"Reneesme, ven aquí." Bella gimió, reconociendo que llevar a su revoltosa hija de cuatro años a una feria callejera no había sido una muy buena idea. "Hija, ¡No toques eso!" Masculló, inclinándose frente a la adorable pequeña, que la miró con sus grandes ojos verdes muy abiertos. "No debes tomar nada sin permiso."
La pequeña le frunció el ceño.
"¿Porqué?" Preguntó, esbozando un mohin y mostrando aquella rebeldía innata que de seguro había heredado del padre.
"Porque estás cosas no son nuestras." Respondió Bella, haciendo referencia a las muñeca de trapo que la niña sostenía entre sus manos. Nessie le frunció el ceño y apretó la muñeca contra su pecho.
"Es mía."
"No, cariño, no lo es." Bella suspiró. "Tienes una idéntica en casa. Devuélvele esa a la señora." Dijo la castaña, haciendo referencia a la mujer que, desde un banco de madera detrás del puesto, las miraba con diversión.
"¡No, mamá!"
"Reneesme, basta." Bella la observó con fijeza, y la niña no apartó los ojos de los suyos. "Reneesme, hablo en serio."
"Yo también." Masculló la niña, y Bella sintió ganas de gritar. Cuatro años y pelear con ella era casi igual de molesto que pelear con su padre.
"¿Alguien se está portando mal aquí?" Bella suspiró, levantando la mirada hacia su esposo, que se había parado junto a ellas, con las manos en las caderas y mirando a Nessie con una ceja arqueada.
"Sí." Masculló Bella.
"No." Respondió la pequeña, escondiendo la muñeca en su espalda y mirando a su padre con una enorme sonrisa que marcaba sus adorables hoyuelos, con los ojos brillantes.
Edward le devolvió la sonrisa y Bella se puso de pie, cruzándose de brazos.
"Edward, no la consientas, ha estado portándose mal toda la tarde." Masculló, y su marido se giró y le dedicó una sonrisa divertida antes de inclinarse para besarla en la frente.
"No lo haré." Susurró antes de acuclillarse junto a su niña. "Hola, princesa, ven aquí." Susurró, y la niña se arrojó a sus brazos sin dudarlo un segundo. Bella suspiró y esbozó una sonrisita mientras los miraba.
Reneesme adoraba a su padre con toda su alma. Y Edward, bueno, no hacía falta decir que se había convertido en un baboso.
"¿Qué tienes aquí, preciosa?" Preguntó Edward, y la niña le mostró la muñeca con una sonrisa.
"Muñeca."
"Nena, tienes una igual en casa."
Reneesme le frunció el ceño.
"¡No!"
"Sí, cariño, es igual a esta."
"¡Quiero esta!"
Bella se cruzó de brazos, esperando a ver cómo hacía Edward para persuadirla.
"Vamos a hacer un trato, ¿Quieres?" Reneesme ladeó la cabeza, dudosa, y Edward le sonrió con adoración mientras acariciaba sus rizos. "Iremos a casa, sin esa muñeca." Su hija comenzó a protestar, pero Edward siguió hablando. "Y buscaremos la que tienes en tu habitación. Si no es como esta, volveremos y la llevaremos, ¿Sí?"
Reneesme pareció considerarlo, dirigiendo su mirada hacia su padre y de nuevo hacia la muñeca.
"¿Lo prometes?"
"Lo prometo, Ness."
La niña soltó un suspiro exagerado y se removió en los brazos de su padre ara que la bajara. En cuanto sus piecitos tocaron el suelo, Nessie depositó la muñeca con sumo cuidado de donde la había sacado y le acomodó el vestidito, antes de girarse hacia su madre.
"Ya está." Anunció.
Bella le sonrió, y luego de agradecerle a la dependienta del puesto, le tendió una mano, y comenzó a caminar con Nessie pegando saltitos junto a ella y aparentemente olvidando el incidente de la muñeca.
"Dime que soy." Masculló Edward en su oído, y Bella rodó los ojos mientras lo sentía tomarla por la cintura.
"Un niño de ocho años."
Edward le apretó las caderas y Bella pegó un salto, girándose para dedicarle una mirada enfadada.
"Un genio, cariño. El Dios del manejo de los niños. El maestro jardinero perfecto, es-
"Bien, ya es suficiente." Susurró Edward, besando sus labios rápidamente y caminando junto a ella.
Bella lo abrazó y apretó un poco más fuerte la manita de su hija mientras seguían caminando.
Se encontraban en una feria a sólo un par de cuadras de su casa, un lugar que Bella adoraba.
Vendían cosas preciosas, había flores por todos lados y todo el mundo siempre parecía estar de buen humor allí.
Hacía un día precioso, soleado, y Edward tenía el día libre, por lo que era un día familiar.
Siguieron dando vueltas por la interminable feria, merendaron en un pequeño café en frente y decidieron caminar unos minutos más antes de volver a casa.
Fue cuando Bella estaba examinando unos bolsos de tela cuando los vio. La castaña levantó la mirada para sonreír ante la imagen de su marido, su típico chico malo con los brazos cubiertos de tatuajes y los cabellos desordenados, sosteniendo a su preciosa hija con todo el amor del mundo, y charlando con ella como si lo estuviera haciendo con cualquier otro adulto.
De repente, una figura conocida apareció en su campo de visión, e Isabella inspiró hondo mientras observaba con los ojos como platos a su madre.
