Hey, hey, ya estoy aquí. Vamos a ver… ¿400 reviews? ¿En serio? ¡No me lo puedo creer! Si fuera rica juro que me iba a casa de cada uno de vosotros y no sé lo que os hacía. MIL GRACIAS DE VERDAD OS LO DIGO. Igual que a vosotros os alegra que suba los capítulos, a mi me alegra que dejéis reviews por que, joder, me encanta escribir y me encanta que os encante lo que hago. Bueno, me preguntaron si le falta mucho a esta historia… a ver, no le falta mucho para acabar. PERO NO ME MATÉIS, no la voy a cortar y decir ala se acabó, sería muy cruel. Voy a hacer una secuela, ¿cuándo empezará? Paciencia, pero aun queda Lost Bullets para mucho rato jajajaja. Bueno, nada más que decir, nos vemos abajo.
Y, como siempre, iCarly no me pertenece.
¿Nosotros? ¿De gira? Que alguien me tire del pelo que no me lo puedo creer. Quiero decir… ¡DIOS MÍO! ¡NOS ESTÁN PROPONIENDO IR DE GIRA! ¡ESTE MISMO VERANO! O sea en… dos meses. Estamos en abril, el tío de Socko viene en mayo y verano es en… junio. Pero… ¿y Carly? ¿La madre de Freddie? No puede irse así sin más. ¿Lilly? Si Cam se viene estará desprotegida…
-¿Y bien? ¿Qué os parece la idea? – Preguntó Socko expectante.
-Tenemos que pensarlo – Respondimos todos a la vez. A parecer, todo estábamos pensado lo mismo.
-Tranquilos tenéis unas tres semanas para pensarlo hasta que venga mi tío. Por cierto, no volará hasta aquí, ya veréis a lo que me refiero cuando venga. Os dejo que disfrutéis de vuestros fans. Adiós.
Nos miramos todos con cara de no saber qué hacer. Teníamos ganas, era nuestra oportunidad para romper las barreras que queríamos romper, darnos a conocer y ver hasta dónde éramos capaces de llegar pero… había inconvenientes. Bastantes. Y eso era lo único que nos hacia dudar.
A lo tonto ya había pasado una semana y media desde la carta y parecía que todo estábamos evitando hacer una reunión. Poníamos miles de escusas, trabajo, exámenes finales, deberes, castigos, perros que no existían muertos, esculturas ardientes de Spencer, "cosas de chicas"… todo lo habido y por haber. Ni siquiera había salido el tema en las charlas nocturnas con Sam. Todos queríamos irnos de gira, eso estaba claro, pero… era tan complicado…
Aquella misma tarde, estaba tirado en mi cama cuando me llegó un mensaje de Cameron.
A la nave. Ya. Y no me repliques.
Y entonces sonó la puerta. Eran Sam y Carly.
-¿Has visto el mensaje de Cameron?
-Ahora mismo le estaba leyendo.
-Vamos entonces.
-Yo conduzco.
-Pues… en ese caso… haz el favor de ponerte aunque sea una camiseta si no quieres provocar accidentes – Dijo divertida mientras corría escaleras abajo seguida por Carly.
Me puse la primera camiseta que pillé y las seguí como un rayo escaleras abajo. Saltamos en el coche, literalmente, y nos dirigimos a la nave. Como siempre, la música iba a todo volumen y nosotros cantando como si no hubiera mañana. Aparcamos en el puerto y entramos en el local de ensayo, donde estaban Cameron y su hermana sentados en los sofás.
-¿A qué venía tanta prisa? – Preguntó Sam.
-¿Y los gemelos?
-Aquí estamos – Dijo la voz de Brad detrás de nosotros.
-¿Por qué hemos tenido que venir? Me has pillado con la cabeza a medio enjabonar tío – Se quejó Brison.
-Sentaos, tenemos novedades.
-Cuéntales – Le pidió a su hermana sin poder contener la emoción.
-Vale, vamos a ver. Una de mis pasiones secretas es la cocina, siempre me ha gustado preparar platos y hacer los míos propios. Un profesor, el de cuidado del hogar, lo sabía y era sabedor de mi talento, por eso me dio un folleto de una escuela culinaria de verano. El plazo de matriculación acababa de abrir así que decidí probar suerte, no tenía nada que perder y si me daban esa beca y podía pasarme el verano allí, me daría muchos puntos para entrar en una escuela en el futuro. La cosa está en que faltaba una semana para que empezara el curso y no había recibido noticias, así que lo di todo por perdido… hasta hace un rato.
