He aquí el capitulo 4! Por problemas de tiempo no he podido subir.
Disfruten!
La quiero a ella
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Durmió pensando en ella, ahí, en medio del enorme estudio de su casa, en los fríos tablones de madera, ni siquiera alcanzó a llegar a la cama. Hasta que un pequeño repiqueo incesante lo obligó a abrir los ojos.
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Su celular estaba frente a él y sin ningún mensaje de su padre. Hizo una mueca y volteo medio cuerpo.
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—Estás bromeando ¿verdad? —gruñó mientras se levantaba mirando a su tutor jugar a lanzar dardos al tablero de la pared— ¿Cómo demonios haces eso sin…?
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—¿Sin ver? —el azabache guardó silencio y el peliplata se rió— bueno, recuerdo que en un baile una chica gótica me dio un tablero de dardos —dijo con sarcasmo.
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—Vaya mentira ¿eh? —resopló mientras caminaba y se apoyaba en el librero.
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—Si, bueno—bromeó con ánimos —es hora de aprender —de su bolsillo se sacó un librito verde con un nombre curioso, se lo lanzó al chico quién lo atrajo a su pecho desnudo pues estaba solo con un par de pantalones negros de algodón.
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—No gracias —dijo con desinterés, colocándolo en otro lado.
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—Uuhh, ten cuidado —el menor encarnó las cejas— si pierdes tu inteligencia las chicas rubias se burlarán de ti— el Uchiha rodó los ojos. Últimamente una chica rubia le estaba jodiendo la existencia.
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Luego de haber recogido los dardos del tablero, el hombre enmascarado volvió a su sitio con toda la facilidad del mundo para seguir practicando.
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—Mi pa…—carraspeó un poco—Fugaku siempre dice que a las personas les gustan aquellas otras que se ven bien —Kakashi guardó silencio, la voz del muchacho sonaba desanimada— pero ahora todos me odian
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—¿Ahora? —el muchacho rodó los ojos aceptándolo.
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—Bueno, me han odiado siempre —el hombre hizo una mueva divertida asintiendo.
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—La universidad es una reverenda mierda
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—¿Tú fuiste a una escuela normal?
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—Con normal ¿te refieres a…? —Lanzó un perfecto centro en el tablero.
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—Sabes a lo que me refiero —resopló el pelinegro.
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—Bueno, a los 15 años mis amigos perdieron la virginidad y yo mi vista —dijo en tono melancólico lo último— pero vivir en el infierno tiene sus ventajas
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—¿Una mejor audición? —valiéndose de un poco de solidaridad que recientemente descubría, retiró los dardos del tablero por él.
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—Exacto, además, a las chicas les gustan los ciegos
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—Pues te felicito —tomó su mano y le entregó los dardos— es una lástima que no les gusten los feos —el hombre lo detuvo.
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—¿Cómo lo sabes? —basta verme, pensó Sasuke mientras se alejaba un poco y miraba cabizbajo el suelo.
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Esa tarde se la pasó asaltando su mirada, su sonrisa despreocupada, sus pestañas largas, su cabello rosa y ondulado.
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Admiraba aquella foto que se habían tomado en la última fiesta. Ella con la rosa blanca y él mirándola. Una toma perfecta de un signo de enamoramiento.
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Le daba clic y sus ojos se acercaban más, un clic más y la sentía más cerca.
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Salir de esta casa era uno de mis peores miedos actualmente pero era de noche asi que no habría mucho problema, pensó.
No debía salir sin autorización pero no le importó.
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Caminó a través del vecindario, intentaba que la luz de los aparadores de las tiendas no le dieran directamente en el rostro. Aquella sudadera negra se había vuelto indispensable para él.
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Un mundo totalmente nuevo para alguien como él, que siempre se la pasaba arriba de las limosinas sin admirar realmente lo que habia afuera. Las luces de colores, la risa de la gente, el sonido de los autos.
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Se detuvo en una esquina y con sigilo sacó el trozo de papel donde había anotado la dirección de la casa de aquella chica. Su nombre era Haruno Sakura.
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En la segunda ventana del edificio de enfrente, a través de las cortinas coloridas, la mota de cabello rosa se inclinaba hacia adelante, los ojos esmeralda de la chica seguían su lectura y una sonrisa adornaba su rostro.
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Él la observó por unos minutos y luego se retiró, se recostó en el pretil de una jardinera del parque, donde se podía ver la inmensidad de la ciudad.
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Sus dedos sostenían los anteojos de juguete que ella había dejado aquella noche en que se la topó nuevamente. Se los colocó y con la música de su reproductor comenzó a fantasear.
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Llegó la nueva luz del amanecer y con un suéter gris y pantalones negros caminó por el pasillo con los pies descalzos hacia la habitación abierta de su tutor.
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—Desafiando las expectativas —dijo Kakashi. El Uchiha pegó un saltito al darse cuenta que lo miraba con detenimiento mientras el hombre tocaba lo lisa que eran sus corbatas, como si así pudiera descifrar de qué color eran y que formas geométricas tenían bordabas— los ciegos si tenemos sentido de la moda —sonrió colocándose la corbata que había elegido alrededor del cuello de la camisa— bueno, lo he tenido siempre
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—Quieres decir que la apariencia ¿no importa?
