Capitulo 3
Una muchacha corría angustiada por los pasillos de la mansión hasta entrar en una de las habitaciones. Después de aquel susto con el pirata y el revuelo que se había formado en la casa, decidió que lo mejor era ponerse algo de ropa.
Con el corazón en un puño se había encerrado en la habitación. Miraba asustada a todos lados, temblaba. Se sentó en el suelo contra la puerta del cuarto, cuando de pronto escuchó disparos y su corazón empezó a acelerarse. Respiraba de forma agitada, estaba angustiada. De repente, volvió a oír un ruido en el balcón de la habitación a la que había entrado. Se quedó paralizada y en silencio, miraba la puerta del ventanal con horror. De repente un balazo atravesó el cristal rompiéndolo en mil pedazos. La bala se perdió en la madera de la puerta. Nerumi ahogó un grito de pánico. El que había disparado contra el cristal entró en la habitación.
-¡Querida!-el capitán la observaba con una sonrisa fingida en la cara. Ella lo miró temblando, con las manos en la boca y dos rastros finos de lágrimas.- ¡Por fin te encuentro! ¡Me alegra que estés bien!-se iba acercando a la joven. Ella quería correr, abrir la puerta y salir de allí…pero sus piernas no le respondían.
-Aléjate…-susurró con un hilo de voz.
-¿Sabes? Me he enterado de que ese pirata anda buscándote…-su voz era maliciosa.- ¡Eso me ha dado una gran idea!
-No te acerques…-el capitán llegó hasta ella y tiró de su muñeca con fuerza para que se levantara. Nerumi lo miró asustada.
-He pensado…en usarte como cebo, querida… ¿qué te parece?
-¡Ni se le ocurra! ¡No sé quién es! ¡No sé qué quiere de mí!-tiró de su muñeca para zafarse del agarre mientras gritaba casi desesperada. El capitán estaba fuera de sí. La locura y el odio hacia ese pirata le nublaban la vista. La agarró del cuello incrustándola contra la pared. Con la otra mano agarró el arma de fuego con la que había destruido el cristal minutos antes, y la apuntó.
-¡Grita!-le increpó.- ¡si no lo haces te disparo!-Nerumi abrió los ojos de par en par. El capitán le estaba apretando la garganta, se estaba quedando sin aire…-¡Vamos!-gritó y apretó un poco el gatillo. En ese momento, Mira abrió la puerta, vio la escena horrorizada y lanzó un grito.
En la otra parte de la misma planta, Ace y la señora de la casa oyeron aquella voz. Casi inmediatamente, el moreno le propinó a la mujer un golpe en el cuello que la dejaría inconsciente al menos un par de horas. Corrió hacia donde había escuchado la voz. Y al entrar en el pasillo vio una escena horrible, tanto, que frenó su carrera en seco. La criada que había visto antes, esa mujer que le pareció tan amable, estaba tirada en el suelo del pasillo con un balazo en la parte izquierda del estómago. Se retorcía de dolor. El moreno se acercó a ella al tiempo que reaccionó ante la situación.
-¿Está bien?-la cogió en brazos y la apoyó contra la pared. La mujer herida y con lágrimas en los ojos lo miró con temor.-Cálmese…no pienso hacerle daño…-le sonrió trasmitiéndole sosiego.
-La señorita…-susurró-por favor…
-Tranquilícese…no hable demasiado…-sacó de su mochila una botella de agua y le limpió un poco la herida. Luego se quitó la camisa de mangas cortas negra que llevaba y le cubrió la herida.-agárrese aquí, pero no apriete demasiado…
-Gracias…-contestó la joven con la respiración entrecortada.-ella…-volvió a susurrar mientras levantaba algo la mano señalando la puerta abierta. Ace se incorporó y se aproximó a ella sigiloso. Nada más entrar una bala le atravesó directamente el corazón. La joven que estaba atrapada entre los brazos del capitán lo miró horrorizada, la bala había dejado en la piel del pirata un agujero de fuego. Ace suspiró cansado de aquel juego del capitán, se echó el sombrero hacia atrás y prendió su mano en fuego…fue en ese instante, cuando levantó la vista furioso, y la vio a ella…
Nerumi se quedó paralizada. Aquellos ojos, aquellas pecas, aquella cara…imágenes de los seis primeros años de su infancia iban y venían por su cabeza como si de una película a cámara rápida se tratase. Aquel pirata que había entrado en su balcón, que la buscaba…Así que había venido a por ella…la había encontrado…sonrió con las lágrimas saltadas y gritó su nombre en una súplica desesperada.