Automáticamente todos levantamos la cabeza, esperando que lo que estábamos pensando no fuera una ilusión, sino una realidad como una casa.
-¿Quieres decir…?
-¡Que me han dado la beca! ¡No voy a pisar mi casa en unos tres meses!
-¿Lo que significa…? – A Brad ya se le había iluminado la cara.
-¡Que puedo ir de gira! – Gritó Cameron poniéndose de pie en el sofá de un salto.
-Sam y yo tuvimos una idea la otra noche – Carly habló por primera vez desde que habíamos llegado – bueno, en realidad fue de Sam. Pensó que, visto el éxito que han tenido las camisetas, podría irme con vosotros de gira y encargarme de la creación y la venta de las camisetas. Se lo comenté a Spencer y, aunque no le hace mucha gracia quedarse solo todo el verano, cree que será una experiencia muy constructiva. Además de que puedo llevar mi coche para cargar todo el material.
Se produjo un largo silencio, bueno, largo para mí y para Carly, de ellos dependía que fuera a la gira o no.
-Bienvenida a la familia Morena.
-Vamos chicos, seguro que es genial y… espera – Me corté a mi misma - ¿habéis dicho que sí?
Todos asintieron.
-Me voy de gira – Susurré sin poder creerlo - ¡NOS VAMOS DE GIRA!
Todos empezamos a saltar y a bailar. Por fin, después de tanto pelear íbamos a romper nuestros propios horizontes y poner a prueba nuestra música, nuestra resistencia, íbamos a poder ponernos a prueba. Llegar lejos, visitar lugares nuevos, la vida en moteles de carretera, vivir al día… No podía pedir más. No podíamos pedir más.
Estaba tan emocionada que hasta que no empezamos a abrazarnos, no me di cuenta de que faltaba algo en la nave. Más bien, alguien.
-¿Dónde está Freddie? – Pregunté.
-Hace un segundo estaba sentado en el sofá, no creo que se haya ido.
-Pues si no se ha ido, dime tú dónde se ha metido porque, que yo sepa, solo Harry Potter tiene una puñetera capa de invisibilidad.
-Wow, Rubia, relájate. Habrá ido al baño o algo por el estilo.
-Lo siento – No era consciente lo nerviosa que me había puesto al ver que no estaba – Pero, ¿cómo es posible que no nos hayamos dado cuenta de que se ha levantado?
-Se ve que estaríamos demasiado ocupados porque nos podemos ir de gira sin ningún tipo de preocupación.
-¿Preocupación? Mierda, se ha ido a… No importa. Brad, por favor, acerca a Carly a casa después.
-Sin problemas.
Sin decir nada más salí disparada fuera de la nave, como pensé, el coche no estaba. Los autobuses pasan cada hora por el puerto, demasiado lento, solo me queda… correr. ¿Cómo he podido ser tan imbécil?
Todos estaban tan contentos, parecía que todo fuera perfecto y, la verdad es que para ellos lo era, pero para mí no. Verlos allí tan felices, sin preocupaciones, saltando, me hizo arder de rabia por dentro, me hizo sentirme excluido. Mientras volvía a casa en el coche, me arrepentí de no haberles dicho nada, pero no estaba el horno para bollos. Entré en casa, cogí un par de latas de refresco, algo de comer y una manta y subí hasta la octava planta. Desde allí, tenía una clara vista del atardecer.
-S…sabia que… estarías… aquí – Escuché una voz jadeante a mi espalda.
-¿Sam?
-La… misma… que viste… y calza – Se apoyaba en el marco de la ventaba con su mano izquierda y la derecha la tenía sobre la rodilla mientras trataba de recuperar el aliento.
-¿Qué te pasa? Estás hiperventilando. ¿No estabas en el puerto?
-Estaba… tu lo has… dicho. Hasta que… te has ido.
-No me dirás que has venido hasta aquí desde el puerto adrede.
-No… - Resopló entrando en la salida de incendios y sentándose frete a mí, apoyando la espalda en la barandilla – He venido… desde el puerto… corriendo.
-¿Estás loca? Está como a media hora o más.
-Puede que me falten un par… de tornillos… ¿Te lo vas a beber? – Señaló la lata de refresco entera.
-Adelante.
La agarró como si llevara años sin probar ningún líquido y no se la quitó de los labios hasta que se la terminó, ignorando las pequeñas gotas que escapaban de las comisuras de estos y se deslizaban por su cuello.
