Capítulo 4
El pecoso había ingeniado un plan. No muy digno desde luego…pero algo era algo. Con aquellos grilletes aprisionándole las muñecas poca cosa podría hacer, más que aquello que se le había ocurrido. Faltaban, según sus cálculos, unos cinco minutos para que el carcelero le trajera la comida. Momento crucial para huir...
Diez minutos después el hombre, mayor para su profesión, abrió la puerta del pasillo y se acercó a un hambriento Ace con una bandeja de mala comida entre las manos.
-Llega cinco minutos tarde señor Kaito. -Ace sonrió, le caía bien aquel viejo, aunque fuera su carcelero. Al fin y al cabo, era un hombre amable al que la marina y el gobierno le traía sin cuidado.
-Lo siento mucho jovencito, tenía asuntos que atender ahí afuera. Mañana es su traslado…-el hombre abrió la puerta de la celda y le dio a Ace la bandeja. El moreno empezó a comer con ganas-es una lástima que te hagan esto joven…los hombres buenos jamás deberían de estar encerrados sean de la condición que sean.
-El mundo está podrido, viejo…
-¡Qué razón tienes chaval!-el hombre soltó una carcajada que contagió al pecoso.
-Viejo, ¿está es la cena cierto?
-Sí. Deberías de comer despacio, a partir de aquí creo que la comida escaseará en tu menú.
-Espero que no…-el hombre salió de la celda y pegó un tirón a la puerta para cerrarla.
-Siento tu suerte chaval…
-No se preocupe. Gracias por la comida…-el carcelero iba a marcharse, cuando Ace lo llamó.
-Osan…-el hombre se dio la vuelta.-se ha dejado la bandeja dentro.
-¿Qué? ¡Vaya cabeza la mía! Con la edad se pierden todas las facultades hijo…-el hombre volvió a abrir la celda y se colgó las llaves en el cinturón. Iba a agacharse a recoger la bandeja cuando Ace interrumpió su acción.
-No se moleste, yo se la doy.-le sonrió.
-Gracias muchacho…-en un rápido movimiento el moreno logró desenganchar las llaves que guardaba el hombre. Desde que lo conoció se había fijado en cómo se las enganchaba y desenganchaba, así que le resultó bastante sencillo arrebatárselas.
-De nada.-El celador, salió de la celda cerrando de nuevo las rejas. Ace espero a que saliera por la puerta del pasillo para soltar una carcajada y sacarse las llaves del bolsillo.-siento tener que meterte en problemas viejo…
Con un par de llaves se deshizo de los grilletes que ataban sus tobillos y sus muñecas, los cuáles, movió para comprobar que sus facultades seguían siendo las mismas. Dejó las llaves en el suelo de la celda y prendió uno de sus dedos en fuego. Al instante, la cerradura se había fundido por completo y lo dejaba salir con total libertad. Se acercó a la puerta del pasillo sigiloso y escuchó que no hubiese nadie tras ella. Poco a poco fue abriéndola hasta asomarse aun tétrico pasillo donde la iluminación tampoco era una maravilla.
Con movimientos sigilosos, se escondió tras un mueble mientras miraba expectante el largo pasillo que le tocaba recorrer, porque antes de irse, tendría que ir a buscar sus pertenencias…
…
Con bastante cuidado, y tratando de que nadie la viera salir de la casa, la joven se escondió entre los arbustos del jardín por los que se arrastró hasta llegar a la puerta abierta. Iba a salir, cuando se percató que delante de la puerta había dos hombres custodiándola, y a su parecer, eran bastante grandes. Al ver que le resultaría imposible salir por allí, dio la vuelta y gateó hasta llegar a unos arbustos muy frondosos donde sabía que no había rejas de por medio para poder pasar. Más de una vez había salido por allí por mucho que aumentaran la guardia.
