33. Exámenes

El examen de Historia fue muy largo y cansado, tenían que poner muchas fechas y eventos, no era un examen fácil pero ellos creyeron hacerle bien. No vieron a Ginny en el almuerzo, para Ron y Hermione era mejor, no habían hablado con Harry de nada de lo sucedido el día antes y éste tampoco les había preguntado.

Por la tarde, el examen de Encantamientos comenzaba pronto, debían realizar quince hechizos delante del jurado. Harry tuvo que ver de nuevo la cara a la tal Samantha, también tuvo que poner a prueba su poder de concentración para no fallar la prueba, ya que lo que realmente le apetecía era mandar unos cuantos hechizos a la mortífaga. En todo el día, no vio ni a Ginny ni a Emy, y a la hora de la cena, ya se estaba preguntando dónde estarían.

- Yo he visto a Ginny antes, estaba en la biblioteca y la profesora McGonagall me dijo que Emy tenía hoy un día muy ocupado, que por eso no había ido a comer y no vendría a cenar al comedor – les explicó Hermione mientras cenaban

- ¿Ginny no va venir a cenar? – preguntó Harry

- Creo que ya lo ha hecho – contestó Hermione

Ron respiró tranquilo al ver que Malfoy no se acercó a ellos en todo el día, ni a la mañana siguiente en el desayuno. Ellos no habían tenido el valor de decirle a Harry lo que pasaba y su amigo seguía sin preguntar nada. Los tres marcharon a los invernaderos para el examen de Herbología que consistía en un test y una demostración de cuidado de plantas, fue la única vez en toda la semana que vieron a Neville sonriente. El test que puso la profesora Sprout no fue difícil, para alivio de los alumnos, pero los cuidados de las plantas requerían algo más que grandes poderes, así que Ron y Harry no salieron de allí con buenas expectativas, por lo contrario, Hermione salía más contenta que unas castañuelas.

De nuevo en el comedor no se encontraron con Ginny. Harry parecía bastante decepcionado por su ausencia pero no dijo nada. Por la tarde, les esperaba Astronomía, un examen mucho más duro de lo que se hubiesen imaginado. Tuvieron que sacar cinco constelaciones, dos cartas astrales y un examen tipo test, para cuando terminaron eran las seis y media y fueron directos a cenar.

- Bueno está claro que no quiere verme – dijo Harry al comprobar que Ginny tampoco estaba allí

- No digas eso, es sólo que... – Ron no podía decirle nada, estaba totalmente atascado

- ¿Qué?

- Seguramente, cree que sigues enfadado con ella por no hacerte caso – terminó Ron sintiéndose un completo cobarde

- Yo no estoy enfadado con ella ni mucho menos, no ha sido culpa suya... mas bien mía

- Harry es que... tú no sabes... es que... Ginny no quiere

- ¿No quiere qué?

- Es que el otro día pasó algo después de que tú y Ron os fuisteis...

- No, el otro día no pasó nada – dijo Harry con voz tajante

- ¿Es que lo sabes?

- No sé nada porque no pasó nada – la voz de Harry reflejaba ira contenida

- Mira, si lo sabes, dínoslo porque personalmente me muero llevando esta carga – exclamó Ron

Harry miró a su amigo para hacerle entender que sabía lo sucedido pero no quería darle mayor importancia.

- No me puedo creer que llevemos dos días comiéndonos la cabeza por no saber cómo decírtelo y tú estés ahí, tan tranquilo, sin decir absolutamente nada – dijo Hermione enojada

- ¿Tranquilo? – Exclamó Harry con voz de pocos amigos - ¿TRANQUILO?

- Vale, vale, vale creo que yo ya lo he entendido – dijo Ron para calmar el ambiente

- Pues yo no – exclamó Hermione que miraba perpleja esa complicidad que ellos tenían pero ella no captaba

- Es simplemente que Harry quiere olvidarlo, como si no hubiese pasado – le explicó cariñosamente Ron a Hermione

- Pero es que ha pasado y Ginny se siente fatal por lo sucedido – respondió ella intentando hacerles entender que no era tan simple – No se puede decir "no ha pasado nada" como si cualquier cosa ¿Es que no podéis entender los sentimientos de una chica? ¿Tanto cuesta que os fijéis un poco más allá de las apariencias? Mi madre siempre me dijo que los hombres solamente saben sumar una y una ¡Ahora entiendo lo que quería decir!