-¡Aaace!-el moreno, al verla aprisionada, apagó el fuego que prendía su mano, y miró más aliviado a la joven…"menos mal que ya lo reconocía…"pensó con una sonrisa en los labios. Sonrisa que se le borró cuando el capitán apuntó su arma contra la cabeza de la chica.
-¡Me alegro de que os conozcáis!-confesó riéndose.
-¡Suéltala! ¡¿Qué quieres?-gritó el pecoso.
-¡Entrégate a la justicia y ella no sufrirá ningún daño!-Ace frunció el ceño y chistó con la lengua. Se estaba complicando la cosa.
-¡Ni se te ocurra hacerlo Ace!-le gritó la joven.
-Esto parece un maldito melodrama…-contestó el joven resuelto. Tanto el capitán como la chica lo miraron sin comprender.- ¡Esta bien capitán!-continuó levantando las manos en son de paz-¡usted gana! me entrego, soy todo suyo.-sonrió inocente.-pero déjela en el suelo… ¿no querrá quedarse sin boda?
-¡Idiota!-le gritó Nerumi enfadada-¡¿Qué haces animal?-en ese momento, algunos de los subordinados de la señora de la casa entraron en la habitación y lo apuntaron. Ace miró incrédulo el panorama. Con lo sencillo que podría haber sido que lo reconociese la primera vez que lo vio…pensó mirando a la de ojos verdes resignado.
-Mujeres…-murmuró de mala gana.
-¡No disparen señores!-ordenó el capitán. A aquellas alturas al moreno le pareció una orden absurda-se ha entregado. Traed los grilletes.
-¿Pero señor?-al parecer el capataz del grupo miró asustado la estampa de Nerumi aprisionada por su futuro marido-¿qué hace con la señorita?-aun le apuntaba con el arma.
-¡Menos hablar! ¡Haz el favor de encerrar a ese pirata!
-S-si señor…-el hombre sacó los grilletes y se aproximó a Ace que sonreía de forma maliciosa, se le había ocurrido un plan…Mientras se aproximaba se prendió la mano derecha en fuego. Intentaría desarmar con un rápido movimiento al capitán y luego…
De pronto y sin previo aviso, el pecoso cayó desplomado al suelo. Todos lo miraron asustados. Nadie le había tocado un pelo aun.
-Ace… ¿Qué le habéis hecho? ¡Suéltame!-forcejeó con un capitán que reforzó su agarre con el brazo provocando que la muchacha gimiera de dolor. El capataz se agachó enfrente del pirata y lo tocó con el dedo. Nada…no se movía…totalmente de piedra…sin embargo apreció que no estaba muerto cuando lo oyó respirar…
-Señor…creo…creo que se ha quedado dormido…-todos los presentes se quedaron con la boca abierta de la incredulidad mientras una enorme gota les bajaba por la nuca.
-¡Mejor para mí!-gritó el capitán satisfecho con su trabajo-¡Ponle esas esposas de Kairouseki y enciérralo inmediatamente en la cárcel de la ciudad!
-¡No!-gritó la joven. El capataz obedeció y entre un par de subordinados sacaron al pirata de la habitación. Fue entonces cuando el capitán dejó caer a Nerumi al suelo, la joven tosió ante la falta de aire que había tenido hacía unos segundos, para adelantarse luego y salir del cuarto.
-Nerumi…si te portas bien, prometo que no sufrirá.-ella alzó el rostro empapado en lágrimas, impotente, afligido…escuchó los pasos airosos del capitán por el pasillo y como bajaba las escaleras a toda prisa dando órdenes a los hombres de su madre.
Poco a poco se levantó del suelo y salió de la habitación. Tenía que impedir que le hiciesen daño a él…era lo único que le faltaba para que su pena terminara siendo redonda. Miró hacia el pasillo y fue en ese momento cuando la vio a ella.
-¡Mira!-Nerumi se acercó a la criada que la miraba con una pequeña sonrisa.
-Señorita…está bien…-tartamudeó.
-Dios mío…tenemos que llamar a un médico… ¡Ese animal!-miró el fondo del pasillo por el que se había marchado su futuro marido-¡¿Cómo pudo dispararte e irse así?