A duras penas, con el pelo lleno de hojas y cayendo de boca contra el suelo, salió de la casa. Se incorporó del y cogió la pequeña mochila de cuero marrón que llevaba. Se la echó al hombro y empezó a correr sigilosamente calle abajo. Sonrió feliz al sentirse libre de nuevo. Era como si él estuviera vivo y ella corría para ir a verlo. Pero está vez se alejaría de aquella casa para siempre…y por primera vez en mucho tiempo, volvió a sentirse verdaderamente feliz…
"Flash Back"
Entró en la habitación de la joven criada que leía un libro recostada en la cama.
-¿Señorita?-al verla, dejó la lectura al instante y sonrió.
-¿Te interrumpo?-Nerumi se acercó a la cama de la mujer y se sentó a su lado.
-En absoluto…
-¿Cómo estás?
-Mucho mejor. Pero dígame, ¿qué hace aquí que no está abajo en la fiesta?
-He dicho que me encontraba indispuesta…
-Entiendo…-Mira sonrió sagaz.- ¿No será que piensa irse?-Nerumi observó a su amiga sorprendida.
-¿Cómo lo sabías? He venido a decírtelo…
-Es fácil…tu sonrisa brillante te delata, por no hablar de ese azul cielo que llevas, muy distinto del negro que solías vestir desde hacía más de seis meses. Además de esa mochila al hombro que te regaló Hanon.
-Eres impresionante…-Nerumi le dio un abrazo a la joven.
-¿Piensa rescatar al joven pirata?
-¿A Ace? Tanto como rescatarlo no sé…al menos voy a intentar hacer algo…
-Dígame, ¿por qué tanto interés por ese muchacho?
-Es…mi hermano mayor Mira…-la joven abrió los ojos de par en par ante la sorpresa.
-¿Su hermano? ¿De sangre? ¿Entonces eráis tres?
-No, no es mi hermano de sangre. Mi única hermana mayor verdadera es Hanon. Ace es solo alguien a quién debería de considerar mi hermano.
-¿Debería?-Mira la observó con curiosidad y entendió al instante porqué decía aquello.
-Sí…es una larga historia…
-Está bien…aunque me alegraría escuchar que siente algo…
-¿Qué? ¿Sentir algo? Llevo años sin verlo, solo siento la emoción de volverlo encontrar. De ver que está bien…
-Bueno…espero que esta huida que planea sirva para que consiga su sueño…
-Eso espero.-sonrió.-tengo que marcharme Mira…
-Lo sé señorita…espero que sea feliz…me alegra mucho haberla conocido…-suspiró.-la casa se quedará extraña sin ustedes dos que llegaron a darle la luz y alegría que le faltaba…
-Gracias por todo Mira…
-A usted… ¡Y aprovéchelo!-Nerumi la miró desde la puerta-¡En mi opinión es un gran partido!-la de ojos verdes soltó una carcajada que fue seguida por su gran amiga y compañera…
"Fin Flash Back"
…
De momento había evitado a todos los guardias que rondaban los calabozos. Aunque en ninguna de las puertas en las que había entrado parecían estar sus cosas. Entró en otra habitación más y echó un vistazo. Nada. Se revolvió el pelo pensativo.
-¿Dónde las habrán metido…?-de pronto tras la puerta escuchó como unas voces se acercaban por el pasillo. Enseguida se escondió tras lo que parecía ser un enorme sillón-sofá. Y las personas que estaban tras la puerta entraron.
-Pensaba que estaba en la fiesta señorita. ¿Llamo al capitán?
-No, estoy aquí por eso. Él estaba atendiendo a los invitados por eso vine yo con urgencia. -Ace arqueó las cejas mientras escuchaba. Aquella voz le sonaba muchísimo. Pero por el momento prefirió no manifestarse tras el sofá.
-Me parece fantástico señorita, pero el capitán ha prohibido rotundamente que alguien vaya a verlo. Bajo cualquier circunstancia sea quien sea.
-No vengo a verlo a él señor…m-mi prometido me ha pedido que me lleve sus cosas.-soltó sin pensar para ganar tiempo. Ace sonrió. Al fin sabría donde diablos las habían escondido. "Un momento… ¿prometido? No será…"
-Estupendo entonces señorita, espere aquí un instante-el hombre se encaminó hacia la puerta.
-¡No me importará…!-levantó la voz-perdón…no me importaría acompañarle para que no tenga que dar tantas vueltas.
