Hey, hey, ya estoy aquí. Enserio, sois de lo que no hay, no sabéis la cara que se me ha quedado cuando he visto que el capítulo anterior tiene 14 REVIEWS NADA MÁS Y NADA MENOS. Enserio, no sé qué decir. Hay varias opiniones respecto a los saltos en el tiempo y creo que lo más seguro es que los haga, más que nada para acelerar un poco la cosa. Hay que tener en cuenta que si hago los saltos en el tiempo es porque si sigo un orden cronológico, habría demasiados capítulos de relleno y poca acción. De hecho, ya ha habido un pequeño salto si tenemos en cuenta que el funeral del Finny fue en noviembre y ahora están a tres semanas de la Navidad. Bueno, no me enrollo más jajajaja Nos vemos abajo.

Y, como siempre, iCarly no me pertenece.


Tuve que irme de casa de Freddie en cuanto me desperté, no podía arriesgarme a su madre me descubriera y pensara lo que no tenía que pensar y luego me echara a patadas, además de que pondría a Freddie en peligro. Su madre le había prohibido que estuviera en la banda, pero él seguía tocando con nosotros a escondidas y si se enterada, le cortaría cosas que no deben ser cortadas. No sé si dejar una nota ha sido la opción más acertada, pero ¿qué otra cosa podía hacer si no? Los chicos son muy monos cuando duermen y él no era una excepción, me sabía mal despertarlo.

Pero bueno, lo hecho, hecho está, y ahora he den centrarme en rezar por que mi madre no se acordara de nuestra discusión telefónica de anoche, o al menos por que haya bebido lo suficiente como para no darse cuenta de que no he pasado la noche en casa. Ah, y además tengo que ir a la tienda de teléfonos para que me den uno nuevo, tengo la garantía del que murió aplastado por mi pie, así que no creo que haya problemas a la hora de entregarme uno nuevo.

Vale Sam, organización, no empieces a hacer planes si no tienes solventado lo más esencial de todo aun. ¿Cómo entrar en casa sin ser vista y sin que se note que acabas de entrar? Supongo que me tocará entrar por la ventana. Entro en mi cuarto, me paseo por la casa, busco la garantía y salgo de allí con los pies en polvorosa. Perfecto, no puede salir nada mal.

Siguiendo mi plan, rodeé la casa hasta llegar a mi ventana y me colé dentro de mi habitación. Me cambié de ropa por si acaso se acordaba de lo que llevaba puesto, abrí el candado (sí, me encerraba por dentro cuando estaba en la habitación o salía por la ventada, como el día anterior, y por fuera cuando estaba por dentro de casa), y salí de mi cuarto haciendo el menor ruido posible.

Bajé las escaleras para coger algo para desayunar de la cocina y vi a mi madre dormida, en ropa interior y toda despeinada, en el sofá, rodeada de botellas, latas de cerveza y envoltorios de preservativos, aunque esto último me sorprendió. Al menos una de nosotras había tenido una noche de sexo loco. Ignorando al adefesio que tenía por madre, me preparé un bocadillo con lo menos caducado que encontré en la nevera y en la despensa y me dirigí a las escaleras para volver a la habitación y, conforme había acordado conmigo mismo, salir de allí como alma que lleva el diablo.

Todo iba bien, a pedir de boca, hasta que oí como alguien tiraba de la cadena y salía del baño.

Tú tranquila Sam, disimula.

-Buenos días – Dije aparentemente calmada.

-Buenos días princesa. No te oí llegar anoche.

-Estabais tan… ocupados cuando llegué que ni os enterasteis de que había entrado, y eso que dije hola y todo.

-¿Sabes una cosa preciosa? Tu madre es una auténtica fiera en la cama, me pregunto si la hija estará hecha de la misma manera – Dijo de forma seductora acariciándome la mejilla.

A la mierda la calma. Me escurrí por debajo de su brazo, subí las escaleras y me metí en la habitación cerrando el candado tan rápido como me lo permitieron mis manos temblorosas. Definitivamente, volver no había sido la opción más inteligente. Rebusqué por todos los cajones y estanterías de la habitación, tratando de hacer caso omiso a las palabras de aquel tío que cada vez estaban cargadas con más rabia e insultos, hasta que encontré la maldita garantía y volví a salir por la ventana a toda velocidad. Corrí sin parar hasta que llegué al final de la calle, a pesar de que estaba segura de que no me seguiría nadie, porque tenía el miedo metido en el cuerpo.

-¡Sam!

-¡Como me toques te juro que te corto las…! Ah – respiré aliviada – eres tú Carly.

¿A qué vienen esas amenazas? ¿Qué ha pasado?

-Muchas cosas, acompáñame a la Pear Store que necesito un teléfono nuevo y te lo voy contando todo por el camino.

-¿No tienes un teléfono bastante nuevo ya?

-Tenía. ¿Vienes?

-Soy toda tuya.


Al poco de levantarme, Cameron me llamó para avisarme de que iba a venir a casa porque quería hablar conmigo sobre, según me había dicho, ciertos asuntos serios. Y si Cam decía que eran serios, entonces podía esperar cualquier cosa porque… digamos que el concepto que tiene él de seriedad, es distinto al del resto de la humanidad.

