Hey, hey, ya estoy aquí. Creo que como habréis comprobado en el capítulo anterior, esta historia no tiene solo comedia, tiene drama y misterio y va a tener muchas más cosas. Tiempo al tiempo, ese es el lema de esta historia. Nos vemos abajo.
Y, como siempre, iCarly no me pertenece.
-Freddie Benson, explícame qué es esto.
-¿Por qué has registrado mi habitación?
-Eso no importa, ¿desde cuándo tienes una guitarra?
-No tienes derecho a tocar mis cosas. Necesito intimidad.
-Contesta a mi pregunta Freddie Benson, ¿por qué tienes una guitarra? – Cada vez hablaba más pausadamente intentando no perder los nervios.
No respondí.
-¿¡Por qué tienes una guitarra? ¿¡Desde cuándo tienes una guitarra? ¡Sabes que están prohibidas en esta casa! – Levantó la guitarra con intención de tirarla, pero la cogí antes de que pudiera hacerle nada malo.
-¡La tengo porque estoy en una banda! ¡En un grupo! ¡Soy el solista de Lost Bullets desde hace casi dos malditos años! ¿Me vas a explicar ahora por qué estaba registrando mis cosas?
-Soy tu madre, y como madre, te prohíbo que sigas en esa banda. Y te ordeno que te deshagas de esa cosa infernal. Menos mal que he registrado tu habitación y me he dado cuenta de que tenías eso antes de que fuera demasiado tarde.
-¿Demasiado tarde para qué? ¿Acaso crees que voy a ser tan cobarde como papá y te voy a abandonar? ¿¡Cómo has podido pensar algo así de mí después de todo lo que pasé por su culpa?
-¡NO SABES POR QUÉ SE FUE TU PADRE, PERO ESTÁ CLARO QUE ESA GUITARRA TE LA COMPRO ÉL! ¡LA QUIERO FUERA DE ESTA CASA Y A TI FUERA DE LA BANDA! ¡NO QUIERO TENER NADA RELACIONADO CON TU PADRE EN ESTA CASA!
-Me sorprende que hace unos años te tuviera que llevar al hospital por que te habías intentado suicidar por él y ahora me quieras crucificar por tener una puta guitarra y estas haciendo lo que me gusta.
PLAF. Por primera vez en mi vida, mi madre me había dado una bofetada.
-No. Vuelvas. A. Hablarme. Así. Soy tu madre y si te digo que te vas de la banda, te vas. Como vuelva a salir un solo acorde de esa cosa infernal, juro que la destrozaré. Freddie – Dijo en un tono más relajado – yo solo quiero que seas feliz. Solo deseo lo mejor para ti.
-Pues así vas de puta madre.
Cerré de un portazo mi habitación y eché el cerrojo. Si pensaba por un momento que iba a dejar Lost Bullets, lo llevaba claro. Y tampoco iba a renunciar a mi guitarra. Odiaba a mi padre por haberme abandonado, pero era mi padre. Y, ahora mismo odiaba mi madre, pero es mi madre. Quiero decir, aunque uno me hubiera abandonado y la otra me protegiera de un modo exagerado y estuviera evitando a toda costa que fuera feliz, me habían dado la vida y mi subconsciente me obligaba a quererlos. Era como estar en estado de emergencia.
Cogí mi pequeño amplificador que gracias al dios del rock no había encontrado, conecté la guitarra y me puse los auriculares para que no me oyera. Cameron siempre decía que tratara de plasmar todo lo que sentía en la música, y eso iba a hacer. Plasmar todo lo que sentía en la música. No era un refugio, era más bien una vía de escape.
Encendí el ordenador por pura costumbre, pero lo ignoré durante las dos horas y media siguientes. Durante ese tiempo solo toqué, e ignoré a mi madre que, de vez en cuando, se ponía a aporrear la puerta de mi habitación para que saliera. No iba a hacerle caso, tenía comida en la habitación, así que con un poco de suerte hasta la noche siguiente no tendría que hablar con ella.
En esas dos horas y media, empecé a darle forma a una melodía que nació de ese enfado y de esa parte de mí que no me permitía odiarles por lo que me hicieron. Era como si, a pesar de todo, a pesar de lo que mi madre cree, de lo que mis amigos creen, quisiera seguir luchando. Como si aunque ellos creyeran que iba a rendirme, pero en realidad iba a seguir aguantando.
Estaba tan concentrado en mis pensamientos y en la guitarra que no me di cuenta de que mi Skipe de estaba avisando que tenía una llamada.
-Hola Sam – Freddie contestó a mi llamada y encendió su cámara y yo la mía para que pudiéramos vernos.
-Hola. ¿Qué tal tu día?
-Raro ¿y el tuyo?
-No es mi mejor día la verdad. Al menos el director ha accedido a que solo toquemos una canción en la fiesta de Halloween. Es un avance – Respondí tratando de ocultar mi ánimo. Aunque fue en vano.
-Te noto… apagada. ¿Ha pasado algo?
-Conflictos familiares, bastante… no sé… - Bajé la mirada hacia la libreta que tenía sobre las piernas.
-Oye, no te vengas abajo Sam. Sabes que puedes contármelo si así te sientes mejor, ¿verdad?
-No me apetece hablar de ello ahora Freddie.