-Lo lamento señorita es un sitio peligroso para una joven como usted.
-¿Acaso está cerca del prisionero?
-Eso es confidencial…y ahora, si me disculpa.-el hombre salió por la puerta.
-Mierda…-pronunció la chica con rabia. Ace aprovechó para salir de su escondite.
-Voy a tener que encerrarla por esa forma de hablar señorita…-la joven giró la cabeza en dirección al sofá, donde un Ace sonriente la miraba apoyado en el respaldo.
-¡Ace!-Nerumi se acercó a él y lo abrazó con fuerza. Al moreno se le subieron de repente los colores.
-Oi…oi…me alegra tu efusividad pero…-mantenía las manos en alto para no tocar nada indebido-no hables tan alto que me van a descubrir…-le revolvió el pelo.
-Lo siento…-se retiró de él. Aun mantenía su sonrisa.
-¿Qué diantres haces aquí?
-He venido a buscarte.
-No hacía falta…puedo escaparme de una prisión así yo solo. Es como un juego de niños-rió. Nerumi le lanzó un puchero.
-¡Te caíste al suelo pensé que te había pasado algo!-le contestó enfadada.
-Ah eso…-pareció que de repente, le había tocado el orgullo de hombre fuerte y capaz.-Pues…
En ese instante, la puerta empezó a abrirse, Ace se escondió tras el sofá y Nerumi se sentó en él con muchísima rapidez.
-Aquí están…-el hombre dejó las pertenencias del joven, incluidas las botas, sobre el escritorio.
-Muchísimas gracias.-Nerumi se acercó al escritorio y cogió todas las cosas.
-Y ahora, permítame que la acompañe a la salida.-se ofreció.
-¡Sí claro! Pero…-miraba el sillón de reojo-pero…-ahora el aprieto estaba en sacar al pecoso de allí.-…verá…me da cosa pedírselo…-ni siquiera pensaba lo que decía.
-¿Pedirme?-al pobre hombre se le subieron los colores. Nerumi se percató de ello y lo aprovechó.
-Sí…verá…también he venido porque me encantaría que usted…m-me hiciera un favor…-aquel tono seductor dejó al oficial totalmente desarmado. Más aun cuando la joven se subió al escritorio, se cruzó de piernas y lo miró con insinuaciones.
-En…entiendo…señorita…
-¿Le importaría entonces despejar este ala de la prisión? No me sentiré muy cómoda con el personal dando vueltas por los pasillos…-Nerumi se mordió el labio inferior y el oficial empezó a sudar.
-Cla…claro…-iba a salir de la habitación cuando de pronto se detuvo.-pero…se...señorita, usted está…prometida…
-¿Y…? ¡Oh vamos será como una despedida! Llevo observándolo mucho tiempo y no quiero desaprovechar ahora la oportunidad antes de atarme…-le respondió fingiendo entusiasmo-¿Qué le parece oficial?-Ace, que escuchaba la conversación no podía parar de reírse.
-Me parece una idea fantástica-el hombre salió de la habitación y lo escuchó gritar a sus subordinados aquí y allá por el pasillo. Nerumi suspiró y Ace salió de su escondite. Al verla en aquella posición sonrió. Estaba claro que cualquier hombre caería a sus pies, aquellos diez años sin verla la habían vuelto realmente preciosa.
-¿Y ese arma?-la picó. Nerumi lo miró con cara de pocos amigos.
-Armas de mujer se llama Ace.-Nerumi se bajó de su asiento y el moreno fue hacia el escritorio por sus cosas.
-Son bastante poderosas.-rió.
-¡Deja de burlarte y vámonos! No me apetece hacer nada con ese tipo…no me obligues a ello…-el moreno miró su cara de asco al recordar al oficial y volvió a reírse.
-Tampoco permitiría que te tocara un pelo hermanita…-le revolvió el pelo mientras se echaba la mochila al hombro.- ¡vámonos!
