30. Sí, quiero
A la mañana siguiente, ninguno de los cuatro sabía muy bien qué decir. Ginny y Hermione no habían podido esperar para contárselo y ambas estaban emocionadas por las nuevas expectativas. Sin embargo, todos sentían que una etapa muy bonita de sus vidas se había terminado la noche anterior. Durante las clases del día, nadie hablaba y cuando se producía el descanso, sólo comentaban el temario que habían visto, eso sí, esquivando miradas. La cena llegó rápida y en medio de ella, Hagrid dejó una nota para Harry que decía "Después de cenar ven, solo, a la torre sur. Cariñosamente Emy y Sirius".
- ¿Qué querrán? - preguntó Ron haciéndose el inocente, sabía que Emy le indujo a Harry para hablar con su hermana
- No tengo ni la más ligera idea – contestó Harry imitándolo
- Hoy hay entrenamiento ¿Podrás venir?
- Lo intentaré
- ¿Antes no tenemos clases "particulares"? – preguntó Ginny
- Hoy las han quitado – contestó Hermione
- ¡Ah! Pues a buenas horas me entero yo
- Eso es porque no has leído el tablón de anuncios – dijo Hermione
- No, hoy no, he estado un poco en Babia – dijo riéndose y viendo la sonrisa de Harry – Bueno así aprovecho y termino de ver un libro de la biblioteca
- ¿No empezarás otra vez con eso? – le preguntó su hermano
- No, Ron, pero no lo puedo dejar, al fin y al cabo es mi misión
- Está bien
Ron miró por primera vez a los ojos de Hermione. Ninguno de los dos se había cruzado miradas en todo el día pero en ese mismo momento, fue como echar el ancla en el puerto, ninguno de los dos la apartó.
- Nos dejan solos – dijo suavemente Ron
- Sí ¿Qué hacemos? – contestó ella sonriente y nerviosa
- Lo que tú quieras
- No, lo que quieras tú
- No lo que...
- ¿Qué tal si me esperáis en la sala común? – Preguntó Harry para atajar una larga "discusión"
- Vale – contestaron los dos sin dejar de mirarse
- Bueno, entonces hasta luego
Harry se fue a cumplir con su cita. Llamó a la puerta y le abrió Sirius. Su padrino – tío le recibió con una gran sonrisa y le empujó para dentro.
- Buenas noches
- Hola cariño ¿Qué tal va todo? – preguntó Emy
- Joder, directa al grano – se quejó Harry
- No me interpretes mal, sólo era una frase hecha... pero ya que lo dices
- He pedido a Gin que me acompañe al baile... nada más – dijo quejoso Harry
- ¿Quién es Gin? – preguntó Sirius
- Es Ginny, Gin es Ginny – aclaró el muchacho ya rozando la vergüenza
- ¡Ah! Ahora ya tiene nombre cariñoso... ¡Esto va en serio, Emy!
- No le vaciles
- ¡Eso, déjame en paz! – Dijo Harry haciéndose el ofendido – Hablando de nombres cariñosos y de ir en serio ¿Por qué no habéis bajado a cenar?
- Bueno lo hemos hecho aquí... para poder hablar tranquilos – Sirius miraba a Emy con un brillo especial
- Cariño, te hemos hecho venir para darte una noticia... tú tío y yo hemos decidido el dos de julio como la fecha de la boda, si te parece bien – explicó Emy
- ¡CLARO! GENIAL
- Creemos que es una buena fecha porque queremos celebrarla aquí en Hogwarts, Dumbledore, nada más enterarse, nos lo ofreció y nos ha gustado la idea – siguió Sirius
- Este sitio es muy especial para mí, así que será una suerte que lo podamos celebrar aquí. Es al día siguiente de que los alumnos se marchen, así no interrumpimos las vacaciones del resto del profesorado, ni las tuyas
Harry, de repente, se quedó muy serio, acababa de darse cuenta que era ilógico que fuese de vacaciones con ellos, ya que sería su luna de miel. Aunque la idea de ir a La Madriguera no le importaba, se había hecho a la idea que ese verano cogería el coche para recorrer Inglaterra como el verano pasado, el mejor de su vida.
