Hey, hey, ya estoy aquí. Me alegro mucho de que os haya gustado el capítulo anterior. Tengo bastantes cosas más que decir pero… lo diré después. Ah, hay canción, sí. Personalmente me siento muy identificada con esta canción, no por el tema de los padres ni nada de eso, por otras cosas, pero me siento muy identificada. Es la canción Emergency de Paramore. La ropa y el maquillaje son como el que sale en el video, así que os recomiendo que lo veáis aunque sea para ver la ropa luego ya solo escuchar. Nos vemos abajo.

Y, como siempre, iCarly y la canción no me pertenecen.


Sábado por la mañana, más o menos las nueve de la mañana. He madrugado, por primera vez en mi vida, yo, Sam Puckett, he madrugado un sábado. Podría haber dormido hasta más tarde, pero necesitaba hablar con Carly o con Spencer. Al fin y al cabo eran los únicos que sabían lo de mi padre y no estaba muy por la labor de contárselo a ninguno de los miembros de la banda. Es más, si nunca llegaban a enterarse, mejor.

-¿Cómo estás pequeña? – Me saludó Spencer cuando entré en el apartamento - ¿Y ese baúl?

-¿Está Carly?

-Se está duchando. Siéntate hace mucho que no hablamos, hablamos.

-Conociendo a Carly tenemos más o menos tres cuartos de hora hasta que salga del cuarto de baño.

-¡Genial! – Celebró el mayor de los Shay haciéndome sitio en el sofá.

-A ver – Suspiré - ¿por dónde empiezo?

-Por contarme qué hay en ese baúl y de dónde lo has sacado.

-Hoy es la fiesta de Halloween del instituto y yo no tenía que ponerme, por eso subí al desván de mi casa y empecé a rebuscar por todas las cajas con la esperanza de encontrar algo apropiado para ponerme. Estuve un buen rato buscando y nada, todo era ropa mía de bebé, me dejé caer de espaldas y me di un golpe en la cabeza contra esto – Recorrí con el dedo mi nombre, gravado en la tapa del cofre. – Dentro – Seguí contándole a Spencer – encontré esta carta.

-No quiero leerla Sam, lo que haya escrito en esas hojas, es algo que solo os concierne a ti y a tu padre – Dejó la carta encima de la mesilla de café y volvió a mirarme. Aunque no lo dijera en voz alta, agradecí ese gesto.

-Terminé de leer la carta y dentro del cofre encontré esto – Le enseñé la cadena que colgaba de mi cuello y él se acercó para verlo mejor.

-Always. Siempre. Es cierto eso que alguien dijo una vez. No digas poco en muchas palabras, di mucho en pocas.

-Sí, es cierto. Y además encontré esto – Me puse de pie y le enseñé el vestido. – No lo ha hecho un diseñador famoso, es más, puede que esté comprado en una tienda de segunda mano, pero a mí me encanta, y voy a llevarlo esta noche.

-¿De dónde has sacado ese vestido? – Carly estaba a pie de escalera envuelta en una toalla con el pelo húmedo cayéndole sobre los hombros.

-Me lo ha regalado mi padre. Es cierto – La interrumpí cuando vi que abría la boca para replicar – encontré ese baúl en mi desván, dentro estaba esa carta, esta cadena y este vestido. Carly… llevaba en esa habitación desde que tengo 14 años y yo no lo sabía. Sé que para ti o para cualquier otra persona de la tierra no será nada del otro mundo, el vestido será horrible y mil cosas más. Pero para mí lo es todo.

-Iba a decir que es precioso. Es muy bonito y original. Nunca lo había visto en ningún sitio. Y estoy segura de que te queda de muerte.

Sonreí ante aquel comentario.

-En el coche tengo las medias que me voy a poner y los zapatos. Los chicos nos esperan a las diez y media en Ridgeway para prepararnos.

-Perfecto, voy a vestirme y nos vamos. Dame 5 minutos.

Carly volvió escaleras arriba y yo guardé la carta y el vestido con cuidado en el baúl.

-Andando. Ya me pinto en el coche.

-Let's go.


Hoy era la fiesta de Halloween y Cam, los gemelos y yo, estábamos esperando a las chicas en las puertas de Ridgeway porque el director no nos dejaba entrar para ir montando la batería, afinando las guitarras y comprobando la acústica de la sala.