Ace abrió la puerta sigiloso y cuando vio el pasillo despejado, le indicó que lo siguiera. Ambos recorrían los pasillos en busca de la salida con muchísimo cuidado…Sin embargo…
-¡Alto ahí Hiken!-uno de los soldados los había visto por la espalda en uno de los cambios de pasillo. El moreno se dio la vuelta, agarró a Nerumi de la muñeca colocándola tras él. El soldado le apuntaba decidido.
-Deberías saber de sobra que no puedes matarme con simples balas…-sonrió con malicia. Le encantaba la acción. -Neru, ponte a cubierto…-la joven acató aquella orden sin rechistar. Y sin pensárselo dos veces el pecoso hizo arder su mano derecha y gritó.- ¡Hiken!-una enorme llamarada recorrió el pasillo llevándose al pobre soldado que había por delante y haciendo cenizas prácticamente los alrededores. Nerumi vio anonadada el ataque desde su posición. De pronto las alarmas empezaron a sonar. El pecoso agarró la muñeca de la joven que permanecía parada y tiró de ella para empezar a correr.- ¡Perdona si he sido brusco!-decía mientras corría-pero estaba cansado de hacer las cosas bien.-le sonrió de lado y Nerumi soltó una carcajada.
-¿Cómo has hecho eso?-llegaron a la puerta de la salida, un enorme comando los esperaba fuera y les apuntaban.
-Es una Akuma no mi, ¡Agáchate detrás de la pared!-la chica obedeció. En ese instante el batallón comenzó a disparar-¡Kyou Kaen!-de pronto una enorme pared de fuego se precipitó hacia los soldados que caían al suelo al instante.- ¡Vamos!-la chica salió de su escondite.
-¡¿Quieres que me queme?-la joven miró el panorama espantada.
-¡Corre detrás de mí!-a medida que fueron avanzando, el cuerpo del moreno absorbía las llamas como si de agua para una esponja se tratase.
Al salir del lugar siguieron corriendo hasta meterse en un callejón para que nadie los viera, y para poder asegurarse que no los seguía nadie. Nerumi se sentó en el suelo con la respiración agitada mientras Ace vigilaba la avenida.
-A sí que una Akuma no mi ¿no?
-Sí…-el moreno se giró y sonrió, también estaba cansado por la carrera.-la Mera mera no mi, es una fruta de…
-¿De fuego…? ¿Enserio?-Nerumi le sacó la lengua de forma infantil, Ace rió.
-Vamos, levanta.-el moreno le tendió la mano, ella la agarró con fuerza para incorporarse.-tenemos que marcharnos, ya hablaremos después.-estaba a punto de salir del callejón cuando la joven le agarró el brazo. Ace se giró y la observó extrañado.
-Ace espera…-mantenía el rostro agachado.
-¿Qué pasa?
-Antes de irme para siempre de esta ciudad, tengo que ir a un sitio…
-Nerumi, nos están siguiendo… ¿crees que podemos ir de excursión en un momento así?-la joven le agarró la mano. Ante el gesto, Ace la miró sorprendido.
-No te lo pediría si no fuera importante para mí…-levantó el rostro. Tenía los ojos vidriosos y los labios entreabiertos le temblaban.-por favor…-una de las cosas que siempre le había dado respeto, era ver a una mujer llorar. Era algo superior a sus fuerzas y su instinto sobre protector le reclamaba otorgarle lo que fuese menester para acabar con ese llanto. Y verla a ella, en aquel estado de debilidad, frágil, y de súplica, le partió el corazón.
-¿Dónde quieres ir?-le respondió con una sonrisa para trasmitirle tranquilidad.
-Sígueme…
Después de dar unas cuantas vueltas para que ninguna patrulla de soldados o marines los encontraran, habían salido un poco a las afueras de la ciudad hasta llegar a una gran explanada que se alzaba sobre una colina y rodeada de piedra. Al frente una puerta de rejas negras y tétricas.
-¿Al cementerio en mitad de la noche?-Ace la miró incrédulo.-qué original…-observó el panorama con los brazos en jarra y una sonrisa divertida.
-Sí, vamos…-susurró la joven que abrió las rejas para entrar.- ¿Puedes hacer luz?
