Hey, hey, ya estoy aquí. Mil gracias por los reviews del capítulo anterior de verdad. Hay gente que sigue preguntando si va a haber Seddie en este fic y sí, lo va a haber, pero un poco más adelante. Paciencia. Por cierto, hay canción lo que no pondré la letra, es más que nada para ambientar. Si queréis la escucháis, si no, pues nada. Rise Against (grupazo, por cierto, muy recomendable), y la canción va a ser Give It All. Y nada más, no vemos abajo.
Y, como siempre, iCarly y la canción no me pertenece.
Nos quedamos abrazados durante un par de minutos, acompañados por los gritos de la gente que seguía alucinando con la canción. Fue Carly la encargada de sacarnos de nuestro pequeño momento saltando, literalmente, sobre nosotros.
-¡CHICOS LO HABÉIS HECHO GENIAL! ¡ESA CANCIÓN HA SIDO LO MÁS BRUTAL QUE HE OÍDO! Enserio – Habló ahora un poco más calmada – parecía que no estuvierais aquí, era como si vuestro cuerpo estuviera pero vuestro espíritu no. Creo que eso se llama estar en un estado de Nirvana.
-Gran grupo – Soltó Brison.
-De verdad, ha sido genial. Sam cuando te has arrodillado en el suelo, juro que ha habido gente que ha tratado de tocarte, como si fueras famosa, pero ni te has enterado. Chicos, había un montón de tías babeando por vosotros literalmente, no sé como no hemos acabado montando en canoa. Cameron, eres pura energía de verdad. Brison, nunca había visto a nadie tocar el bajo así, además de que eso de subirte a la plataforma de la batería y saltar ha sido… madre mía. Y vosotros dos – Dijo señalando a Brad y a Freddie – lo vuestro no es normal, parece que hayáis nacido con una puñetera guitarra debajo del brazo. Sam tú… ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?
-¿Qué te pasa Rubia?
-No estoy llorando, es sudor – Una Puckett nunca, NUNCA llora delante de la gente. Solo me había visto llorar Carly y no era algo que me gustara. – Todos estamos igual, aquí dentro hace un calor tremendo, los focos lo ayudan y no hemos parado de movernos. Es solo sudor.
-Está bien. ¿Vamos a disfrutar un poco de la fiesta?
-Claro, vamos.
Menos mal que tengo esa gran habilidad para mentir. Sí, estaba llorando, al final de la actuación también lo estaba haciendo, necesitaba eliminar tensiones y acabé así.
Me sequé las lágrimas y me metí entre la gente, que empezó a felicitarme por la actuación, hasta que encontré a mis amigos y me puse a bailar con ellos.
¿Sudor? Me parece que Sam no miente muy bien. No puedo creer que Cam, Brad, Brison y Carly se lo hayan tragado, si ha sido la peor mentira que he oído en mi vida. Bueno… de las peores. La peor fue la que dio Spencer para no ir a trabajar hace unos años. Es que estoy enfermo jefe, me ha mordido un Castorpache y estoy fatal. Después de eso… bueno… creo que nunca he vuelto a ver a Spencer trabajando en ninguna empresa desde entonces, solo desde casa haciendo esculturas.
Ese no es el caso, el caso es que eso del sudor no se lo cree ni mi madre, y es lo más inocente que te puedes encontrar. Pero creo que ahora no es momento de preguntarle nada, no se la ve afectada, al contrario, parece muy entretenida bailando con Carly.
-La Rubia sabe moverse, ¿verdad? – Cameron y su extraña afición por Sam.
-Tío, Sam te pone mucho ¿no? – Muy bien Freddie, pensar en voz alta se te da de miedo.
-Pues no te voy a mentir, tiene un buen revolcón. Pero si la quieres para ti, adelante. Ya sabes la norma del código no escrito de los chicos: Si a un colega le gusta una chica, esa chica no se toca.
-¡¿Qué? – No pude evitar empezar a reírme ante ese comentario – A mí no me gusta Sam, me llevo bien con ella eso es todo. Solo he pensado en voz alta, no estoy celoso ni nada de eso.
-No sé… se os ve muy monos cuando estáis juntitos.
-No me gusta Sam, Cameron.
-Lo sé. Cuando te gusta una chica enseguida te poner nervioso, si no te gusta y te dan mucho por saco con el tema, pones cara de cansado. Te conozco como si te hubiera parido.
-¿No será que te gusta y quieres asegurarte de que tienes vía libre? – Bromeé levantando las cejas de forma seductora.
-Ya sabes que en mi corazón solo hay sitio para ti amor – Se aceró a mi y empezó a manosearme.
-Cariño, dijimos que lo mantendríamos en secreto.
-Pero no puedo evitarlo, sabes que me vuelves loquísimo.