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—Lo que quiero decir es que no se trata de cómo me ven las demás personas —unos cuantas vueltas y tenía un nudo de corbata perfecto— si no de cómo me veo a mí mismo, ya sé que suena muy cursi pero algún día le encontrarás sentido
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Analizando su rostro, tal y como lo hizo hace una noche con el de ella. El suyo estaba impregnado de esa prepotencia, ese asco por los demás, esa superioridad estúpida.
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Se encontraba molesto, rabioso consigo mismo y por lo que había pretendido ser todo este tiempo.
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Información de perfil: odio a los gordos y a los tipos feos.
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Frunció los labios en una mueca, él mismo se daba asco.
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Desactivar cuenta. Déjenos saber porqué.
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Ya no soy quien solía ser, escribió tecleando con cierto resentimiento.
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Borrar.
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Él ya no existía más.
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Tan rápido transcurrieron las horas que ni él mismo se dio cuenta de que nuevamente se encontraba del otro lado de la acera del edifico donde Sakura Haruno vivía.
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No quería pensar que se estaba comportando como una especie de acosador. Un admirador tal vez.
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Y a diferencia del día anterior, la chica salió por su pórtico, con una chaqueta de mezclilla, una camisa blanca de algodón, una bufanda rosada y su cabello ondulado se acunaba por su pecho.
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Deshaciéndose de lo ruidoso que podía ser el mundo externo, se colocó sus audífonos y caminó por la acera.
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Sasuke, del otro lado, iba a su mismo paso mirándola de vez en cuando.
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Ella cruzó la calle hacia donde estaba él, viéndola tan cerca, esta se metió a una librería. El dependiente ya le tenía preparado un vaso de café y su libro preferido. Con una sonrisa de su parte, agradeció, saliendo nuevamente, quedando a un costado de Sasuke, sin saber quién era realmente.
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Él la miró hasta que se vio obligado a desviarse pues ella miró hacia él.
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Cruzando la calle una vez más mientras sacudía la cabeza debido a la emoción de la música. El joven Uchiha embozó una sonrisa cuando la vio a ella avergonzarse en medio de la calle y sonreír.
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Así, la siguió hasta su casa, sana y a salvo.
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Sasuke parecía irritado y nervioso. Y es que su tutor parecía no saber medir cuanta bebida vaciar en su vaso.
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Vertía y vertía y cada vez estaba a punto de rebozar, hasta que el pelinegro no pudo más y detuvo el último intento de Kakashi por seguir vertiendo más líquido.
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El peliplata se rió.
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—Idiota —masculló el joven Uchiha ante su pequeña broma.
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—Vamos, tienes el sentido del humor de una marmota
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—Las marmotas no tienen sentido del humor
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—Exacto —el Uchiha rodó los ojos mientras veía a Shizune llegar con un pequeño pastel a la mesa— entonces… —tomó de su bebida— ¿a qué hora llegaste ayer Sasuke? —el chico se azoró— lo sé todo —Sasuke bufó, tal vez Shizune había ido de chismosa.
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—¿Sabes? Lo bueno de no tener padres es eso justamente —dijo con ironía mientras se cruzaba de brazos encima de la mesa.
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—Muy chistoso —sonrió.
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—Pero…he estado pensando desde la última vez que hablamos y… ¿hay alguna cirugía ocular? —tanto el hombre como la mujer se sorprendieron ante la suavidad con la que el muchacho hablaba— porque conozco a casi todos los doctores del país
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—Solamente un milagro, pero gracias —le sonrió nuevamente.
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—Entonces —Shizune le picó el hombro al de ojos ónix— ¿A dónde fuiste anoche?
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—Fui… —Movió su tenedor— fui a ver a una chica —la mujer se alegró.
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—¿Es enserio? —el moreno asintió— ¡eso es genial!
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—Ni siquiera hable con ella, Shizune —dijo un poco desanimado.
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—Pasos de bebe —se secó la boca con una servilleta— ¿Por qué no le dices 'que onda, nena'? A las chicas les gusta eso
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—¿Sabes? Lo bueno de que seas ciego es que nunca te podrás ver diciendo '¿Qué onda?' como lo acabas de hacer —los tres se rieron y el ambiente parecía mucho más ameno que en los últimos días.
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—Pasos de bebe —insistió rebozando de euforia adolescente contenida mientras se ponía de pie con una mueca divertida— debemos celebrar ahora mismo
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1, 2, 3… Repitieron ambos al unísono, como si le aullaran a la luna.
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El peliplata lanzó su primer tiro con el palo de gol.
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—¿¡Qué onda? —gritó el hombre.
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Ahora el turno de Sasuke.
