32. Estrategia en marcha

Albus, Remus y Sirius estaban en el despacho del director, la noticia les había pillado desprevenidos ¡Un mortífago infiltrado en Hogwarts y miembro del ministerio!

- ¿Estáis seguros de lo que estáis diciendo? – preguntó Remus incrédulo por todo aquello

- Emy no se suele equivocar con las personas. Ella sabe que la han intentado leer la mente, sabe que Samantha recibe órdenes de Voldemort, además lleva todo el día pegada a ella y luego está... el sexto sentido de nuestra rubia – indicó Dumbledore

- Lo que no entiendo es por qué está pegada a ella todo el rato – exclamó Sirius

- Está buscando sus debilidades, espero que nadie diga nada de vuestro compromiso – explicó Dumbledore

Toc, toc.

- ¿Esperas a alguien? – preguntó Sirius

- No pero suelo recibir visitas – dijo irónicamente el director – Adelante

- Buenas tardes ¿Podría hablar un momento con usted?

- ¡Ginny! ¡Claro! Pasa y cierra la puerta – la joven hizo lo que se la mandó - ¿Algún problema?

- Creo que el mismo que tienen ustedes, el miembro del jurado

- ¡Ah! Sí ¿Qué ha pasado?

- Bueno, creemos saber cómo resolver este asunto

- ¿Ah, sí? – Dijeron pasmados Remus y Sirius a la vez

- Sí, Ron ha trazado una estrategia de distracción y caza – Esperó a que alguien dijera algo pero al ver la cara de asombro de los tres hombres pensó que debería seguir hablando – Hemos decidido ponerla un cebo para que muerda, hacerla pensar que está enamorada por ejemplo de... el profesor Lupin pero que no es correspondida y que se lleva fatal con Harry por que éste le echa la culpa del incidente de la noche del baile, o sea le echa la culpa de la muerte de Cho, y que Harry la aborrece porque estaba realmente enamorado de ella. También habíamos pensado en meter a Malfoy en todo este asunto, contándole que él vio, con sus propios ojos, como ella se convertía en un ser maligno sin poder contener su ira – Ginny frenó ahí, no sabía si ellos estaban entendiendo todo lo que estaba diciendo

- ¿Y se puede saber en cuanto tiempo habéis trazado semejante plan? – preguntó Remus asombrado

- En esta última media hora larga – Contestó ella sin saber muy bien porqué le hacían esa pregunta

- ¿Quién es el cebo? – Preguntó Sirius temiéndose la respuesta

- Yo

- Pero Ginny... – Sirius tampoco pudo acabar la frase

- Ya he discutido esa cuestión y no pienso ceder – Su habitual tono suave y delicado había sido reemplazado por uno seco y tajante

- ¿Siguen creyendo que eres la pequeña Ginny? – Dijo cariñosamente el anciano – Creo que soy la única persona en este mundo que puedo tratarte así... por la diferencia de edad no por la diferencia de mentalidad ¡Eso está claro!

- Sí... gracias, de usted no me molesta – Contestó ruborizada la joven

- ¡Es un plan genial! ¡Este Ron es un gran estratega! – Exclamó Remus – Por un lado nos quitamos la amenaza a Sirius, por lo menos hasta la boda, por otro lado Voldemort va a pensar que no están tan unidos y por otro lado se le va a informar que el lado de Emy no está claro que sea con los buenos ¡Incertidumbre total! Eso sí, en cuanto se entere que todo está manipulado, la matará

- No pensemos en eso por ahora – Dumbledore miró a la joven y sonrió – Me parece un buen plan, aunque debes tener cuidado, ella puede ser bastante peligrosa... empezaremos en la cena ¿vale?

- Eso teníamos pensado – Ginny sonrió a modo de despedida – Hasta luego

Salió y cerró la puerta, cuando comenzaba a bajar las escaleras, la puerta volvió a abrirse, era Sirius, la llamó y ella acudió.