-Ten paciencia, esta noche nada más nos quedemos solos te vas a enterar – Le seguí el juego. Era una broma nuestra que utilizábamos para apartarnos a las chicas pesadas o cuando nos aburríamos o cuando… bueno, cuando nos daba el venazo gay.
-¿Y un aperitivo? – Dijo poniendo ojitos de cachorro.
-Vale va.
El aperitivo consistía en fingir que nos enrollábamos. Nos acercábamos y poníamos la cara en el cuello del otro y nos despeinábamos y nos manoseábamos como si no hubiera mañana. Todo fingido. Si no eras una de las personas que fingía pues…
-¡ESO YO NO LO SABÍA!
Pasaba lo que le pasa a Sam ahora.
-¡ESO YO NO LO SABÍA! – Brad y Brison empezaron a reírse-¿Qué os hace tanta gracia? Esas cosas no se ocultan, que una se hace ilusiones y luego mira... – Bromeé.
-Repitamos la acción a cámara lenta – Dijo Cameron. - ¿Y un aperitivo? – Su voz era grave y arrastraba las palabras como si estuvieran repitiéndolo a cámara lenta de verdad. Estos dos son geniales cuando se juntan. ¿Para qué quiero ir al gimnasio si hago mil veces más abdominales en una hora con ellos que en aquel apestoso antro lleno de traga anabolizantes?
-Vale va.
-Atentos a este momento – Indicó Brad.
Cameron y Freddie se acercaron de nuevo, muy despacio, de modo que se viera claramente que no se estaban enrollando, solo fingían.
-Menos mal que es fingido porque en caso contrario, sería una gran pérdida para el mundo heterosexual femenino. – Y así es como jodes las cosas pensando en voz alta.
-Chicos – Dijo Brison - ¿Esa no es Tasha? La chica que va a vuestro instituto. La mega fan.
Seguí el dedo de Brison y casi me caigo de culo al suelo. Era solo yo o… ¿esa chica estaba tonteando con mi novio? ¿En serio? Pero… ¿por qué él no hace nada?
-Lo voy. A matar.
Antes de que Sam pudiera pararme, ya estaba andando hacia Gibby, hecha una furia.
-¡GIBBY GIBSON! – Dio un salto al oírme - ¿¡Qué se supone que estás haciendo tonteando con esta chica?
-Carly, esta es Tasha, es…
-Ya sé cómo se llama. ¿Por qué estás tonteando con ella?
-Perdona pero no tonteábamos. Gibby es un amigo de la infancia y me he encontrado con él aquí.
-Ya claro, y los burros vuelan y tienen su propia aerolínea, no te jode – Sam y sus comentarios.
-Gibby, contéstame. ¿Por qué tonteas con esta chica?
-No tonteo. Somos amigos de la infancia.
-Carly, te está mintiendo. Gibby parpadea mucho cuando miente y ella mira a todos lados.
Pero parece tan sincero…
-Yo no miro a todos lados cuando miento – Se indignó ella.
-¿Sabía que este vestido está hecho de piel de gamusino? Es la última moda este año.
-Normal, ahora todo está hecho de piel de gamusino – Respondió ella mirando a todos lados. ¿Gamusinos? ¿Enserio?
-¿Veis como miente? Ni siquiera sé lo que es un gamusino. ¿Existen los gamusinos?
-Gibby…
-Vamos a quemar esto un poco con Give It All – Anunció el DJ a la vez que la música empezaba a sonar.
-Bueno ya vale. Eres una paranoica Carly, a la mínima que se me acerca una chica te da la sensación de que estoy tonteando con ella, mientras que yo tengo que dejar que todos los chicos se te acerquen y te manoseen sin decir ni una jodida palabra al respecto.
-Lo dice el mismo que casi se me tira al cuello por decirle hola el otro día en la tienda.
-Brad, para. Tiene razón, a veces puedo ser un poco paranoica.
-No paro nada Carly. No eres una paranoica. Conozco a Tasha y le atraen los tíos con novia, le da morbo o algo por el estilo.
-Esto no va contigo rubiales – Me dijo, empezando a ponerse en guardia.
-Va conmigo desde que me has llamado eso.
-Chicos parad.
-Brad ya vale.
-Dejad de comportaros como unos malditos críos. Ella tonteaba con él, él es un capullo y Carly demasiado buena como para rebelarse. Todo arreglado – Dijo Sam, tratando de evitar lo inevitable.
-Eso es rubiales, hazles caso y no te metas conmigo porque llevas las de perder.
-Demuéstralo listillo.
Un empujón. Ese fue el detonante de la lluvia de puñetazos que se generó. Yo le devolví el empujón y él me pegó, Brison se metió en el lio. Gibby empujó a Carly que se llevó a Sam por delante, haciendo que tanto Freddie como Cameron se unieran a nosotros en nuestra batalla campal particular. No sé que hizo Tasha exactamente, pero cuando levanté la cabeza, Sam y ella se estaban peleando y Carly trataba de separarlas, igual que varias personas que se habían percatado de nuestro espectáculo.
