3 años después.
"Así que…" Murmuró Sam, uno de los compañeros de Bella de su clase de Literatura. "¿Harás algo el sábado?"
Bella suspiró para sus adentros. Estaba cansada de los intentos de flirteo de Sam.
"Sam, voy a decirlo por última vez. Tengo novio." Masculló, aferrando sus libros entre sus brazos y caminando fuera del edificio.
"Lo sé, lo sé, es que… Ese tipo no parece…"
Bella frunció el ceño, girándose con una ceja arqueada.
"¿No parece qué?"
"Adecuado para ti." Farfulló Sam finalmente, con las mejillas encendidas.
San Uley podía ser muy simpático, y Bella lo adoraba. Había sido su único amigo estable en la Universidad durante los últimos dos años, y era su compañero para todos los trabajos en pareja.
Era un chico genial. Bueno, era genial hasta que empezaba a decirle que su novio no era adecuado para ella.
Bella soltó una risita intentando restarle importancia al comentario.
"Sam, no lo conoces." Aseveró, caminando hacia donde se divisaba el coche de Emmett, que seguramente Edward había tomado sin permiso, a lo lejos.
"Pero es que asusta, Bella. Con todos esos tatuajes y la cara de chico malo." Murmuró, observando a Edward con el ceño fruncido, que se encontraba apoyado tranquilamente sobre el automóvil.
"Oh, no te preocupes. Por dentro es un osito de felpa." A decir verdad, Edward desde allí parecía de todo menos un osito de felpa, todo cuero negro y Ray-Bans.
Sam le echó otra miradita y se giró para mirarla con el ceño fruncido.
"Bella, he visto este tipo de relaciones. Ustedes, las chicas, siempre andan detrás de ese tipo de chicos malos, y las cosas no terminan bien, en serio. Ellos se vuelven violentos, o son drogadictos y-
"Sam, Sam." Bella se frenó en el camino, girándose hacia su amigo. "Entiendo tu preocupación, de veras, y lo aprecio. Pero Edward no es así, no lo conoces."
"He visto lo suficiente." Masculló, enfadado.
Bueno, podría decirse que sí. Obviamente, Edward se había negado a que Bella fuera a la casa de Sam a hacer sus trabajos, así que este último había tenido que ir a su departamento cada vez que tenían que trabajar en algún proyecto.
Edward se limitaba a saludarlo con un escueto 'hola', y se alejaba, pero siempre los tenía a la vista, no vaya ser que al pendejo se le ocurriera intentar algo.
Sam nunca había mostrado ningún interés por ella frente a Edward, y Bella, obviamente, nunca le había contado de sus intentos por invitarla a salir, pero de alguna forma, su novio no confiaba en Sam, y siempre lo observaba con los ojos entrecerrados cuando lo veía venir.
"Has visto que es celoso." Respondió ella, con una sonrisa, intentando que se le pasara en el enfurruñamiento. "Y lo es. Pero no es drogadicto, ni alcohólico, ni violento. Sólo es un chico algo posesivo, igual que todos, admítelo." Sam rodó los ojos y bufó, y Bella soltó una carcajada. "Arriba, hombre, que vi como te mira Irina entre clases y sé que la araña te tiene en la mira." Bromeó, golpeándole el hombro de manera juguetona.
Sam soltó una risita y le echó otra mirada a Edward.
"Ve, que tu chico malo se está impacientando." Bella se giró para ver a Edward tamborilear sobre el capó del auto, inquieto, y sonrió con dulzura.
"Adiós, Sam." Se despidió, poniéndose de puntillas para besar su mejilla.
"Adiós, Bells. Cuídate, ¿Bien?" Masculló.
"Lo haré, lo haré." Respondió distraídamente, alejándose de él para ir hacia su novio.
Al verla acercarse, Edward abrió la puerta del copiloto para ella, y Bella se paró frente a él, con la puerta entre ellos.
"Buenos días." Susurró, ladeando la cabeza con los ojos entrecerrados.
"Hola." Respondió él, sin mucho humor.
"Agáchate." Ordenó la castaña.
"Entra al auto." Ordenó a su vez Edward, sin mucha paciencia.
"No lo haré hasta que te agaches." Respondió, tozuda, y Edward gruñó antes de inclinarse hacia adelante hasta quedar a su altura, sin dejar de sostener la puerta del coche entre ellos.
"Buenos días, gruñonsito." Murmuró la castaña, tomándolo por las mejillas y besándolo repetidamente en los labios.
"¿Yo? ¿Gruñonsito?" Preguntó el cobrizo, arqueando una ceja.