- Las dos personas que más quiero en este mundo y yo mismo no podríamos soportar que te pasara nada malo, Ginny ¡Hazme el favor de cuidarte! – Sirius la abrazó y le dio un beso en la frente

- No te preocupes, estaré perfectamente, además tengo una cita dentro de poco con vosotros tres en un altar ¿No?

- Sí – dijo sonriendo

- No me lo perdería por nada del mundo

Ginny esperó en el vestíbulo que Emy y Samantha aparecieran para cenar en el Gran Comedor y, cuando ya estaba apunto de comenzar su plan, apareció Malfoy para incordiarla.

- Hola preciosidad

- Hola – sin dejar ni un momento de mirar hacia las dos mujeres

- ¡Qué raro es verte aquí sin tus inseparables amigos! ¡Suerte para mí!

- ¡Y para mí! – La idea que se le estaba ocurriendo era perfecta, cambió la expresión para contestar a Draco y que las mujeres le prestaran atención viendo que eran dos amigos normales, sin ninguna clase de rivalidad

- Buenas noches ¿No entran a cenar? ¿Acaso los exámenes le han quitado el apetito, Draco? – dijo Emy, no podía demostrar preocupación o sino sabría que Ginny era especial para ella

- Ahora vamos, sólo estaba hablando con mi amigo – dijo Ginny sonriendo a Draco que estaba en estado de coma

- ¡Ah! Perfecto

Emy se alejó, por supuesto detrás iba Samantha Street.

- Cabrona, ojalá ardas en la hoguera – dijo Ginny con asco

- ¿Qué? – preguntó asombrado Draco

- Si tú supieras lo que yo de ella, no me lo preguntarías con esa cara - Ginny esperó a ver si la espía lo había escuchado y... ¡Bingo! ¡Lo oyó!

La mujer frenó en seco dejando entrar a Emy sola en el comedor.

- ¿Podría hablar contigo un momento a solas?

- Claro, adiós, Draco

- Adiós, Ginny – el rubio, orgulloso de su hazaña, le guiñó un ojo y se marchó convencido que esta vez Ginny sería suya

- ¿Le importaría que saliéramos a dar un pequeño paseo? – preguntó Samantha

- Para nada ¿No me meteré en un lío por salir a estas horas?

- Claro que no, además sólo será un momento

- Está bien... Usted dirá

- No he podido evitar oír tu comentario sobre la profesora Martín – La voz contenida de la mujer dejaba ver que estaba reservando su gozo por haber encontrado un informador

- ¡Eh! Yo no, no, no he dicho nada...

- No te preocupes, nadie sabrá nada de lo que tú me digas

- Pero yo no sé nada – la voz melosa de Ginny siempre daba resultado, llevaba mucho tiempo ensayándola con su madre

- Claro que no, aún así ¿Te importaría contestarme algunas preguntas?

- No

- Bien ¿Te da clase la profesora Martin?

- Sí

- ¿Estás contenta?

- Sí

- ¿Te gusta ella?

- Sí – Ginny contestó entrecortada para dar a entender lo contrario, hizo una pequeña pausa - Me asusta un poco cuando cambia

- ¿Cuándo cambia?

- Sí, a veces sus ojos verdes se ponen negros y su tez se oscurece, es entonces cuando habla con una voz más profunda... cuando la vi... la vi... la vi amenazar a Cho

- ¿Cho? Esa es la chica que ha muerto hace poco ¿no?

- Sí

- ¿Qué le dijo?

- Dijo que sabía quien era ella en realidad y que dejara en paz a Harry o pagaría las consecuencias, dijo literalmente "De Harry me encargo yo"

- ¿A sí? Pero se referiría a que le iba a proteger

- Pues no sé, no creo, siempre se han llevado mal. Mi hermano me ha contado que Harry vivía con unos muggles horribles pero que Emy le obligó a irse con ella y creo que ella es aún peor... Parece ser que le gusta mucho mandar, que es muy maniática y que hace... magia negra, ya sabe con los espíritus...