- ¡Basta! – la voz de Harry estaba entrecortada por el enojo – Gracias, Hermione, por joderme la cena

- No era mi intención, Harry – Hermione intentó calmar un poco su tono de voz – Es que no puedes pretender que nada ha pasado. Ella se siente... se siente... indigna

- ¿Indigna? – Harry comprendió con sólo una palabra la situación – Yo sé lo que es sentirme sucio e indigno... ¿Acaso tengo que recordaros mi situación con Cho?

Ambos le miraron, hubo una gran pausa, sin que nadie dijera o hiciese nada, Hermione se echó las manos a la cara y Ron le pasó un brazo por los hombros.

- ¿Qué pasa, cariño?

- Lo siento, lo siento mucho – Hermione se secó las lágrimas con las manos – Harry de verdad, esta situación nos ha pillado en la peor época posible, todos estamos muy nerviosos. Yo no pretendía decir que tú no la podías entender. No me había dado cuenta hasta que lo has dicho, Harry yo sé por lo que ella está pasando y debes hablar con ella, ve tú porque ella no tiene valor para mirarte

- Esto es una mierda – exclamó Harry – Nosotros debemos permanecer unidos. Si estamos así por una mortífaga, qué haremos cuando Voldemort pretenda separarnos aún más...

- Somos Los Guardianes, debemos proteger a La Unión y al resto de nosotros, ese es nuestro mayor propósito y no debemos permitir que nada se interponga en ello – dijo Ron con ímpetu

- ¡ESO ES! – Exclamó Hermione - ¡BIEN DICHO!

- Hablaré con Ginny, ella debe saber que no tiene porque sentirse indigna, ella es mi mayor tesoro – dijo Harry un poco ruborizado

- ¿Sabes, Harry? No sé si el destino te depara estar con mi hermana pero me sentiría el cuñado más orgulloso del mundo si acabarais juntos

- Aún es muy pronto, Ron, para decir eso – dijo Harry ya totalmente ruborizado

Fue imposible encontrar a Ginny por ningún lado, incluso llamaron a la profesora McGonagall para decírselo, no era prudente alertar a Emy. La jefa de la casa les dijo que en aquel momento estaba en el despacho del director hablando con él, así que la esperaron en la sala común hasta las doce de la noche pero no pareció por allí.

Ellos habían aprovechado a repasar el examen de pociones, que era al día siguiente por la mañana pero ya no aguantaron más y se fueron a dormir. Harry hubiese deseado que aquella situación con Ginny se hubiese aclarado esa misma noche pero no pudo ser así. A la mañana siguiente todos los alumnos de quinto curso de Gryffindor estaban aterrados, su peor asignatura se presentaba a examen y por mucho que hubiesen podido estudiar, Snape era implacable con ellos. La mayoría bajó a desayunar pronto, ya que la prueba comenzaba a las nueve en punto y casi todos querían repasar antes. Hermione ya estaba desayunando, con un libro en medio, cuando los chicos bajaron.

- ¿La has visto? – preguntó Harry sin dar los buenos días

- Sí, se ha ido ya a su clase para repasar su examen de hoy. Está más tranquila, no te preocupes

- ¿Le has dicho que quiero hablar con ella?

- No porque se pondría nerviosa de nuevo

- Vale

- Seguramente mañana por la tarde, que ya no tenemos exámenes, puedas hablar con ella

- Sí, mañana es un bueno momento

Cuando se sentaron en sus respectivos pupitres comprobaron que todos los alumnos estaban atacados de los nervios. El pobre Neville tenían un color verdoso en su rostro y sus ojos iban a ponerse a llorar en cualquier momento. En lugar de la habitual mesa del profesor Snape había una bastante mas larga, lo cual les indicaba que, también, habría jurado en esa prueba. A las nueve menos cinco, aparecieron Snape, Arabella, Dumbledore, Arnold Pace y Samantha Street. Los tres últimos se sentaron en la mesa mientras que Snape y Arabella repartían los exámenes. Harry se alegró que a los de Gryffindor se los repartiera Arabella, quien les guiñó un ojo al pasar por su lado, así no tendría que escuchar algún comentario sarcástico de su odiado profesor. El examen era dificilísimo, algunos chicos suspiraron cuando lo leyeron, en señal de que todo estaba perdido. Consistía en una parte de descripciones de ingredientes, algunas que incluso jurarían que no habían visto, otra parte de descripciones y utilidades de diversas pociones, y otra parte de preguntas tipo test. El examen duró dos horas y media, la primera en acabar fue Hermione que lo hizo a las dos horas y veinte minutos, mientras que los demás se exprimían el cerebro buscando respuestas a aquel maldito cuestionario. Acto seguido se repartió un caldero a cada alumno. En este había un papel con la poción que debía prepararse y un kit de ingredientes, pero en el kit había ingredientes de más así que debían saber qué echar a la poción. A Harry le tocó, nada más y nada menos, que Verisaterum, menos mal que se la sabía de las clases particulares, aunque no era la poción que mejor le salía. Un recuerdo le vino a la mente. Se acordó del día que estuvo ayudando a su tía en la cocina para hacer aquel delicioso solomillo, esa noche tendrían invitados, unos muy especiales, Dumbledore y Sirius, recordó que su tía les había dicho que estaba muy orgullosa de él, ese recuerdo dio ánimos a Harry para realizar perfectamente la poción y así lo hizo, le salió con el color y textura exactas y la presentó al jurado.

