Hey, hey, ya estoy aquí. Me alegro de que os haya gustado el capítulo anterior. Veo, que todos tenéis ganas de ver como va a ser la Vendetta, pero… tendréis que esperar un poquito. Tengo más que decir, pero lo haré abajo. Nos vemos allí.
Y, como siempre, iCarly no me pertenece.
Volvía a ser viernes y yo iba a mil. Ensayos para el concierto del día siguiente, por el cual estaba que me subía por las paredes, deberes, exámenes, trabajos, mi madre que no me hablaba desde hacía una semana justa y una larga lista de etcéteras. Iba con Carly de camino a casa, cuando sacó un tema que no me esperaba para nada.
-Llevo unos días pensando en algo.
-Dispara.
-¿Crees que Gibby y yo hacemos buena pareja?
-Mujer, ya sabes que Gibby no es un modelo de ropa interior que digamos, pero es buen chaval.
-No has contestado a mi pregunta Sam. ¿Hacemos buena pareja o no?
-Mala pareja no, pero no sois una cosa muy… convencional o común que digamos. Tú eres guapa, lista, estudiosa y femenina. Él estudia pero tampoco es un genio, no se fija mucho es él mismo, no hace deporte, y esa extraña obsesión por el jabón líquido…
-El otro día antes de que me pusiera el jabón en la nariz y casi me matara, estaba pensando en eso. Todos nos tenemos que querer a nosotros mismos, pero es que él no cuida de su salud, se pasa el día en el sofá comiendo y no hace nada de deporte. Cada vez está más… rellenito, y cada vez se cansa antes cuando estamos haciendo…
-No quiero detalles de tu vida sexual Carly – La corté de repente.
-Iba a decir que cada vez se cansa antes cuando estamos haciendo gimnasia en el instituto. Mira que eres mal pensada. El caso es ese, somos muy diferentes y no sé si… ya sabes… si siento lo mismo por él.
-Está claro que no sois iguales… ni parecidos… pero si no sientes lo mismo por él, para estar incomoda…
-No es que no sienta nada por él, es que lo que siento por él ya no es tan fuerte como cuando empezamos a salir.
-Mira, yo no quiero influir en tu vida de pareja la verdad, solo te puedo decir que hagas lo que quieras. Si no sientes lo mismo por Gibby, lo dejas, si todavía sientes algo, sigues con él. Haz lo que quieras Carly, no sé qué más te puedo decir.
-No sé Sam… En fin, cambiemos de tema. ¿Estás nerviosa por lo de mañana?
-Sinceramente, bastante, mañana voy a estar muriéndome. Tenemos pensada una idea genial para presentarme. Las canciones son brutales. Espero no quedarme en blanco.
-¿Qué te vas a poner?
-Pues esa camiseta amarilla de manga corta…
-¿La del escote en pico?
-No es tan escotada – Dije rodando los ojos – Me he comprado unos rotuladores y le voy a escribir en la espalda Lost Bullets.
-Enserio adoro el nombre.
-Nació por casualidad, pero a mí también me encanta. Y lo típico, vaqueros largos y converse. Aunque había pensado en ponerme unos shorts o unos bermudas con las medias de rejilla y las converse negras. ¿Cuál me pongo?
-Yo creo que si te pones los bermudas mejor. Y los ojos negros y ya… lo petas.
-Había pensado en pintarme los ojos como siempre, solo que con un poco mas de eye liner. Es un cumpleaños a lo rockero, tampoco me quiero poner como un putón.
-Lo que veas. ¿Te apetece comer en mi casa? Spencer ha hecho tacos de espagueti.
-A mamá le gusta.
-Espera, espera – le dije a Brad que estaba al otro lado del teléfono- ¿cómo que uniformes?
-No son exactamente uniformes, es la ropa que tenemos que llevar mañana en el concierto. Lo que pasa es que solo nos ha dado ropa para nosotros.
-¿Qué nos tenemos que poner?
-Pantalón vaquero negro y camisa negra. Ah, y algo rojo. Ella dijo que iba a repartir claveles o algo así a todos los que entraran y se lo tenían que poner en la ropa. Le podemos pedir que nos de uno para cada uno.
-¿Y Sam?
