"Ven, la cena está lista, Kitty." Isabella rodó los ojos, ignorando el apodo que Edward le había colocado luego de reparar en su pijama tapizado en pequeñas Hello Kittys.

"Así que mi hombre de las cavernas sabe cocinar, ¿Eh?" Respondió la castaña divertida, mientras se sentaba frente a Edward sobre un taburete de la cocina.

El cobrizo soltó una carcajada.

"Sólo hamburguesas, cariño." Susurró, depositando un plato con dos hamburguesas y puré de caja frente a Bella.

La castaña le sonrió con dulzura a su novio, antes de proceder a ingerir prácticamente todo lo que había en el plato.

"¡Fiesta en lo de Al! Sus viejos están de viaje, no puedes decir que no, Cullen." Luego de la cena, cuando ambos se encontraban fregando los platos en la cocina, Emmett hizo su gloriosa entrada fumando un cigarrillo y tomando ya las llaves de su moto.

Edward le echó una mirada a a ella y luego a su amigo.

"No lo creo, Emmett, Bells está cansada y-

"Vamos."

"¿Qué?"

El cobrizo se giró hacia Bella, que se encogió de hombros mientras repetía.

"Vamos."

"¿De veras quieres ir, nena?"

"Por supuesto que sí. Esto es lo que tú sueles hacer, quiero ir." Susurró con una sonrisita, y Edward inspiró hondo, deseando que Bella no saliera corriendo al echarle un vistazo más de cerca a la vida que él llevaba.

.

"Deberías haberme avisado." Masculló Bella, mientras caminaba enganchada bajo el brazo de su novio dentro de la casa de Alice Brandon.

"¿De qué?"

"De que todo el mundo viste de negro aquí." Respondió de vuelta, bajando la mirada hacia su vestimenta.

Era una noche cálida, por lo que a Bella no le pareció inapropiado vestir un vestido de verano blanco y adorable. Claro que luego de llegar a la gigantesca mansión de la dueña de casa, su opinión cambió radicalmente.

"Luces como un ángel."

Bella levantó la cabeza, echándole a Edward una mirada reprobatoria.

"Esa no era la idea."

Edward soltó una carcajada, encontrando graciosa la forma en la que Bella se preocupaba por encajar en un grupo de gente que siempre era rechazada.

"Estás preciosa, Bella, siempre lo estás." Edward la estrechó más contra su costado. Y Bella estuvo a punto de responder, pero se vio interrumpida por un torbellino pelinegro que se paró frente a ellos, sonriendo de oreja a oreja.

"¡Edward! Pensé que no vendrías." Recién en ese momento, la muchacha pareció reparar en Isabella, y abrió los ojos como platos. "¡Así que era verdad!" Edward la miró con una ceja arqueada, y Bella esperó a que ella continuara. "¡Sales con Bella Swan! No es por nada, Bells, pero nunca, nunca me hubiera imaginado verte por aquí"

Bella sonrió, decidiendo que esa muchacha de cabellos en punta y un enorme sonrisa le caía bien.

"Yo tampoco." Respondió, y Edward soltó una risita entre dientes mientras la miraba con ternura.

"Oh, por cierto, soy Alice Brandon, un placer."

Bella estiró una mano para estrechar la de Alice, pero la pelinegra se apresuró a rodearla con los brazos durante unos segundos.

"¡Va a ser genial ser tu amiga! Disfruten de la fiesta." Igual de rápido que había venido, Alice desapareció, y Bella se giró para mirar a Edward, que se encogió de hombros.

"Es una chica rara." Respondió simplemente.

Bella estaba alucinada.

Nunca había estado en una fiesta como aquella, todo allí era nuevo para ella.

Desde la enorme cantidad de alcohol que circulaba por el lugar, hasta las nada decorosas demostraciones de afecto que la gente se regalaba contra las paredes.

Por su parte, Edward no recordaba haber disfrutado tanto de una fiesta en toda su vida. Ver la expresión entre escandalizada y fascinada de Isabella le producía una ternura que no recordaba haber sentido nunca antes.

"¡Bells!" La castaña miró a Emmett, que estaba parado frente a ella en el círculo que habían formado los amigos de Edward junto a ellos. El muchacho le tendió un vaso, y Bella lo tomó con desconfianza.