- ¿Pero qué me estás contando? Si yo te lo preguntaba es porque tenía mis dudas pero ahora lo tengo todo mucho más claro

- Al parecer, dicen que está enamorada del profesor Lupin, que como sabe es licántropo y él siempre la ha rechazado porque ama a la profesora Figg, eso... dicen, creo que ese asunto la está trastornando y que tiene arrebatos de locura y maldad, por eso Harry no la soporta y no quería que se supiese que era su tía

- ¡Pobre Harry!

- Yo he oído a mi hermano calmar a Harry, creo que la culpa de la muerte de sus padres

- ¡No me digas!

- Esto es entre nosotras ¿No dirá nada, verdad? – dijo Ginny haciendo entender que igual estaba hablando de más

- Por supuesto ¿Y tú dices que la has visto en su forma malvada?

- No me lo recuerde, pensé que era un mortífago ¡Imagínese el susto! ¡Un mortífago en Hogwarts! – dijo muy asustada

- Sí, me lo puedo imaginar, pobre niña – Samantha no pudo evitar sonreír por lo divertido del comentario, si aquella mocosa supiese con quien estaba hablando - ¿Cuándo te refieres a un mortífago es que llevaba una capa negra con capucha?

- Sí pero la capucha no la cubría la cara, por eso pude verla cuando amenazó a Cho, aunque ella también me vio a mí

- ¿Qué dices? ¿Y qué ha hecho?

- Me tiene controlada, soy el único testigo junto a Harry y Draco, que sabe cómo es ella en realidad

- Da una imagen muy diferente

- Sí, todo el mundo la adora porque da clases entretenidas y los sábados por la mañana hace talleres divertidos, claro está que los chicos babean por ella, es increíblemente guapa ¿no lo cree usted?

- Sí, demasiado

- Yo creo que ella ha abusado de su belleza para conseguir sus fines ¡Hasta los profesores están encantados con ella! Yo he sido testigo de que como el señor Malfoy le ha tirado los tejos... le digo yo que ella es el ángel de la muerte

- ¿Malfoy? – La cara de Samantha cambio por completo, una ira irrefrenable se apoderó de ella - ¿Angel de la muerte? No te quepa la menor duda... yo que pensaba que iba tras Sirius

- Que va, mira si se llevan mal que ni se tocan, se repelen mutuamente ¿Pero por qué desconfiaba de ella desde un principio?

- Bueno en el ministerio teníamos nuestras dudas sobre ella, quizás promovidas por la forma que tuvo de entrar a formar parte del profesorado del colegio, sabemos que tiene varias carreras y que ha ejercido de maestra en anteriores instituciones pero no sabíamos nada de ella, me refiero en el mundo mágico

- ¿Y le ha mandado su jefe a investigar? – la cara de Ginny cambio un momento al recordar a Voldemort

- Sí, querida, mi señor... mi jefe me mandó investigar pero yo también tengo un interés personal en ella

- ¿Y eso? ¿Le ha hecho daño a alguno de su familia?

- No, es que nunca me fié de su hermana y veo que ella es de la misma calaña

- ¿Conoció a la madre de Harry?

- Estudiamos juntas aquí, claro está que también estudié con su padre, un hombre maravilloso que se merecía a alguien mejor que Lilian Evans

- Déjeme adivinar ¿Alguien como usted?

- Sí – Samantha sonrió de forma cruel – Pero ella logró apartarlo de mí... por eso sé que su hermana es igual de arpía que ella

- Pues, si la vuelvo a ver esta semana, le confirmo, si quiere, lo del señor Malfoy, ya sabe si tienen una aventura... si no pregúntele a Draco, él también vio a Emy cambiar de forma y estuvo presente cuando encandiló a su padre, ya verá lo que le dice, evidentemente no le diga nada de la aventura de su padre, no quiero jaleos

- Bueno, creo que ya es hora de que volvamos al comedor, iremos juntas pero entraremos separadas ¿Le parece?

