Hey, hey, ya estoy aquí. Gracias por los reviews del capítulo anterior de verdad. La verdad es que voy a mil porque tengo un examen el miércoles, una exposición el jueves y otra el viernes. Así que, siento si este capítulo no es muy interesante. Nos vemos abajo.
Y, como siempre, iCarly no me pertenece.
Las palabras de Ted me dejaron helada. Nunca nos habíamos caído bien, y ahora me pide que toquemos en el baile de Halloween. Esto es muy confuso. Hace dos días me castigó por partirle la nariz a una de sus animadoras, aun sabiendo que ella me había insultado y lo llevaba haciendo meses, años, y ahora resulta que soy su única esperanza para poder sacar el baile adelante, pues dudo que en dos semanas encuentre a una banda asequible y que toque bien. Podría ser cruel, decirle que no y no comentar nada de esto a los chicos; pero, si lo pienso en frío, sería un poco sospechoso que me negara y al mes siguiente, todos los deportistas aparecieran cubiertos de pintura. Si lo hacemos, los deportistas reconocerían nuestras voces y seríamos carne de cañón el resto de nuestras vidas de estudiantes de instituto. ¿Qué le contesto?
-Esto… No te puedo confirmar nada sin hablarlo antes con el resto de la banda. No soy la líder, solo la cantante – Fue lo primero que me vino a la mente, pero parece ser que funcionó.
-Me parece razonable. Quiero que se lo digas y mañana me des una respuesta. Si no me respondes mañana, la propuesta dejará de ser válida. Vosotros tenéis la última palabra.
-¿Desde cuándo esta conversación se ha convertido en un diálogo entre mafiosos Ted? – Pregunté, burlándome del tono exageradamente amenazador de su voz - . Me parece que has visto demasiadas veces El Padrino.
-No estoy de broma Sam. Si no me respondes mañana, me veré obligado a buscar otro grupo.
-Pues te deseo suerte la verdad. Será fantástico ver como el día de la fiesta te subes al escenario e informas de que no habrá música en directo porque, seamos sinceros Ted, el presupuesto de este instituto no es para tirar cohetes, y en Seattle hay pocas bandas buenas y baratas. Yo me lo pensaría dos veces antes de amenazarme con que te responda mañana cuando los dos sabemos que soy tu última esperanza de que este baile salga bien – Si juegas con Mamá, te quemas.
-Puedes irte – Dijo volviendo a sus papeles con aires de indignación en su voz y gestos.
-Hasta mañana.
Estaba orgullosa de mí misma. Pero ahora tenía que encontrar una forma de actuar en la fiesta del instituto y que luego no reconocieran nuestras voces. Era hora de estrujarse los sesos.
Estaba en clase de música con Cameron y estábamos tratando de trabajar en la canción de la Vendetta. Le pedimos permiso al profesor para meternos en la pecera del estudio para evitar que nos oyeran los deportistas. Creo que fue la primera vez que me alegré de que en el instituto hubiera un estudio de grabación.
La cosa iba tomando forma igual que la letra. Habíamos acordado que enviaríamos los correos cuando la canción estuviera terminada, para hacernos una idea de cómo sería el plan y poder contarlo. Al paso que íbamos, la siguiente fase del plan se llevaría a cabo en pocos días.
-Repite ese ritmo – Le pedí a Cameron - ¿Puedes bajarle un poco el ritmo? Pero solo un poco.
-A sus órdenes capitán.
Cameron y yo éramos un equipo. Hacía siempre a la perfección todo lo que le pedía, nunca fallaba. Nos entendíamos, teníamos una extraña conexión que hacía que supiéramos lo que el otro quería incluso sin necesidad de decirlo en voz alta. Éramos como gemelos pero sin serlo. Era la única persona con la que tenía ese vínculo. En realidad, era la única persona con la que había tenido un vínculo así en mi vida. Se puede decir que Cameron era como un pilar para mí, para mi vida. Yo era como un reloj, si Cameron se iba de mi lado, yo dejaba de funcionar. Y a él le pasa igual. Cuando estábamos separados trabajábamos bien, pero juntos, éramos como una pareja de relojes suizos. Pura perfección y precisión.
-Cameron, creo que podemos dar la música por terminada. Esta tarde se la enseñamos a los gemelos.
-Y a la rubia.
-¿Por qué la llamas así?
-Creo que la respuesta es obvia ¿no?
Aquella misma tarde, Freddie y yo fuimos a ensayar con mi furgoneta Betsy y, durante el trayecto hasta la nave, empezamos a hablar.
-¿Qué tal tu día?
-Aburrido salvo por la clase música. Cameron y yo hemos hecho grandes progresos con la canción de la Vendetta, ahora os la enseñaremos. Yo creo que la doy por acabada, aunque se puede hacer retoques o cambiar cosas.
-Estoy deseando oírla – Dije con una sonrisa –. Yo también tengo cosas que comentaros. Bueno, solo una en especial, pero hay varios inconvenientes que hay que tratar si es que decidimos hacerlo.
-¿Hacer el qué?
-Ahora os lo diré. Ten paciencia.