"Lo odiarás." Susurró Edward cerca del oído de su novia, inclinándote cerca. Bella lo miró con una ceja arqueada. "Es vodka, y no está para nada diluido. Dame eso." Antes de que Bella pudiese responder, Edward tomó el vaso de plástico entre sus manos y besó el lóbulo de su oreja con dulzura. "Vuelvo en un segundo."

Bella observó la ancha espalda de Edward alejarse, reparando en cómo la gente se corría a un costado para dejarlo pasar, y la forma en la que todas las muchachas del lugar lo miraban. Como si fuera algo comestible.

"Así que... ¿Te quedarás con nosotros o volverás a corriendo a casa?" Bella se giró para encontrarse a Alice y Rosalie junto a ella. Era Rosalie quien había hablado, y ahora que conocía a la rubia, Bella sabía que su tono demasiado directo no quería decir que le cayera mal, ella simplemente era así.

"No creo que pueda volver corriendo a casa dado que mis padres me han echado, y de todas formas, no volvería." Bella se encogió de hombros, y las dos preciosas chicas frente a ella le sonrieron.

"Siento que tus padres te hayan echado..." Rosalie se adelantó un paso para hacerse oír por sobré el sonido de la ensordecedora música electrónica. "Mis padres también me lo hicieron a mí. Gracias al cielo que tenía a Emmett conmigo, no sé qué hubiese echo de otra manera."

Bella asintió, sabiendo perfectamente cómo era aquello.

"Realmente espero que lo tuyo con Edward funcione. Lucen adorables juntos." Bella le sonrió a Alice, deseando en silencio lo mismo.

Los fríos labios del cobrizo contra su cuello la distrajeron, y Rosalie le guiñó un ojo divertida, mientras Alice soltaba una risita. Bella se giró en los brazos de su novio, mirándolo fijamente con una sonrisa de oreja a oreja.

No había hombre más hermoso que ese. Y era todo suyo.

Algo en él te atraía, e inconscientemente deseabas estar a su lado y hacer todo lo que él te pidiera por el simple placer de verlo torcer la boca en una hermosa sonrisa. Exudaba peligro por todos lados, desde su cabello cobrizo desordenado hasta la leve y perversa curva de sus labios rellenos.

"¿Qué?" Preguntó con una sonrisita mientras se veía sometido a la escrutadora mirada de su novia.

"Nada, sólo..." Bella sacudió la cabeza, sin dejar de sonreír mientras se pegaba todavía más a él. "Eres muy lindo, eso es todo."

Edward soltó una carcajada.

"¿Lindo?"

"Y sexi."

"Lindo y sexi." Edward asintió con una sonrisita bailando en sus labios. "Pues... Muchas gracias por los halagos, señorita." Susurró, mientras se inclinaba unos cuantos centímetros para besar la respingada nariz de Isabella. "Yo, por mi parte, creo que usted es la mujer más hermosa que mis ojos han tenido el placer de ver."

Bella le rodó los ojos ante el tono utilizado, y soltó una carcajada.

"Bien, muchas gracias a usted también, señor..."

Edward sonrió torcidamente y levantó frente a ella el vaso que sostenía con su mano derecha.

"No tiene casi nada de alcohol. Probablemente no llegues ni a sentirlo."

Bella tomó el vaso entre sus dos manos y se lo llevó a los labios.

Tomó un trago y torció el gesto al sentir la desconocida quemazón en la garganta.

"Dijiste que no tenía nada de alcohol."

"Y no lo tiene." Edward sonrió, y Bella estiró el vaso hacia él.

Edward negó con la cabeza.

"Es una noche libre de alcohol para mí, debo conducir."

"Por lo que tengo entendido, el alcohol no impedía que condujeras antes"

Edward sonrió.

"Ahora llevo algo muy importante conmigo." Murmuró, mirándola directamente, y Bella se mordió el labio con fuerza mientras se ponía de puntillas hacia el rostro de su novio.

Edward, obedeciendo al silencioso pedido de su novia, se inclinó sobre ella para besarla lentamente.

"Te amo, Isabella." Susurró unos segundos después contra su rostro.