- Vale

Mientras, Harry se mordía las uñas, sentado, en la mesa de Gryffindor. Ron y Hermione no estaban mucho mejor que él, ni siquiera los hermanos Weasley tenían sus habituales charlas de cena con el resto de sus amigos. Todos permanecían en silencio a la espera de que Ginny apareciera en el Gran Comedor y todos creían que estaba tardando demasiado. Se abrió la puerta de nuevo con un alumno rezagado, esta vez era Draco Malfoy que no fue directamente al pasillo de los Slytherin sino que fue a degüello a por Harry, Ron y Hermione.

- Al final no vais a poder evitar que la pelirroja sea toda mía – dijo Draco lo suficientemente alto para que los tres lo escucharan pero el resto no, ni siquiera se paró a decirlo, lo soltó mientras andaba, más chulo que un ocho, por delante de ellos

Harry pensó que iba a estallar, se levantó de golpe para arrojarse a su cuello pero sus dos amigos se levantaron también para obligarle a sentarse de nuevo. Recordó la amenaza que había hecho mentalmente de matarlo si ponía un solo dedo a Ginny encima. Cómo podía estar permitiendo que pasara todo aquello, su Gin estaba con una mortífaga en vete a saber qué parte del castillo y sin ver qué estaba pasando. Pasaron al menos diez minutos más y nadie entró en la sala. Harry ya no tenía uñas que morderse, ni comida que engullir, le dolía la cabeza y el estómago de lo rápido que había cenado.

- No aguanto más, me voy a buscarla

- No lo pongas peor

- "Siéntate y tranquilízate, ella sabe cuidarse" – Harry oyó la voz de su tía en la cabeza y obedeció inmediatamente sin ni siquiera mirarla

- ¿Ves? Ahí está y parece que todo ha ido bien... se sienta con sus compañeras de clase ¿Dónde está Street? – preguntó Hermione viendo que no venía detrás

- Ni lo sé ni me importa, me voy a la sala común, he terminado de cenar y ya no aguanto más aquí – Harry tenía un humor de perros

- Ron, vete con él, yo me quedo aquí, por si las moscas

- Vale, hasta luego - Ron se agachó y le dio un beso breve en los labios – Si no te veo luego, que descanses, no te quedes estudiando

- ¡Qué no! Hasta luego

Harry y Ron salieron de la sala y se toparon de frente con el miembro del ministerio en el vestíbulo.

- Harry, quería disculparme por mi comportamiento de esta mañana, no quería incomodarte – le dijo suavemente

- No se preocupe

- ¿Ya habéis terminado de cenar?

- Sí

- ¿No haréis ahora trastadas?

- No, señora, nos vamos a dormir para poder madrugar mañana y repasar el examen

- ¡Ah! Me parece muy bien señor Weasley. Hasta mañana entonces

- Adiós – contestaron los dos

Harry no dijo nada en todo el camino hacia su sala común. Ron le miraba de reojo, había visto a Harry enojado en algunas ocasiones pero esta vez su mirada reflejaba algo diferente, quizás preocupación o impotencia, o quizás ambas. El pelirrojo se dio cuenta que Harry quería de verdad a su hermana, se atrevió a hablarle cuando ya habían pasado por el retrato de la Dama Gorda.

- Ella tiene un gran sentido común, nos lo ha demostrado en otras ocasiones, no se pondría en peligro inútilmente y además sabe defenderse

- Mira, ahora mismo, no soy una persona muy racional y no quiero decir nada de lo cual luego me tenga que arrepentir, así que permíteme no contestarte a eso – Harry estaba en un estado de ira total

- Yo sólo quería animarte

- Si querías animarme, haberme apoyado antes... ¿Ves? No soy buena compañía ahora, así que te ruego me dejes solo, me voy a la cama, mañana nos vemos

- Pero aún no sabemos qué ha pasado

- Pues que te lo cuente a ti, yo ya me enteraré mañana – Harry se dio la vuelta y subió a su cuarto