Bella soltó una risita y le quitó los Ray-Ban para colocárselos ella, sonriéndole con coquetería antes de meterse en el coche.
Edward bufó y cerró la puerta, intentando entender porqué nunca podía estar enfadado con ella por más de dos minutos.
"¿Se puede saber porqué el mal humor de hoy?" Preguntó distraídamente Isabella, mientras se colocaba el cinturón.
Edward sacudió la cabeza con un suspiro.
"Hoy tu amiguito estaba charlatán." Refunfuñó, encendiendo el coche.
Bella soltó una risita.
"Sam siempre está charlatán." Respondió, mientras Edward se internaba en las calles de Seattle. "No estarás celoso, ¿Verdad?" Preguntó con una sonrisita divertida, mientras se inclinaba sobre él, apoyando la cabeza en su hombro y abrazándose a su brazo derecho.
"No." Masculló él, sin despegar la vista de las atestadas calles.
"Eres tan lindo cuando te enfurruñas." Murmuró Bella, divertida, levantando una mano para apretar su mejilla entre sus dedos. Luego de tres años viviendo con un hombre así de celoso, una ya se lo tomaba con gracia, y hasta aprendía a manejarlo en sus momentos.
"No te rías." Respondió él, girando a la derecha.
Bella giró el rostro y le depositó un sonoro beso en el brazo, antes de mirar hacia arriba.
"No me río. Es verdad." Respondió con una sonrisita bailando en sus labios. "Te amo."
Edward bufó.
"No, no el truco del 'te amo'"
"Te amo, te amo, ¡Te amo tanto!" Bella, soltando una risita, se volvió a apoyar en su brazo, cerrando los ojos gustosamente. "Y eres el mejor novio del mundo."
"Bella…"
"Y el más lindo, y el más celoso."
"Bien, ya está-
"Y el mejor en la cama."
Edward no pudo evitar soltar una carcajada.
"Creo que ya entendí tu punto." Susurró, y Bella giró el rostro para observar su perfil, con la cara aplastaba contra la chaqueta de cuero.
"Dime que también soy la mejor novia del mundo." Susurró, con la voz amortiguada contra el brazo del cobrizo.
"Eres la mejor novia del mundo." Susurró él en respuesta, frenando en un semáforo en rojo y girándose para besar su frente. "Y la mejor en la cama. Y la más hermosa. Y la más pícara de todas, sin lugar a dudas." Terminó, inclinándose para depositar un suave beso sobre su boca.
Bella sonrió contra sus labios antes de mordérselos con delicadeza.
"Gracias, señor." Susurró, antes de alejarse y sentarse correctamente en su asiento, pero sin dejar de sostener la mano derecha de Edward entre las suyas. "¿Y la moto?"
"En el taller, le pedí prestado el coche a Emmett."
"No se lo pediste prestado." Sentenció Bella con una carcajada, y Edward le sonrió ladinamente.
"Quizás no." Susurró finalmente.
"¿Edward?"
"¿Mmh?"
"Quiero hacerme un tatuaje." Susurró la castaña unos minutos más tarde, cuando se encontraban a unas pocas cuadras de su edificio. El cobrizo giró el rostro para mirarla con una sonrisita. "Y quiero que lo hagas tú."
Edward asintió un par de veces con la cabeza, mientras estacionaba el auto en el aparcamiento de su edificio.
"¿Y qué quieres hacerte, pequeña?" Preguntó, bajando del coche y tomándola de la mano en cuando llegó a su lado.
"No lo sé…" Edward la acorraló contra uno de los cuatro costados del ascensor en cuanto se subieron, y Bella metió su fría mano bajo la remera de su novio, hasta acariciar el lugar en donde reposaba su nombre tatuado sobre la piel del cobrizo, tatuaje que se había realizado unos cuantos meses atrás, justo encima de la cinturilla del pantalón, del lado derecho de su cadera. "Quizás tu nombre."
Edward le sonrió ampliamente, mientras atrapaba su mano entre las suyas y se inclinaba para besar su mejilla, su nariz, y finalmente su boca.
"¿Hablas en serio?" Preguntó, apretándose más contra ella.
Bella sonrió, poniéndose de puntillas para besarlo, frotándose contra él.
"Sí, me voy a tatuar 'Ed'." Sonrió cuando Edward la miró con los ojos entrecerrados. "Sabes que todavía te odio por tatuarte 'Isabella' y no 'Bella'."
"Isabella es un nombre hermoso. Y no mientas, te encanta mi tatuaje."
Bella soltó una risita, bajando la mirada y levantándole la remera para revelar el tatuaje, siguiendo los trazos con la punta de los dedos.