-Para ese hombre…soy insignificante señorita…
-¡Ese maldito capitán está loco!-le apartó la tela negra con la que se cubría la herida, a pesar de echar aun sangre, parecía más limpia de lo normal. Aquello la sorprendió y miró a la muchacha como pidiéndole una respuesta.
-El…p-pirata…-le contestó. Nerumi suspiró. Tenía que pensar en algún plan para sacar a Ace de la prisión de la ciudad. Pero, aunque tenía que hacerlo rápido, lo mejor era pensar bien las cosas y que todo se "calmase" de nuevo en aquella casa. Solo así podría hacer algo por su hermano mayor…
…
Al día siguiente, la casa parecía haber vuelto a la total tranquilidad. Como si nada hubiese pasado. Mira dormía en su habitación mientras que se recuperaba del disparo. Al parecer, el médico consiguió sacarle la bala a tiempo y se recuperaría pronto con mucho reposo.
Su madre, iba de aquí para allá dando órdenes e insultando a sus subordinados, calificando de incompetencias sus acciones la noche anterior con el pirata en casa. En cuanto al capitán, este no había aparecido en todo el día. Nerumi supuso que estaba divirtiéndose con su triunfo. Y en cuanto a ella…su madre le había prohibido rotundamente salir de la casa hasta el día de su boda, para que aquello fuese así, había triplicado la seguridad. Conocía a la perfección todas las formas que tenía de escaparse, hacía meses, cuando Jake vivía, lo había hecho a menudo.
Se echó en la cama y suspiró encerrada entre aquellas cuatro paredes. Qué torpe había sido…porqué no se dio cuenta antes…había pasado seis años de su vida con ese chico, y cuando lo vuelve a ver ni lo reconoce. Seguramente pensaba que era una estúpida por haberle delatado, aunque fuese sin querer…
Se incorporó en la cama y miró con tristeza el vestido de novia que había colgado por fuera del armario…estaba segura de que cualquier mujer estaría deseosa de ponerse ese vestido, o incluso de tomar su sitio con respecto al capitán…pero ella no…después de que Ace llegara estaba aun más decidida a no casarse. Y la oportunidad para escapar con él de la ciudad era redonda…pero la preveía difícil. Se levantó de la cama y fue hasta la silla del tocador donde cogió la camisa negra del pecoso. Le había limpiado la sangre y la había doblado cuidadosamente…tocó el tejido de la camisa y sonrió…
-Al final conseguiste tu sueño…-susurró feliz.
"Flash Back"
-¿Piratas?
-Exacto…-el pecoso sonrió. Los dos venían de recoger la ropa que Elizabeth había tendido unas horas antes.
-¿Y eso no es peligroso?
-Eso es lo emocionante Neru, además es nuestro sueño…
-Para ti y para Sabo será fácil, pero para Luffy…
-Jajaja, pues el suyo es más inalcanzable que el nuestro, quiere ser el Rey de los Piratas.
-Eso sería fantástico, pero significa…que algún día…os marcharéis…-la peli castaña miró la ropa que llevaba entre las manos con tristeza.
-¡No pongas esa cara! Vendré a verte.
-¿Y si no estoy aquí?
-¡Te buscaré! ¿Eres mi hermana no?-la volvió a mirar. Y de pronto se le subieron los colores a las mejillas cuando la vio sonreírle feliz. Llamarla hermana…le resultaba raro a veces…
-¿Hablas enserio Ace?
-Claro.-le devolvió la sonrisa.-pero cuando nos veamos puede que no nos reconozcamos. Seré más fuerte…
-¡Y más guapo!-le volvió a sonreír, y de nuevo la rojez en las mejillas. El pecoso iba a contestarle cuando la voz de una mujer adulta los llamó.
-¡Nerumi! ¡Ace! ¡Daos prisa el almuerzo está ya!-la pequeña salió corriendo mientras reía.
-¡Vamos Aaace!-le gritó y el moreno la siguió con una enorme sonrisa…
"Fin Flash Back"
…
Abrió los ojos. Le dolía todo el cuerpo. Como si estuviera soportando un enorme peso sobre su espalda. Miró a su alrededor. Todo estaba muy oscuro y olía muchísimo a humedad. Se incorporó poco a poco, fue entonces cuando escuchó el sonido de los grilletes sobre sus muñecas y sobre sus pies descalzos.