Ron se sentó en su butacón habitual, esperaría allí hasta que llegaran los demás. No culpaba a Harry por su comportamiento, es más, lo entendía. ¿Qué haría él si fuese Mione la que estuviese en aquella situación? Ahora entendía lo que era tener un punto débil, él no permitiría que a ella le pasara nada malo, por fin comprendía de primera mano que era dar la vida a cambio, sin importar las consecuencias. Ellos estaban viviendo una época demasiado difícil de manejar; no se trataba de piezas de ajedrez, sino de las personas que más apreciaban en este mundo y sólo eran muchachos, demasiado jóvenes, para participar en esa guerra, una batalla cruel que tendrían que librar de la mejor manera posible. A los diez minutos Hermione apareció por el hueco del cuadro con los gemelos. Los tres traían las caras de perplejidad. La chica se sentó junto a Ron y se refugió en sus brazos. Los hermanos de Ron acercaron unas butacas para sentarse frente a ellos. Ninguno de los tres parecía querer hablar el primero.

- ¿Se puede saber qué os pasa?

- Hemos presenciado algo insólito – dijo Fred

- Y no hemos podido hacer nada - agregó George

- Hermione ¿Me lo puedes explicar tú?

- Como pudiste observar, Ginny llegó al comedor y se sentó con sus compañeras de clase. Ella estaba hablando y riendo como si nada pasara...

- Yo aún no me lo puedo explicar – dijo de pronto Fred

- ¿Pero qué pasa?

- Menos mal que Harry y tú ya os habíais ido, porque sino, se monta allí una peor que la rebelión de los duendes – contestó Hermione

- Ni que lo digas, estoy seguro que Harry se le hubiese cargado

- ¡BUENO YA ESTA BIEN, QUE ALGUIEN ME DIGA QUE SUCEDE! – estalló Ron

- Cariño, no chilles, ahora estoy muy nerviosa y necesito de ti para poder componerme – dijo Hermione suavemente – Es que la tal Samantha entró en el comedor y pasó por nuestro pasillo, creo que para ver con quien se había sentado Ginny para cenar. Más tarde se fue a hablar con Malfoy y volvió a la mesa. Cuando ya estabamos a punto de irnos, Malfoy se levantó de su mesa y fue hacia donde estaba Ginny...

- Te juro, Ron, que no entiendo el comportamiento de Ginny

En aquel momento entró Ginny. Su cara estaba desencajada, sus ojos brillaban por las lágrimas que estaba apunto de soltar. Se sentó en el suelo apoyando su espalda en el vértice de la pared, les miró un segundo, luego se echó a llorar sin consuelo, tapándose la cara con las manos y temblando como si estuviese desnuda en un campo de nieve.

- Tranquila, tranquila – le consolaba Hermione que se sentó a su lado – Dinos qué ha pasado, sino no te podemos ayudar

- Harry lo sabrá mañana y no volverá a mirarme a la cara jamás – Ginny estaba desconsolada

- Venga, Ginny, dinos qué ha pasado

- Conseguí la información y la despisté – dijo entre sollozos – Pero no pensé que esto se volvería contra mí ¡OH DIOS, NO VOLVERÁ A MIRARME!

Entre los cuatro consiguieron calmar a la muchacha, se la veía verdaderamente hecha polvo, sus ojos se movían nerviosos buscando a Harry por la sala hasta que Ron le dijo que estaba en el cuarto durmiendo, no se encontraba de buen humor, así que decidió no hablar con nadie.

- Si me hubiese visto, me hubiese muerto allí mismo

- ¿Qué le has contado a ella? – Preguntó Ron

Ginny les explicó pormenorizadamente la conversación que sostuvo con Samantha, desde cómo se había encontrado con ellas y que pintaba Malfoy en todo aquello, hasta la metedura de pata de ella llamando a su jefe "Su señor" como sólo lo hacen los mortífagos; también les dijo los motivos por los cuales tenían tanto asco a Emy, cuando terminó esa parte de la historia todos estaban con la boca abierta.