- Esta poción tiene muy buena pinta, señor Potter – dijo amablemente Arabella

- Eso habrá de verse, porqué no la probamos para saber si realmente cumple su cometido – dijo Samantha Street

- Eso es una gran idea, Sam – contestó Snape

"Sam" aquel capullo la tuteaba, seguramente se conocían por estudiar juntos. Eso le revolvía las tripas a Harry, no necesitaba la poción para decir lo que pensaba de cada uno de los que estaban allí.

- Creo que eso no será necesario... a no ser que la probemos todos – contestó sabiamente Dumbledore

Una sonrisa se dibujó en la cara de Harry.

- ¿Le parece divertido el comentario del director, Potter?

La desagradable voz de Snape resonó en su cabeza como si de una campana chillona se tratara.

- Puede retirarse señor Potter - Ordenó el director

Harry bajó levemente la cabeza en señal de despedida, dio media vuelta y se marchó. Esperó a que salieran sus amigos, Hermione lo hizo cinco minutos después que él con aire triunfante en su cara. La había tocado la poción reconstituyente de almas caídas, una poción verdaderamente muy difícil aunque para Hermione era todo un reto, si sacaba buena nota encima sería en algo realmente difícil. Cuando salió Ron traía una cara tremenda de decepcionante. Hermione al verle le abrazó para darle apoyo.

- Cariño, no te preocupes, todo saldrá bien – Hermione le dio un suave beso en la boca

- Sobre todo si me recibes así después de un examen – contestó él riéndose

- ¿Pero de qué te ríes?

Harry, que ya se olía lo que había tramado su amigo, soltó una carcajada.

- ¿Se puede saber qué pasa?

- Pues que me ha tocado la poción Multijugos y la he hecho perfecta pero quería hacerme el mártir un poquito para recibir unos pocos mimos... Ha sido una mañana agotadora

Lo siguiente que recibió Ron fue un manotazo en la cabeza.

- ¡Eh, no me des en la cabeza, que estoy estudiando! – Luego soltó una carcajada junto con Harry

- ¡NO SE PUEDE CON VOSOTROS!

La comida fue tranquila, lo peor ya había pasado, además Harry vio a Ginny que estaba almorzando en compañía de sus amigas de cuarto curso. Todo iba sobre ruedas, solo quedaban dos exámenes, Defensa Contra Las Artes Oscuras, esa misma tarde y Adivinación, después todo serían unos días relajados en Hogwarts, la boda y las vacaciones en España. Harry estaba ensimismado en sus pensamientos y no se dio cuenta que Malfoy se fue hacia donde estaba Ginny. Ron no quería espectáculos en el comedor, así que se levantó y se fue hacia donde estaba su hermana. Llegó antes que Malfoy, le echó una mirada de advertencia, señaló con la cabeza la mesa de los profesores y Malfoy no tuvo más remedió que marcharse de allí sin haber conseguido su propósito. Ginny le agradeció de mil amores aquel gesto y le prometió cumplir cualquier cosa que él le pidiera, Ron por supuesto aceptó la invitación de mil amores, ya se le ocurriría como sacar partido de esa promesa. Volvió a su mesa y Harry le miró con cierto aire de orgullo.

- No te beso porque eres un hombre – dijo Harry sonriente

- Y por que tiene novia y tendría que machacarte con mi varita – agregó Hermione

El comentario de su amiga hizo reír a los tres, que se dispusieron, como bastante mejor humor, a salir del comedor para ir a clase de Lupin y repasar antes de que comenzara la evaluación. Harry sonrió a Ginny cuando pasó por su lado, ésta le miró asombrada y le devolvió la sonrisa. No hizo falta nada más para que a Harry se le cambiara el humor a excelente.