Adoraba ese tatuaje. La letra cursiva que ella había elegido era hermosa, y su nombre sobre la piel de Edward se veía increíble.
"Lo amo." Susurró, inclinándose hacia adelante y enterrando el rostro en el pecho de su novio. "¿Y bien?" Preguntó cuando el ascensor llegó a su piso y se bajaron caminando lentamente, con Edward abrazándola por detrás. "¿Me lo vas a hacer?"
Él bajó la cabeza para besarla en la sien y sonrió.
"Sabes que sí, cuando quieras."
"Esta tarde." Sentenció mientras abría la puerta del departamento.
"Esta tarde tienes que trabajar."
Bella hizo un mohín. Adoraba su trabajo a medio tiempo en la librería cerca de su casa, sobre todo porque quedaba a sólo un bloque del trabajo de su novio.
"Puedo acercarme en cuanto termine mi turno." Respondió, con una sonrisita y Edward asintió.
"Te haré un lugar."
Almorzaron una mezcla extraña que Alice había preparado, intentando no pensar mucho en qué estaban ingiriendo, soltando una carcajada ante las caras de Jasper y los comentarios de Emmett.
Esa misma tarde, Bella salió de la librería a las seis y camino unos cuantos metros hasta llegar al trabajo de su novio.
"Rocky's Tattos"
Abrió la puerta de vidrio, haciendo sonar la campanilla que colgaba sobre el techo e inmediatamente Rocky, el jefe de su novio, un tipo alto, robusto y afroamericano, se giró para saludarla con una enorme sonrisa.
Rocky la adoraba. Al principio, Edward había mantenido sus reservas, pero finalmente había comprendido que Rocky adoraba a todas las chicas bonitas que se paseaban por ahí.
Era un 'flirteador compulsivo', según Alice, y a Bella no podía divertirla más.
"¡Pero mira quien ha venido a embellecer este lugar!" Exclamó, inclinándose para besarla en ambas mejillas, sin importarle que toda la clientela se girara a mirarlos, y Bella soltó una carcajada mientras por sobre el hombro de Rocky veía a Edward rodar los ojos.
"Buenos días." Saludó, devolviéndole ambos besos y dedicándole una sonrisa.
"Me dijo Edward que vendrías a tatuarte." Comentó, mientras posaba una mano sobre su espalda y la guiaba hacia la zona de Edward, en donde él se encontraba terminando con un cliente que se realizaba una intrincada manga en el antebrazo.
"Exacto."
"Bien, espéralo aquí, cariño." Rocky levantó una de sus manazas, señalando hacia el sillón rojo en una esquina en la sección de Edward, y Bella lo ocupó dedicándole una sonrisita a su novio, que levantó la aguja y le guiñó un ojo antes de continuar.
Había dos chicos más tatuando, aparte de Edward, y parecía ser verdad eso de que los viernes trabajaban el doble, porque el lugar estaba atestado.
Mientras esperaba, Bella se puso a hojear una revista de tatuajes, haciendo una mueca ante algunos que a ella le parecían espantosos.
"Ven aquí, cariño." Oyó la voz de Edward unos cuantos minutos más tarde, y cuando levantó la vista, lo vio dar una palmadita en el sillón reclinable ahora desocupado.
Se acomodó allí, sonriendo mientras lo veía acomodar la aguja esterilizada que usaría con ella.
"¿Dónde lo quieres, amor?" Preguntó, levantando una mano para acariciar su cintura durante unos segundos. Su evidente familiaridad llamó la atención de la chica que se encontraba haciéndose un tatuaje con Ryan, en la silla de al lado, y que boca abajo, con el rostro apoyado sobre los brazos, los observaba con una sonrisita.
"Aquí." Susurró la castaña, levantándose la remera y señalando el lado derecho de su cadera. "Igual que tú."
Edward le dedicó una sonrisita mientras se levantaba de su lugar.
"Voy a dibujarlo, ¿La misma letra?" Bella asintió y él se inclinó para besarla en los labios durante unos segundos. "Vuelvo en un minuto."
Bella observó el techo durante unos segundos, hasta que la chica junto a ella habló.
"¿Qué vas a tatuarte?" Preguntó con una sonrisita y Bella se la devolvió.
"El nombre de mi novio." Respondió, y la muchacha suspiró.
"¿Él es tu novio?" Levantó un dedo hacia la dirección en la que Edward había desaparecido y Bella asintió con una sonrisita. "Hay chicas con suerte."
Bella soltó una carcajada, sacudiendo la cabeza.
"¿Tú que te estás haciendo?" Preguntó, señalando con la cabeza a Ryan, el muchacho rubio, compañero de Edward, que trabajaba sobre la parte baja de su espalda.