-Bueno querido amigo, ¿cuáles son esos asuntos tan serios que quieres tratar? – Dije sentándome en la cama.

-A ver, por dónde empiezo. Le he escrito una canción a mi hermana para su cumpleaños – Dijo dándome un papel doblado – dime que te parece. Esta tarde te la enseñaré en el ensayo, bueno a ti y a todos. Ah, también he pensado que podemos hacer la fiesta el día de Navidad, Nochebuena la pasamos con la familia y todo eso, y el 25 nos vamos de cumpleaños, ¿te pare bien? Y, también he pensado que como es el día de Navidad, ese día por la mañana podríamos hacer un amigo invisible entre nosotros. Y lo último que te quería decir es que… ¿sería raro si te digo que creo que me estoy encaprichando con Sam?

-Me parece que todas tus propuestas son… - Un momento - ¿¡TE GUSTA SAM?

-No he dicho que me guste, he dicho que puede que me esté encaprichando. Paso muchas horas con ella, entre ensayos y lo que no son ensayos y no sé… digamos que puede que haya despertado una chispa en mi.

-¿Desde cuándo te pasa eso?

-No lo sé, no me he parado a pensar en el tiempo.

Creo que era la primera vez que Cameron me decía que quería hablar de algo serio y me hablaba de algo verdaderamente serio. Hace unas horas estaba lidiando con el debate interno de Sam, que trataba de explicarme que no sentía nada por mí, y ahora estoy lidiando con el debate interno de mi mejor amigo que trata de explicarme que le gusta Sam.

-Me estás siendo de mucha ayuda Freddie. Eres el que ha mantenido una relación más larga de todos nosotros, creí que serías como una fuente de conocimiento y sabiduría.

-Cada chica es diferente Cameron, pero en tu caso lo que creo que deberías hacer, es tratar de indagar un poco más en el territorio enemigo. Me refiero a que… deberías tratar de averiguar algo más sobre Sam, cómo es con los chicos y esas cosas.

-¿Y no podrías hacer eso por mí?

-¿Quieres que vaya de alcahueta por la vida? Ni pensarlo, que si luego sale algo mal la culpa me la echas a mí.

-No quiero que hagas tú todo el trabajo. Nos dividiremos, tú le hablas a ella de mí y yo trato de hacer eso de indagar que me has dicho tú. ¿Qué me dices?

Seguía sin creerme que estaba teniendo esa conversación, me parecía surrealista. Cameron no era el tipo de chico que se colgaba por una chica así como así. Y tampoco podía creerme que, a pesar de estar seguro de que me estaba metiendo en la boca del lobo, fuera a decir esas palabras.

-Está bien.


-¿Tu madre te dijo eso? – Dijo sin poder creérselo.

-Como lo oyes, no te estoy mintiendo. ¿No lo tenéis en naranja? – Estaba teniendo una conversación a dos bandas. Por un lado Carly y por otro Woody, el dependiente de la tienda.

-No me lo puedo creer. ¿Por eso te quedaste sin teléfono?

-Exactamente. Sí, en naranja, me gusta ese color, ¿algún problema?

-Después de lo que le contestaste no podías volver a casa, ¿dónde dormiste? Yo no estaba, haberme llamado idiota. Gibby se pasó la noche comparándome con la perra de Tasha.

-Me quedé… en casa de Freddie.

-¿Cómo que te quedaste en casa de Freddie?

-Eso mismo, llamamos a tu puerta y Spencer estaba haciendo… cosas… con una chica y no tenía otro sitio donde quedarme, así que siguiendo el consejo del salido de tu hermano, me quedé en su casa.

-Y ahora es cuando me cuentas con pelos y señales lo que pasó.

-No te hagas ilusiones que no pasó nada. Nos tuvimos que esconder de su madre, Freddie fingió ir desnudo para que nos pillara con las manos en la masa, después me dio en el culo con su camiseta, le plaqué, empezamos a rodar por el suelo a ver quién ganaba a quién, le di un beso en la mejilla, me prestó ropa, después…

-¿Lo besaste?

-En la mejilla – Dije yo quitándole importancia al asunto.

-Pero un beso es un beso. ¿Te gusta Freddie?

-Para nada, pero, últimamente ha hecho mucho por mí y lo hice para darle las gracias. Además, después me empecé a comer la cabeza con que él se empezaría a creer que me gusta, cosa que no es cierta. Y él para demostrarme que no tenía que preocuparme por nada, me dio un beso también. Caso zanjado. Lo mio con Freddie no tiene futuro.

-Los "solo" amigos, no se dan besos en la mejilla.

-Las "chicas con un Gibby" no tienen el historial de mensajes con otro chico lleno de corazones y sensiblerías.

-Tú ganas.

-Y hablando de gustar o dejar de gustar… ¿qué pasa con Brad? Y lo que es más importante, ¿¡Por qué vais conspirando eso de que Cam y yo haríamos buena pareja?

-Tu vida es como una telenovela, ¿no?

-¡Tú a lo tuyo Woody!