- Buenas tarde a todos, el examen se efectuará de manera individual frente al jurado, esto no quiero que sea motivo de nerviosismo, sino más bien todo lo contrario, sólo muestren al jurado lo bien que lo han hecho en clase estos últimos meses

Lupin era un excelente profesor, no cabía duda, sólo con ese comentario infundió tranquilidad a todos los alumnos. Uno a uno, por orden alfabético, entraron en el aula para hacer su examen y, al igual que en Transformaciones, no volverían a ver a nadie hasta que todos hubiesen acabado la prueba.

- Harry Potter – Llamó Lupin – Contente por todo lo que más quieras y no les muestres todo el poder que tienes, no conviene que esta se lo largue a Voldemort ¿Entendido? – dijo al oído al muchacho

- Sí

- Buenas tardes, nos volvemos a encontrar, Harry – dijo Samantha

- Buenas tardes

- Tú no tendrás problemas con esta asignatura, la aprobaste cuando aun no habías cumplido dos años – dijo sonriente y sarcástica de nuevo

- Quizá no deberíamos aturdir al muchacho – exclamó de repente Arnold Pace

- No, no deberíamos – asintió Lupin

Harry miraba a su tía fijamente, no la veía desde el lunes por la noche, fue ella quien le explicó todo. En aquel momento sus ojos eran más oscuros de lo normal y su rostro más marcado, pudo ver que era así como demostraba su mala leche y aquel día era muy mala, seguramente por el comentario que acababa de decir la mortífaga. Notó que su mente estaba cerrada de nuevo y sintió que ella estaba haciendo verdaderos esfuerzos por no aplastar a aquella arpía con sus propias manos.

- Bueno, Harry, alternaremos unas preguntas con unas prácticas – explicó Lupin - Dinos, por favor ¿Qué es un boggart?

Harry contestó.

- ¿Cómo se puede controlar una doxi?

Harry contestó.

- ¿Podrías decirnos que forma tiene un Patronum?

Harry contestó.

- ¿Podrías mostrarnos uno?

- "Expecto Patronum" – de la varita salió un gran ciervo con una cornamenta enorme

- Muy bien ¿Te prestarías a un pequeño duelo?

- Por supuesto

- ¿Dinos las reglas de un duelo?

Harry contestó.

- Bien, a la de diez ¿Estamos listos?

- Sí

Harry y Lupin se batieron en un pequeño duelo que Lupin ganó, lógicamente por lo que le había dicho antes de entrar.

- Bien, ha estado muy bien... creo que ya no hay más preguntas

- Yo tengo una – Samantha esperó a que los demás se dejaran de mover en sus asientos – Si es cierto lo que me ha dicho Dumbledore ¿Cómo has salido ileso, en seis ocasiones, de los enfrentamientos con el Señor Tenebroso?

La sala se quedó en completo silencio, apenas se oía las respiraciones de la gente. Harry no sabía muy bien por qué pero aquella pregunta no le había cogido por sorpresa. Se limitó a sonreír con orgullo, lo cual dejó pasmados a los que le estaban mirando.

- Muy sencillo, señora, es el mejor hechizo contra las artes oscuras que conozco... con suerte – intentó no reírse por su atrevimiento

- ¿Suerte? – Repitió ella - ¿Has dicho suerte?

- Sí y déjeme decirla que la palabra "ileso" sobra en su apreciación, ninguna de las veces en las que me he encontrado con Voldemort… – miró orgulloso, como al decir el nombre, ella palidecía –…he salido "ileso". Cada una la tengo bien grabada en mi cabeza hasta el día en que acabe con él – Harry nunca había sido tan claro, lo podría haber dicho más alto pero no más claro

- Entiendo – titubeó Samantha – Creo que yo ya he terminado

- Entonces... gracias, Harry. Ya puedes irte

- Adiós – se despidió de todos pasando la mirada y se dirigió hacia donde le indicaba Remus

Harry salió corriendo en dirección a la sala común, necesitaba decírselo a alguien y allí encontró a Hermione sumergida en Aritmancia. Cuando terminó de contárselo, la chica daba saltos de alegría y abrazaba a su amigo.

- ¡QUÉ SE ENTERE ESA CABRONA!