-Genial…-susurró-maldita narcolepsia…-estaba enfadado consigo mismo y con su forma de salir airoso últimamente de los aprietos en los que se metía.
Avanzó hacia las rejas de la prisión a ver si conseguía ver algo entre tanta oscuridad. Poco a poco y a medida que pasaba el tiempo allí, iba tornando la vista hasta que empezó a apreciar algo en la penumbra de las celdas. No había nadie vigilando. Y los demás calabozos estaban muy vacíos. Suspiró. No tenía ni idea de cuánto tiempo había pasado durmiendo desde que estuvo en la casa de Nerumi. De pronto, la puerta que daba de fuera al pasillo, se abrió, y una luz empezó a cegarle.
Un hombre alto, corpulento y bastante feo a su parecer se acercó a su celda hasta quedarse frente a él. Esbozaba una sonrisa triunfal.
-¡Hiken! Me agrada hacer tratos contigo.
-A mi también capitán…-ironizó el pecoso mientras sonreía. El hombre lo miró con cara de pocos amigos.
-Solo he venido a informarte que he cumplido mi parte del trato. Nerumi está bien.
-¿Acaso cree que en este momento me preocupa su seguridad cuando estoy entre rejas?-el capitán lo observó desconcertado.
-¿A no? ¿Acaso no la buscabas a ella?
-Ya se lo he dicho…-le contestó con pesadez-solo la quería por diversión… ¡ya me entiende!-el moreno le guiñó un ojo al marine.-por lo demás me trae sin cuidado…mi vida me resulta más importante e interesante capitán…-aquel juego empezó a resultarle gracioso. Sabía a la perfección que su fin con respecto a Nerumi no era aquel, sin embargo, las reacciones del capitán cuando hablaba del tema, le resultaban bastante entretenidas y divertidas.
-Muy bien…me alegra escuchar eso Hiken…-y encima se lo había tragado. ¡Pobre infeliz! Pensó el pecoso que reía por dentro como un niño pequeño.-porque vas a tener complicado salir de aquí…el día de mi boda vendrán los altos mandos de la marina. Serás un buen premio para Sengoku. Vete haciendo la idea…
-¡Y dígame! No me deje con la intriga… ¿cuándo será ese gran día?-sonrió el moreno picaresco.
-Mañana…-el capitán sonrió con malicia mientras iba hacia la salida. Ace se mordió el labio cambiando su expresión radicalmente. No esperaba esa dificultad tan pronto.-hasta entonces Hiken…que disfrutes de tu estancia en Libertad…-la puerta se cerró tras el hombre con un estruendoso ruido. Al parecer todo se le había terminado de complicar, no solo con su huida sino también con su intento de llevársela a ella. Tenía que pensar cómo salir de allí aquella misma noche…o poca esperanza tendría…
…
Los invitados entraban y salían del gran salón comedor al enorme jardín. Los nobles, algunos reyes del Grand Line y altos mandos de la marina habían sido invitados a aquella gran fiesta que organizó su madre a toda prisa para festejar su compromiso. Nerumi observaba desde la entrada del jardín como la gente hablaba de cosas banales de la vida, del gobierno, o de algo tan aburrido como el dinero. Bebió un sorbo de su copa mientras observó como las criadas servían una copiosa cena y mucha bebida a los invitados. Aquel tipo de fiestas siempre le resultaron absurdas y aburridas. Más si no hay amigos con quien disfrutarlas o si simplemente no conoces absolutamente a nadie. Incluso llegó a desear que su abuelo hubiese llegado aquella noche. Quizás habría tenido alguna posibilidad de liberar a Ace así…
De pronto alguien apoyó la mano en su hombro. Sin mucho entusiasmo la joven volteó a ver de quién se trataba y al ver la cara de su futuro marido, se arrepintió al instante. Casi con brusquedad se apartó de su agarre.
-Sois demasiado arisca.-Nerumi lo ignoraba.-tengo que hablar contigo querida, entra un momento por favor.
-No me apetece escucharle. Además, ¿para qué? ¿Para que intente matarme de nuevo?-lo miró altiva mientras el capitán la observaba como si aquello no fuera con él o nunca hubiese ocurrido.- ¡Oh vamos! ¿No se lo ha contado a sus camaradas?-ironizó.-ya veo que en su triunfal contienda se saltó la mejor parte capitán…-el hombre la agarró del brazo con fuerza y la acercó a él.
