Hey, hey, ya estoy aquí. Muchas gracias por los reviews del capítulo anterior, me alegro de que os esté gustando tanto la historia. Tengo una cosilla que decir. Tengo la sensación de que el avance de esta historia está siendo un tanto lento, así que estoy pensando en dar saltos largos en el tiempo para empezar con lo bueno, bueno, bueno ya. ¿Os parece bien? Si no, otra opción es hacer una secuela de este fic contando lo que tengo en mente que, creedme, os va a gustar mucho. ¿Qué opción os parece mejor? Hacédmelo saber en vuestros reviews. Nos vemos abajo.

Y, como siempre, iCarly no me pertenece.


Para ser sincera, con tal de no volver a mi casa esa noche, me daba igual dónde quedarme, aunque la verdad era que no esperaba acabar la noche en casa de Freddie. En su habitación. Y no sé si durmiendo en la misma cama que él.

-¿Estás seguro? – Pregunté llena de dudas – No tengo pijama ni nada, además de que tu madre se pondrá echa un basilisco si me ve, aunque no me conoce. Lo mejor será que me lleves a casa.

-Primero, lo del pijama lo puedo arreglar dejándote algo mío; dos, mi madre está trabajando, y si está es casa, estará durmiendo desde hace horas. Y tres, tenemos un trato, no voy a dejar que vuelvas a tu casa esta noche si me has pedido que te llevara a cualquier otro sitio.

-Puedo colarme en casa de Carly sin problemas, lo he hecho miles de veces. Solo tendría que…

-Sam – Me cortó – entra.

-Está bien – Me di por vencida. Si se le había metido entre ceja y ceja que me quedara no iba a parar hasta conseguirlo – pero no me pidas que te deje dormir en mi casa por que, como deberás suponer, no es el sitio más idóneo para… ¿Enserio tenéis cuadros de aspiradoras?

-Mi madre es una fanática de la limpieza, ¿qué quieres que haga?

-¿Ese de ahí eres tú? – Dije acercándome a una foto en la que salía el vestido de militar – Me recuerdas a los soldaditos de plástico de Toy Story. ¡Teniente Benson, listo para atacar al enemigo! – Dije poniéndome firme.

-No te burles tanto de mí. De pequeños todos tenemos sueños.

-¿Ese que va de marinerito también eres tú? ¡QUÉ COSA MÁS MONA! ¡No tenías ni dientes!

-¿Freddie, eres tú?

-¡Mierda mi madre! Corre, métete detrás de la encimera.

Salimos corriendo los dos hacia la cocina, me tiré al suelo y choqué contra la nevera, con tanta fuerza, que se me calló un trapo en la cara. Bueno… creí que era un trapo hasta que miré hacia arriba y me di cuenta de que estaba equivocada.

Vaya pedazo, de cacho, de trozo de ABDOMINALES QUE TIENE. Eso no puede ser humano, y qué brazos, QUÉ BRAZOS. Dan ganas de estrujarlos. Pero es que los abdominales, madre mía, se puede rallar queso en esa tableta. Pero… Sam, contrólate o salimos de aquí en canoa.


-¿Freddie? ¿Qué haces levantado a estas horas?

-Nada, me he dado una ducha rápida y quería un poco de zumo antes de irme a dormir.

-Freddie… eso que tienes en la mano es el cartón de vino, no el zumo.

-Ah – Muy bien campeón, eres el rey de las meteduras de pata – me he confundido. Es que estoy medio dormido.

-Mientras no le hayas dado ningún trago. No tardes en acostarte cielo – Se acercó a la encimera para darme un beso.

-¡NO! Es que… se me ha caído la toalla y como pensaba que no estabas no me la he vuelto a poner.

-Fredward eso es… Me voy a la cama.

Mi madre se volvió a meter en su habitación murmurando algo sobre el hecho de que fuera, supuestamente, desnudo, sobre las hormonas y no sé qué más, y yo respiré aliviado cuando cerró de un portazo.

-¿Estás bien? ¿Sam? – Estaba como en trance - ¡Sam!

-Abdominales… digo… sí, estoy bien.

-¿Disfrutando de las vistas?

-¿Qué? ¡No! Es solo que tus capacidades interpretativas me tienen anonadada, solo falta que te revisen la vista para que no confundas en vino con el zumo y entonces, ¡que tiemble Hollywood! – Dijo apretándome el brazo – Hostias, sí que son de verdad – Susurró.

-Con que no estabas disfrutando de la vista, ¿eh?