Renee Swan la miró de hito en hito, antes de soltar un sollozo y llevarse una mano a la boca para reprimir otro.
Bella tragó saliva mientras desviaba la mirada hacia la derecha, para divisar a su padre, Charlie, que le fruncía el ceño a Renee antes mirar hacia donde ella tenía fija la mirada y quedarse de piedra.
Eran sus padres.
Después de tantos años. Los volvía a ver.
"Isa...Isabella." Sollozó su madre, a tan solo un par de metros de ella, y la castaña tragó saliva mientras desviaba la mirada hacia unos metros más allá, en donde Edward la miraba con confusión.
"Renee." Susurró Bella, sintiendo que comenzaba a temblar. "Charlie."
"Hija." Charlie estaba temblando. Renee lloraba y Bella no sabía qué hacer.
¿Abrazarlos? ¿Llorar? ¿Reír? Eran sus padres. A pesar de todo, eran sus padres.
"Hola." Susurró, mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla. Pudo ver como Edward fruncía el ceño y comenzaba a acercarse a ellos.
"¿Estás sola?" Susurró su padre, y Bella volvió la vista a él un segundo después, negando con la cabeza, antes volver su mirada hacia Edward, que venía caminando hacia ellos con Nessie abrazada a su cuello.
Renee inspiró hondo, y Charlie tragó saliva.
"Estamos casados." Susurró Bella. "Ella es Reneesme." Dijo, cuando Edward llegó a su lado, y tomó a su hija en brazos. "Es su nieta."
Su marido rodeó su cintura con un brazo en un símbolo de su apoyo incondicional, y Bella se apoyó en él ligeramente.
"Es hermosa." Susurró Renee, acercándose unos pasos más, mientras Nessie los miraba con curiosidad y algo de recelo.
"Sí, lo es..." Susurró Bella, sin poder evitar que un par de lágrimas se escaparan de sus ojos. Edward la estrechó más firmemente y Bella suspiró temblorosamente.
"Edward." Dijo Charlie, inclinando la cabeza en un saludo, y él le respondió de la misma manera.
"Gracias por cuidarla..." Susurró Renee, dedicándole una mirada agradecida, y Bella tragó saliva.
"Fue un placer." Susurró Edward, con la voz ronca, y Renee asintió.
"Pasó mucho tiempo..."
"Mucho tiempo." Repitió Bella, asintiendo, mientras Reneesme, cansada, se acomodaba sobre su pecho para dormir, sin dejar de mirar con curiosidad a los dos temblorosos extraños que tenían en frente. "Nosotros ya nos estábamos yendo, en realidad... Reneesme está cansada."
Renee y Charlie asintieron rápidamente, y Edward tomó a Nessie en sus brazos mientras le dirigía una significativa mirada a Isabella.
La castaña suspiró y se acercó a su madre lentamente.
Inesperadamente, la abrazó con fuerza, a lo que Renee respondió con un sollozo, mientras le devolvía el abrazo.
"Lo siento, hija..."
"Ya está. Ya no importa." Bella se separó de ellos y les sonrió trémulamente antes de darle un rápido beso en la mejilla a su padre. "Vivimos a dos cuadras de aquí." Bella recitó rápidamente la dirección y su madre asintió, tomando aire, sorprendida. "Por si quieres venir a visitarnos..."
"Iremos. Estamos aquí de vacaciones, pero iremos." Aseguró su padre, y Bella asintió antes de despedirse y girarse hacia Edward, quien le tendió una mano.
Se fueron caminando, mientras Bella miraba varias veces hacia atrás.
El pasado era el pasado.
Los viejos rencores no la ayudarían en nada, mientras que perdonar... Perdonar era la clave para ser feliz.
.
Y este es el fin.
Sí, esperaban más. Yo esperaba más de mí misma. Pero no lo logré. Comencé a escribir este capítulo hace exactamente un mes, y recién ahora lo pude terminar, obligándome a mí misma a hacerlo, supongo que queriendo cerrar un capítulo. Supongo que muchas no lo sabían, pero esta historia nació de mis propias experiencias. Bastante retorcidas y cargadas de imaginación, obviamente, pero este 'novio tatuador-malo-no-aceptado-por-los-padres-de-la-novia' ... era el mío. Por supuesto que en esta realidad me basé sólo para el primer capítulo, el resto fue puuura imaginación. En fin, hace un tiempo que no estoy pasando por un buen momento, en realidad, lo nuestro no funcionó. Y superar todo eso está siendo mucho más difícil de lo que nunca imaginé. En fin, supongo que tres años no son fáciles de superar para nadie.
Sepan disculparme si estoy distraída, descuidada, y se me olvida actualizar. Mi inspiración para escribir se ha vuelto casi tan caprichosa e inestable como yo. Lo siento si este final no les agradó, pero escribir un final feliz fue bastante más difícil de lo que creí teniendo en cuenta las... cosas que sucedieron. En cierta forma reflejé todo el futuro que me imaginaba para mí, aquí (una loca, ya sé.) y cuando releí la historia... Me quería morir.
En fin, estaré bien, y espero que ustedes también. También le quería agradecer a Lady Grigori por el hermoso One Shoot que me escribió, es adorable. (Por si quieren leerlo, se llama Give Me Love y está en su perfil) y agradecerles a ustedes por los reviews tan hermosos que me dejaron a lo largo de esta historia.
Un saludo enorme, las adoro.
Emma.