-Va – Dijo alargando la "a" y poniendo voz de niño pequeño – solo un adelanto por fa. Soy V.I.P eso debe de tener algunos privilegios.
-¿Cómo que V.I.P? – Me giré para mirarlo y vi que estaba poniendo cara de cachorro abandonado.
Por alguna razón, no me pude resistir a esa cara. Sinceramente, y aunque me cueste más creérmelo que admitirlo, estaba adorable. Era como si hubiera pasado de tener 18 años a tener 10 y estar suplicando por quedarse cinco minutos más viendo la televisión.
-Vamos juntos a ensayar y ese privilegio no lo tienen todos. Va, solo una pista chiquitita – Y otra vez esa cara. Si es que dan ganas de pellizcarle las mejillas. Concéntrate Sam.
-Está bien. Es algo relacionado con una fiesta.
-Eso ni es una pista ni es nada.
-Me has dicho que fuera pequeñita y yo he cumplido mi palabra – Dije sonriendo.
Por el rabillo del ojo vi que acercaba sus manos a mis costillas, es decir, mi punto débil, con cara de malo.
-Como se te ocurra hacerme cosquillas te juro que te mato, a no ser que nos matemos antes en un accidente – Le dije en tono serio sin quitar los ojos de la carretera.
-¿Tienes ojos en las orejas o qué?
-No one mess with Momma – Le dije haciendo burla de la manía que tenía de decir cosas en inglés.
-Bueno, ya hemos llegado a la nave y estamos todos. ¡Di qué es eso que nos tenías que comentar! – Dije tratando, aunque fracasando, de ocultar mis ansias y mi curiosidad.
-Vale, vale. Vamos a ver, por dónde empiezo. Todos los años en Ridgeway, o sea, donde estudio, hay un baile en Halloween con música en directo. Esta mañana el directo me ha llamado a su despacho y me ha dicho que sus hijas estuvieron en el cumpleaños de vuestra vecina – Dijo señalando a los gemelos – y que volvieron a casa impresionadas. Por eso me ha pedido que seamos nosotros los que toquemos este año en la fiesta. Solo hay un pequeño inconveniente: Si tocamos, nos pueden reconocer las voces el día de la Vendetta.
-Creo que tengo la solución a eso – Dijo Cameron de pronto.
-¿Ah sí? Yo creía que de darle tantos golpes a la batería te habías quedado tonto – Bromeó Brison que no sabía que el día menos pensado se iba a ganar dos hostias por soltar esas "bromas".
-¡Qué chispa que tienes Brison! – Le respondió Cam.
-A lo mejor de mayor llegar a cerilla y todo.
Todos miramos a Sam y el descojone fue inminente.
-¡TOMA! – No pude evitar gritárselo a Brison a la cara. Le quiero, pero a veces me saca de mis casillas.
-Bueno, tras esta lluvia de ingenuidad por parte de mi querida rubia, os planteo mi posible solución a nuestro problema. Primero, decirle a tu director que solo tocaremos una canción, después, un amigo mío hará de DJ, tiene equipo, solo le han falta altavoces, igual que a nosotros, y yo me encargaré de que lo haga gratis. Y segundo, la canción de la fiesta de Halloween la cantarás tú y Freddie y yo la de la Vendetta. Tú puedes hacer coros, pero no demasiados, para que nadie reconozca tu voz. ¿Qué os parece?
-No es mala idea la verdad. Además, Freddie me ha dicho que ya teníais la canción terminada.
-¿Enserio? – Preguntaron los gemelos.
-Sí, pero se pueden hacer cambios. Hoy podemos dedicar el ensayo a prepararla del todo.
-En ese caso vamos allá.
La canción era brutal, casi podía imaginarme cómo sería tocarla el día 5 de Noviembre. Un escalofrío me recorría la espalda solo con pensarlo. Estaba ansiosa. Tras dos horas de tocar esa canción sin parar y de hacer arreglos, empezamos a planear la actuación.
-¡LLUVIA DE IDEAS! – Gritó Cameron.
Y vaya que si llovieron ideas, cada una mejor que la anterior. Pintura, gritos, globos, cubos, venganza. Un cóctel perfecto que me tuvo tan concentrada toda la tarde que cuando miré el reloj casi se me cae el mundo a los pies.
-¡Mierda! Son las diez de la noche. Tengo que irme ya urgentemente. Nos vemos el miércoles. Cam, ¿te importa llevar a Freddie a casa?
-Sin problemas rubia. Hasta el miércoles.
Salí de allí como alma que lleva el diablo. Las cosas no iban bien con mi madre y le prometí que habría llegado a casa hace una hora, se me había hecho tarde y en cuanto pusiera un pie en mi casa, estallaría la tercera guerra mundial como mínimo.
Metí la llave en la cerradura con cuidado, como si eso pudiera reducir mi tortura inminente. Pero me sorprendió que mi madre no viniera a comerme cuando entré. Me dirigí al salón y la encontré allí, sentada en el sofá mirando la televisión. Con un poco de suerte ni se ha enterado de la hora que es.