-Le pedimos otro con la excusa de que a lo mejor lo perdemos, y se lo damos a ella. El problema está en la ropa.
-Esta tarde se lo comentamos en la nave y ya está. ¿Qué chica no tiene unos vaqueros negros y una camisa negra?
-Oído cocina. Me voy a comer. Hasta dentro de un rato.
-Hasta luego. No te dejes la guitarra en casa y procura que tu hermano no llegue tarde.
-Tranquilo, no ha tenido ligue del día para estar a punto para la fiesta. Temo por esas pobres niñas mañana.
Freddie llamó a la puerta del apartamento de Carly a la hora que habíamos acordado el miércoles, bajamos al vestíbulo y nos metimos en su coche. El viaje hasta la nave fue bastante silencioso, estábamos demasiado ocupados dándolo todo con la música que salía de los altavoces como para ponernos a hablar. Sin embargo, en cuanto cruzamos la puerta de entrada del local de ensayo, se inició una conversación.
-Vamos a ver – Empezó Brad – tenemos un pequeñísimo problema con el concierto de mañana.
-¿Problema? ¿Qué problema? – Pregunté bastante nerviosa.
-Tranquila rubia – Me tranquilizó Cameron poniéndome el brazo sobre los hombros – no tiene por qué ser un problema muy gordo si tienes unos vaqueros y una camisa de botones negra.
Me giré para mirarlo con cara de preocupación, y nada más verme supo lo que estaba pensando. Todos lo supieron.
-No me digas… que no lo tienes.
-Enserio Sam – Dijo Brison que todavía no había abierto la boca – eres como un tío. ¿Qué chica no tiene cientos de pantalones y cientos de camisas de todos los colores habidos y por haber?
-Yo, ¿vale? Yo. Vale que no haga mucho que me conoces, pero deberías haber notado que no soy lo más femenino del mundo.
-La feminidad no tiene nada que ver con que las chicas tenéis pasión por las compras.
-Dime que al menos unas zapatillas sí que tienes – Dijo Freddie tratando de calmar un poco el ambiente.
-¿Valen las que llevo puestas? – Pregunté señalando mis Vans negras. Las de toda la vida.
-Puede valer, solo nos falta la ropa.
En ese momento se me encendió la bombilla. Tenía una idea.
-Puedo solucionarlo. Cam, ¿llevas dos cascos en la moto? – Dije sacándome el móvil de mi bolsillo y empezando a marcar el número de Carly.
-Sí, siempre llevo dos por si acaso.
-Perfecto, andando. ¡Carly! – Grité en cuanto contestó al teléfono – Escucha, necesito un favor. Deja lo que estés haciendo, sal de debajo de Gibby – A esas alturas de la conversación ya tenía agarrado a Cameron por el brazo y lo estaba arrastrando fuera de la nave – o quítate de encima de él. Nos vemos en las puertas del vestíbulo en cinco minutos. ¡COMPRAS DE EMERGENCIA!
Colgué y me giré hacia Cameron que me miraba perplejo, con una media sonrisa picarona en la cara.
-Eso de llegar en cinco minutos al Bushwell Plaza ¿es un reto?
-Puede. Enséñame lo que eres capaz de hacer encima de esta preciosidad – Dijo admirando su moto.
-¿Quieres que te lo demuestre todo, todo? – Se acercó a mí levantando las cejas de forma seductora. Cosa que hizo que se ganara una colleja.
-Idiota. Quiero que me demuestres si eres capaz de llegar al Bushwell en cinco minutos.
-Esta bien – Dijo lanzándome el casco -. Monta – Me animó dando dos golpecitos con la palma de la mano en la parte trasera del asiento.
Oímos rugir el motor de Jackie, la moto de Cameron, sí, él también le puso nombre a la moto. El nombre venía del Jack Daniel's, la llamó así porque la noche en que se la regalaron, digamos que los chicos y yo nos bebimos una botella de Jack entre todos.
El caso es que nos quedamos solos los gemelos y yo, y no sabíamos que hacer.
-Genial. Si solo se hubiera ido Sam aún podríamos haber hecho algo, pero sin un batería… lo tenemos mal para ensayar.
-¿Y si vamos hablando de la Vendetta? – Propuso Brad.
