Hey, hey, ya estoy aquí. De verdad, mil gracias por los reviews que habéis dejado aquí y en el One-Shot "Ciegos", de verdad, no sabéis lo que me alegráis el día con vuestros comentarios. Bueno, en este capítulo hay una canción, pero más que nada es para ambientar, si la queréis poner bien, si no, pues también. Esta canción me ha traído muy buenos momentos en mi piso, y es Champagne Showers de LMFAO. Nos vemos abajo.
Y, como siempre, iCarly y la canción no me pertenece.
La euforia provocada por el éxito que había tenido nuestra Vendetta, había hecho que la fiesta se alargara durante horas. Todos saltaban, bailaban, cantaban y bebían. Bebían como malditos cosacos. Algunos incluso ya habían sucumbido al alcohol y se habían ido a casa. A pesar de ello, habría todavía más de cien personas en la nave.
Harta de ver como Carly miraba impasible en una esquina como Tasha y Gibby se manoseaban, digo… bailaban, me acerqué a ella y la agarré por el brazo.
-Tu y yo – arrastraba un poco las palabras ya que me había tomado dos copas de más – nos vamos a bailar ahora mismo.
-No me apetece bailar – Ella también había tirado mano del bar, pues no se la entendía mucho mejor que a mí.
-Por favor – Comenzó a sonar Champagne Showers, nuestra canción – Es nuestra canción Carly. No puedes decirle que no a la tradición.
-Vale. Pero solo porque es la tradición.
Agarradas del brazo, corrimos entre la gente hasta llegar al centro de la pista y empezamos a bailar y a cantar dándolo todo, como siempre que sonaba esa canción. Segundos más tarde se nos unieron Freddie, Cameron y Brad quienes, apostaría lo que fuera, habían bebido más que nosotras, y empezaron a bailar también.
La escena que se montó fue la siguiente:
Siempre que bailábamos esa canción, Carly y yo sacábamos todo lo que llevábamos dentro, captando la mirada de más de un baboso, y cuando uno va con el punto de alcohol en sangre, suele darlo todo más todavía. Por eso mismo, Cameron y Freddie hicieron su escena gay de baile para demostrarnos a Carly y a mí que podían hacerlo mejor que nosotras.
Después, Cam me agarró por el brazo y me puso entre él y Freddie. Al principio me sentí un tanto incómoda, pero ver a Carly bailando con Brad sin ningún tipo de complejo me animó y yo empecé a bailar también.
Cameron se fue a por un trago y Freddie y yo nos quedamos en la pista de baile mostrando nuestros pasos de baile más ridículos y abrazándonos cada dos segundos. Cuando uno va así de… feliz… tiende a abrazar a gente.
-Somos un equipo – Balbuceaba sin parar.
-Somos los líderes del ejército de la Vendetta.
Me volvió a abrazar, pero esta vez, no fue como las otras cincuenta mil veces. Había algo que no sabría definir que lo hacía diferente.
-Gracias.
-¿Por qué? – Aquello me pilló por sorpresa.
-Porque sin ti nunca habría tenido el valor de enfrentarme a los deportistas, nunca se me habría pasado por la cabeza llevar a cabo algo tan grande.
-Gracias a ti por aparecer en mi vida. Gracias a vosotros chicos, a los cuatro. Ahora mismo vosotros sois mi familia.
-¡NOW SHAKE, SHAKE! – Cameron llegó cantando - ¡SHAKE THAT BOTTLE AND MAKE IT! – Y no se le ocurrió otra cosa que, en el momento que se oyó la botella descorcharse, lanzar su vaso al aire.
La que más perjudicada salió fui yo, pero ese pequeño vaso lleno de… solo Cam sabe qué, desencadenó una lluvia de alcohol que perduró hasta el final de la canción con todos empapados.
Cameron es mi mejor amigo pero… en ese momento lo odiaba. Creía que había conseguido romper al menos un poco las barreras de Sam, pero no… tenía que llegar él y romper el momento.
Al menos ahora sé lo mucho que significamos para ella, así que, supongo que si algún día necesita hablar con alguien recurrirá a nosotros. Puede que le cueste, estoy seguro de que no va a venir mañana a mi casa con su coche, meterme dentro y contarme su pasado con pelos y señales… pero puede que algún día se dé cuenta de que no hay nada malo en contar sus problemas.
Dentro de lo que cabe, la lluvia interna esta que se ha montado, no ha estado nada mal, y parece ser que la gente sigue teniendo ganas de más así que… ¿Por qué negárselo?
Seguimos bailando como si no hubiera mañana, habíamos perdido por completo la noción de tiempo, no tenía ni idea de que hora era, pero no iba a volver a casa a dormir eso estaba más que claro.
-Rubia, ¿te he dicho ya que te quiero? – Soltó Cameron arrastrando las palabras.
-Creo que esta es la milésima vez que me lo dices en media hora Cam.
-O sea que a ella se lo dices mil veces y a mí todavía no me lo has dicho. Me parece increíble. Hemos terminado Cameron.
-No, Freddie. Tú ya sabes y de sobra que te quiero un montón. Pero dijimos que discreción.
-Ya no me demuestras que me quieres tanto como dices.
-Ven aquí, que te voy a dar lo tuyo y lo de tu hermana.
Cam y yo volvimos a empezar con el numerito de los dos chicos que se dan el lote, pero… no contamos con que Sam se quedó atrapada en medio de los dos.