-Claro…-al instante se prendió unos cuantos dedos.-pero dime, ¿qué hacemos aquí a esta hora mujer? Con toda la ciudad siguiéndonos…estoy seguro que en tu casa saben que ya no estás…
-Mejor así…-en su tono de voz pudo denotar un atisbo de tristeza.-solo quiero despedirme de alguien…-recorrieron las lápidas hasta llegar a acercase a una en concreto.-espera aquí, tardaré dos minutos, ¿vale?-de pronto, una lágrima rodó por la mejilla de la joven.
-Neru, ¿estás bien?
-Sí…tranquilo…-intentó sonreírle.
Vio como se acercó a la tumba, y con sus manos recorrió la inscripción que había grabada en ella. Casi al instante, se llevó la mano a los labios y comenzó a llorar en silencio. Fue entonces cuando el moreno vio oportuno alejarse unos metros más…
-Jake…lo siento…t-tengo que irme…-sollozó-y es muy probable que sea para siempre…ha…ha venido Ace, ¿sabes?-intentó sonreír-C-creo que esta es la señal que siempre me dijiste que vendría…la señal que me…que me haría libre…-intentó sosegarse-él es bueno…él es…-por un instante lo miró, él se entretenía jugando con su propio fuego. Sonrió.-¿crees que será?-se mordió el labio inferior.-es imposible…-negó con la cabeza-…me marcho, pero prometo volver algún día…para hablar contigo…para contarte cómo va a ser mi vida a partir de ahora…gracias por todo…te recordaré y te echaré de menos siempre…no habrá un solo día que no viva por ti…te quiero…-se incorporó y toco el mármol blanco una vez más, para luego alejarse poco a poco…con el corazón encogido y llorando a moco tendido, aunque siempre en silencio…
Ace la vio venir. Miró con tristeza su enorme expresión de dolor. No preguntaría. Simplemente esperaría el momento en que ella tuviese la fuerza suficiente para contárselo…
-Ya está…-su voz se entrecortaba. En ese instante, no pudo más, se acercó a ella y la abrazó con fuerza. Sin decir nada. Ni un porqué, ni un qué ocurre o quién era…nada…simplemente le tendió el hombro y le susurró con dulzura.
-Desahógate…-la joven rompió el llanto.-prometí cuidar de ti…y mírame…te he dejado sufrir de esta manera durante diez años…-Nerumi levantó el rostro para mirarlo sin entender.-tu madre, Elizabeth, me lo pidió…-por un instante la chica sonrió feliz. Sabía que pasara lo pasara, siempre podía contar con su ángel de la guarda…-¿estás mejor?-ella asintió secándose las lágrimas.- ¿nos vamos?
-Sí…
…
Corrieron hasta el puerto a la espera de poder encontrar su bote lo antes posible. Sin embargo, por el camino, la tarea se les fue complicando. Ya no solo lo buscaban a él, sino también a ella. Y caras tan conocidas eran un fácil blanco para los marines y ciudadanos de las calles. Más de una vez Ace había tenido que echar mano de su habilidad para salir airosos de algún sitio. Al llegar al puerto, Ace buscó el bote con presteza.
-¡Espera!-Nerumi trataba de recuperar el aliento mientras intentaba alcanzarle en el paso ligero que él llevaba.- ¡necesito respirar Ace! ¿Por qué no paramos un instante?
-¡No seas suicida! Si paramos ahora sabe Dios…lo que nos pasará…y estoy deseando salir de esta maldita ciudad lo antes posible. ¡Odio este tipo de lugar!-estaba sulfurado. Desde el primer momento en que pisó el puerto quería pasar una noche tranquila y marchar cuanto antes. Pero claro, la palabra tranquilidad al parecer en la vida de un pirata era mucho pedir…
-Vale, vale…no hace falta que grites…
-¡Ahí está!-el moreno divisó su bote y corrió hacia él, Nerumi lo siguió. Sin embargo al llegar a él un escuadrón de marines con un respectivo Capitán, que los dos conocían a la perfección, se acercaban a toda marcha.