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—1, 2,3… ¡¿Qué onda? —nuevamente era turno de Kakashi— ¿¡qué onda? ¡Vamos Sasuke, dilo con fuerza! —y el muchacho contagiado por la hiperactividad de su tutor, comenzó a carcajearse y a seguirle la corriente— ¡eso es! ¿¡Qué onda?
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Sonreír como un idiota, eso era lo que ocasionada ir a verla todas las noches. Ella era descuidada, olvidando su bolsa antes de salir de aquella tienda y pidiendo disculpa con una sonrisa y mejillas rosas.
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—Aquí tienes un sándwich —y si parecía que nada más de ella le sorprendería, lo hizo. La pelirosa le entregó un sándwich a un vagabundo y otros alimentos.
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Para ella no existían clases sociales, ni nada y entonces se preguntó si ella sería capaz de mirarlo interiormente.
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—Papá, ya llegué —la escuchó con claridad y al cabo de unos segundos la vio salir apresurada a dar una vista fugaz a la calle—¿Papá? ¡Papá! —su rostro lucía preocupado, sentimiento que le transmitió a él cuando la vio adentrarse en el terreno baldío de un lado de su edificio, atravesando un callejón negro para llegar a las escaleras de emergencia que conectaban las plantas.
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Atravesó la calle sin fijarse y a través de la rejilla pudo distinguir una especie de riña en la parte de arriba.
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—Po-porfavor, dame más tiempo, s-solo una semana más—y la distinguió a ella subir las escaleras.
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—"¿Qué demonios hace?"—pensó él comenzando a alterarse al verla allí.
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—Papá, no de nuevo —era el padre de ella y él parecía tener algún tipo de deuda con el otro sujeto con cara de matón.
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—L-lo siento Sakura, yo solo…
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—¡Eh, cállate! ¡y tu niñita, largo de aquí! —la pelirosa se plantó delante de su padre con determinación. A Sasuke le entró pánico mientras se trepaba a la reja.
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—Ya basta, te daremos el dinero pero… —aquel delincuente sacó una pistola apuntándole a la chica.
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—Lo quiero ahora, mi dinero, anciano decrepito —valiéndose de su instinto, Sasuke se trepó con rapidez a las escaleras y sorprendiéndolo por detrás, lo desarmó.
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—¡Papá! —la pelirosa corrió hacia su padre quien yacía en el suelo por tanto movimiento brusco pero en su intento, el hermano del matón se interpuso en su paso, empujándola y provocando que rodara por las escaleras.
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—"¡No!" —el pelinegro rápidamente noqueó al otro sujeto y pegando un gran salto quedó al lado de la pelirosa, ahora inconsciente.
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Confundido, incluso con miedo y sin lucidez, tomó a la chica en sus brazos y corrió con ella, atravesó el umbral del pórtico de aquel edificio donde ella vivía y la depositó con sumo cuidado en el suelo. Acomodó su cabello y admiró su rostro con suma preocupación mientras intentaba regular su respiración.
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Un par de disparos le detuvieron el aire. La dejó segura, corriendo nuevamente a aquel callejón.
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El padre de la chica, de pie y con el arma en manos acaba de cometer asesinato.
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—¿D-donde está? —Sasuke permaneció quieto— ¿E-en donde esta mi hija? —el muchacho le golpeó la mano, tumbando la pistola al suelo.
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—L-lo mataste —el matón seguía ahí— ma-mataste a mi hermano —tanto el padre como Sasuke miraron el cuerpo— t-tu hija…por mi hermano, l-la mataré, juro que la mataré —y sin más desapareció de ahí, dejándolos solos.
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—¿Qu-quien eres? —preguntó el papá mientras temblaba— ¿¡que es lo que quieres? —y entonces la idea descabellada de Sasuke opaco su razón. Ya no era por él, sino por ella.
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—La quiero a ella
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—¿Q-que? ¿a-a mi hija?
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—Quiero protegerla
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—¡Y-yo puedo hacerlo, soy su padre! —el Uchiha lo detuvo antes de que huyera.
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—Por favor ¿Qué no escuchó a ese sujeto? ¡Conmigo estará a salvo!
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—N-no sé quién eres —dijo entre dientes el padre sumamente agitado y nervioso.
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—Si ella muere… si ella muere la policía tendrá esta evidencia —sacó su celular y le tomo foto al cuerpo y al rostro del padre de Sakura. Era una amenaza a cambio de ella. Tan solo buscaba cuidarla— y usted irá a prisión ¿me oyó?
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—N-no, s-solo fue un accidente…y-yo solo…
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—Matar a un hombre no es un accidente —Dijo con voz severa y ronca. El hombre se acurrucó entre la pared mirando aun con desconfianza a aquel chico.
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—E-ella… ¿q-que va a pensar de ti? ¿q-que le voy a decir?
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—Lo que sea para que este conmigo y pueda protegerla
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FIN DEL CAPITULO
Notas:
Chan chan chan! ¿Que hará el padre de Sakura? ¿Que pretende Sasuke?
En el próximo capitulo: Convivencia abrumadora.
Muchos comentarios = actualización rápida. Jajaja soy chantajista.
Bye!