-Por enésima vez – Trató de convencerlo Brad, el único de nosotros que todavía tenía un poco de paciencia en la recámara – Tenemos aquí una batería desmontada, dos guitarras, un bajo, micros, cableado y mil cosas más… ¿qué le puede hacer pensar que somos unos fans de Lost Bullets y no los miembros de Lost Bullets?

-Los fans hacen lo que sea por conocer a sus ídolos. No podéis pasar. Lo siento.

-¿Algún problema Ted? – Nunca me había alegrado tanto de oír la voz de Sam.

-Nada, estos chicos que se quieren colar. Dicen que son los miembros de Lost Bullets.

-Y lo son. ¿No lo ves? – Dijo señalando todos los instrumentos.

-Creí que eran fans. Lo siento chicos. Pasad. Ahora les digo a los técnicos que metan todo esto dentro.

-Muchas gracias – Respondimos nosotros algo exasperados.

-Ay Ted – Suspiró Sam - ¿Qué te he dicho acerca de esnifar pegamento?

-Solo fue una vez y… ¡oye, Sam!

-No es horario lectivo. No puede tener repercusiones sobre mí ni ahora ni nunca – Se burló la rubia entrando corriendo en el gimnasio.

La verdad es que hoy se la ve… no sé… diferente. Debe haberle pasado algo bueno, muy bueno a juzgar por su humor.

-Está bien – Sentenció Carly dejando una bolsa y un pesado maletín en una esquina del gimnasio a medio decorar – Vamos a ir por turnos. ¿Queréis que os ayude a montar y luego os maquillo? ¿Os maquillo y luego montáis? ¿Os maquillo mientras montáis? Hay todo un abanico de posibilidades.

-¿Cuánto tardarías con cada uno Carlangas? – Preguntó Sam.

-Depende la verdad. Pero recuerda que la fiesta empieza a las ocho y a las seis viene Spencer a por mí para que pueda arreglarme.

-Pues… montar y probar nos llevará un buen, buen, buen rato – Dije – propongo que nos vayas maquillando mientras montamos.

-Perfecto. Dadme dos minutos y empezamos.


Busqué una mesa en la que poder colocar todos mis trastos para poder empezar. Saqué lo más imprescindible, lo preparé todo, me recogí el pelo para que no me molestara y empecé con mi trabajo.

-¿Quién quiere ser el primero?

-Yo mismo – Se ofreció Brad.

Me había fijado en él en el momento en el que Sam me lo presentó. Me resultó muy amable y agradable, la clase de persona con la que sin duda me gustaría trabar amistad, a pesar de que hasta el momento no había intercambiado con él más que un par de palabras. Además era un chico muy atractivo, se notaba que estaba en forma. Pero bueno, no hay nada que hacer ya que estoy saliendo con Gibby.

-¿Tienes la sangre y las vendas? – Le pregunté.

-Aquí mismo. ¿Dónde me pongo?

-Siéntate encima de la mesa mismamente. Intentaré no tardar demasiado, sé que a los chicos no os va mucho todo esto del maquillaje.

-Yo soy una chica y no es que me guste mucho – Dijo Sam pasando junto a mí con una caja llena de cableado.

-Tú juega rubia que cuando llegue tu turno te maquillaré hasta que me supliques que pare. Te recuerdo que la chica eres tú, no ellos.

-¿Siempre ha sido así? – Preguntó Brad de repente.

-¿Sam? La conozco desde que tengo seis años y, en todo este tiempo, no hay cambiado ni un poquito. No es como las demás chicas. Y ahora, qué ojo prefieres que te ponga morado, ¿el derecho o el izquierdo? – Dije cogiendo un bote de maquillaje y una brocha.

-Derecho por favor.

Apliqué un poco de pre base de maquillaje en el ojo izquierdo para que el color se viera mejor y empecé a caracterizar el ojo de modo que pareciera que le hubieran dado un puñetazo. Brad obedecía siempre que le pedía que cerrara el ojo o que mirara hacia otra parte, era un buen modelo. Lo que me inquietaba un poco era que, cuando no le pedía que mirara hacia otro lado, se me quedaba mirando fijamente a los ojos.

-Quiero… pedirte disculpas – Susurró de pronto.

-¿Disculpas? ¿Por qué? Si no has hecho nada malo.

-Ahora no, pero el otro día en la tienda hice enfadar a Gibby. Solo quería saludarte, trabar amistad contigo para que te sintieras integrada y esas cosas. No pretendía hacerlo enfadar ni nada de eso, no era mi intención.

