Capítulo 5.
Unas tres horas después, Nerumi descansaba con la herida curada en una de las camas de la clínica. Ace la vigilaba de cerca, mientras que la estirada mujer daba vueltas de un lado para otro totalmente indignada por la presencia del pirata.
-No se preocupe, la señora siempre es así…-Mira le dedicó una sonrisa que el moreno correspondió de buen grado.
-Te admiro por soportarla tan pacientemente.-le contestó.
-Por cierto, no pude darle las gracias por lo de la otra noche…
-No te preocupes. Siento no haber podido hacer más. Tengo unas fuertes nociones de navegación, pero de medicina…
-Es lógico.-sonrió mientras miraba a Nerumi descansar. Tras minutos de silencio, la muchacha volvió a hablar- ¿puedo preguntarle algo?
-Sí claro.
-La señorita me confesó que eran hermanos, pero no de sangre.
-Es cierto.
-Entonces…si ella sintiera algo por usted más allá de ese cariño familiar o de esa amistad que comparten, ¿no estaría mal cierto?-ante la pregunta a Ace se le subieron los colores. Sin embargo intentó ocultar aquella sorpresa bajo la sombra de su sombrero.
-Su…supongo que no estaría mal.-terminó contestando.- ¿Por…por qué lo pregunta?
-Curiosidad…-la joven sonrió.
-¡Es indignante!-la mujer entró en la habitación y fulminó al pirata de arriba abajo.-tener que soportar este tipo de gente y que nadie haga nada…-Ace le sonrió a la señora y a esta, casi le da un ataque de histeria.- ¡Y para colmo sin boda!-ante los gritos Nerumi se revolvió en la cama.
-¿Quiere callarse? Va a despertarla…-el pecoso le habló con la seriedad que a veces lo caracterizaba.
-¡Y encima…!-volvió a levantar la voz, sin embargo la atención de los presentes se había centrado en la peli castaña, que empezaba a abrir sus ojos verdes.
-¿Ace…?-intentó incorporarse, pero enseguida el dolor en el abdomen hizo frenar su tentativa.
-Señorita, no se esfuerce.-Mira la ayudó a sentarse.
-Estoy aquí tranquila.-el moreno le sonrió y la de ojos verdes le correspondió.
-¿Pueden salir de la habitación? Quiero hablar con mi hija…-había ira en las palabras de la mujer que apoyaba las manos en las maderas del pie de cama.
-Ni hablar…-contestó Ace.
-Señor…-Mira se dirigió a él intentado apaciguarle.-será mejor que salgamos. Luego podrá entrar de nuevo estoy segura…-la señora lo miró de reojo con cara de pocos amigos.
-Estaré bien Ace…-susurró Nerumi. El nombrado suspiró y se levantó de su asiento en dirección a la puerta.
-Las mujeres y su ingenuidad…-iba murmurando,
Cuando los dos salieron de la habitación, su madre la miró seria y ofendida. Se acercó a ella y con una soberbia impropia en aquel momento, le propinó un bofetón en la mejilla derecha a la joven. Nerumi la miró con rabia, mientras se llevaba la mano a la mejilla, sin embargo poco podía hacer con aquella herida.
-¡¿Qué haces?
-¡¿Cómo te atreves a humillarme de esta manera? El capitán muerto…y tú huyendo con un pirata… ¡¿Cómo has podido hacer algo así? ¡¿Acaso no tienes consciencia? Ese pirata acaba de asesinar a un hombre ¿y tú lo sigues?-la mujer la miró con desprecio.-solo las ligeras de faldas y las fulanas harían una cosa así…pero, ¿eso es lo que quieres no? Al fin y al cabo bebes los vientos por los mismos despreciables que están hundiendo al mundo en la desesperación, o ¿qué crees que significa la palabra piratería?-acentuó el último término asqueada.- ¿te piensas que esos hombres van por el mundo cantando felices?-ironizó-son unos depravados, sucios, violadores, asesinos, ladrones…la más baja calaña que puedas encontrar…no son aventureros hija…son renegados, unos despreciables perros cuyo único final es la muerte en el patíbulo o en una horrible prisión. ¿Es eso lo que quieres en tu vida? ¿Vivir como una cualquiera en manos de un hombre que lo mejor que puede hacerte es forzarte a cualquier cosa?-la mujer arqueó las cejas esperando una contestación.