-Mucho cuidado con tu lengua…no seas insolente…el pirata no está muy bien parado.-Nerumi abrió los ojos horrorizada.-Cualquier tontería que hagas le afectará para mal. Así que si no te importa acompañarme…-sin rechistar pero terriblemente enfadada, soltó la copa de mala gana encima de una mesa y se adentró en la casa siguiendo al capitán hasta que llegaron al despacho de su madre.-cierra la puerta-le ordenó.-y siéntate.
-No estoy en disposición de contentarle. Lo que quiera decirme, dígamelo ya…-el capitán se había sentado frente a la mesa del despacho.
-He hablado con Hiken no Ace…y creo que te has creado una falsa esperanza.-la de ojos verdes lo escuchaba seria con los brazos cruzados-él no quiere liberarte precisamente, todo lo contrario. Lo que le apetecía querida…era desahogarse contigo…
-¡¿Qué?-Nerumi miró sorprendida e incrédula al capitán.
-Me temo que sus intenciones no eran muy honradas contigo, así que has tenido suerte de que yo estuviera allí para atraparlo. ¿Qué esperabas?
-Eso es mentira…-susurró.-Él no sería capaz de hacer algo así…y menos conmigo…
-¿Acaso te crees especial para un pirata que conoces de vista? Todos son iguales…
-Eso es mentira…-susurró más para sí que para el mundo.
-Y otra cosa…no sé qué relación tienes con él, pero deberías saber que cualquier persona que conozca a u pirata, ayude a un pirata, luche en el mismo bando, o tenga algún tipo de relación sea la que sea…se considera traición al gobierno, se le acusara igual de piratería y la pena es la misma que se le da a todo pirata…la ejecución pública, la horca o Impel Down…-la joven levantó la vista al oír el nombre de aquella prisión. Un recuerdo espantoso le embriagó el alma…
"Flash Back"
-Dadan… ¿Y mi madre cuando volverá de su viaje?-la mujer que miraba al horizonte se sorbió la nariz.
-¿Tu madre?-se giró y observó a la pequeña de nueve años.-se la han llevado Hanon…
-¿A dónde?-la pequeña miró asustada a Dadan.
-A Impel Down…Así que piensa…-dos rastros de lágrimas recorrían las mejillas de la mujer mientras arrugaba un trozo de papel en el que unas iniciales se veían escritas: "E.D.M"-piensa que a partir de ahora…tú y tu hermana tendrán que viajar solas…-y fue en aquel momento, cuando a Hanon le tocó madurar, prácticamente para siempre…
Una semana después, en el nivel seis de la prisión de máxima seguridad…
Un hombre recorría airoso los pasillos de la prisión hasta detenerse enfrente de una de las celdas donde una mujer, demacrada por la tortura, miraba al suelo mientras unas cadenas la ataban a la fría piedra de la celda.
-Hija…-pronunció el hombre. En su tono de voz, una tristeza sobrehumana. La joven levantó la vista y esbozó una pequeña y frágil sonrisa.-tú sentencia…
-Era tu deber…-la mujer lo interrumpió a duras penas.-no voy a culparte por ello papá…-su voz se ahogaba, como si le faltase el aire...
-¿Por qué lo hiciste? Estabas escondida a la perfección… ¡jamás te habrían encontrado!
-Tenía que ir a Shabondy…lo sabes…
-La inconsciencia te ha llevado a la muerte hija…-por primera vez en el rostro de Garp se mostraba una expresión horrible, en la que la pena y el dolor se fundían de forma perfecta. La joven negó con la cabeza.
-No papá…ha sido el amor…-el Vicealmirante levantó la vista sorprendido-y Kizaru hizo lo propio al encontrarme…sabían que me escondía en Fuschia…si me hubiesen encontrado allí habría sido peor…así que no te culpes por firmar un papel…
-Elizabeth…
-Yo elegí este destino al embarcarme con Roger…y este es el final de mi aventura…
-Consecuencias impropias a tus actos…
-Quiero pedirte un favor...ve a ver a Rayleigh. -Garp la escuchaba con la mirada perdida-dile lo que ha pasado…dile que tiene que ir a por las niñas…-dos rastros de lágrimas bajaron por rostro demacrado de la joven.-dile que le quiero…-al Vicealmirante le dio un vuelco el corazón-a él…a mis hijas…a Ace…a Luffy…
-Esos dos…se convertirán en unos vándalos…no hay duda de que aunque quiera evitarles este destino ellos van a obstinarse con ser piratas…
-Nada me haría más feliz que ver como cumplen sus sueños… ¿Lo harás por mí papá?
