Hey, hey, ya estoy aquí. Antes que nada siento esa queja que hice en la nota de autor súper larga sobre la situación de Valencia, lo que hay que hacer aquí es subir fics y ya está, no quejarse sobre lo que hacen o dejan de hacer los políticos y demás. Así que… lo siento, no volverá a pasar, lo escribiré en una libreta, luego puede que le de cuatro puñetazos a un armario y… ya está. Nos vemos abajo.

Y como siempre, iCarly no me pertenece.


A la mañana siguiente, tuve que hacer de las mías para conseguir las llaves del conserje, entre las que se encontraba la llave maestra del instituto, y para poder robar la clave de la alarma y averiguar el límite de tiempo para apagarla. Solo necesitaba hacer una cosa pequeñita para que me mandaran al despacho del director y me amenazara, pero a la vez, esa cosa pequeñita tenía que hacer que el director saliera de su despacho como cinco minutos para poder coger las llaves del conserje del cajón de su despacho y apuntar lo de la alarma.

¿Cuál fue mi artimaña? Fácil y efectiva, a la vez que satisfactoria y necesaria en muchos aspectos. La noche anterior, cuando Freddie me mandó el mensaje, estaba a punto de dejarle a Gibby el ojo, y lo que no era el ojo, inservible durante unos días, pero como sonó el móvil y me paré para contarle todo a Carly, no me pude vengar. Por eso, justo después de la clase de Historia, me acerqué a él y… bueno, digamos que le puse los calzoncillos de sombrero.

-¡Sam! ¡No tires más! ¡PARA! –Gritaba de pura agonía.

-Te lo debía por dejarme sin mejor amiga.

-¡Pero si está bien!

-Casi te la cargas.

-¡Samantha Puckett! - Nunca pensé que me alegraría tanto de oír la voz de Briggs - ¡Al despacho del director! ¡YA!

-A mandar – Dije y, como si en lugar de ir al despacho del director me fuera al centro comercial, le di la espalda y me encaminé a mi destino con total naturalidad y una media sonrisa malvada en el rostro.

-Primera fase del plan V de Vendetta, completada – Pensé.

Llamé a la puerta del despacho:

-Sam, ¿por qué no me sorprende que estés aquí?

-Hola Ted, yo también me alegro de verte – Saludé dejándome caer en la silla.

-¿Qué has hecho esta vez?

-Director Franklin – La secretaria del director asomó la cabeza por la puerta – La enfermera le necesita. Parece ser que alguien se ha excedido en su nivel de fuerza al hacerle el calzoncillo chino al pobre Gibby.

Sonreí satisfecha mientras el director me echaba una mirada que decía "¿enserio?".

-Enseguida vuelvo. No te muevas – Me señaló amenazadoramente.

-No prometo nada.

Primero portazo. Uno, dos, tres. Segundo portazo y vía libre. Me levanté de un salto de la silla, me quité una horquilla del pelo y forcé la cerradura del cajón del despacho. Cogí las llaves y saqué de mi mochila una cajita metálica, en la que antes había caramelos de limón, llena de cera (cortesía de mi señora madre, aunque ella no era consciente de ello), y presioné sobre esta la llave maestra. Es decir, la llave color amarillo. ¿A quién se le ocurre hacer esa llave de un color diferente? Tiene escrito el mensaje cógeme encima.

Me aseguré de que la forma de la llave se veía perfectamente antes de volver a dejarlas en su sitio para coger el manual de instrucciones de la alarma.

-Vamos a ver… código de desactivación… 6854 – Anoté el número en mi móvil -. Tiempo límite para apagar la alarma… si la alarma no se desconecta en cinco minutos a partir del momento en el que empieza a sonar, la policía acudirá al lugar. Perfecto.

Volví a dejar todo en su sitio y vagué por el despacho para localizar el control de la alarma. Solo al Ted se le ocurriría ponerla tan a la vista… ahí. Al ladito de la puerta del despacho.