Pocos minutos más tarde, la fiesta de Halloween se había convertido en un ring de lucha libre gigante que los profesores tardaron media hora en controlar. A punto de llamar a la policía estuvieron.
Cuando se disipó todo el lío, no sabía diferenciar cual era la sangre artificial y el maquillaje de los golpes y sangre reales. Estábamos todos magullados y Sam trataba de calmar a Carly, pues le había dado un ataque de ansiedad.
-Carly, respira hondo. Ya ha terminado todo y nadie ha muerto en el campo de batalla. Solo son unos golpes.
-No es eso – Me susurró la morena con voz rota – la pelea me da igual. Es Gibby.
-¿Qué pasa con él?
-Que… creo que Brad tiene razón. Él se puso celoso por un simple hola, yo me he cabreado por que él estaba tonteando con esa tal Tasha.
-Vamos a ver. ¿Tú quieres a Gibby?
-Si te soy sincera… últimamente ya no sé qué pensar. No sé. No sé qué pensar.
-Carly… - Hablando del rey de Roma… - ¿podemos hablar un momento en privado?
Ella buscó mi mirada en busca de una respuesta o un consejo, y yo solo asentí, esto era algo que tenían que resolver ella y Gibby. Aunque, si yo estuviera en su lugar, lo habría dejado en el momento en que empezó a tontear con esa chica. ¿Quién se cree que es para llamar a Carly paranoica? Si él es el rey de los paranoicos, el emperador de los celosos, el rajá de los capullos integrales.
-¿Cómo lleváis las heridas? – Volví con los chicos ya que Carly me había dejado sola.
-Sobreviviremos, note preocupes. ¿Tú cómo estás? – Preguntó Freddie.
-Bien, aunque me ha acertado en el labio. No es fácil pelear cuando llevas puesto un vestido, apuesto a que más de la mitad del instituto me ha visto todo.
-Toma – Freddie se arrancó de un tirón la manga de la camisa, que ya estaba medio rota por la pelea, dejando al descubierto su brazo – para que te limpies la sangre.
-Gracias.
La madre del cordero, ¡son más grandes de lo que pensaba! Me declaro fan de los brazos de Freddie, voy a hacerme una camiseta que ponga: Yo soy fan de esos brazos. Y una flecha que señale a Freddie. Sí. Mañana mismo me la compro y la hago.
-Sigo sin poder creerme lo que le ha dicho a Carly – Brad me sacó de mis fantasías camisiles con los brazos de mi compañero de crimen.
-Yo ya he dicho que ambos estaban mintiendo, no saben mentir.
-Gibby está muy capullo últimamente, en el gimnasio no para de flirtear con todas las chicas que pasan por su lado. Y si don de gentes no ayuda, todas acaban dándole su teléfono o algo así. Se enfadó conmigo por que un día, mientras trataba de lucirse para llamar la atención de una morena… qué morena. La tendrías que haber visto tíos – Qué modo de cambiar de tema tan radicalmente en tan poco tiempo.
-¿La del culo escultural? – Pregunto Cam empezando a babear.
-No, esta tenía un par de tetas como tu cabeza de grandes, aunque el culo tampoco se quedaban atrás.
-Se supone que estábamos hablando de Gibby, no de esa morena escultural. Acaba de contarlo y luego os dejo que os creéis fantasías sexuales con ella.
-Perdón. El caso es que dije: Muy bien Gibby, has levantado 50 kilos, tu novia Carly estará orgullosa de ti.
Empecé a reírme, fue inevitable. Me imagino la cara de póker de Gibby en ese momento.
-Que puntazo por tu parte – Dijo entre risas - ¿qué hizo después?
-La morena se fue y cuando estábamos en los vestuarios me estampó contra las taquillas y me dijo que cuando Carly no estaba delante, él estaba soltero.
Pareció que me habían tirado un cubo de agua helada encima, porque me quedé como una piedra, con los ojos como platos mirando a Freddie directamente, mientras la ira comenzaba a invadir mi cuerpo igual que las llamas devoran un bosque. Tenía unas ganas tremendas de partirle la cara a ese imbécil y de contarle aquello a Carly. Pero no podía hacerlo, no me creería, es demasiado inocente y eso hizo que mi ira creciera.
Bajé de un salto del escenario y, dando grandes zancadas y resoplando como un animal fiero, cogí una botella de cristal de la mesa de las bebidas y la estrelle contra la pared.
-¡CABRÓN! – Grité mientras la pobre botella volaba por los aires en mil pedazos. - ¡MALDITO CABRONAZO! – Otra botella siguió el mismo camino que la anterior - ¡IDIOTA! – Otra más - ¡LO VOY A MATAR! – Oí a los chicos venir corriendo hacia mi para frenarme - ¡MORIRÁ ENTRE TERRIBLES SUFRIMIENTOS!