-Por favor – Suplicó poniendo voz de niño pequeño y alargando la "o".
Levanté la vista para reprocharle pero me encontré con la misma mirada que me había puesto en el coche. Esa mirada de cachorrito abandonado que lo hace tan adorable.
-Sabes que no puedo enfrentarme a esa mirada. No la uses cuando quieras sonsacarme cosas.
-¡Já!
-¿Qué pasa?
-Has sonreído. Eso se merece un premio.
-Que capullo eres – Dije con una pequeña carcajada -. Está bien. Anoche llegué tarde a casa y… mi madre estaba despierta y… - Ahora sí que no voy a llorar, me lo prometo a mí misma. Nada de lágrimas – se cabreó un montón. Tanto que acabó por confesarme que me odiaba, que yo no era más que… un error… un embarazo no deseado – Se me rompió la voz, pero contuve las lágrimas. No iba a permitir que nadie más conociera mi faceta débil.
-Vaya… no sé qué decirte… Eso no se le dice a una hija.
-No… importa.
-Si te sirve de consuelo… Mi madre se ha enterado hoy de que tengo una guitarra y… voy a tener que dejar el grupo.
-¿¡Cómo? No puedes dejar el grupo te necesitamos.
Justo antes de seguir hablando me guiñó un ojo.
-Lo siento, sé que es una putada, pero… no voy a tener más remedio que dejarlo – Entonces me dedicó una media sonrisa malvada y comprendí que mentía. Cogí mi libreta y escribí:
"Qué malote Benson"
Y se lo enseñé. Freddie volvió a llevarse el dedo a los labios y empezó a conectar cables en el ordenador. Yo seguí a lo mío hasta que volvió a hablar.
-Ya está, ahora solo me oyes tú. ¿Qué andas escribiendo en esa libretita?
-Nada, es un proyecto pésimo de canción.
-¿Por qué pésimo? A lo mejor es bueno. Quién sabe si en esa libreta está el próximo éxito de Lost Bullets.
-Cameron me ha dicho lo mismo esta tarde.
-Cam es un gran tío. Aunque parezca el típico chico malo, duro y ligón, alguien que va siempre a su bola y pasa un poco del resto del mundo… siempre está a tu lado cuando lo necesitas. Sabes que, aunque te llame Rubia o cosas de esas, te quiere con locura, a pesar de que no haga nada que te conoce. No es el tipo de persona que se acerca a todo el mundo y tú le caíste bien desde el día que entraste en la nave. No le hagas daño a Cameron, si se lo haces, a parte de que te mataré con mis propias manos, perderás a un gran amigo, porque nada le hace más daño a Cam que una traición.
-No voy a hacerle daño a Cameron. ¿Por qué iba a hacerle algo? – Repuse indignada -. Se nota que le tienes cariño.
-Es mi mejor amigo, ¿cómo no le voy a tener cariño? Ha hecho mucho por mí y sé que nunca se lo voy a poder agradecer lo suficiente.
-A mí me pasa lo mismo con Carly, siempre ha estado a mi lado, desde que tengo uso de razón. Yo creo que estando a su lado todos los días y apoyándola cuando me necesita, es suficiente, ya que nunca le podré agradecer con algo material todo lo que hace por mí.
-No es necesario que sea material. Pero te entiendo. – Dijo sonriendo -. ¿Me vas a enseñar ahora lo que estás escribiendo?
-Sí, pero solo si tu me enseñas lo que estabas tocando.
-Vale.
Respiró hondo un par de veces antes de empezar a cantar. Se paraba de vez en cuando y cambiaba algunas palabras o escribía una estrofa más pero… la verdad es que la canción no estaba nada mal. Para ser sincero era como si Sam me hubiera leído la mente y no hubiera plasmado en el papel, en la letra… hasta en el modo de cantar expresaba lo que yo sentía. Cuando paró de cantar para seguir escribiendo, yo empecé a tocar la guitarra, solo un par de notas simples queme gustaba como sonaban.
-Vuelve a tocar eso.
-¿Cómo?
-Suena muy bien. Vuelve a tocarlo. No, mejor, tócamelo todo entero.
Silencio.
-No te haces una idea de lo mal que ha sonado eso – Dije sin poder aguantarme la risa.
-Tú entiendes a lo que me refiero – Ella tampoco se pudo aguantar la risa.
-Yo te he entendido, pero llega a haber otra persona aquí que no sabe de que va la conversación, y pensaría peor que nosotros.
-Pero no hay nadie y tú sabes a lo que me refiero.
-Sí, sí lo sé. Vamos a ver si soy capaz de superar eso – Dijo señalándola.
Tal y como me había pedido, le enseñé lo que había compuesto aquella tarde tan poco usual. Entonces, sin comerlo ni beberlo, empezó a cantar de nuevo la letra que había escrito y, sorprendentemente, encajaban. Es decir, sonaban bien juntas, tuvimos que cambiar un par de cosas para que acoplaran bien pero daba igual. Sonaba genial.
-Señorita, creo que tenemos algo que enseñarle al resto de la banda.
-Estoy de acuerdo con usted caballero.
Hasta aquí. No es muy largo, pero tengo exámenes para dar y regalar.
Así que… nada más que decir salvo que dejéis vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Besos ^^