Primera puerta abierta. A tu sitio Sam. Y…

-Tu castigo es ir ahora mismo a la enfermería y deshacer el entuerto que has creado.

-A mandar – Y yo otra vez con mi naturalidad y mi sonrisa malvada, me fui de allí en dirección a mi siguiente clase.

¿Acaso creíais que iba a ir a ayudar a Gibby? Muy poco tiempo llevamos juntos.


-Solo una pista.

-Por enésima vez no. Esta tarde en el ensayo os lo diré a todos juntos. ¿Has hablado con los gemelos?

-Sí, les he explicado todo y dicen que se apuntan. A ellos les pasaba lo mismo cuando iban al instituto y quieren vengarse, así que…

-Y aunque no les pasara, esos dos donde haya lío van.

-Cierto. Cambiando de tema, no es muy conveniente que vayamos hablando de nuestro proyecto por los pasillos – Susurró – he estado pensando en unos arreglos para una canción. Creo que quedaría genial en el concierto del sábado que viene y si todo va como quiero que vaya, podría será la entrada triunfal de Sam perfecta.

-Cuéntame.

-Mira – Dijo sacando el folio con la letra – en esta parte tenía pensado introducir algo que hiciera… "explotar" la canción. Pon tu mente en situación. Sábado que viene, en el escenario tocando esta canción sin Sam, que estará detrás de escenario o a un lado, depende del montaje que hagan. Y justo en este momento, se sube al escenario y nos interrumpe diciendo si se puede unir, o algo por el estilo. Le contestamos, y entonces, lo quemamos todo. ¿Qué te parece?

-Así en frío… tiene buena pinta. Me gusta la idea. Solo falta comentársela al resto.

Mi móvil empezó a vibrar.

-¿Quién es?

-Es un mensaje de Sam.

-¿Qué dice la rubia?

-Dice, y cito textualmente, Mamá tiene sus técnicas.

-¿Y eso en español significa?

-No tengo ni idea. Esta tarde lo sabremos.


Tras escuchar durante tres horas seguidas a Carly echarme la bronca por haberle hecho el calzoncillo chino a su amado, salí disparada de su apartamento para ir al ensayo. Freddie me había contestado al mensaje diciéndome que hoy sería mejor que fuéramos cada uno en nuestro coche, así que… salté dentro de Betsy, puse la música a tope y me fui hacia el puerto.

Cuando llegué, estaban todos menos Freddie, algo bastante raro, ya que en lo que venía a ser la puntualidad Freddie era el rey.

-¿Dónde está Freddie? –Me preguntó Brad.

-No lo sé, pensaba que ya estaría aquí.

-¿No habéis venido juntos?

-No, esta mañana me ha mandado un mensaje y me ha dicho que venía él por su cuenta.

-¿Por qué?

-No lo…

PAM.

Algo parecido a un disparo sonó, haciendo que soltara el grito más agudo de mi vida, y una enorme mancha de pintura rosa apareció en la pared. Nos giramos en la dirección de la que vino el sonido y vimos a Freddie con lo que parecían dos ametralladoras en la mano.

-¿Pero a ti que te pasa ahora con los disparos? ¿Es que se te ha despertado la vena psicótica o algo? – Grité de puro susto.

-Esto, mi querida amiga, es la forma en la que nos vamos a vengar.

-¿Matarlos de un infarto?

-No. Chicos, ¿cuál es uno de mis hobbies a parte de la música?

-Paintball – Dijeron los tres a la vez dejándome a mí con al boca abierta.

-Exacto. Ayer cuando llegué a casa y fui a coger la guitarra, vi esto y me quedó claro cómo nos íbamos a vengar.

-Eres un maldito genio tío – Dijo Brad.

-Sí, pero… con dos pistolas me da que no nos va a bastar – Comenté yo con cierta desilusión, pues la idea me parecía buenísima no, lo siguiente.