- Me muero por contárselo a Ron y a Ginny

- ¿Y a nosotros no? – preguntó Fred que llegaba seguido por su hermano

Harry se lo contó también a ellos, que se partieron de la risa al escucharlo.

- De verdad, Harry, en tu familia debe haber un gen que hace que seáis nuestras musas

- Esa cerda necesitaba una buena contestación y tú, nuestro socio capitalista, se la has dado – dijo enérgicamente George que se tapó la boca al ver lo que había dicho

- ¿Socio capitalista? ¿Qué significa eso? – preguntó Hermione

- Nada, nada

- Entonces se lo tendré que preguntar a Ron o mejor a vuestra madre

- Creo, sinceramente, que no eres buena persona

- No me digas eso y cuéntamelo, cuñado – dijo Hermione poniendo voz melosa

- Yo se lo diré – Harry dio un suspiro – El premio que gané por el Torneo se lo di a ellos para que montaran Sortilegios Weasley

- ¿Qué? ¿Así que es eso lo que habéis estado haciendo todo este año?

- Sí

- Ya tenemos la tienda

- ¿Qué tienda? – preguntó Ron que venía del examen

- Bueno creo que ya no tiene sentido que lo escondamos más – dijo, dándose por vencido, Fred – Vamos a abrir una tienda en el Callejón Diagon este verano, se llamará "Sortilegios Weasley"

- ¿Qué? Eso es genial pero ¿De dónde vais a sacar el dinero? – preguntó Ron

- Tienen un socio capitalista – contestó con sorna Hermione

- ¿Quién? – preguntó el pelirrojo

- Yo

- ¿Tú? ¿Tú has dado dinero a mis hermanos para que monten su negocio?

- Sí, cuando recibí el premio del Torneo, pensé que sería mejor destinarlo a algo que hiciese reír a los demás, no se presentaban buenos tiempos y no me equivoqué y mucho menos me arrepiento

- ¡ESTE ES MI MEJOR AMIGO! ¡HARRY POTTER! ¡EL MEJOR AMIGO QUE NADIE PUEDA TENER! – Comenzó a gritar Ron por la sala mientras le llevaba de un sitio a otro con un brazo por los hombros del pobre chico avergonzado

Todos se rieron por la ocurrencia del muchacho, además no hacía falta que lo gritara, todos ya lo sabían.

- Ya saben quien es tu mejor amigo, Ron, no hace falta que lo grites – dijo avergonzado Harry mientras intentaba escaparse de los fuertes brazos de Ron

- Eres un crack, el mejor, el más valiente...

- Hablando de valientes, que te diga lo que le ha dicho a Samantha Street

Harry le contó lo que había pasado durante su examen y Ron comenzó de nuevo a gritar que él era su mejor amigo. Bajaron a cenar entre risas por las ocurrencias de Ron y los gemelos sobre posibles artículos de broma, algunos, ideas que no eran del todo descartables. Harry albergó la esperanza de volver a ver a Ginny pero no fue así. Volvieron a subir a la sala común, esta vez para estudiar el último examen que tenían, Adivinación.

La mañana siguiente se terminaba con el suplicio de los exámenes, así que un pequeño esfuerzo por parte de todos y ya estaba... comenzaban las vacaciones. Desayunaron aprisa, para poder subir hasta el último piso y aguantar el calor y el sopor del aula donde estaba la profesora Trelawney. Aunque Harry tampoco había visto a Ginny en el desayuno, la esperanza de hablar esa misma tarde con ella le daba ánimo. De nuevo, uno a uno fueron subiendo por las escaleras que accedían al ático, aunque esta vez volvían a bajar por ellas informando a los que esperaban que se trataba de adivinar pasado, presente y futuro de diferentes formas. Le tocó el turno a Harry, que no sabía muy bien con qué se iba a enfrentar. Dio los buenos días y caminó hacia ella para sentarse en la butaca que estaba preparada para el alumno.

- Bien, Harry, toma tres papeles de este sombrero – la profesora esperó a que lo hiciese – Ahora abre el primero para que veas el pasado – esperó de nuevo - ¿Qué pone?

- Bola de cristal

- Pues adelante

Harry comenzó su actuación e intentó concentrarse para saber qué contestar.