-No te preocupes, sé que no era tu intención y, a veces puede ser un poco… capullo. Tengo alergia a las fresas y el otro día me puso en la nariz una botella de jabón líquido con ese olor. Casi me muerto, literalmente.

-¿No sabía que eres alérgica?

-Lo sabe y de sobra pero… a veces me da la sensación de que el jabón líquido es más importante para él que yo. Además no se cuida y… no tenemos prácticamente nada el común, por no decir que un huevo y una castaña son más parecidos que nosotros. Y no sé por qué te cuento toda mi vida amorosa si apenas te conozco.

-Por algo se empieza. Para compensar te puedo contar yo algo de mi vida amorosa.

-No es necesario, mi defecto es que soy muy habladora y, bueno, le cuento a todo el mundo todo sobre mí.

-Hace cosa de un año tuve pareja. Para mí era la chica ideal. Alta, morena, con un tipazo envidiable. Estaba enamoradísimo de ella más de lo que había estado en toda mi vida. Pero… bueno, un día llegué a casa y…

-No sigas. Sé que recordar esas cosas duele, así que para, además ya he terminado contigo, solo me falta ponerte la venda y un poco de sangre.

-La encontré enrollándose con Brison. Estuve dos meses sin dirigirle la palabra.

-¿Tu propio hermano se enrolló con tu novia?

Me sentí mal por él y también me sentí culpable. Yo le había hecho eso una y mil veces a Sam. Siempre que le gustaba un chico me pedía consejo y yo hablaba con él y acababa enrollándome con él. Y lo mismo pasaba cuando un chico venía a pedirme consejo para salir con Sam. No sé cómo había sido capaz de perdonarme tantas veces a pesar de que yo lo hacía constantemente. Eso mismo le había pasado a Brad con su hermano y estuvo dos meses sin dirigirle la palabra. Me pregunto si Sam sería capaz de dejar de hablarme si volviera a hacerle eso.

-Dame la mano que quieres que te vende.

Me tendió su mano izquierda. Eran suaves aunque la palma era algo áspera y estaba llena de cayos.

-¿Son de tocar la guitarra?

-¿El qué?

-Los cayos – Respondí rodeándole la mano con una venda de las que había traído Freddie.

-Sí, antes no los tenía y después de cada concierto o de cada ensayo me salían ampollas por culpa del roce, ahora ya están entrenadas. Además me salen de cargar cajas en la tienda o de limpiar los pasillos – Dijo con una sonrisa.

Tenía una sonrisa muy bonita y atractiva. Diría que incluso era dulce. No transmitía nada malo, al contrario, era todo confianza. Quería conocerlo más. Cuando conocí a Sam fueron sus ojos y su sonrisa lo que me llevó a querer conocerla más, a pesar de que solo tenía 6 años. Parecía muy dura, pero a mí me sonrió como a nadie en toda la clase, y eso me llevó a perderle el miedo que le tenía, a acercarme y a hablar con ella. Desde entonces somos amigas, ¿quién me dice que no me puede pasar lo mismo con Brad?

-Bueno caballero, me da la sensación de que le acaban de dar una soberana paliza. Ve a ver qué opinan los demás.

Se bajó de la mesa de un salto y se dirigió donde estaban los demás montando y probando. Por su expresión y por lo emocionado que parecía Cameron cuando se sentó en la mesa para que lo preparara, creo que puedo decir que había hecho un buen trabajo.


Freddie y los demás ya estaban caracterizados, muy bien por cierto, y se estaban vistiendo. Habíamos tenido unos pequeños problemillas técnicos y nos habíamos retrasado bastante, así que Carly solo tenía una hora para arreglarme.

-Ya son las seis y me quedo aquí hasta las siete por ti que lo sepas – Gritó Carly para que pudiera oírla por encima de la música que estaba poniendo el amigo de Cam.

-Te lo compensaré lo juro. Le pediré al amigo de Cam una canción lenta para que puedas bailar con Brad – Bromeé.

-Oye, yo solo bailo con Gibby, baila tú con Brad.

-Yo no bailo con nadie Carlangas, y menos un baile lento. Por cierto, no tires tanto que me vas a dejar calva.

-A la otra te guardarás las bromitas para ti.

Las manos de Carly eran ágiles en lo que a maquillaje se refería, así que yo solo podía sentarme en la mesa y dejar que hiciera su magia.

Cuarenta y cinco minutos más tarde ya estaba maquillada. Sombra de ojos en tonos grises, el pelo ligeramente cardado pero con el movimiento de siempre, un poco de pintalabios en un tono rosado y brillo de labios para rematar. Sangre artificial, esparadrapo y gasas. Parecía que me hubieran dado una paliza de verdad.