- ¿Qué te pasa?
- Bueno... yo, si queréis, y a la señora Weasley no la importa, me voy a La Madriguera
- ¿Quieres ir allí? – dijo desilusionada Emy
- Así podréis pasar vuestra luna de miel juntos... sin estorbos
- ¡Me temo, Harry, que estás muy desencaminado! – sonrió Sirius entendiendo lo que pensaba su ahijado
- Verás, es que nosotros habíamos pensado... pero claro, debimos contar contigo... no me di cuenta – la desilusión de Emy era evidente
- Tu tía y yo habíamos pensado en llevarte con nosotros a España, a casa de tu bisabuela para que conocieras la historia de la familia – explicó tiernamente Sirius para que los dos entendieran de una vez por todas
- ¡ESO SÍ QUE ES UNA SORPRESA! Yo pensé que queríais estar solos
- ¡AH! Y yo pensé que no querías venir con nosotros
- A mí no me importa... siempre que no estorbe
- En realidad, Harry, tu tía y yo nos casamos por dos razones, una porque nos amamos mucho y dos porque queremos formar una familia contigo
- ¡Y seremos una familia genial! – contestó Harry alegremente
- Emy, deja ya de sorber el moco... hoy está muy sensible
- Sí ¿Qué pasa? – Emy se secó las lágrimas con su pañuelo – Además te quiero pedir un favor
- Lo que quieras
- ¿Me harías el honor de ser mi padrino?
Harry se quedó mudo, no se lo esperaba, ni siquiera se lo había planteado. Ellos eran los padrinos de boda de sus padres y ahora él lo sería de la boda de ellos.
- Para mí será la mayor satisfacción vivida hasta ese día
Harry abrazó a su tía y luego a su tío. Estuvieron allí un rato más hablando de la boda y luego se marchó pidiendo permiso para ir al entrenamiento de quidditch.
- La copa la tenéis en la punta de los dedos ¿No se os escapará, no?
- Angelina es capaz de matarnos, es su último año aquí y es el único que ha sido capitana, más vale que ganemos
El tiempo era estupendo para entrenar, aunque fuese la última hora de la tarde, aún no había anochecido y eso, animaba más. Nada más acabar, se prolongó durante casi dos horas, subieron exhaustos a la sala común pensando que las chicas estarían allí esperándolos pero ni rastro de ellas, así que se dieron una buena ducha y se fueron a dormir.
Llegó el sábado rápidamente, se habían pasado la semana tonteando con las chicas, sin llegar a nada más y sin poder estar a solas en ningún momento. Ron estaba deseoso de brindarle un triunfo a Hermione, siempre que fuese con una buena actuación por su parte. Ya le había lanzado una buena indirecta en el desayuno: "tienes que acompañarme a los vestuarios, es tu deber ¿no?". Y como Hermione es una chica muy inteligente lo pilló a la primera, soltando una carcajada y poniéndose roja como un tomate: "Por supuesto, vamos". Ni Ginny ni Harry dijeron nada y menos él, que sabía que lo decían por el comportamiento que había tenido Cho en el último partido. Ron no paraba de andar de atrás a delante por el vestuario, quería acabar y que se le quitaran estos nervios. Tenía que concentrase, ni una sola qualffle iba a rebasar ninguno de los tres aros que él guardaba. Harry había llegado en silencio hasta allí y cuando se iba a meter, Ginny le agarró de la mano para pararlo. Sus manos estaban unidas y Harry no pudo evitar acariciarla con sus dedos. Miró fijamente a Ginny, seguramente le desearía suerte para el partido.
- Harry... ten mucho cuidado ¿vale?
- Vale
Él estaba sorprendido, ella conseguía aquel efecto en él, cuando pensaba que ya sabía como iba a reaccionar, aparecía con una frase elocuente o cariñosa o inquisitiva. En aquella ocasión estaba claro que a ella le daba igual ganar o perder, eso era una nimiedad, ella quería que él no se viera dañado... "Es un ángel".