- Veo un perro grande y negro en un callejón oscuro – esperó a que la profesora dijese algo pero lo único que hacia era sonreír – Veo un lago con muchos seres malvados y al fondo una luz... tiene forma de ciervo – pensó darle el golpe de gracia, era cruel pero sabía que así pasaría al presente y dejaría esa patochada – Veo una mujer llorando protegiendo a un niño... ahora es todo verde – Harry se recostó para atrás y hundió su cara en sus manos para no reírse

- ¿Estás bien, cariño? Tú eres un alumno muy poderoso y es normal que te vengan tantas imágenes, descansa un poco y seguimos con el presente

Harry al menos estuvo un minuto con la cara sumergida en sus manos para que no le pillara riéndose. Al fin se volvió a sentar bien y abrió otro papel.

- Posos de café – Pensó "mierda, a ver que digo ahora" cogió la taza y la cafetera, sabía que debía beberse el café, que en cierto modo le vino de maravilla para despertar de aquel sopor, luego posó la taza en la mesa, la cogió con dos manos y se inclinó sobre ella – Esto es confuso, noto una presencia maligna en el colegio, quiere atrapar a alguien importante y... a mí

- Muy bien, muy bien, eso lo he sentido yo hace dos días

Harry la miró extrañado ¿Sería verdad?

- Sigue, Sigue

- Veo... muchas flores... mucha gente divirtiéndose, noto que usted está allí, al igual que yo

- ¡Esto es magnifico!

Entonces Harry tuvo la necesidad de cerrar los ojos, una imagen le venía a la cabeza, su tía tenía lágrimas en los ojos, estaba enfrente de un espejo, solo la veía la cara y notaba una especie de melancolía en ella, algo que ya había visto, ella se sentía desgraciada por no poder...

- Ellos no podrán bailar juntos, no se podrán tocar – dijo de repente en voz alta

- ¡Oh Harry, es fabuloso! Tienes grandes dotes para la adivinación, espero que el año que viene sigas conmigo

Harry se tuvo que volver a reclinar en la butaca, esta vez no había sido invención, lo había visto con sus propios ojos. Sentía la pena y melancolía de su tía... aquello no era justo.

- Coge el último papel

- Tarot – esta vez le iba a pillar, sabía que ella leía bien las cartas y no iba a ser tan sencillo engañarla – Barajo, corto en tres con la izquierda y escojo un montón

- Bien, muy bien

Harry fue poniendo las cartas sobre la mesa, no eran muy halagüeñas, así que decidió exagerar con lo que pasará.

- Alguien muy poderoso morirá... pero dejará un legado... habrá una guerra entre el bien y el mal, todos sufriremos, el mundo mágico está en peligro...

- Déjame ver – ella se puso de pie y miró las cartas – Es correcto pero ¿Qué me dices de esta mujer? – Harry miró la carta que señalaba la profesora, no tenía ni idea de qué contestar - Es una mujer joven ¿Qué la pasará?

- No... lo... sé – Harry sintió un leve punzón en la cicatriz, aquello no era un buen síntoma - ¡AUH!

- ¿La cicatriz? – preguntó ella preocupada

- Sí – dijo mientras se pasaba la mano por ella

- Eso es lo que la sucederá, será ataca por el mal... la mujer joven será atacada dentro de poco

- Profesora ¿Podemos dejarlo aquí? No me encuentro muy bien – Harry no quería seguir con aquello, algo le decía que no era bueno saber más

- Por supuesto, lo has hecho genial, te felicito, llama al siguiente

Harry salió de allí tan rápido, que casi se cae por las escalerillas. Se disculpó con Ron y se fue a la enfermería, un dolor de cabeza inmenso se apoderó de él, hacía mucho tiempo que no tenía uno igual. Una vez le miró la Señora Pomfrey, le dio un brebaje para que se lo tomara. "Demasiadas tensiones" le había dicho, él agradeció los cuidados y salió de allí, nada más salir se topó de bruces con Ginny.

- ¡Ay! Perdón yo no sabía... Gin

- ¡Harry!

- Hola ¿Qué haces aquí?

- Tengo prisa, debo marcharme – dijo ella apunto de echarse a correr

- Espera, necesito que hablemos esta tarde... Por favor – Harry se lo pidió muy cariñosamente mientras sacaba la mejor de sus sonrisas

- Tengo examen de Pociones

- ¿A qué hora acabas?

- A las seis

- Entonces te voy a recoger

- No, no es prudente que nos vean, ella estará allí seguramente

- Entonces a las seis y media en la lechucería

- De acuerdo – Ginny le sonrió como sólo ella sabía hacerlo y se marchó corriendo

- "No puedo escapar de esto, la quiero con todo mi alma" – pensó Harry