-Ya, ya, que no se te suba a la cabeza, Hulk. Tu habitación estaba… al fondo del pasillo, ¿verdad? – Pasó por mi lado y empezó a buscar mi cuarto.

Recogí la camiseta del suelo, la enrollé, me acerqué a Sam por detrás y le di con ella en el culo, haciendo que se parara en seco y se llevara las manos justo al punto en el que la camiseta había hecho su impacto.

-Te vas a pasar de puerta – Le dije cuando pasé junto a ella con una sonrisa burlona en la cara.

Abrí la puerta de mi cuarto, encendí la luz y cuando me di la vuelta con los brazos abiertos, preparado para decir "Bienvenida a la mansión Benson!, Sam me placó al mejor estilo "jugador de Rugby" con unos toques de "luchador de lucha libre".


Esta me la paga, fue lo que me pasó por la cabeza cuando me pegó con su camiseta. Y vaya que si me la pagó, en cuánto vi que abría los brazos y se daba la vuelta, lo plaqué con todas mis fuerzas, tirándonos a los dos al suelo.

-Eso te pasa por pegarme.

-Ni sueñes con que vas a ganarme Puckett.

-Músculo no es sinónimo de fuerza Benson.

Empezamos a rodar por el suelo, se ponía encima de mí, después yo encima de él, después él volvía a tomar el poder, después yo y al final terminó él encima de mí. Pero no iba a dejar que me ganara.

-Para, para, para, me haces daño.

-¿Qué? ¿Dónde? No quería hacerte daño.

Tal y como yo creía, aflojó el agarre y aproveché para ponerme otra vez encima de él, agarrarlo por las muñecas y ponerle un brazo a cada lado de la cabeza para evitar que se escapara. Me sabía mal asustarle de esa manera, pero nadie vence a mamita, y menos en una lucha.

-Me corrijo a mí misma. Músculo no es sinónimo de cerebro.

-Eso es juego sucio Puckett.

-Yo prefiero llamarlo estrategias de guerra.

La habitación quedó en silencio y, fue entonces cuando me di cuenta de lo cerca que estábamos. Hasta ese momento no me había dado cuenta de lo mucho que habíamos invadido nuestros respectivos espacios vitales, y eso hizo que me pusiera un tanto nerviosa. No obstante, esa corta distancia que nos separaba me hizo darme cuenta de cosas sobre las que, hasta la fecha, no había reparado. Una de ellas era que Freddie olía a una mezcla de canela, menta y loción para después del afeitado, una mezcla de olores poco común y extrañamente… atractiva.


La verdad es que cuando dejas de pelear por estar encima, la poca distancia que hay entre tú y la otra persona pasa de parecer quilométrica, a asustar del poco aire que corre entre los dos. Sam estaba cerca, más de lo que había estado nunca, y eso me ponía nervioso. Aunque la verdad, si no hubiera sido por esa corta distancia que nos separaba, nunca me habría percatado de lo azules que eran en realidad sus ojos, y tampoco me habría dado cuenta de que huele a limón, menta y un toque de vainilla. Tres olores que, sin duda, encajaban a la perfección con su personalidad, chispeante, a veces ácida y dulce en el fondo.


-Vaya… - Dijo Freddie de pronto rompiendo el silencio que se había creado – estás muy… cerca.

-Sí… muy cerca.

No sé qué parte de mi cuerpo me llevó a seguir aquel impulso pero, el caso es que, simplemente, me acerqué y le di un beso en la mejilla.

-Gracias – Le dije.

-De… nada – Le temblaba un poco la voz – aunque no sé muy bien por qué.

-Digamos que un poco por todo.

Otra vez silencio.

-Esto… voy al baño a cambiarme – Dije levantándome rápidamente y metiéndome en el baño de su habitación cerrando la puerta con pestillo y todo.

Respiré hondo y me di cuenta de lo idiota que había sido al darle un beso, aunque hubiera sido en mejilla. ¿Y si lo malinterpreta? Simplemente me ha salido hacer eso, como gesto de agradecimiento por todo lo que ha hecho por mí hasta la fecha, pero si él no lo interpreta así aunque se lo haya dicho… toda nuestra amistad se puede ir al garete. Si es que, soy idiota, pero idiota perdida. No bastaba con un simple "gracias", no, tenía que hacer eso. Ya verás como ahora se come la cabeza y todo por mi culpa y mi impulsividad.


Vale, eso no me lo esperaba. No esperaba que, así de repente, me diera un beso. Sí, en la mejilla, pero un beso es un beso a fin de cuentas, y ahora, la pequeña zona de mi cara que han tocado sus labios está ardiendo. Bueno… toda mi cara está ardiendo, pero esa zona es la que más.