-Sam, para. ¡Sam! – Cameron me agarró las muñecas para que no pudiera arremeter contra la botella de Vodka que había en la mesa.
-A todos los da rabia, pero no podemos entrometernos en su relación, eso no está bien. Si Carly ve conveniente dejarlo, lo hará antes de que se le vaya de las manos y lo sabes. Tú también la conoces y sabes que lo hará.
-¿Todo bien chicos? – La voz de Carly interrumpió nuestro pequeño debate. Iba agarrada de la mano de Gibby.
-¿Lo habéis arreglado? – Preguntó Brison.
-Sí, ha sido todo un mal entendido, a veces hago montañas de granos de arena.
Todos miramos con desaprobación a la pareja, Sam se soltó del agarre de Cameron y se bebió de dos tragos el Vodka que quedaba en la última botella de la mesa. Sí, Vodka. Hay un código en las fiestas de los institutos. Todos llevan alcohol, pero en botellas de bebidas sin alcohol como el licor de manzana o la cerveza. Todo sin alcohol, y cada etiqueta es la bebida que lleva dentro. Si es licor de manzana lleva vodka, si es de cerveza sin alcohol lleva tequila… Todos tenemos nuestros métodos.
-¿Recogemos? – Dijo la rubia sin mirar a Carly.
Todos la seguimos sin decir palabra. Todos estábamos enfadados, pero Sam y yo éramos un caso a parte. Conocíamos muy bien a Carly, al fin y al cabo éramos amigos desde muy pequeños, y sabíamos como se ponía cuando un chico la dejaba, más si ese chico le gustaba de verdad como le pasaba con Gibby. Se hartaba a llorar y a comer helado y chocolate. Las ventas de batidos en el Zumolandia aumentaban cada vez que Carly estaba en depresión post ruptura.
-Oye – Le susurré a Sam, que estaba apartada del grupo enrollando cables – no te preocupes.
-Me pongo enferma solo de verlos. Es que le tiraría una botella en la cabeza, de verdad.
-No eres la única que… - Mi teléfono empezó a sonar y me puse pálido al ver que era mi madre la que llamaba.
-Estás blanco, ¿qué pasa?
-Es mi madre. ¿Qué le digo? Teóricamente dejé la banda.
-Dile que estás en casa de Cameron y que vas en un rato. Que había hecho una fiesta y te invitó.
-Pero todavía tenemos que recoger todo.
-Dame el teléfono – Me lo quitó antes de que pudiera reaccionar.
-¡Pero Sam…! – Me cortó levantando la mano.
-Hola mamá – Empecé a arrastrar las palabras, como si fuera tan borracha que no me podía mantener en pie.
-¿Tú quién eres? – La estridente voz de la madre de Freddie se oyó al otro lado de la línea.
-¿Y tú?
-Soy la madre de Freddie, ¿dónde está?
-Me está llevando al País de Nunca Jamás en su coche volador. Me siento como Wendy y él es Peter Pan. Ya casi puedo ver la segunda estrella a la derecha.
-Haz el favor de pasarme a mi hijo, por favor.
-Mamá – Gritó Freddie – Voy conduciendo, estaba en casa de Cameron en una pequeña fiesta y ha bebido demasiado. No podía dejar que condujera en ese estado hasta las afueras de la ciudad. En una hora más o menos llegaré a casa, no te preocupes.
-Oh, mi Freddie está hecho todo un caballero. Llevad cuidado – Su voz cambió de histérica a conmovida en un segundo, como un Ferrari. Después, colgó.
-Mi Freddie está hecho todo un caballero – Imité la voz de su madre.
-¿Me está llevando al País de Nunca Jamás y yo soy Wendy? – Dijo él en tono serio.
Analicé lo que había dicho y me di cuenta de que era lo más idiota que jamás había salido de mi boca. ¿Peter Pan en un coche volador llevando a Wendy al País de Nunca Jamás? ¿Enserio? No pude contenerme más y empecé a reírme como una loca, igual que él. Solté el cable que tenía en la mano y me senté en el suelo abrazándome la barriga que ya estaba empezando a dolerme. Freddie ya estaba boca arriba rodando por el suelo, tratando de coger aire entre carcajada y carcajada.
Esos momentos, esas estupideces sin sentido que podían provocar ataques de risa de horas enteras, eran las cosas que conseguían evadirme del mundo que me rodeaba.
Aunque solo fuera durante unos escasos instantes, antes de que las tormentas regresaran.
Hasta aquí. No sé si estar satisfecha con este capítulo o no, pero bueno… Espero que os guste.
Como siempre, dejad vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Besos ^^