-Ese hombre que ha muerto como tú dices,-acentuó su tono de rabia-disparó a Mira hasta casi matarla. Luego estuvo apuntándome con ese mismo arma y casi me asfixia con la mano libre. Y por capturar a Hiken, hoy me ha disparado una bala en el abdomen… ¿y aun piensas que vale más su persona que la de un pirata? ¿Qué él lo ha hecho por el bien del mundo? ¿Qué no ha intentado acabar con mi vida con tal de satisfacer sus intereses? ¡No me lo creo! Y si soy feliz, sí. Lo prefiero. Prefiero estar así a vivir una vida llena de mentiras, de engaños, una vida que no me pertenezca…-la mujer la miró por encima del hombro.
-Si te vas tampoco tu vida te pertenecerá por entero a ti. Tu cabeza será buscada por el gobierno mundial…hacer lo que te dé la gana significará que vivas o mueras.
-Voy a irme con Ace, le guste o no…y no le estoy pidiendo permiso, se lo estoy afirmando.
-Muy bien. Tu abuelo Garp viene mañana y se encontrará con este panorama…ya veremos que decide hacer contigo y con el depravado de Portgas…-salió de la habitación dando un portazo. Cinco segundos después el moreno entró con una sonrisa.
-Creo que está feliz de que estés bien…-ironizó mientras lanzaba una carcajada. Sin embargo, sus risas cesaron ante la cara de la joven. Pálida, agachada y triste.- ¿Qué te pasa ahora?-el moreno se acercó y se sentó a su lado en la cama.
-Vámonos ya…-le suplicó.
-Tienes que descansar mujer…
-Puedo soportarlo, vámonos ya por favor…
-¿A qué viene tanta prisa de repente?-la joven levantó la cabeza y lo miró temerosa.
-El abuelo viene mañana.-ante la confesión, a Ace le entró un sudor frío por el cuerpo. Sobre todo al recordar los "puños de amor" que se gastaba el viejo con ellos cada vez que los veía. "Menos mal que eran familia porque si no…"pensó el pecoso.
-Sí, tienes toda la razón…tenemos que irnos inmediatamente.-trago saliva para no tartamudear.
-Ayúdame a levantarme…
-No espera…aun no…esperaremos hasta que todo el mundo se vaya a dormir y se calmen un poco los ánimos. Recuerda que nos persiguen todos en esta ciudad.-sonrió.
-Está bien…
-Descansa mientras tanto, no me moveré de aquí.-la joven se recostó entre las sábanas y lo miró de reojo pensativa.
-Oye Ace…no te he dado las gracias por todo esto que estás haciendo…
-Y no tienes que dármelas, es mi deber sacarte de este mundo antes de que te absorba por completo. Es horroroso…
-Sí…durante mi estancia aquí me he acordado mucho de Sabo…-a Ace se le cogió una punzada en el corazón al escuchar aquel nombre.-ahora entiendo porque era así…
-Me lo puedo llegar a imaginar…-el pecoso habló con la mirada perdida y el tono de voz ausente.
-¿Estás bien?
-Nada…solo que a veces me persigue la culpa…
-No fue culpa tuya, ni de Luffy, ni de nadie…tomó una decisión y…
-Dejemos de hablar de esto, ¿te importa?-su tono de voz era suave y le dedicó una enorme sonrisa.-ahora, será mejor que te duermas…nos espera un viaje movidito…
-Claro…Por cierto, dile a Mira que necesito algo de ropa…
-¿Para qué? No vas mal así de provocativa jajaja
-¡Ace!
…
Pronto amanecería. Se levantó de su asiento, en el que se había quedado dormido unas cuantas veces, y ando hasta la puerta. La abrió sin mucho cuidado y miró el pasillo de la clínica a un lado y a otro. Solo había un par de soldados dando vueltas y algún que otro subordinado de la señora. Volvió a entrar en la habitación y se acercó al baño, para llamar a la puerta.
-¿Nerumi? ¿Qué te falta?
-Ya va señor.-escuchó a Mira tras la puerta. Dos minutos después esta se abrió.
-Lista.-Ace la miró de arriba abajo casi maravillado. Aquel vestido blanco le sentaba como un guante.
-Impresionante…-susurró para sí.
-¿Decías algo?-le preguntó la joven que se colgaba la mochila.
-¡¿Qué? ¿Yo? Nada…nada…-agitó las manos de manera efusiva para quitarle importancia a sus pensamientos.
-Pues vámonos antes de que vengan todos,
-Sí, vamos.-el moreno se acercó a la puerta y volvió a vigilar el pasillo. Al ver que no rondaba nadie, le hizo una señal a ella y salió de la habitación.
-Señorita tenga cuidado. Esa herida que tiene aun es muy fea…-Mira la abrazó.
-Tu igual ¿vale? No te preocupes por mí estaré bien…gracias por todo…
Salió de la habitación y se dirigió a donde Ace estaba atrincherado antes de bajar las escaleras de la lujosa clínica.
-Aich…-se encogió un poco de dolor. No podía andar tan rápido.