-Lo haré sin dudar hija…-Elizabeth dio rienda suelta a su llanto casi con desesperación. Hasta aquel instante se había mantenido firme. Pero a falta de dos días para su ejecución, se desmoronó.
-Papá…-Garp se sentó frente a la celda con un nudo en la garganta.-tengo miedo…-confesó.
-Yo también…-por el rostro del Vicealmirante rodó una gota salada.
-Quédate conmigo…-la mujer levantó el rostro, a duras penas, con un sollozo desesperado.-Quédate conmigo hasta que me vaya papá…-su llanto se pronunciaba cada instante que pasaba-no me dejes sola…
-No me moveré de aquí hija…aunque pierda mi derecho como marine…aunque yo sea el que vaya detrás de ti por traición…no me moveré de aquí…te lo prometo…
…
Tres días después de aquella ejecución, todo tipo de periódicos se publicaban y se esparcían por el mundo…llegando incluso a las manos de un muchacho. Un muchacho que tiempo atrás fue seguidor de sus consejos, de su sonrisa, de su fuerza…
-¿Capitán está bien?-Lucky se había acercado a él al verlo temblar.
-Oye Lucky… ¿sabes si Rayleigh-san está en la isla?
-He oído que si capitán…
-Vamos a buscarle…hay algo importante que tengo que tratar con él…-su tono de voz se iba apagando más y más a medida que hablaba.
-¿Pero qué ha ocurrido?-el pelirrojo alzó el rostro y apreció el poco cielo que se veía a través de las enormes copas de los árboles de Shabondy. En ese momento una brisa de aire fresca le removió el pelo. A su alrededor, silencio. Tras unos segundos, en los que intentó coger fuerzas, pronunció…
-Elizabeth ha muerto…
Algo lejos de allí, en esa misma isla, Shakky entró en la casa como si de un rayo se tratase con el periódico en la mano…
-¡Rayleigh-san!
-Tranquila Shakky…-el pirata miraba su jarra rellena de alcohol con la mirada perdida. En frente, un marine que conocía a la perfección, Monkey D. Garp. La mujer se calmó y dejó el periódico sobre la barra, abrió su cajetilla y cogió un cigarrillo. El cual encendió al instante mientras observaba el suelo, afligida.-Si me lo hubiese dicho antes…jamás la habría dejado ir…
-Ya estaba en Impel Down…sus posibilidades de sobrevivir eran nulas…ni siquiera yo sé de dónde sacó la fuerza para mantenerse viva allí…
-La amaba Garp…y aun la amo…-el Vicealmirante lo miró abatido, mientras que a Shakky se le resbalaban dos rastros de lágrimas por sus mejillas.
-Y nunca te guardaré rencor por ello…pero ahora, tienes que asegurar el futuro de tus hijas…Quizás…con mi hermana puedan vivir bien…
-Claro…-apenas oía sus palabras. Se perdía en el inmenso mar de sus recuerdos- pero antes…dime, ¿dónde está descansando…? Quiero estar con ella…quiero hablar con ella una vez más…
"Fin Flash Back"
-¡Nerumi!-aquel gritó hizo que volviera a la realidad.- ¿Se te ha ido el santo al cielo? ¿Qué te pasa?-su madre la miraba indignada. Ni siquiera se había dado cuenta de que mientras divagaba en sus recuerdos el capitán se había marchado de la sala.
-Nada…no me encuentro muy bien…eso es todo…creo que estoy nerviosa por la boda…-mintió.-así que será mejor que me vaya a descansar…
-Si anda…vete a descansar…que pareces un alma en pena vagando por la casa con esa cara…ni siquiera con invitados eres capaz de ser un poco más simpática.
-Será por las lecciones que la vida me ha dado hasta ahora…-contestó con suavidad. La señora de la casa arqueó las cejas. No entendía porque no le daba ahora por batallar con sus tonterías.-si me disculpa…-la joven salió del salón y subió las escaleras hasta llegar a su habitación. Se cambiaría de ropa e iría a buscar a Ace porque sabía a la perfección que todo lo que le había contado el capitán acerca de sus intenciones con ella, era una gran mentira…