- BUENOS DÍAS A TODOS – Lee Jordan daba comienzo a la retransmisión del partido – en estos momentos doy comienzo a mi última retransmisión deportiva de la copa de Quidditch del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería
La profesora McGonagall se quedó helada al oír el comienzo de la radiación del partido, no se había dado cuenta que el sinvergüenza de Lee Jordan iba a dejar el colegio y por lo tanto, a no ser más el locutor. Sintió mucha pena, él había sido excesivamente partidista pero la había sacado la risa en más de una ocasión con sus ocurrencias, lo que pasa es que había tenido que disimular... como premio hoy no le diría nada. La jefa de la casa se sumó al gran aplauso del público asistente, al igual que todos los profesores e incluso dentro de los vestuarios aplaudieron, Lee les había dado muy buenos momentos.
- Gracias por vuestros aplausos, para mí ha sido un placer retransmitir durante estos años los partidos y quiero abusar de mi posición para dar también el adiós al mejor equipo de quidditch que ha tenido Gryffindor en los últimos tiempos...
- Bien, ahora es cuando salimos nosotros chicos, es para la mayoría el último partido en el colegio y sé que lo vamos a ganar –Angelina lo dijo con pena pero con fuerza
- El equipo que formó el anterior y gran capitán Oliver Wood, ellos son la preciosa y fantástica capitana y cazadora Angelina Johnson...
La gente rompió en aplausos cuando ella salió volando en su escoba, mientras Lee seguía hablando.
- Los magníficos golpeadores y mejores amigos Fred Weasley y George Weasley – esperó a que salieran mientras oía como los integrantes de Gryffindor y parte del resto de la casas los vitoreaban – Las maravillosas cazadoras Alicia Spinnet y Katie Bell – Ellas salieron saludando alegres a una algarabía de aplausos y silbidos de aprobación – Todos ellos se despiden hoy pero dejan su espíritu en el guardián Ronald Weasley y el buscador y estrella del equipo Harry Potter
Harry nunca imaginó aquella ovación, fue emotiva y daba fuerzas para ganar el partido y así poner la guinda de un fantástico pastel. Era cierto habían sido un equipo fabuloso, habían ganado prácticamente todos los partidos de los últimos años y aquel, en honor a los que se marchaban, no iba a ser menos. Todos se colocaron en el centro del campo y recibieron su ovación.
- Terminada esta pequeña licencia, por cierto, gracias a nuestra jefa, la profesora McGonagall, por permitírmelo, demos paso ahora a los integrantes de Ravenclaw que pelearán hasta el final por conseguir la copa, ya que hace mucho tiempo que no la poseen. Ellos son su nuevo capitán y guardián Robert Random, cazadores Anna About, Sean Harnold y Jeff McGinttys, sus golpeadores Nazan Holmes y Jhon Good y su nuevo buscador Sam Prece, que como saben todos ustedes, sustituye a la anterior capitana y buscadora Cho Chang, que fue brutalmente asesinada hace poco, ruego que, pese a la última impresión, guardemos un minuto de silencio por ella.
Aquello le pilló de sorpresa a Harry, que inmediatamente buscó los ojos de Ron para que le dieran apoyo, por supuesto éste le contestó con una mirada cariñosa. También buscó en las gradas a Hermione pero sobre todo necesitaba el consuelo de su Gin. Cuando al final la encontró y posó sus ojos en los de ella, una enorme calma se apoderó de él, comprendiendo que todo iba a salir bien y se le llenó el espíritu de una gran fuerza. Sonriéndola subió con su escoba para situarse en su posición normal.
- Terminado este homenaje, el arbitro del partido, el señor Rowling, llama a los capitanes para que se den la mano, abre el baúl que guarda las pelotas, las bludgers salen disparadas al igual que la snitch y se lanza la qualffle... comienza el partido
Los jugadores de Gryffindor sabían que iba a ser un partido duro y creían que bastante extenso pero como no sabían cómo iba a jugar el nuevo buscador, tenían sus recelos sobre las tácticas en el partido. No les faltaba razón, el buscador de Ravenclaw se pegó al culo de Harry y le persiguió en cada movimiento. Después de cuarenta y cinco minutos de partido el resultado era favorable a Gryffindor 110 a 10, Ron guardaba los aros como un verdadero león. Una bludger salió disparada hacia Angelina, que casi se cae de la escoba a gran altura del suelo.