"Y yo te amo a ti." Bella se apartó un centímetro antes de susurrar. "Y ahora debo hacer pipí."

Edward soltó una carcajada mientras abría los ojos para mirarla.

"Te llevaré hasta allí."

"Sé donde está el baño, Edward, tu quédate aquí, ¿Bien?" Bella se puso de puntillas para besar los labios del cobrizo con un leve roce antes de girarse y caminar hacia el pasillo de la derecha, en donde Alice le había indicado que estaba el baño de invitados.

Edward la observó marcharse sin borrar la sonrisa de estúpido enamorado del rostro.

Todavía no podía creer que Bella estuviese con él, y por más que sabía que no la merecía ni un poco, haría todo lo que pudiera para llegar a hacerlo algún día.

La castaña cerró la puerta de madera detrás de ella, dejando el ruido fuera y se escudriñó frente al espejo.

Sus cabellos estaban revueltos, y no le importó. Sus labios estaban rojos y húmedos, sus mejillas encendidas y sus ojos brillantes.

Definitivamente, ya nada había de aquella chica apática y reprimida que solía ser.

Por primera vez en su vida, Bella se sintió satisfecha con su reflejo.

Se veía linda, feliz y enamorada.

Riendo suavemente se dispuso a hacer lo que había ido a hacer, y luego de lavarse las manos, abrió la puerta, echándose hacia atrás sobresaltada cuando un muchacho entró apresuradamente riendo fuerte y empujándola un poco.

Inmediatamente el chico, castaño y apuesto, se alejó un poco.

"Lo siento, no sabía que estaba ocupado."

"No hay problema." Bella forzó una sonrisita e intentó pasar junto a él para salir del cuarto de baño, pero el muchacho levantó un brazo, y apoyándolo en la pared, le cortó el paso.

"Oye, a ti no te conozco. Soy James." Él estiró su mano izquierda hacia ella, y Bella, con un suspiro, se la estrechó.

"Bella."

"Bella. Ese es un nombre hermoso, Bella..." James se inclinó sobre ella, y Bella llegó a reconocer el olor dulzón de la marihuana en su aliento.

Asqueada, se echó hacia atrás.

"Gracias, ahora, ¿Me dejas salir?"

"No lo creo." Respondió él con una carcajada, y a Bella se le pusieron los pelos de punta cuando el chico cerró la puerta con fuerza y le sonrió lascivamente. "Yo conozco a todas las chicas de aquí, y como tú eres la excepción, creo que es hora de que nos vayamos...conociendo." Susurró con una sonrisa mientras se acercaba lentamente a Bella, y tendía un brazo hacia ella para acariciar su mejilla.

Bella se echó hacia atrás instintivamente, pero se vio obligada a frenar de golpe cuando la parte posterior de sus rodillas se toparon con el borde de la bañera.

"Oye, realmente quiero irme, así que sí eres tan amable..." La castaña volvió a intentar pasar por su costado, pero James bajó un brazo y la devolvió de un empujón a su posición anterior.

"Tu no te vas a ninguna parte."

"Mi novio está esperándome allí afuera, y se enfadará muchísimo si nos encuentra aquí."

Bella tragó saliva mientras levantaba ambas manos frente a ella para poner distancia con aquel chico que la miraba fijamente.

"Puedo hacerme cargo de ese imbécil."

"Realmente, no lo creo."

Para esa altura, el muchacho ya estaba casi encima de Bella, mientras ella presionaba sus manos contra aquel duro pecho, intentando mantenerlo lo más alejado posible.

"¿Quién es ese increíble novio tuyo, muñeca?" Preguntó burlonamente mientras bajaba la cabeza hacia ella, y tomaba sus brazos con fuerza, haciéndola doler.

"Edward Cullen."

Aliviada, Bella vio como los ojos de James se abrían como platos, y algo muy parecido al miedo afloraba en sus ojos.

"¿Edwa-

Antes de que James terminara de pronunciar el nombre del cobrizo, la puerta del baño se abrió, y un tornado pareció emerger de allí.

Inmediatamente, James fue empujado con fuerza hacia atrás, golpeando la pared contraria con fuerza y quedando sin aire.

"¿Qué mierda haces, idiota?" Edward levantó a James hasta su altura, sujetándolo violentamente por el cuello.