-Estáis graciosos cuando estáis juntos, además de que pasas mucho tiempo con él.

-Eso no quiere decir que me guste, sabes que, ahora mismo, paso un poco de líos y de chicos. No quero atarme a nadie, y menos a alguien por quien no siento nada. Pero no me cambies de tema señorita, ¿qué pasa con Brad?

-Nada, ¿qué va a pasar? Solo me llevo bien con él, es un amigo – Y ese es el tono nervioso que pone Carly cuando se está colgando de alguien.

-Te conozco como si te hubiera parido, te hace un poco de tilín, admítelo.

-Me hace gracia, dejémoslo ahí.

-Ya huelo el romance. Puedo verlo venir, ya puedo ver incluso como el das la patada a Gibby.

-Sí, sí, no corras tanto.

-¿Te vienes al ensayo?

-Acepto solo si tú aceptas venir a comer a casa.

-¿Qué me ofreces?

-Tacos de espagueti.

-Soy toda tuya.


-Vaya no esperaba verte aquí ¡CARLY! – Gritó Freddie para llamar la atención de Brad quien, nada más oír el nombre, se acercó a saludarla.

-Parecer ser que Cameron tiene varias cosas que comentarnos hoy. Más os vale estar atentos que esto solo pasa una vez cada 75 años, como el cometa Harley – Dijo Brison.

-Cometa ¡Halley! – Le corrigió Sam - ¿Qué es eso que nos tienes que contar Moreno?

-Oye, el que pone nombres con el color de pelo soy yo, señorita. Bueno a lo que iba – Me subí a unos de los amplis para que todos me oyera… y porque me hacía mucha ilusión. Era como un presidente soltando un discurso – primero que nada. Le he escrito una canción a mi hermana. Dales la letra Freddie. No es una gran canción pero… estoy orgulloso de ella, y se la voy a cantar el día de su cumpleaños. Había pensado hacerlo el día de Navidad, lo más normal es cenar con la familia en Nochebuena y comer con ella en Navidad, por eso creo que ese día por la noche es lo mejor. Por eso y porque he pensado que podríamos hacer un amigo invisible, todos los que estamos aquí.

-¡Me encantan los amigos invisibles! – Dijo Carly entusiasmada dando saltitos.

-A mí también. Por mi perfecto si lo hacemos – Dijo Sam.

-Decidido entonces. ¿Y lo de hacer la fiesta el día 25?

-Por mí sin problemas.

-Entonces, listo. La fiesta será el día 25 y haremos el amigo invisible.

-Se me ocurre otra idea – Dijo Sam - ¿Por qué no celebramos la Noche vieja aquí? Podemos hacer todo el ruido que queramos sin molestar a nadie, y he oído que a las 12 la cuenta atrás se hace con fuegos artificiales.

-Es una idea genial.

-Bueno Cameron, ¿por qué no nos enseñas la canción? – Propuso Freddie.

-Claro.

Me bajé del amplificador, me senté a la batería y les enseñé la idea que tenía para la batería y cómo sonaría la canción. Siempre he había dado vergüenza enseñar mis canciones solo, cuando tocaba con Freddie era distinto, pero cuando me tenía que poner yo solo ante el peligro, me ponía acojonantemente nervioso. Creo que por eso me gustaba tanto tocar la batería, a parte de por tener el mejor lugar entre la guitarra y el bajo, porque estaba al fondo, un poco oculto de la gente.

-Oye, a mí me gusta, pero… creo que sería un tanto raro que le cantaras la canción a tu hermana desde ahí detrás – Opinó Brad – creo que sería mejor que te pusieras delante.

¿Acaso había pensado en voz alta? Si no era eso es que Brad tenía el poder de leer la mente, o algo por el estilo.

-No sí, por mí sería lo mejor pero, ¿quién tocaría la batería?

-Si me enseñas esta canción puedo tocarla yo, no tiene una batería muy difícil, ¿qué te parece?

Y ahora es cuando yo salgo corriendo de aquí, me escondo debajo de una roca y no salgo hasta que tenga una barba que me llegue hasta los tobillos. ¿Por qué se tenía que ofrecer Sam? Justamente ella, no podía ser otra persona. ¿Por qué me castiga tanto el karma? O… puede que no sea un castigo… puede que sea una señal. Si paso más tiempo con Sam podré averiguar si de verdad siento algo fuerte por ella, o solo es un encaprichamiento.

-Claro, yo te enseño la canción.

-Perfecto. Mañana por la tarde me tienes en tu casa. Mañana y todas las tardes de las próximas tres semanas.

-Perfecto.

Iban a ser tres semanas moviditas, tendré que estar preparado por lo que pueda pasar.


Hasta aquí. Sigo alucinando con los reviews, enserio. No sé como daros las gracias. A ver, creo que al final optaré por hacer un pequeño salto en el tiempo, aunque en ese salto no pasará nada interesante, como he dicho arriba, serían demasiados capítulos de relleno sin nada interesante. Así que… sí, de aquí poquito va a haber un salto en el tiempo.

Creo que no tengo nada más que decir salvo que dejéis vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Besos ^^