-Te has venido aquí porque estábamos celebrando el fin de las preocupaciones ¿verdad?
-¿Cómo lo sabes?
-Te conozco demasiado Benson. Anda, cuéntame, prometo no interrumpir.
Estuvimos varios minutos en silencio hasta que conseguí poner en orden las locas ideas de mi cabeza y empezar a hablar:
-Puede que Cameron se haya quitado de encima el problema de Lilly, y no es que no me alegre, estoy feliz por él y por ti, me encanta la idea de que Carly se venga con nosotros, pero… me cabrea mucho, me enfada horrores que lo mío no sea tan fácil. Me muero de ganas de ir a esa gira con vosotros, pero si hasta la fecha he estado tocando en secreto y de repente le digo que me voy…
-Tienes miedo.
-Prometiste que no me interrumpirías – Sin darme cuenta le había lanzado una mirada venenosa y ella levantó las manos en su defensa – pero nunca has dicho nada tan cierto. Tengo miedo, mucho. Cada vez que me viene a la cabeza la gira, pienso en fugarme o en decírselo e irme pero… me viene a la mente lo que pasó hace años y sé que si vuelve a pasar no volveré a verla – Lo ojos se me empezaron a humedecer sin que pudiera hacer nada para evitarlo – sé que si vuelve a pasar nadie podrá evitar que consiga llevar a cabo su objetivo. Quiero cumplir mi sueño, pero si eso significa acabar con la vida de mi madre y cargar para siempre con la culpa, prefiero que os busquéis otro guitarra y os vayáis sin mí. Cada minuto que pasa odio más a mi padre por eso.
Tiré la lata con rabia, haciendo que cuatro palomas que descansaban en los escalones salieran volando aterrorizadas.
-Estoy entre la espada y la pared Sam, y tengo la sensación de que acabaré apuñalado haga lo que haga.
-¿Has acabado? Que me alegre por Cameron no significa que me hubiera olvidado de ti y de tu madre, eso para que lo sepas. Mira… no es solo musicalmente, somos un grupo, un equipo, una familia, sois mi maldita Ohana… y Ohana significa familia y la familia ni te abandona ni te olvida…
Sabía que eso era de una película, pero decidí callarme.
-Sí, podemos encontrar un guitarrista que te sustituya, podríamos buscar a un tío que tocara mejor que el maldito Brian May, pero no sería lo mismo ni por asomo. Antes que nuestro guitarrista eres nuestro amigo. Joder – Se llevó las manos a la cabeza, frustrada – eres parte de mi maldita Ohana y no quiero que esta se rompa. No pienso irme de Seattle sin ti, aunque eso signifique perder una oportunidad única en la vida. Para mi eso es más importante que treinta millones de giras.
Después de decir todo aquello me quedé en silencio. Me costaba expresarme sin música, no era buena dejando ver mis emociones así pero… necesitaba decirle aquello con o sin música. Decidí hablar con el corazón por una vez.
-Arriésgate, dile todo a tu madre, no te aseguro que te vaya a decir que sí a la primera pero… no tienes nada que perder. Si no hay modo de convencerla, Cameron tendrá que cantar solo y Brad será el solista.
-¿Serías capaz de dejar pasar esta oportunidad… por mí?
-Esta y muchas otras más.
-Está bien. Dame unos días para pensarlo y se lo diré a mi madre.
-Si quieres que esté solo tienes que llamar a mi puerta. Y ahora si me lo permites, voy a darme una ducha de tres horas para quitarme todo el sudor de encima.
Entré en el edificio por la ventana y cuando me dirigía al ascensor me llamó.
-Oye Sam.
-Dime…
Aun no me había dado la vuelta del todo y ya me estaba abrazando con todas sus fuerzas. Solo me hizo falta un segundo para reaccionar y corresponderlo.
-Gracias – Me susurró al oído – Me alegro de tenerte en mi Ohana.
Hasta aquí. Siento la tardanza, de verdad, pero estaba súper atascada y no sabía cómo escribirlo. Lo he empezado de nuevo unas 15 veces más o menos, pero bueno… aunque no es muy largo, aquí lo tenéis.
Por cierto, voy a estar unos días sin ordenador por que no funciona bien y lo tienen que arreglar, intentaré actualizar desde el de mi hermana pero no aseguro nada.
Hasta entonces, y como siempre, dejad vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Besos ^^