"Oye, hombre, tranquilo, no sabía que era tu novia, no sabía, lo siento." Mascullaba James, intentando liberarse de los brazos de Cullen.

Bella observó entre fascinaba y aterrorizada como los músculos de Edward estaban en completa tensión, y los tatuajes de sus brazos resaltaban mientras sacudía a James. Su expresión solo podía ser calificada como asesina.

"Edward, basta." Consiguió susurrar luego de un segundo. Vacilante, se acercó hacia la espalda de su novio y posó una mano suavemente sobre él. "Edward, déjalo, vámonos de aquí. Edward..."

El cobrizo estampó una vez más a James contra la pared antes de inclinar se para susurrar en su oído. Ese idiota venía pidiendo una paliza desde hacia años.

"Ahora lo sabes. Esa mujer es mía, ¿Te ha quedado claro? Vuelve a respirar cerca de ella, o siquiera atreverte a mirarla, y te cortaré en rodajas, imbécil."

Bella observó como el cobrizo lo soltaba con una expresión de desprecio en su rostro, y la tomaba del codo antes de sacarla a rastras de allí.

"¿Qué mierda estabas haciendo?" Masculló, enfadado, cuando llegaron a un corredor lateral, mientras se ponía frente a ella, todo lo imponente que podía llegar a ser.

"No hice nada." Masculló Bella de vuelta, cruzándose de brazos.

"¿¡Qué hacías en el baño con ese hijo de puta, Isabella!?"

"¡No me grites!" Exclamó de vuelta la castaña, cada vez más enfadada, y Edward frunció el entrecejo.

Nunca, nadie lo había puesto en su lugar. Y no era algo que le encantará.

"Respóndeme."

"Y tú tranquilízate. ¡No hacía nada en el baño con él aparte de intentar huir, por todos los Cielos! Él entró cuando yo estaba queriendo salir y me acorraló contra la bañera, luego tu llegaste e hiciste toda tu escenita de hombre-posesivo-de-las-cavernas, ¡eso fue todo!"

Edward inspiró hondo, mientras se tranquilizaba de a poco.

Confiaba en Bella, por supuesto que sí, pero al entrar allí y ver a ese idiota prácticamente encima de su novia lo había vuelto loco.

El cobrizo bajó la cabeza hacia ella y, tomándola por sorpresa, le rodeó la cintura con los brazos y enterró el rostro en su cuello, inhalando con fuerza.

"Lo siento, nena. Lo siento... No me gusta ver a otros hombres tan cerca tuyo, lo sabes."

"Lo se. Eres un loco celoso."

Edward soltó una risita, haciéndole cosquillas a Bella, que levantó ambas manos y acaricio los cabellos cobrizos de su novio con suavidad.

"Lo soy. Y te encanta."

Bella rodó los ojos.

"Me encanta." Admitió finalmente, mientras se apretaba más contra él.

El resto de la fiesta sucedió sin más contratiempos, si no se tienen en cuenta los incesantes intentos de todas las muchachas del lugar por atraer la atención de Edward, cosa que volvía loca a Isabella, ni la leve borrachera que Bella contrajo al final de la noche.

Una vez que llegaron al departamento, Edward le quitó a Bella el vestido, divertido al verla tan suelta mientras se carcajeaba sobre el colchón.

"¡Edward, deja de hacerme cosquillas!" Exclamó mientras se retorcía y se carcajeaba al mismo tiempo.

"No lo estoy haciendo, nena." Murmuró entre risas mientras terminaba de quitarle las sandalias. Una vez que hubo terminado, se levantó de la cama para desvestirse, y Bella lo miró con los ojos entrecerrados desde la cama.

Estaba en ropa interior, y a Edward lo estaba matando el deseo.

"Edward, hazme el amor." Susurró, poniéndose sería de repente, y Edward terminó de quitarse los jeans y la remera y se metió en la cama con ella con un suspiro.

"No." Respondió mientras la rodeaba con los brazos, haciéndola apoyar la cabeza contra su pecho.

"¿Cómo que no?" Bella, indignada, se apoyó sobre sus brazos y lo miró con los ojos muy abiertos.

"No, no te haré el amor, cariño."