-¡Genial! He pensado que a parte de las pistolas del otro día, podríamos llevar pistolas de agua. Algunas cargadas de agua, otras de pintura, otras del pringue ese verde que venden en algunas tiendas que no sé cómo se llama.
-Slime. En nuestra tienda hay – Dijo Brison.
-¡Eso! Slime.
-A mí se me han ocurrido un par de melodías que pueden queda bien para la canción. Es un poco como… un boceto musical. – Dijo Brad.
-Yo lo he escuchado. Ventajas de vivir con él.
-Mira, esto sería la intro. Sencilla, solo guitarra y voz – Brad tocó una serie de acordes secos. Sonaban bien, desafiante, y eso era lo que queríamos –. Y esto sería el estribillo – Pegadizo. Me gusta. Desprende ira y rabia.
-Me encanta. Podemos ir trabajando sobre esto hasta que llegue Cameron.
Iba completamente agarrada a Cameron. Me gusta la velocidad, sí, no le tengo miedo, me ayuda a liberar adrenalina. Pero no me hacía mucha ilusión caerme de la moto y quedar hecha un trapo. Justo cinco minutos de pura velocidad más tarde, estábamos en la puerta del Bushwell Plaza. Bajé de la moto y le di el casco a Cam.
-Bueno rubia, ¿Veredicto?
-Tengo que ir más veces contigo.
-¡Sam! ¿Qué es eso de…? Hola, no te había visto – Carly me miró con cara de "Preséntame a ese Adonis ya".
-Cameron, esta es Carly, mi mejor amiga. Carly, Cameron, el batería de Lost Bullets.
-Encantada.
-Lo mismo digo. Por fin dejas de ser una incógnita para mí. Bueno señoritas, por mucho que me duela, he de irme. Esta noche hablamos Sam.
-Adiós.
Arrancó y se fue, y nosotras nos fuimos en dirección al Centro Comercial.
-¡Vaya cañón de tío! ¿Están todos igual!
-Sí.
-Definitivamente, me tienes que llevar mañana al concierto.
Media hora más tarde, llegamos al centro comercial y nos metimos en la primera tienda que vimos. No iba a ser tan difícil, solo un vaquero negro y una camisa de botones del mismo color.
-Mira estos, no son rectos como a ti te gustan, son ajustados, pero he cogido una talla grandecilla para que no te sientas apretada y esta camisa, aunque sea de manga corta, es negra y de botones.
-Dame.
Me metí en el probador y me puse la ropa. Los pantalones no eran precisamente anchos, pero… me hacen un culo impresionante. Voy a ser sincera, tengo un culo de diez, y estos pantalones me lo remarcan, pero sin pasarse. Además son cómodos, igual que la camisa. Es hora de pedir el veredicto de la experta en curvas y ropa.
-Carlangas, ¿qué te parece?
-Por mi parte adjudicado. Pero… oye tú, el moreno – Carly se puso a llamar a un chico que iba andando por la tienda. ¿Pero qué hace? - ¿Te gusta cómo le queda esta ropa a mi amiga? Mañana actúa y no está segura de que le quede bien.
Habría matado a Carly si no fuera porque el chico estaba como un queso. Sin embargo, me resultaba incómodo que un completo desconocido me desnudara con la mirada.
-Yo creo que le queda muy bien. Le remarca el trasero.
-En ese caso, adjudicado. No es por insinuar nada – Dijo Carly acercándose a mí – pero mañana se les va a caer la baba contigo.
-La verdad es que estoy deseando verles la cara – Reí maliciosamente.
Hasta aquí. ¿Qué tal? ¿Os gusta? ¿Qué canciones tocarán en el concierto? Lo veremos en el próximo capítulo.
Bueno, hay una lectora que se ha enamorado de Both Sides Of The Story y de We Are The In Crowd. La verdad es que me encanta descubrir grupos nuevos a la gente, igual que me gusta que otros fics me descubran canciones a mí. La música es algo así como mi droga. Después, muchas gracias por todos los reviews que he recibido hasta ahora, no me puedo creer que ya tenga casi 100, es increíble. Mil gracias de verdad.
Y bueno, como siempre, dejad vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Besos ^^