"Es una rosa blanca. Adoro la tinta blanca."
"Genial." Susurró la castaña, levantándose un poco de la silla para echarle una ojeadita al tatuaje en proceso.
"¿Bien?" Edward se volvió a sentar en su silla, entre ella y la chica de la rosa blanca, y le enseñó su futuro tatuaje.
"Perfecto." Susurró la castaña, sonriendo. Edward asintió, mientras le levantaba la remera hasta debajo del busto y le pasaba un algodón embadurnado en alcohol por la zona. "No me hagas doler, Cullen." Amenazó, mientras él le calcaba el tatuaje sobre la piel y ponía a funcionar el motor de la aguja.
"Prometo no hacerlo, señorita." Susurró antes de inclinarse y comenzar a tatuarla.
Bella hizo una mueca al principio, pero luego se acostumbró a la sensación y procuró quedarse quieta mientras observaba el tope de la cabeza de su novio mientras este hacía su trabajo.
"¿Cómo haces para no salirte de la línea?" Preguntó la castaña suavemente. En materia de dibujo, ella era un cero a la izquierda.
"Precisión. Y pulso." Respondió Edward, también en un susurro.
Cuando el cobrizo movió la aguja rápidamente para trazar la curva de la E cursiva, Bella gimió, mordiéndose el labio inferior con fuerza. Edward apartó la aguja de su piel y la miró intentando reprimir una sonrisa.
"Eres una blandita." Bromeó, y Bella hizo un mohín con el ceño levemente fruncido.
"Cállate y ponte a trabajar." Ordenó, y Edward soltó una carcajada antes de volver a lo suyo.
Terminó el pequeño tatuaje en un santiamén, y la dejó echarle un vistazo antes de vendárselo.
Bella adoró el resultado.
En cuanto el tatuaje estuvo cubierto por una pequeña venda blanca, Edward levantó la mirada y la observó con los ojos brillantes.
Bella, todavía recostada, le sonrió dulcemente.
"Hola, mi amor."
"Hola, cielo." Respondió él, acariciando su estómago expuesto con dulzura. Bella sonrió más ampliamente, sin apartar la mirada de los ojos brillantes del cobrizo, que la miró con adoración antes de susurrar. "Cásate conmigo."
El tiempo se detuvo y Bella pensó que se había olvidad de cómo respirar.
"¿Qué?"
"Cásate conmigo, pequeña."
Bella abrió la boca y la volvió a cerrar.
"No tenemos dinero." Susurró finalmente.
Edward se encogió de hombros.
"No me importa. Cásate conmigo." Repitió.
Bella inspiró hondo, con una enorme sonrisa comenzando a formarse en su rostro antes de saltar hacia adelante y colgarse al cuello de su novio, quedando sentada a horcajadas sobre él en la silla giratoria.
Todo el lugar quedó en silencio mientras los observaban con curiosidad, pero a Bella no le importó a la hora de gritar con el rostro enterrado en el cuello de Edward.
"¡Sí, sí, me voy a casar contigo!" Los murmullos, las risas y los 'aw' de su pequeño público les pasaron desapercibidos, pues ellos se encontraban inmersos en su burbuja personal, mientras Edward tomaba su rostro entre sus grandes manos y la besaba repetidamente en los labios.
"Te amo, te amo, te amo."
"Te amo, futuro esposo."
Edward sonrió contra sus labios, sintiéndose el hijo de puta más feliz de todo el maldito planeta.
"No tengo un anillo." Susurró finalmente, frunciendo el ceño.
El pedirle matrimonio a Bella había sido algo del momento, sintió que debía hacerlo cuando se perdió en aquellos preciosos ojos chocolate, y definitivamente, no había sido algo planeado.
Se reprochó mentalmente. Debería haber esperado, comprarle un anillo, hacerlo de la forma correcta.
Bella frunció los labios mientras lo observaba, hasta que una idea se cruzó por su cabeza y sonrió traviesamente mientras se giraba para echarle un vistazo a los tarritos de tinta y al equipo de tatuado de Edward, antes de volverse a él y arquear una ceja en su dirección.
"¿Quieres tatuarte los…" Bella asintió sin dejarlo terminar, y Edward soltó una carcajada. "Mierda, cuánto te amo."
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He aquí el epílogo que estuve postergando por meses. Se los debía, lo sé, y al fin lo tienen. Espero que les guste, y otra vez, muchísimas gracias por leerme y dejarme esos hermosos comentarios que me alegran el día. Todavía no me creo que un minific de cinco chapters casi haya alcanzado los 200 reviews, la verdad. Ustedes son geniales.
Un beso gigante. Emma