"¿Acaso no lo quieres?" Bella se veía abatida, y Edward acaricio su mejilla con un suave toque mientras le sonreía con adoración.

"Claro que lo quiero, pero estás borracha, nena. Cuando te haga el amor, quiero que estés muy consciente de lo que estamos haciendo." Le respondió, y Bella bufó.

"Estoy consciente ahora."

"No, no lo estás. Ahora duerme." Bella le frunció el ceño y, enfurruñada, se dejó caer sobre él.

Edward inspiró hondo, ignorando lo caliente que se sentía. Decirle que no había sido increíblemente difícil, pero sabía que hacia lo correcto.

"Te amo, nena." Susurró unos cuantos minutos después.

Bella balbuceó algo parecido a un 'también' y luego su pesada respiración le dio a entender que su castaña había caído dormida.

.

Era la una del mediodía y Bella nunca se había levantado tan tarde en su vida.

Casi había sufrido un colapso cuando reparó en las escasas prendas interiores que la cubrían, y la duda la había estado matando todo el tiempo que se arreglaba en el espejo.

15 minutos más tarde, Bella caminó lentamente hacia la cocina, en donde se encontró a su cobrizo novio bebiendo café y mirando por la ventana.

Se permitió observar su hermoso perfil durante unos segundos, sintiéndose rara al saber que lo que más le preocupaba no era sólo el haber perdido su virginidad anoche, sino el no recordar absolutamente nada.

"¿Ya terminaste?"

Bella volvió a la realidad parpadeando un par de veces, y observó a Edward girándose y acercándose a ella con una sonrisita bailando en sus labios.

"¿De qué?"

"De observarme." Susurró, sonriendo con aire engreído mientras se inclinaba para besarla en los labios. Se alejó para mirarla con el ceño fruncido cuando la sintió dudar junto a él. "¿Qué sucede, Bells?"

"Debo preguntarte algo."

"¿Qué?" Edward apoyó la cadera contra la encimara y se cruzó de brazos, mientras Bella se mordía el labio con nerviosismo.

"Esta mañana me desperté y estaba en... Ropa interior. Y quería saber si tu y yo... Ya sabes."

Edward la observó inocentemente, haciéndose el desentendido.

"¿Tu y yo...Qué?"

"Ya sabes, si nosotros..."

Edward sacudió la cabeza, mientras alzaba las cejas con un falso aire de inocencia.

"No, no lo sé, nena."

"¡Si nosotros lo hicimos, Edward! Si lo hicimos." Masculló, exasperada, levantando ambos brazos en el aire.

Edward sonrió de lado traviesamente.

"No." Bella suspiró, aliviada, y Edward sonrió todavía más. "Pero tú querías hacerlo."

Bella lo observó, desorbitada.

"¿Cómo que quería?" Edward asintió, acercándose a ella y tomándola por la cadera traviesamente.

"Me lo pediste. Dijiste, y cito: Edward, hazme el amor." Dramatizó el cobrizo, y Bella le frunció el ceño.

"No es cierto."

"Sí, lo es."

"¿Porqué no lo hicimos, entonces?" Bella ladeó la cabeza, entrecerrando los ojos.

"Porque te dije que no. Y te enfadaste cuando lo hice."

Para Bella, el saber que le había pedido a Edward que le hiciera el amor ya era algo demasiado embarazoso, pero el que él le hubiera dicho que no, era indignante.

"¿Porqué?" Preguntó con un ceño, mientras se alejaba unos centímetros de él.

Con una carcajada, el cobrizo la volvió a atraer contra él y besó su frente antes de responder.

"Porque estabas borracha, cariño. Te lo dije ayer, cuando te haga el amor, deseo que estés muy consciente sobre ello."

'Cuando te haga el amor...'

Bella se estremeció, sintiéndose levemente ansiosa ante la idea.

"Oh..."

"Oh." Respondió Edward con una sonrisa mientras inclinaba la cabeza para besarla "¿Quieres desayunar?" Susurró el cobrizo contra sus labios, y la castaña sonrió.

"Si, por favor."

Una hora más tarde, Bella salió de la ducha tranquilamente, y mientras se secaba el cabello con una enorme toalla azul, escuchó un par de voces fuera, que llamaron su atención inmediatamente.