- Entonces esta tía, debemos interpretar que, es o ha sido, amante de Malfoy padre y que cuando era adolescente estaba colada por James, el padre de Harry – sintetizó Hermione – No me extrañaría nada que se presentase voluntaria, frente a quien ya sabéis, para hacer esta misión, el odio le vine de muy atrás

- A mí tampoco me extrañaría, hay que pensar en el siguiente movimiento – dijo Ron

- Antes me gustaría que Ginny nos contara qué paso en el Gran Comedor con Draco Malfoy – dijo Fred con voz de hermano mayor

- Supongo que él pensó que le estaba dando una oportunidad en serio... debí interpretar muy bien mi papel... así que vino a hablar conmigo

- Eso ya lo vimos ¿Qué te dijo? – Preguntó George

- Me dijo que ya se había enterado que yo tenía manía a Emy, porque la había visto igual que él... me dijo que yo le gustaba desde principio de curso y que saliera con él...

- ¿QUÉ? – dijo Ron pegando un salto de su asiento

- Tranquilo deja que acabe – Hermione hizo que volviera a sentarse

- Miré en dirección a la mesa de profesores, entonces entendí que si montaba un numerito, el plan se caería por si solo, vi que ella me estaba mirando, de hecho todos me estaban mirando... como tardé en contestar... creo que Draco lo interpretó como un sí... y me besó en la boca

Ginny estaba llorando de nuevo sin consuelo, se sentía sucia, traicionera, indigna, le acababan de dar su primer beso y era la persona que más detestaba, aquel beso llevaba reservado muchos años para la única persona que había amado, Harry Potter. Ella no escuchaba los insultos de sus hermanos dirigidos hacia el chico del Slytherin, ni las palabras cariñosas de su mejor amiga, su único sentido se hallaba en saber qué diría Harry cuando se enterara, qué haría él entonces, seguramente no volvería a mirarla a la cara, ni querría saber más de ella en toda su vida ¿Cómo era posible que esto hubiese pasado a tan sólo dos semanas de cumplirse su sueño? Ya no iría con Harry al baile, no pasearían por los terrenos de Hogwarts después de cenar, ni se estremecería en sus brazos al bailar con él, ni la besaría antes de dejarla en su cuarto... Ya nada de eso podría pasar, ahora era ella la que no podría mirarle a los ojos, no podría por no morirse de pena. Entonces una energía la envolvió, sintió como alguien la abrazaba y como los malos pensamientos salían de ella para sólo sentir un sopor suave y tranquilo como el de un sueño de una noche de verano...

Ginny despertó en su cama, no recordaba que hubiese llegado allí por su propio pie. Se fijó que llevaba puesto su camisón y que alguien había recogido su pelo para que no la molestara al dormir. Sintió una aroma familiar y entonces supo quien había sido. Después de darse una larga ducha y peinar su pelo, se vistió. Bajó a la sala común, allí sólo estaba Hermione, repasando Historia, mientras la esperaba. Sonrió al verla y ambas se abrazaron.

- Fue Emy ¿Verdad? – dijo Ginny al separase de su mejor amiga

- Sí – contestó Hermione – Estaba consternada por lo que habías hecho, creo que se lo dijo Sirius. En cuanto se deshizo de Samantha, vino aquí con la profesora McGonagall, te abrazó, tú te desmayaste, ella te cogió en brazos y te subió a tu habitación. Allí te puso el camisón, te recogió el pelo, te besó en la frente y te echo el conjuro de dulces sueños... Fue muy hermoso por su parte, ella nos quiere como unas hijas, me lo dijo después, estaba hecha polvo, se sentía culpable por lo que había pasado... Ella es muy buena, Ginny

- Sí, lo es y debemos protegerla

- Sí, debemos

Ambas bajaron a desayunar. Ron y Harry no estaban allí, les dijeron que ya habían desayunado y que esperaban a Hermione en la clase de Historia de la Magia. Cuando terminaron de desayunar se separaron para ir cada una a sus clases.