-Ve a arreglarte tú que ya te toca. Por cierto, ¿de qué te vas a disfrazar? – Le pregunté justo antes de que saliera corriendo.

-De vampiresa. Hasta luego.

Me dirigí a la parte trasera del escenario, donde había dejado el baúl, lo cogí y fui al baño a cambiarme. Desgarré las medias de rejilla negras que me iba a poner para darle más realismo al disfraz, ensucié un poco los zapatos y me puse el vestido. Me venía perfecto, como hecho a medida.

Al mirarme en el espejo los ojos se me llenaron de lágrimas al pensar en mi padre. No sabía si eran de emoción o de rabia o de tristeza. Sentía enfado porque nunca me vería con aquel vestido puesto cantando sobre un escenario cantando delante de unos 300 alumnos. Sentía frustración porque a pesar de aquello no podía enfadarme del todo con él. Sentí emoción a ver que, tanto en la carta como en el vestido como en la cadena, vivía una parte de él. Sentía felicidad a sentir que estaba a mi lado y tristeza porque no podía verlo reflejado en el espejo junto a mí. Sentía un cúmulo de sensaciones que hacían que se me formara un nudo en la boca del estómago del tamaño de un balón de fútbol. Pero esa misma tarde iba a deshacer ese nudo, e iba a soltar en cada letra, de cada palabra, de cada frase, de cada estrofa de la canción toda esa ira y esa felicidad que me comían por dentro.

-¿Sam? – Uno de los técnicos me llamó – Dicen los chicos que vayas a retocarles la sangre y todo eso antes de que venga toda la gente.

-Ahora mismo salgo.

Me sequé con cuidado las pocas lágrimas que había derramado, me retoqué el maquillaje y salí del baño.


-Pero que guapos estáis todos – Oí la voz de Sam a mis espaldas y todos nos dimos la vuelta.

Oh, Dios mío fue lo primero que se me pasó por la cabeza al verla. Es decir… Wow. Se acercaba a nosotros un poco cohibida, como si tuviera vergüenza de llevar aquel vestido, que dejaba ver sus piernas y se adaptaba perfectamente a su figura. Nunca me había imaginado a Sam con un vestido, nunca se me había pasado aquella imagen por la cabeza, pero ahora... estaba seguro de que esa imagen tardaría mucho en irse de mi cabeza. Sobretodo por que iban a pasar milenos hasta que la volviera a ver así vestida.

-Rubia… llevas un vestido.

-Lo sé, lo encontré en el desván de mi casa – No levantaba la vista para mirarnos.

-Levanta esos ojazos Rubia, estás preciosa.

Cameron, siempre sabía qué decir, cómo decirlo y cuándo decirlo. Tenía el don de la palabra.

-Me veo rara.

-Nosotros también – Le dije – No me visto todos los días así, para disgusto de mi madre.

-Está bien, vamos a retocar esa sangre.

Durante una hora, Sam se dedicó a retocar nuestro maquillaje y el suyo, afinamos, ensayamos y Brison se llevó una patada en la espinilla por parte de la rubia por haberle pedido que se subiera a un taburete para poder llegar a ponerle la sangre en la frente. Brison y sus bromas estúpidas.

Se comenzaba a escuchar a la gente, los gritos, las risas, los gritos ahogados por la admiración de algunos ante los disfraces de otros. Entonces llegó el director del colegio vestido de… una mezcla entre Elvis, la niña del Exorcista y un zombie de The Walking Dead, para avisarnos de que diría unas palabras y saldríamos nosotros.

-Queridos alumnos, un año más bienvenidos a la fiesta de Halloween de Ridgeway. Recordaros que podéis ir votando a lo largo de toda la noche al mejor disfraz masculino y mejor disfraz femenino, y que al final de la noche se nombrará a los ganadores. Sin más dilación… ¡Que comience la fiesta!

Aprovechamos los gritos de la gente para saltar al escenario. Se hizo el silencio.

-Vaya mirad que máscara tan bonita lleva nuestra querida Sam. Ah, pero si no es una máscara, ¡es su cara!

Esa debía de ser Shannon, ese vendaje tan protuberante en su nariz solo podía ser obra de Sam, que ahora mismo amenazaba con saltar del escenario y lanzarse al cuello de aquella arpía. Me acerqué con cuidado y le puse una mano en el hombro.