"¿Se lo has dicho?"

"No, Rose, no lo he hecho." Esa era la voz de Edward, notó Bella, y se pegó todavía más a la puerta para escuchar mejor.

"¿Porqué no, Edward?"

"Sólo... No sé si ella estará lista para eso."

"Edward, Bella está loca por ti, claro que estará lista."

"No lo sé, Rose..."

"Sólo piénsalo, ¿si? Jasper ha dicho que nos esperará, pero no podemos dejarlo solo allí demasiado tiempo, debemos estar todos juntos. Y ahora no serás el único soltero del grupo..." Las voces se fueron alejando, y Bella se quedó oyendo el silencio al otro lado de la puerta.

¿Decirle qué?¿¡Decirle qué!?

Nerviosa, Bella terminó de vestirse y caminó hacia la habitación de Edward con rapidez, en donde se sentó en la cama y comenzó a cepillarse el pelo con fuerza, mientras su cabeza no paraba de maquinar mil ideas diferentes.

Repentinamente, la puerta se abrió y Edward entró caminando tranquilamente, acariciando la cabeza de Bella de paso y comenzando a acomodar la habitación.

Bella lo observó con los ojos entrecerrados, fijamente, mientras él iba y venía por el cuarto.

Luego de unos segundos de sentir la mirada de Bella sobre él, Edward se paró y, girándose hacia ella, levantó una ceja.

"¿Está todo bien?"

"Si, sólo estoy esperando." Respondió sencillamente.

Edward le echó un vistazo a la puerta y luego volvió los ojos hacia su novia.

"Esperando... ¿Qué?"

"A que me digas lo que sea que tengas que decirme."

Edward entrecerró los ojos cuando entendió a que se refería la castaña.

"Está mal oír conversaciones ajenas." Susurro levemente.

"¿Lo es si esas conversaciones son sobre ti?" Rebatió la castaña, y Edward inspiró, armándome de paciencia.

"Bells..."

"Sólo dímelo, Edward."

"Yo... Nosotros..." Finalmente, soltando un bufido, Edward se sentó junto a Bella y la tomó por sorpresa, levantándola y sentándola a horcajadas sobre él. "Yo, Rose, Emmett, Al y Jasper hemos soñado con irnos de aquí por años. Jasper y Rosalie fueron a Seattle hace un par de meses, y consiguieron trabajo y un enorme departamento allí. Nuestro plan era irnos todos de aquí en cuanto pudiéramos, pero ahora..."

"¿Ahora?"

"No me iré sin ti. En principio quería llevarte conmigo, pero si tú no quieres hacerlo, yo me quedaré aquí con-

"Iré." Respondió Bella antes de que Edward terminase de hablar. "Edward, llevo años soñando con irme de aquí, por supuesto que estoy lista."

"¿Lo estás?"

"Claro que sí, amor." Susurró Bella, antes de inclinar se para besarlo en los labios. "Vayamonos... A la mierda." Terminó por susurrar, y Edward soltó una carcajada.

"Te amo tanto..." Susurró mientras volvía a acercarse a ella para besarla.

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¡Buenos días! ¿Cómo están todas por ahí? Acá les dejó otro capítulo de esta historia, y espero que les guste tanto como a mí. Estoy más que feliz con todos sus comentarios, de verdad, muchas, muchísimas gracias.

Ah, quería comentarles algo antes de despedirme. Estaba considerando comenzar a publicar otra historia, algo nuevo, y quería saber su opinión sobre esta nueva historia.

Se trata de otra historia de amor (obviamente :D) en donde nuestro Edward es un psicólogo muy respetado, serio y concentrado, una persona súper estructurada y mandona, y Bella, bueno... Ella es un desastre. Una chica rebelde, fumadora, desastrosa. Son muy diferentes, y ella comienza a ir a terapia con él porque su padre, quien la mantiene, la obliga. Y ellos, bueno... Se supone que se enamoran.

No tengo la historia completamente pensada, pero algo así es la idea, y estoy en la duda de sí vale la pena escribirla. Agradecería muchísimo que me dejaran su opinión sobre ella.

En fin, muchas gracias por todo, un beso enorme a todas.

Emma.