-Hola – Saludé como si nada - ¿qué hay para cenar?
-Lo que te hagas – Respondió con tono seco sin mirarme a la cara.
-¿No has hecho cena?
-¿Acaso soy tu criada?
-Yo no he dicho eso.
-Pero me dijiste que estarías en casa a las nueve y son ¡las diez y media!
Vale, sí que sabe que hora es.
-Te lo puedo explicar, es que estábamos hablando de unas cosas y…
-¡Me importa tres pepinos lo que estuvierais hablando! ¡Dijiste a las nueves y has llegado hora y media tarde! ¡Tienes deberes que hacer y cosas que estudiar! ¡Prometiste centrarte en tus estudios pero no lo estás haciendo!
-¿¡Que no lo estoy haciendo? No te haces una idea de las horas que me quedo despierta todas las noches para hacer el trabajo y estudiando. No te haces una idea de lo que me estoy esforzando en clase. Llego puntual a todos lados, lo hago todo bien, me esfuerzo en aprender y en mejorar.
-Pero no es suficiente.
-¡PARA TI NUNCA NADA HA SIDO SUFICIENTE! ¡NUNCA VOY A PODER SER LO QUE TU ME PIDES! ¡POR QUE ES IMPOSIBLE SERLO Y POR QUE NO QUIERO SERLO! ¡LLEVAS TODA LA VIDA AMARGÁNDOME, RECORDÁNDOME LO INÚTIL Y LO INSERVIVLE QUE SOY Y PREOCUPANDOTE SOLO POR TI! ¡No voy a ir a la universidad a estudiar derecho, no voy a ser una niña repipi y femenina y no voy a sacar matrículas de honor!
-¡No es eso lo que quiero!
-¿¡Entonces qué quieres? ¿¡Que sea una infeliz toda mi maldita vida por que seguí el camino que me hiciste tú? Pues déjame que te diga una cosa mamá, ¡LO ESTÁS CONSIGUIENDO!
PLAF. La mano de mi madre se estrelló contra mi cara. Estaba temblando de rabia y los ojos se me humedecieron, pero me prometí a mí misma que no iba a llorar delante de ella. No ahora. Ni nunca.
-No se te ocurra hablarme así, Harás derecho y lo que yo te diga porque eres mi hija y porque a mí me da la gana. No me importa lo que quieras. Ni arte ni grupo ni nada. Se acabó. Eres igual que tu padre. UNA INFELIZ, UNA DESAGRADECIDA Y UNA FRACASADA.
-¡NO HABLES ASÍ DE MI PADRE! ¡ÉL VA A SER SIEMPRE MIL VECES MEJOR QUE TÚ! ¡NO PUEDES ATARME A UNA CAMA, ENCERRARME EN UNA HABITACIÓN PARA EVITAR QUE CUMPLA MIS SUEÑOS! ¡NO PUEDES! ¡Y ME HABLAS DE DESAGRADECIMIENTO CUANDO TE CUIDÉ DURENTE LA ÉPOCA EN LA QUE UNA BOTELLA DE WISKY VALÍA MÁS QUE TU PROPIA HIJA! ¡SOLO RECIBÍA DESPRECIO POR TU PARTE! ¡NADA DE CARIÑO, NI DE APOYO!
-No lo merecías – Me sorprendía la calma con la que decía las cosas, pero sabía que estaba deseando dejarme la mejilla izquierda a juego con la derecha. – Nunca mereciste nada. Ni te lo mereces. No fuiste… más… que… ¡UN MALDITO ERROR!
Ni el golpe más fuerte del mundo podría superar el daño que me acababa de hacer mi madre. ¿Yo no era más que un error? ¿Acaso nunca me había querido? Yo era su hija y ella nunca me había querido como tal, todo era una pose.
-¡TU PADRE TE QUERÍA, PERO YO NO! ¡NUNCA QUISE QUEDARME EMBARAZADA PERO ESO MALDITO IDIOTA ME ANIMÓ A SEGUIR CON EL EMBARAZO JURÁNDOME QUE SERÍAMOS FELICES! ¡QUERÍA A TU PADRE, PERO NO A TI! ¡SI NO HUBIERAS NACIDO, NUNCA SE HABRÍA SUICIDADO!
¿Acaso tenía razón y yo era la culpable de todo? Pude sentir como se me partía el corazón en mil pedazos con aquellas palabras. Me estaba dando cuenta de que mi madre, mi propia madre, a la que a pesar de todo quería, nunca me había querido. La persona que más amor tendría que tenerme y que darme, solo me desea lo peor.
Las lágrimas se agolpaban en mis ojos muriéndose de ganas por salir. Pero no podía permitir que lo viera así que grité con todas mis fuerzas:
-¡TE ODIO! – Y salí corriendo en dirección a mi habitación sintiéndome más vacía y más dolida que en toda mi vida.
Hasta aquí. Llevo un día horrible y se va a notar, pero me da lo mismo. Hay que seguir adelante y listo.
No tengo mucho que decir salvo que dejéis vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.
Nos vemos en el siguiente capitulo.
Besos ^^