-¡Los encontramos!-Ace tiró la mochila al suelo y se acercó al grupo de marines, estaba realmente furioso y francamente cansado de huir.- ¡Disparen!-dicho y hecho, los subordinados dispararon sin miramientos. Ace tuvo que repetir el ataque que usara contra los marines de la prisión
-¡Kyou Kaen!-cualquier ataque fue interceptado por la pared de fuego que había proyectado. Los marines caían al suelo de la misma forma, pero no sabía si era porque estaban muertos o inconscientes. Cuando el fuego se disipó vio que solo quedaba el dichoso capitán apuntándole.- ¡Es que no se cansa!-le gritó el moreno con el ceño fruncido-¡¿Todavía no se ha dado cuenta de que sus balas y sus marines no me hacen absolutamente nada?-el capitán sonrió de forma maléfica.
-¡Quizás a ti no!-disparó el arma, la bala traspasó el cuerpo del pecoso que se percató al instante de la intención del capitán. Se giró hacia ella.
-¡Nerumi!-la joven se dio la vuelta para mirarlo y en ese instante, una bala le rozó con fuerza la parte derecha del abdomen.
La joven se agachó en el suelo con una expresión de dolor en su cara. Se tapaba la sangre que vertía de la herida, con su mano. Sintió como sabor metálico subía y se le escapa un hilo por la boca. Y de pronto, la vista se le nubló y calló inconsciente al suelo…
El moreno miró al capitán con una irá pocas veces vista en sus ojos, con un brillo asesino. Se acabó el juego, se acabó eso de ser compasivo. Había perdido los estribos por completo y sus nervios estaban a flor de piel. Hacía tiempo que no se enfadaba tanto…hacía tiempo que no perdía el control de sus actos…y en un impulso, se lanzó hacia el capitán con toda la intención de atacarle y acabar con su vida…
Cinco minutos después, había cumplido su palabra, y aunque aun estaba enfadado, parecía haberse sosegado un poco. Se acercó a la joven que estaba tumbada en el suelo y miró la fea herida que tenía en el abdomen. De nuevo la tarea se le complicaba. No había dado clases de medicina y no tenía ni idea de cómo iba a tratarle aquella herida. Tenía unas nociones básicas de primeros auxilios, pero aun así…miró a su alrededor preocupado, ¿quién sería capaz de atenderla sabiendo quien era sin más? Nadie…
De pronto, de entre la muchedumbre que se arremolinaba cerca, dos mujeres y unos cuantos hombres se abrieron paso.
-¡Nerumi!-"la "señora" de la casa…lo que me faltaba" pensó el pecoso. -¡¿Qué le has hecho animal?
-¡¿Pregúntele a su futro marido?-le contestó él de mala gana. Había perdido todos los modales que tenía. Con aquel tipo de gente era imposible tener paciencia.
-Está muerto señora…-le corroboró uno de sus subordinados con cara de pánico.
-¡¿Qué?-se volteó hacia Ace-¡Desgraciado…!
-¡Señora!-la joven criada se abrió paso, venía seguida de un hombre.-el médico…
-¡Gracias a Dios! ¡Suéltala de una vez pirata asqueroso! ¡Todo esto es culpa tuya!
-Por favor señora…con sus gritos no puedo hacer mi trabajo…-atinó a decir el médico antes de que Ace contestara. El practicante revisó la herida y puso mala cara.-tenemos que llevarla a la clínica…si no, es posible que la herida vaya a peor como se infecte…aunque menos mal que no ha recibido la bala de lleno…
-¿Pero se pondrá bien?-preguntó Mira.
-Sí, no se preocupen…aunque debe descansar… ¡vámonos rápido!
-¡Capataz! ¡Coge a la niña que nos vamos!-ordenó la señora enfadada.
-No.-la negación de Ace sonó tajante.-yo la llevaré…y luego se vendrá conmigo…
-¡¿Al mar? ¡¿Está loco? ¿Cree que voy a dejar que se la lleve porque sí?
-Más le vale…-le contestó serio, mientras seguía al doctor hasta la clínica.
...
Espero que os haya gustado! Hasta le siguiente, un beso ^^
