castaño.

Una risa tonta salió.

"Bueno pues… felicitaciones!" Miyako se rascó la cabeza me va a matar. Y Yamato la mataría seguramente al saber la pequeña reunión que se estaba dando en su casa sin su conocimiento.

Un niño de pelo rojo y alborotado salió corriendo a la cocina. Cosa que no pasó desapercibido por ninguno de los dos esposos. Qué demonios. Pensó Yamato.

"Danny qué hemos dicho cuando quieres algo en casa ajena" Los ojos de Yamato se abrieron de par en par y Mimi parecía en la nebulosa.

"Por favor papi" Respondió una vocecita en la cocina.

"De acuerdo. Ya puedes coger el pastel" mmm Pastel :3 Sonrió Mimi. Hasta que una cabeza castaña alborotada se asomó por la cocina.

El hombre era alto y musculoso y en su mano derecha se encontraba la manito pequeña de un niño de no más de 5 años.

"Tai?" preguntó aún sorprendida.

Taichi la notó y se abalanzó sobre ella.

"Oh Mimi! Nuestra princesa ha vuelto al grupo" Dijo con alegría. "y no puedo evitar decir que te ves muy bien"

Entre todos, la relación de Taichi y Mimi era especial. Se entendían. Disfrutaban de su compañía. Anteriormente hablaban de sus problemas. Pero durante esos días oscuros Taichi desapareció, y perdieron contacto. Jamás se imaginó encontrarlo con un niño.

"Tai! Qué haces aquí? Pensé que te habías esfumado!"

"Me contacté con Ken hace unos meses. Nos estaremos quedando con ellos."

"Nos?"

"Meems… Te presento a mi hijo. Daniel Yagami" Dijo alzando a su hijo en brazos.

Ese pelo rojo era inconfundible y Mimi supo casi al instante quién era la mamá. Pero optó por no decir nada, y tras unos segundos de compostura contestó.

"Mucho gusto, mi nombre es Mimi" Respondió sonriendo. El niño sonrió de vuelta en los brazos de su padre

Yamato se sentía fuera de lugar. El afecto que se demostraban los dos castaños no le agradaba. De hecho lo ponía incómodo. Así que carraspeó.

"Yamato" Dijo Taichi cambiando totalmente su semblante a uno más serio.

Danny miraba a ambos hombres con interés.

"¿Quién es papi?" Taichi suspiró.

"Mi mejor amigo Danny" Dijo mostrando un poco el resentimiento que había guardado por tantos años.

En ese momento Yamato se sintió el peor ser del mundo. Aún más cuando el pequeño empezó a recordar las cosas que Taichi le había contado. Tantas aventuras. Para Yamato no pasó desapercibido que el niño no tenía idea de los sentimientos que su padre tenía hacia él. De hecho se sorprendió al escuchar que juntos habían ido a comprar uno de sus discos de cumpleaños.

Eres un muy buen padre Taichi, y aún mejor amigo. Pensó con melancolía.

Esperaba ser así con su hijo y no transmitirle todos los sentimientos rencorosos que llevaba consigo.

Miró a Mimi de reojo, a la mujer de su vida. Miró de nuevo a su mejor amigo y pensó. Por fin! Las personas que quería volvían a estar a su lado. Tal vez no en lo términos que él quería, pero el hecho de escucharlos y verlos lo hacía eternamente feliz.

"Oye Taichi… a todas estas… Qué haces aquí?" Dijo Mimi sacándolos a ambos de sus cavilaciones.


Michael se encontraba muy preocupado. Uno de sus empleados había tomado fotos de el mayor de los Yagami entrando a la casa de ese estúpido detective.

"Maldición!" Dijo tirando la botella de whisky y estrellándola contra la pared.

Las malas noticias llegaban por mil! Por si fuera poco el mismo empleado había averiguado que su castaña estaba embarazada… nada más y nada menos de Yamato. Las noticias volaron hasta su padre quien lo llamó enseguida.

"Estás consciente que ahora hay un heredero Ishida Michael? Estás perdiendo el control de la situación. Todo por lo que hemos trabajado se está yendo al caño! Encárgate de ese niño y de su mamá, y si tienes que pasar por encima de ese amiguito que tanto quieres también lo harás! Entendido? Y Tachi Yagami! Tiene que desaparecer!"

Su padre le había dado instrucciones explícitas, pero incriminar a alguien y cometer homicidio eran dos cosas totalmente diferentes, y él, no estaba preparado para hacerlo.

Las cosas se habían complicado. No quería lastimar de esa forma a Yamato y mucho menos a la castaña. Él no era un homicida. No lo soy!


Espero que les haya gustado! las cosas ya están empezando a coger forma.

Un beso!

Dejen sus reviews!

Hasta la próxima