-Oye, vosotros dos. Que si que yo también os quiero, pero también amo vivir y ahora me estáis ¡asfixiando! ¡Oye! ¡Que corra el aire! Me voy fuera a tomar el aire.
Salió de nuestro agarre y se dirigió a la puerta.
-¿Nos sentamos y charlamos un rato? – Propuso Cam.
-Claro.
-Es genial, ¿no crees? – Suspiró cuando nos dejamos caer en el sofá.
-¿Qué es genial?
-La Rubia.
-Tienes pasión por Sam, por lo que veo.
-¿Quién no la tiene? Es rockera, con carácter pero no demasiado, canta bien, es guapa, tiene un cuerpazo… ¡Es la chica perfecta!
-Cameron se nos ha enamorado por primera vez en su vida.
-No me he enamorado, pero tiene algo.
-Ya iría siendo hora de que te echaras novia. Sería la primera vez que saldrías con una chica.
-Como le digas a alguien que nunca he tenido novia juro que morirás lenta y dolorosamente.
-No se lo diré a nadie. Además, no hay nada de malo en que te guste Sam. Es un partidazo.
-Te he dicho que no me gusta, solo he dicho que es una chica genial.
-Lo que tú digas. Me voy fuera un ratito. Luego te veo.
Me alejé de la nave y me acerqué al borde del embarcadero. Estuve varios minutos mirando la luna, que estaba llena esta noche, hasta que una voz a mis espaldas me distrajo.
-¿Quién no iba a tener pasión por Sam? Es guapa, tiene un cuerpazo, es rockera…
-¿Gracias?
-A mi no, a Cameron. Me lo acaba de decir. ¿Qué haces aquí toda solitaria?
-Despejarme la cabeza, en ambiente ahí dentro está demasiado cargado. Ha sido un día de emociones fuertes.
-Y que lo digas. En gran parte ha sido gracias a ti. Nadie se habría atrevido a montar todo esto si no se te hubiera ocurrido la idea.
-Te recuerdo, señor humildad, que la idea fue de los dos.
-La mayor parte de la idea fue tuya, fuiste tú la que sacó la idea de vengarnos.
-Bueno, pero tú contribuiste así que… No hay discusión que valga.
-Vale, vale, no me pegues.
Nos sentamos al borde del embarcadero y nos quedamos en silencio durante un buen rato, hasta que decidí romper el silencio con algo que llevaba días comiéndome la cabeza:
-No soy la clase de persona que cuenta cosas de su pasado así como así. Me resulta muy difícil abrirme al resto del mundo en lo que a temas pasados se refiere. Me cuesta confiar en la gente, es como mi mecanismo de defensa. No es que no confíe en ti, ni mucho menos, eres un chico genial y odio a Carly por no habernos presentado antes, pero es que… como el otro día me contaste todo eso de tu padre pues…
-Frena vaquera. ¿Sabes que respirar es necesario para sobrevivir? Es que parece ser que se te ha olvidado – Se burló un poco de mi.
-Perdón, es que… El otro día en el coche cuando me contaste lo de tu padre… No hay punto de comparación con lo que te conté yo y… supongo que querrás que a cambio te cuente yo algo que iguale a lo tuyo pero…
-No hace falta que me cuentes nada si no quieres Sam – Dijo en tono cariñoso.
-Me cuesta mucho contar mi… - Parece que el alcohol hace que me cueste procesar las cosas que oigo - ¿cómo?
-No hace falta que me cuentas nada si no quieres. Sé que te cuesta contar cosas de tu pasado, se te nota a la legua que eres una chica cerrada en ese aspecto.
-¿Pero entonces… por qué me contaste eso anoche? – Estaba algo perdida en ese momento.
-Muy fácil. Te lo conté porque eres mi amiga y porque sé que puedo confiar en ti. Eres de las pocas personas con las que tengo esa complicidad y de las pocas personas a las que les he cogido cariño solo con veras. Te sentías mal en ese momento, estabas triste y, para ayudarte, te conté lo de mi padre. Esto es tiene nada que ver con eso de secreto por secreto. Te lo conté para ayudarte y para que supieras que no eres la única que se ha sentido así. Y para que sepas que si algún día quieres hablar, de lo que seas, solo tienes que decírmelo y te escucharé con mucho gusto. Incluso me giraré si tienes ganas de llorar.
No sabía que decir, me quedé sin palabras. Hacía meses que le conocía y me decía eso… sentí que, por fin después de tanto, era importante para alguien. Y lo mejor era que eres alguien también era importante para mi.
Viéndome incapaz de decir nada con un mínimo de coherencia, me acerqué a él y le abracé con todas mis fuerzas, tal y como él me había abrazado en la fiesta hacía un rato. Un abrazo diferente, no el típico abrazo de borrachos que se dicen te quiero cada dos por tres.
Creí que nada podía ir mal en ese día hasta que el eco de la voz de Carly rebotó por todo el puerto:
-¡SAM! ¡SAM! ¡¿DÓNDE ESTÁS?
-¡Estoy aquí! ¿¡Carly que pasa?
-¡Spencer me ha llamado ahora mismo! ¡Sam!
-¿¡Qué pasa Carly? – Estaba empezando a preocuparme.
-¡ES FINNY!
Hasta aquí. Sí, sé que no es muy largo, pero no quería meter mas cosas en este capítulo, el próximo será más largo lo prometo.
No tengo nada más que decir salvo que, dejéis vuestros comentarios con lo que queráis, estamos en un mundo libre.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Besos ^^