-Eso no será problema. Mi tío tiene un almacén lleno de estas preciosidades y botes y botes de "munición". He hablado con él y no te importa dejarme todas las que necesite.

-Cuando hagas tus triquiñuelas informáticas, y recibamos las respuestas, mandaremos un mail para quedar en algún lugar para prepararnos – Terminó de explicar Cameron.

-Podemos subir a todas nuestras víctimas al escenario y colgar de los focos botes de pintura. Sería como la señal, algún momento de la canción sería la clave para dejar caer la pintura y que todos empezaran a disparar. Y tendrán que llevar las pistolas en la espalda para que no se vean.

-Bien, bien, me gusta. – Dijo Brison con voz tétrica y frotándose las manos.

-A todo eso Sam, ¿Qué has querido decirme con tu mensaje de antes? – Me preguntó Freddie dejando sus pistolas a parte.

-Oh, un segundo – Abrí mi mochila y saqué la cajita y mi teléfono -. Como te he dicho antes, mamá tiene sus técnicas – Le tendí ambas cosas – Eso, mis queridos amigos, es un molde de la llave que con un poco de suerte el lunes dejará de ser un molde para convertirse en una copia de la llave maestra de Ridgeway. Y este número, es el código de la alarma y el tiempo límite para apagarla. Cortesía de mamá y de Gibby, quien gracias a aquí una servidora, no se va a poder sentar en una semana lo menos.

-Enserio, cásate conmigo – Soltó de pronto Brison haciendo que todos se giraran para mirarlo.

-Antes me hago asexual.

-¿Ensayamos o qué? – Interrumpió Brad.

-Adelante.


Tras cuatro intensas horas de ensayo, Cameron propuso su idea para presentar a Sam como nuestra cantante. Todos estaban pensando atención menos el musculoso de los gemelos que no paraba de mirar su teléfono cada dos por tres.

-Brison, te quiero, pero haz el favor de dejar de una vez el teléfono – Se quejó su hermano gemelo -, esto es serio.

-Para eso estás tú, para enterarte de todo y explicármelo luego.

-Esta vez no, hermano del alma, no voy a sacarte las castañas del fuego.

-Haya paz – Sentenció Cameron el final de la pelea -. Bueno rubia, ¿qué te parece la idea?

-A mí me parece bien, aunque me sabe mal que tengáis que cambiar la canción.

-Eso no es problema, así queda mucho mejor, más explosiva – La animé.

-Chicos me tengo que ir ya, me espera Rachel – Dijo Brison levantándose y recogiendo sus cosas a la velocidad del rayo.

-¿Rachel?

-Ligue del día.

-No sé ni para qué pregunto – Dijo Sam rodando los ojos -. Me sigo preguntando cómo es posible que seáis hermanos. Tú eres tan formal y él es tan… tan… ¡mierda!

-Oye, vale que sea un poco "liberal" pero no es mal tipo – Lo defendió Cameron.

-No, no lo digo por él. Es viernes y todos los viernes ceno con mi madre fuera. Llego tardísimo, nos vemos mañana. Adiós.

Yo con la habitación hecha un asco, Sam siempre con deberes por hacer y sin estudiar, Brison siempre llega tarde y cada día tiene un ligue, Brad siempre se olvida algo (sí, siempre tiene la cabeza en otro lado) y Cameron que adora romper todos los límites de velocidad con su moto. ¿Querrán decir algo todas estas cosas? Nah, serán manías mías. Creo…


Hasta aquí. Ahora ya sabéis como se van a vengar, ¿qué os parece? Opiniones, opiniones everywhere. Ah, me preguntaron que significaba Vendetta. Vendetta quiere decir venganza, V de Vendetta es el nombre de una película la cual recomiendo muchísimo. Es genial. Bueno creo que ya está todo.

Como siempre, dejad vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Besos ^^