- ¡FALTA! ¡FALTA! ESO HA SIDO INTENCIONADO, MALDITO CER... El arbitro ha pitado penalti – Jordan se fue calmando, se había prometido retransmitir bien su último partido – Katie Bell marca para Gryffindor dejando el marcador en 120 a 10 y piden tiempo muerto
Los jugadores se reunieron en el suelo para que Angelina fuese atendida por la Señora Pomfrey, que la colocaba el hombro dislocado, producto del golpe. Mientras decidieron cambiar de táctica, querían que el partido terminara lo antes posible. Harry se elevó bastante y como él pensaba, Sam Prece lo siguió, así que en cuanto sonó el silbato comenzó una serie de volteretas, amagos y movimientos rápidos para marear al nuevo buscador. Todos los asistentes estaban encantados con los movimientos de la estrella del equipo. La profesora McGonagall le dijo orgullosa a Emy y a Sirius "Lo descubrí yo" provocando una enorme sonrisa en ellos. El pobre contrincante de Harry, a los diez minutos, estaba más mareado que si se hubiese bebido quince jarras de hidromiel y así cuando la snitch dorada apareció en el espacio de juego, Harry no tuvo ningún problema en atraparla, dando de nuevo la victoria a su equipo.
Fue impresionante, dio una vuelta al estadio con la snitch en la mano para luego bajar a celebrarlo con sus compañeros. En menos de dos minutos el campo estaba invadido por los alumnos de Gryffindor, que coreaban a su equipo, subían a hombros a las chicas y manteaban a los chicos. Bajó el director con la copa seguido por los profesores. Angelina la recibió de mil amores y la besó en cuanto la tuvo en sus manos, entonces los Gryffindor, ya enloquecidos de la emoción, silbaban, cantaban y reían como poseídos. Ron buscó entre la multitud a Hermione, la encontró esquivando a la gente para llegar hasta donde él estaba, ambos sonreían.
- No hay nadie en este mundo, al que quisiera dedicar esta victoria, que no seas tú – dijo Ron medio chillando por no poder oírse
- Gracias, Ron, has estado genial – le contestó acercándose más a él
- Esto es una tortura, Mione
- ¿Por qué? – preguntó asombrada la chica
- Porque todo lo que quiero hacer en este momento es besarte y no sé si debo... o puedo – Ron sentía que su deseo de besarla era mucho más grande que su timidez
Hermione casi se desmaya allí mismo, sonriéndole por ser la chica más feliz del mundo en ese momento, dio un paso más hacia Ron.
- Puedes y debes – Ella le rodeó el cuello con los brazos
- Te amo, Hermione Granger – Ron la agarró de la cintura y la trajo para él fundiéndose en un beso tierno, largo y muy deseado
El ruido de la gente desapreció, en el aire sólo estaban las respiraciones de ambos, sus cuerpos flotaban inertes solamente sostenidos por un beso, un beso deseado durante tanto tiempo por ambos y que al fin llegaba cálido como lluvia fresca en un día caluroso. Se separaron un momento, notaban a la gente a su alrededor pero sentían estar solos en el universo. Frente con frente, Ron tomó la palabra.
- Me harías el chico más feliz del mundo si quisieras ser mi novia
- Sí, quiero y querré siempre - Ambos volvieron a fundirse en un largo beso, mucho más apasionado y sin ninguna clase de timidez.
Harry, por fin ya en el suelo, después de haberle manteado largo tiempo, buscó con la mirada a sus amigos y se quedó atónito al ver la escena. Sus dos amigos, con los que había compartido tantos buenos y malos momentos, con los que había vivido cada aventura, los que siempre le habían apoyado, los que no paraban de discutir, se estaban besando, abrazados muy juntos, en medio de una marea de gente, sin preocuparles absolutamente nada que la gente les viera y sin apenas tomarse un segundo de respiro.