-¿Estás bien? ¿Te duele?-le susurró el moreno.
-Un poco…pero se me pasará…-le sonrió, él la correspondió.
-Bajemos…-la agarró de la muñeca para que le siguiera los pasos al bajar. Poco a poco y con muchísimo cuidado llegaron a la primera planta.-Qué raro…-susurró-pensé que habría más seguridad aquí…
-¿Se habrán ido a dormir?-fue lo primero que se le ocurrió.
-No creo...vamos de todas formas.-iban a avanzar cuando se detuvo.-espera.-se quitó el sombrero y se lo colocó a ella.
-¿Qué haces? No es momento para jugar…
-¿Acaso quieres que te descubran?-le susurró. Iban a salir pacíficamente de la clínica cuando nada más cruzar la puerta, como unos seis marines y otros cuatro subordinados, los apuntaron con rifles y pistolas. Ace suspiró.
-Sabes que no puedo correr, ¿verdad?-le susurró la joven mientras lo miraba de reojo nerviosa.
-Voy a cogerte a la de tres.
-¡¿Qué?-la joven lo miró atemorizada.
-¡Alto o dispararemos!
-Una…
-Espera Ace…analicemos la situación…
-Dos…-los soldados apretaron los gatillos.
-Deja de contar por Dios…
-¡Tres!-en un movimiento rápido, cogió a la joven en brazos y se volvió a meter en la clínica.
-¡Deja a la señorita en el suelo pirata!
-¡Eres un genio!-le echó en cara la de ojos verdes cuando vio arruinado su plan de escape.
-Que impaciente eres.-le chistó el moreno que corrió con ella en brazos pasillo arriba por la planta baja. Siempre teniendo cuidado de la vigilancia.
-¿Y por dónde piensas salir? Estamos rodeados…-llegaron a una especie de recepción rodeada de enormes ventanales que daban al jardín.
-¿Por la ventana?-le contestó. Lo estaba poniendo de los nervios y aquello no facilitaba las cosas.
-¡¿Qué?-en ese instante, la dejó en el suelo y abrió con cuidado uno de los tragaluces, miró alrededor. Al parecer solo se estaban concentrando en reforzar la seguridad de las puertas.
-Vamos Neru…-le tendió la mano para saltar por la ventana. Ella se agarró sin dudar.
El moreno fue el primero en pisar la fina hierba verde del jardín de la clínica. Luego elevó los brazos para agarrarla de la cintura al bajar. Al tocar el suelo, la joven sintió una pequeña punzada en la herida lo que hizo que perdiera un poco el equilibrio. Sin embargo, él que estaba enfrente la agarró mejor. Ante el acercamiento a su cuerpo, a Nerumi se le encendieron las mejillas. Y más aun cuando alzó el rostro y se encontró con aquellas pupilas negras, tan intensas como la más oscura de las noches o el más profundo de los océanos.
Ante el acercamiento de ella, su corazón le empezó a latir como si la vida le fuera en ello. Para disimular aquel vuelco, miró a un lado y a otro del jardín a ver si alguien los había descubierto saliendo de allí. Haciéndolo, más detenidamente, cuando se dio cuenta de que en cualquier momento podría salir a la luz sus instintos más básicos. Y aquello delante de Nerumi heriría terriblemente su orgullo. La joven alzó el rostro y él giró la cabeza y clavó sus pupilas en las suyas verdes, más por reflejo que por otra cosa, y de nuevo aquel vuelco al corazón. ¿Qué diantres le pasaba? ¿Desde cuándo se amedrentaba así ante una mujer? Entonces quiso soltarla…quiso apartar de su mente todo tipo de pensamiento extraño…pero aquellos ojos, aquella rojez en sus mejillas, aquellos labios sonrosados…aquella vulnerabilidad que pedía a gritos su protección…negó con la cabeza para quitarse todo tipo de pensamientos de una vez por todas. Nerumi se apartó de su agarre y agachó el rostro.
-¿Es…estás bien?-le preguntó él al fin.
-Sí…ha sido la herida perdona…-susurró con la voz apagada.
-No me pidas perdón…-intentaba hablar sin nerviosismo.-será mejor que nos vayamos.
-Vale...
Sin decirse nada, avanzaron con mucha precaución hacía las rejas que cercaban el lugar. Al llegar, Ace agarró dos barrotes prendiéndoles fuego hasta que el acero se derritió por completo. Cuando estuvieron listos, pasó por el agujero. Al salir ayudó a Nerumi a pisar la vía para inmediatamente echar a andar deprisa calle abajo.
-¿Recuerdas donde está el puerto?
-Sí, y mi bote también. Démonos prisa.