-No la escuches – Le susurré – presenta al grupo y luego dalo todo, igual que en los ensayos o más. Recuerda el 5 de Noviembre.

Me miró, sonrió y asintió.


-Buenas noches a todos. Vamos a animar vuestra fiesta durante unos minutos y luego daremos paso al DJ. Somos Lost Bullets y esta canción se llama Emergency.

Di dos pasos hacia atrás, respiré hondo para dejar que aquel cúmulo de sensaciones me invadiera y, entonces, empezó a sonar la música.

I think we have an emergency

I think we have an emergency

If you thought I'd leave, then you were wrong

Cause I won't stop holding on

So are you listening?

So are you watching me?

If you thought I'd leave, then you were wrong

Cause I won't stop holding on.

This is an emergency

So are you listening?

And I can't pretend that I don't see this

It's really not your fault

When no one cares to talk about it,

To talk about it

Cause I've seen love die

Way too many times

When it deserved to be alive

I've seen you cry

Way too many times

When you deserve to be alive, alive

So you give up every chance you get

Just to feel new again

I think we have an emergency

I think we have an emergency

And you do your best to show me love,

but you don't know what love is.

So are you listening?

So are you watching me?

Well I can't pretend that I don't see this

It's really not your fault

When no one cares to talk about it,

To talk about it

Cause I've seen love die

Way too many times

When it deserved to be alive

I've seen you cry

Way too many times

When you deserve to be alive, alive

These scars, they will not fade away.

No one cares to talk about it, talk about it

Cause I've seen love die

Way too many times

When it deserved to be alive

I've seen you cry

Way too many times

When you deserve to be alive, alive

Durante toda la canción, estuve absorta en la letra y en el mensaje que queríamos transmitir con ella. Tan metida en ello estuve que apenas presté atención a mis movimientos, solo sé que, al igual que los de todos los miembros de la banda, fueron bruscos, agresivos, como si quisiéramos romper una pared. Al final de la canción lancé el micro por los aires y me quedé un par de segundos con los brazos en alto frente a la batería, hasta que el sonido ensordecedor que hizo al tocar el suelo me sacó de aquel estado de trace y pude oír a toda la gente gritando y aplaudiendo.

Me volví y lo primero que vi fue a Carly gritando como una posesa. Después me fijé en el resto de la gente, incluso algunas animadoras aplaudían. Busqué la mirada de los chicos, que miraban a la gente tan serios como lo hacía yo. Serios pero aliviados, no sabría explicarlo. Era como si, después de aquello, la rabia estuviera a flor de piel, pero nosotros estuviéramos más unidos de lo que habíamos estado.

Desconectaron los instrumentos y sin decir palabra, nos bajamos del escenario para dar paso al DJ. Seguíamos tan serios cuando bajamos del escenario como lo estábamos unos segundos atrás encima de este. Cada uno estaba en su trance personal.

Nos colocamos en círculo, cada uno prestando atención a una cosa diferente. Entonces alcé la vista y los miré a todos; y ellos hicieron lo mismo. Poco a poco, se fueron formando pequeñas sonrisas en nuestros rostros, dejando así atrás a la seriedad que nos había invadido. No hicieron falta palabras, sonidos, o gestos bruscos, cuando las sonrisas eran perfectamente perceptibles a ojos de todos, nos acercamos y nos fundimos los cinco en un abrazo de grupo. Y otra vez me pasó por la mente lo que pensé tras mi primer concierto:

Este era mi sitio.


Hasta aquí. Dejo que me odiéis por que he tardado mucho en subir, lo siento. No tengo excusa, estoy de vacaciones, me fui en fin de semana con unos amigos y no he tocado el ordenador para nada. Sin embargo espero que este capítulo os guste, al igual que la canción.

Quiero deciros que, de verdad, agradezco mucho cada vez que me decís que os gusta como escribo. Escribir es algo que me gusta desde siempre pero nunca me atrevía a hacer públicas mis historias por miedo a que no gustaran por que no me considero una máquina escribiendo, pero ver que hay gente que le gusta lo que escribo y cómo lo escribo, me motiva mucho a seguir adelante. Por eso gracias, muchas gracias de verdad.

Otra cosa, decidme si queréis que indique quién habla en cada cambio de narrador o si no hace falta. Siempre trato de dejar claro quién cuenta la historia, pero si diciéndolo os resulta más sencillo, solo tenéis que pedirlo.

Y nada más salvo que dejéis vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.

Nos vemos en el siguiente capítulo.

Besos ^^