- ¿Ese es mi hermano Ron? – preguntó anonadado Fred
- ¡OH, DIOS MIO! ¡SI ME LO CUENTAN NO ME LO CREEO! – George estaba petrificado a su lado
- Está claro que han tardado en dar el paso pero lo han cogido con ganas – dijo Harry que sintió un rubor en sus mejillas por vergüenza ajena
- ¿Esos son Ron y Hermione? – preguntó Ginny que acababa de llegar hasta dónde ellos estaban
- Sí – contestaron todos
- Pues me alegro de que se decidieran... Se están decidiendo mucho ¿No?
- Creo que sí – contestó Sirius que estaba detrás de ellos escuchando la conversación
- ¡Déjales! Entiendo perfectamente lo que sienten... yo haría eso y mucho más – exclamó Emy
- ¿Sí? ¿Qué me harías? – le preguntó juguetón, Sirius
- ¡OH, NO! No os pongáis pegajosos – se quejó Harry
- Ya te tocará a ti – Sirius guiñó un ojo a Ginny, que se ruborizó inmediatamente
La fiesta en la torre sur fue el acontecimiento del año. Bandejas de pastelitos, canapés de todos los sabores y grandes barriles de cerveza de mantequilla rolaban por la sala común. Los mayores consiguieron ponche especial de los hermanos Weasley, que no era precisamente de broma, si no que estaba un poco recargado de más de alcohol, cuestión que hizo que más de alguno hiciese alguna tontería para diversión de otros.
Ron y Hermione no pararon en toda la noche de recibir enhorabuenas de todos, ya que todos habían sido testigos de su unión. No soltaron sus manos en toda la noche y se la pasaron acariciándose el uno al otro, cuando podían se besaban pero por poco tiempo porque siempre venía alguien para decirles "Hay pillines ¡Qué callado os lo teníais!". El humor de Ron casi se va al traste cuando un chico de séptimo vino a felicitar a Hermione.
- Así que es por este por el que me has dado largas el año pasado y este – dijo sonriendo a la muchacha
- Sí, es por este
- Bueno chaval, cuídala mucho, te llevas un tesoro y en cuanto la sueltes, habrá alguien para cogerla
El muchacho apoyaba su mano en el hombro de Ron pero al ver la mirada del pelirrojo, la quitó inmediatamente y se despidió muy rápido.
- Y este tonto a las tres ¿Quién es?
- Es Joey Russ, el tío más empollón de nuestra quinta, si no le has visto antes es porque pasa mucho tiempo en la biblioteca – contestó Fred
- En fin, un petardo vanidoso
- No todos los que pasan gran parte del tiempo en la biblioteca son así – se quejó Hermione
- En el tiempo que me pasé en la biblioteca, siempre estaba allí, si iba pronto, él ya estaba allí y si salía tarde, él aún más – les explicó Ginny – Aún así con Hermione y conmigo siempre ha sido muy simpático y atento
- Eso ya lo he visto
- ¿Estás celoso? – preguntó Hermione llena de emoción
- Sí ¿qué pasa? – Contestó seco mirándole como queriendo aplastarle con su puño – Me lo dice como si te conociera más que yo ¡Tendrá cara!
- Si te refieres a que con todos los años que llevamos como amigos ya me conoces, te vas a llevar una sorpresa... Como me la he llevado yo contigo, apenas te reconozco, es como ver a un chico nuevo... – Hermione le miraba juguetona
- Pues ahora que lo dice, señorita, creo que no sé muy bien quien es usted... Dice que se llama...
- Hermione Granger
- ¿Estudia aquí?
- Sí
- Si me permite decírselo, es usted muy bonita
- Gracias, usted no está nada mal...
- Me revientan los juegos de los enamorados – se quejó Fred – Lee Jordan lleva todo el año con Angelina y aún no han acabado de decirse gilipolleces
- Doy fe – aseguró George
Ambos estaban hablando con Harry y Ginny, por supuesto no sabían que ellos se estaban tirando los tejos, tampoco sabían porque habían estallado en risas por aquel comentario.