Cuando se habían alejado unas cuantas manzanas del lugar, escucharon la alarma en la clínica. Los habían descubierto. Ace chistó enfadado.
-¡Tenemos que darnos más prisa! Si no salimos de aquí ya nos volverán a alcanzar.-avanzaba mucho más adelante que Nerumi.
-¡Me encantaría correr más rápido pero me es imposible!-le respondió la joven de mala gana. Ace frenó el paso y espero a que ella llegara a su altura para cogerla y echársela al hombro. -¡Oh Dios mío! ¡Bájame Ace! ¡¿Estás loco?-el moreno no le hacía caso. Se concentraba en ir lo más rápido posible en sus zancadas para llegar al puerto cuanto antes.
-¡Si no dejas de gritar nos van a encontrar enseguida Nerumi! ¡Cállate!-le gritó enfadado cuando veía que la joven no cerraba la boca y que estaba llamando un poco la atención con sus voces. Ante aquella voz, la joven se asustó y no volvió a pronunciar palabra hasta llegar al puerto.
Al poner los pies sobre la madera y encontrar su preciado bote, Ace la dejó en el suelo mientras él se montaba en el mismo y soltaba la cuerda que lo mantenía agarrado a tierra firme. Nerumi se dio la vuelta y miró con tristeza a la enorme ciudad. A pesar de lo horrible que era, había sido su hogar durante diez años…demasiados años…
-Nerumi, vámonos.-se giró para observarlo, le tendía la mano con una enorme sonrisa en el rostro. Sonrisa que dejó de mostrar al instante al ver la cara apenada de la joven.-Sabes que si vienes conmigo…nunca volverás aquí ¿verdad?-volvió a girarse hacia la ciudad.
-Nunca es muchísimo tiempo…
Mientras tanto, los marines y subordinados de la mujer que le había dado cobijo durante 10 años, iban corriendo hacia el puerto como almas que lleva el diablo.
-Nerumi…-susurró el pecoso, aun le tendía la mano. De pronto, se levantó una enorme ventolera y el sombrero de Ace salió volando hacia el suelo de madera del muelle. La joven lo miró. Y de repente un susurro…"Algún día alcanzarás tu sueño…y volverás al mundo al que verdaderamente perteneces…prepárate porque ese día vivir será la mayor de tus aventuras…". Nerumi abrió los ojos cuando un enorme vuelco sobrecogió su corazón. La intensidad del viento decrecía poco a poco, aunque su pelo aun se desenvolvía con el viento…Y tuvo la necesidad de pronunciar un nombre…
-Jake…-poco a poco se acercó a coger el sombrero del pecoso. Lo observó durante unos instantes, para luego ponérselo con una expresión divertida. Ace la observaba con una enorme sonrisa en los labios. -Ace…-aun no se había dado la vuelta…aun seguía mirando a su pasado…
-Dime…
-¿Serás mi futuro?-el pecoso la miró sorprendido mientras se le agarraba una punzada en el estómago.- ¿me harás libre?
-Claro.-contestó con dulzura y volvió a tenderle la mano.
-Llévame al mar…-se giró lo miró con una enorme sonrisa mientras se agarraba el sombrero de forma graciosa con ambas manos.-quiero compartir tu aventura…quiero ser libre…-agarró su la mano de Ace con fuerza y saltó al bote con decisión…
"Flash Back"
-¿Libre?-mojaban sus pies en las claras aguas del río mientras el sol de la primavera les acariciaba la piel.
-Exacto-Jake le sonrió.-alcanzarás esa libertad cuando vuelvas al mundo del que fuiste arrancada.
-Yo creo que soy libre ahora…contigo, aquí…
-No, en absoluto…este mundo que compartes conmigo tampoco es el tuyo…
-¿A qué te refieres entonces?-Nerumi lo miró con curiosidad-te quiero y pretendo que mi mundo sea el que me una a ti para siempre…
-¿Ese es tu sueño?-la joven lo miró sorprendida. Jamás se replanteó aquella pregunta.
-Pues…
-Yo creo que solo viviendo conseguirás la respuesta…-le sonrió el de ojos azules.-mientras tanto…-la agarró de la barbilla y se acercó a sus labios.-quiero que sigas siendo mía…-luego…los besó…
"Fin Flash Back"
Quién le hubiera dicho a él que aquel pasó de la joven, aquel agarre de su mano, aquel salto, en un futuro cambiaría por completo su vida y su destino…
...
Hasta aquí el capítulo! Espero que les haya gustado.
Minxita 1104, te lo dedico! :D Por cierto, te he mandado las respuestas de los rewievs que me dejaste por mensajes privados creo...nunca había contestado antes y no sé si te han llegado las respuestas a tus preguntas ^^, un besitoo!