¿Lo ha hecho para darme las gracias o por algo más? ¿Y si le gusto? Sería una putada enorme porque yo no siento nada por ella y no quiero herir sus sentimientos. Joder, qué lío.

Vale, Freddie, relájate. Si te ha dicho que es para darte las gracias, es por que ha sido para darte las gracias. Ahora, ves y dale algo que pueda usar de pijama y haz como si nada hubiera pasado.

Vamos a ver, supongo que estos gallumbos del KISS y esta camiseta le valdrán.

-Sam – Dije llamando con cuidado a la puerta del baño.

-¿Qué?

-Toma, esto puede servirte de pijama.

Abrió la puerta, sacó el brazo, agarró la ropa y volvió a encerrarse. Segundos más tarde oí como empezaba a reírse, posiblemente por los gallumbos.

Mientras ella se cambiaba, yo saqué el colchón de debajo de mi cama y le puse sábanas limpias y una manta, aunque el frío en mi habitación brillaba por su ausencia más valía prevenir que curar. Después de tener lista su cama, me quité los pantalones y me puse los del pijama. Nunca dormía con camiseta, como he dicho, el frío en mi habitación brillaba por su ausencia. Por último, siguiendo mí… manía… cerré la puerta de la habitación llave, para evitar que cuando mi madre se levantara, viera a Sam y pensara lo que no tenía que pensar.

La puerta del baño se abrió y de dentro salió Sam con el pelo recogido en una coleta alta, mi camiseta que ponía "Domino las lenguas… ¿quieres clases particulares?", cortesía de Cameron, y mis gallumbos que tenían por delante la cara de Gene Simmons (el bajista del grupo) con al lengua fuera y por detrás ponía KISS.

-Empiezo a pensar que me estás mandando indirectas – Bromeó ella ante el atuendo que le había proporcionado. Y la verdad era que sí que parecía que las estuviera mandando.

-¿Quién sabe? – Bromeé yo también, haciendo que se le escapara una risita.


-Oye… respecto al beso de antes… No quiero que me malinterpretes, no sé por qué lo he hecho, se me habrá empastado la bujía o algo por el estilo, pero no siento nada por ti más que amistad.

-Tranquila. Ha sido un impulso, no te preocupes.

-Sí, pero ha sido un impulso tonto, de esos que los sigues y a los 30 segundos te arrepientes con todas tus fuerzas de haberlo… - Rodó los ojos en gesto cansino, se acercó y me besó en la mejilla.

-¿Ves? Solo es un beso entre amigos, no pasa nada. Deja de comerte el coco.

Intenté hablar o moverme, pero me había dejado completamente helada.

-¿Nos acostamos?

-¿¡QUÉ?

-Tú en tu cama y yo en la mía, Sam.

-Eso se especifica antes, capullo, que si no pienso mal – Dije tirándome en el colchón del suelo y tapándome con la sábana. Para ser casi navidad la habitación estaba muy caldeada.

-Sabes y de sobra que no iba en ese sentido. Salir contigo o acostarme contigo sería como hacerlo con mi hermana, y eso haría que me sintiera muy sucio.

-Sería acojonantemente raro.

-Además… tú vas a acabar saliendo con Cameron, se ve venir.

-Vuelve a nombrar lo de Cameron y te arranco la oreja de un mordisco, y sabes que lo haré.

-Buenas noches Sam – Dijo riéndose.

-Buenas noches.


A la mañana siguiente, el sol que se colaba por mi ventana me despertó y lo primero que hice fue darme la vuelta para darle los buenos días a Sam, pero, en el lugar en el que debía estar, encontré una nota y mi camiseta.

Buenos días bello durmiente. Me siento como una de esas tías de las películas que huyen de casa de su amante después de tener una noche de sexo loco… Salvo por el hecho de que yo no soy actriz y no hemos tenido sexo loco durante toda la noche…

A lo que iba, gracias por dejarme dormir en tu casa esta noche, me has salvado la vida literalmente. Pero a pesar de que este colchón es comodísimo, no me conviene quedarme mucho más tiempo aquí.

Gracias otra vez por todo.

Date a ti mismo un beso en la mejilla :P.

Sam.

P.D.: Los gallumbos me los quedo.

Solo ella podía escribir una nota así.


Hasta aquí. ¿Qué tal? En este sí que ha habido Seddie ¿no? Habéis visto el capítulo de iPear Store, ha sido GENIALOSO, al menos a mí me ha encantado, de principio a fin. Bueno, no tengo nada más que decir salvo que…

Como siempre, dejéis vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Besos ^^